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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

La sartén de la vida

Estoy corrigiendo el texto del que será mi primer libro para niños. Al releerlo al cabo de algunos meses de haberle puesto punto final, recordé con vivacidad cuánto me había divertido escribiéndolo. Ojalá escribir fuese siempre así de placentero. Si el Genio de la Lámpara me diese a elegir entre convertirme en Proust o en Hans Christian Andersen, no lo dudaría un instante. Preferiría toda la vida escribir cuentos como El compañero de viaje a la totalidad de En busca del tiempo perdido. Eso sí, le pediría al genio que de ser posible me hiciese un poco más agraciado que el pobre danés. Nadie debe haberle preguntado nunca de dónde había sacado la inspiración para El patito feo. ………………………………………………………… La Argentina no tiene una gran tradición de escritores infantiles. Por supuesto, se han escrito y se escriben y se editan infinidad de relatos para niños, lo que digo es que no contamos con figuras del nivel de un Borges; no hemos generado ni siquiera un Roald Dahl. Algunos cuentos de Horacio Quiroga podrían aspirar al podio; y algunos textos de Cortázar tienen el espíritu adecuado, como el relato Los venenos o fragmentos de los Cronopios. La fama de una María Elena Walsh depende más de sus canciones que de sus libros: cien mil Dailan Kifkis no hacen una sola Manuelita la Tortuga. Alguien dirá que somos un país demasiado trágico para generar una literatura apta para los más pequeños. Recuerdo un libro debido a Constancio C. Vigil. Su título era Chicharrón, contaba la historia de un perrito y terminaba diciendo (cito de memoria): “Lo llamaron Chicharrón, porque en la sartén de la vida lo habían freído”. Después de semejante final, ¿con qué ánimo podía enfrentarse un niño al resto de su vida? Pero en todo caso, lo trágico de nuestras últimas décadas debería ser interpretado como un gran aliciente, el terreno adecuado para el surgimiento de relatos duraderos. Porque a no dudarlo: las mejores historias para niños son siempre las más terribles. ……………………………………………………… ¿La sirenita? Trágica. ¿El soldadito de plomo? Idem. La epidemia de corrección política ha causado estragos en la literatura para niños. Está mal visto perturbarlos, o darles miedo de verdad, y ni hablar de presentarles modelos reprobables. En estos tiempos el pobre Andersen tendría que haberse dedicado a otros menesteres. Nadie dice que los relatos deban ser usados para asustar a las criaturas, como se hizo durante largo tiempo. Pero tampoco es bueno quedarse en la superficie, en las rimas fáciles, en los juegos de palabras o en los guisos recalentados con sobras del ayer (quien quiera entender Harry Potter, que entienda), perdiendo la maravillosa oportunidad de enfrentarlos por vez primera a los aspectos más oscuros y conflictivos de la vida, que deberán enfrentar, con literatura o sin ella, más temprano que tarde. Ya adulto, descubrí a Roald Dahl junto con mis hijas. Me encantó su incorrección política y la naturalidad con que trataba los problemas verdaderos que sus protagonistas, aun siendo niños, debían enfrentar. En Matilda, los padres de la protagonista son despreciables. En James y el durazno gigante, los padres del protagonista han muerto y las despreciables son las tías. En Las brujas, el protagonista es convertido en ratón a causa de un hechizo –y nunca puede volver a ser niño. Dahl da por sentado que shit happens, las desgracias ocurren y no hay modo de evitarlas; lo importante es lo que uno hace con su vida a partir del minuto después. ……………………………………………… Relatos infantiles que se me han quedado grabados… Digo los primeros títulos que me vienen a la cabeza: . La pata de mono del relato homónimo de W. W. Jacobs: casi puedo sentirla moviéndose en mi mano. (Ya sé que no es un relato estrictamente infantil, pero su horror es así de esencial.) . La espada en la piedra. (El libro de T. H. White, no la película de Disney.) . Las novelas de Salgari dedicadas a la saga de Sandokán y Yáñez. . La isla del tesoro, por supuesto. . Dumas: tanto Montecristo como la saga de los mosqueteros. . Las distintas versiones de la historia de Robin Hood. (Aun aquellas que contaban el asesinato de su esposa y su hijito y su propia muerte a manos de una parienta lejana.) . David Copperfield. . Los libros del Príncipe Valiente, escritos e ilustrados por Hal Foster. Les dejo un par de líneas abiertas, para que anoten sus propias elecciones: …………………………………………………… …………………………………………………… …………………………………………………… De todo el material que he leído en los últimos años, me entusiasman los libros de Lemony Snicket. El primero de la serie se llama El mal comienzo. Su dedicatoria no deja lugar a dudas: Para Beatrice: querida, adorada, muerta”. Y la frase con que abre el relato es simplemente brillante: “Si están interesados en historias con finales felices, lo mejor que pueden hacer es irse a leer otro libro”. Lemony Snicket es el seudónimo de Daniel Handler. Este hombre tiene claro que los relatos nos ayudan a lidiar con nuestros peores miedos. Y que una vez lanzados a la lid, no está de más divertirse en el proceso. …………………………………………………… Escribir para chicos es liberador, al menos para mí. Porque al hacerlo ya no siento la obligación de encarar Grandes Temas así, con mayúsculas: me limito a contar una historia en la que por supuesto, shit happens, y no queda más remedio que seguir adelante. También es liberador porque al hacerlo ya no siento la necesidad de impresionar a nadie con mi estilo, mi ambición o mis conocimientos: el relato flota o se hunde por sus propios méritos. Y porque escribir para chicos me obliga a ponerme esencial, a no apartarme ni un instante del Primer Mandamiento del narrador, aquel mandato divino que los aspirantes a Proust suelen olvidar a riesgo de recibir condena eterna: No aburrirás. ……………………………………………… Hay una frase de W. C. Fields que bien podría pasar por un brevísimo relato de horror: Me gustan los chicos. Si están bien cocidos. Nadie disfrutaría de este relato más que un niño.

[Publicado el 01/12/2005 a las 11:12]

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Comentarios (5)

  • ...De acuerdo!! Entonces, para los "grandes" que seguimos siendo siempre un poco chicos, "Jardines de Kensington" de Rodrigo Fresan..¡una delicia!

    Comentado por: maría luz el 03/12/2006 a las 06:44

  • Llevo tiempo buscando alguna publicación en papel que contenga el cuento de "La princesa y el enano", de Oscar Wilde. Como lo ha mencionado... subo ... Djuna, imagino que aquí podréis ayudarme. Gracias.

    Comentado por: Begoña el 29/6/2006 a las 12:51

  • Hola Marcelo
    Qué curioso leerte y sentirte una vez más en un diálogo que siempre extraño cuando no está, que es casi todo el tiempo, dadas las coordenadas.
    También curioso haberte mandado mi cuento para niños poco antes de chusmear tu blog y ver que hablabas de esto (ahora me dan ganas de desmandártelo! qué miedo!)
    Y otra cosa: La vida de PI, Life of PI, un libro que curiosamente me pareció tan para grandes como para chicos, aunque no tan chicos, en el que shit really happens.
    Besos
    Andrea

    Comentado por: Andrea M el 02/12/2005 a las 00:12

  • Coincido con la descripción del problema, en mi doble papel de padre a la búsqueda de literatura infantil para mis hijas- ahora ya cercanas a la adolescencia- y como escritor (cómo me cuesta decirlo), modesto ganador del tercer premio de un concurso de cuento para chicos.
    Tomar la "magia" de "Alicia..." , despojarla de gracia, acumular desatinos incongruentes parece ser la fórmula que los escritores "infantiles" han decido adoptar masivamente. ¿Y la historia? ¿y el conflicto básico? ¿y la tensión hasta el final? Bien gracias.

    Eso sí, abundan las descripciones de "casas donde los muebles caminan y las paredes hablan y entonces los cuadros se mueven y la bruja se ríe, etc, etc." . Abundan...y aburren a los chicos.
    Saludos y suerte con este nuevo blog

    Comentado por: esteban el 01/12/2005 a las 19:12

  • Para las dos líneas que Marcelo deja libres:
    - Los cuentos de Oscar Wilde. El más cruel: La princesa y el enano (shit happens y de que manera)
    - La leyenda de Sigfrido y los nibelungos. Sobre todo, la venganza final de la reina Krimilda (nada que ver con Sissi emperatriz)
    - Moby Dick, naturalmente.

    Comentado por: djuna el 01/12/2005 a las 17:12

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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