Minisite sobre Kapuscinski

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Contra los cultores de la nada elegante

En su comentario al blog de ayer, que hablaba del manual para sobrevivir al divorcio de la inglesita de diez años Libby Rees, Andrea M sugería algo brillante: escribir otro manual que se llame Cómo sobrevivir a los hijos cuando uno se divorcia. Me pareció una gran idea, dado que, como la misma Andrea M argumenta, no hay nada más difícil que tolerar la mirada de Bambi de los críos cuando los hemos hecho sufrir con nuestras decisiones. Una de las cosas que más me sorprendió de mi propio divorcio fue la dimensión de la devastación emocional. Había imaginado que el desamor y el resentimiento causarían estragos, pero nada comparable a lo que viví en realidad. Creo que cuando existen hijos el divorcio se parece mucho a una bomba atómica: mata cuando estalla, pero también mata después, y durante años, a consecuencia de la radiación. Recuerdo el momento en que dejé a mi hija más pequeña en la escuela, el día siguiente a la mudanza de mi propia casa. Me despedí como siempre, me fui a tomar el tren y me puse a llorar como un chico en la punta del andén. Así que ya saben: si alguna vez se encuentran a un hombre o una mujer llorando en el extremo de la estación, trátenlos con cariño, porque son ciudadanos de Hiroshima. ………………………………………… Hablando de divorcios, y de hijos, y de sufrimientos mensurables en años, me pregunté por qué nunca había leído acerca de un sufrimiento parecido en ninguna novela. (Me imagino que deben existir unas cuantas novelas que describan con maestría la zozobra de un divorcio, pero en todo caso no las conozco, o por lo menos no vienen a mi mente de buenas a primeras: acepto recomendaciones.) Y acto seguido volví a pensar en algo que nunca deja de sorprenderme. ¿Por qué existen tantos escritores que escriben de cualquier cosa, menos de la vida? Los suplementos culturales suelen endiosar a gente dedicada a la contemplación de los rizos que crecen dentro de los rizos, cuyo único talento discernible es el de consagrar un enorme esfuerzo a describir nimiedades con detalle, o el de fingir que hacen literatura porque trabajan con los despojos de los grandes, o el de consagrar pavadas con argumentos rimbombantes, eso sí, siempre llenos de citas y guiños arcanos. A veces leo algunos párrafos de sus textos y juego a adivinar cuándo fue la última vez que hicieron el amor. (Nunca bajan de los diez meses, aunque algunos parecen no practicarlo desde hace años, al menos con alguien más allá de sus propias personas.) También me pregunto cuándo habrá sido la última vez que se arriesgaron a pisar la calle para visitar un barrio distinto del propio, o para enfrentarse a un adversario más corpóreo que el de las entidades fantasmales contra las que está de moda protestar. O si alguna vez se habrán perdido en una ciudad ajena, desprendiéndose voluntariamente de la muleta de los mapas. ……………………………………….. Estos escritores no tendrían eco alguno si no contasen con amigos manejando suplementos culturales, y además con un público que experimenta similar aversión por la vida. A veces leo el correo de los medios dedicados a la cultura y encuentro comentarios de lectores que, para avalar una idea que pretenden propia, citan la carta que el escritor Hans Sirup le envió a Elsa Dumbkopf en 1935, y que ésta a su vez publicó en el diario Der Unwiederbringlich Dumm en 1938, y me digo: “Hermano, conseguite una vida”. Get a life, como se suele decir en inglés. Porque está claro que necesitan una vida, e imperiosamente. ……………………………………….. Un señor de quien no sé nada (y por lo cual no mento su nombre, dado que si lo hiciese sugeriría un conocimiento que no tengo) dijo alguna vez que una de las razones por las que la raza humana tiene una opinión tan mala de sí misma es porque obtiene buena parte de su sabiduría de los escritores. Si todos fuesen Shakespeare, todavía. Pero por cada William hay un millón de cultores de una nada elegante.

[Publicado el 15/12/2005 a las 10:12]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (4)

  • Hermano, me regalas un poquito de vida? La verdad, hablando de divorcios y otras pepas, parece que a veces un divorcio con hijos y su parte contraria (un alargamiento de relación con hijos -suena largo y nada prosódico el titulito) son la misma cosa. Como si un hongo nuclear pudiese matar aún si no explotase. Porque sabes, hay bombas que a veces revientan y se curan más rápido, como si fuesen acné. Y ya, para darle con los escritores y con el blog este, genial. Muy buen blog, sin alargues. Pero bien visto, si no lo ves, te lo muestro, a su manera, El querido William también es otro cultor, reciclador sólo que con más fuerza, de una "nada elegante". Un abrazo.

    Comentado por: Martín Zúñiga el 08/3/2006 a las 01:03

  • Estoy muy de acuerdo con tu comentario. He sentido ese mismo desencanto al intentar leer a algunos autores tan mentados últimamente, y que siento están haciendo un tipo de literatura que está lejos de la imaginación (especie en extinción) o el hueso de la vida (como el dolor de un divorcio y tantos otros dolores y médulas que nos pueblan).
    Creo que hay gente que tiene miedo de imaginar o de tocar las llagas de la vida.

    Comentado por: Jacinta el 15/12/2005 a las 19:12

  • Hola, Marcelo. He estado leyendo recientemente Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño; hace unos días he intentado leer Estrella distante, del mismo autor. Ambas novelas me han vencido. Están pletóricas de nombres de poetas, narradores, filósofos, de libros, que no tienen demasiada importancia para la historia que se cuenta. Las acciones -que sí las hay- parecen ser lo de menos, y si debo pensar en una palabra al recordar esas novela, ella es: exhibición.
    El cansancio sobreviene siempre cuando intento leer ese tipo de novelas. Prefiero aquellas obras cuyo vértice es contar bien -con todos los recursos de que se dispongan- una historia e impactar emocionalmente al lector con ella. Me he sentido muy indentificado con tu nota.
    Saludos.

    Comentado por: Javier Munguía el 15/12/2005 a las 19:12

  • Un amigo muy querido y muy brillante decía que debería haber algún concurso de filosofía en que gana el que escribe sobre menos cosas en más páginas. También decía que el primer premio tendría que ser una semana en Paraguay, pagandose uno el pasaje, y el segundo, dos semanas en Paraguay. No sé qué tendría contra Paraguay, porque no lo conozco, pero la parte del concurso me pareció interesante, y pensé que probablemente concursarían muchos. Lo malo es que hay gente que lee toda esta "nada", o que dice que la lee porque le da estatus. Si no hace rato ya que habría muerto.
    ¿Y si escribimos esa novela a dos manos?
    Abrazos

    Comentado por: Andrea M el 15/12/2005 a las 17:12

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres