El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 9 de septiembre de 2010

 Blog de Basilio Baltasar

Augurio del tiempo presente

 

La bronca del Partido Popular en el Senado y las dubitativas rectificaciones del Gobierno -y cito tan sólo los más recientes de nuestros disparates- contribuyen a consolidar el tradicional prejuicio popular contra la clase política española. La sensación de estar siendo gobernados por una corporación que no está a la altura de las circunstancias consolida el asombro de una ciudadanía consternada. La presunción de los políticos -ajenos al bochorno que inspira su comportamiento- sostiene la apariencia institucional y da visos de normalidad a su extravagancia. Pero su impertinencia es una corrosiva influencia sobre el más débil de los soportes: la confianza social en el sistema.

Los que ojean el paisaje político creerán que las convulsiones refuerzan las estrategias electorales y que no está de más agitar las emociones que nos arrastran hacia el sufragio. De este modo, desdeñan la importancia del furioso escepticismo que modula la conciencia colectiva de nuestro país. Tres décadas de retórica institucional para movilizar la participación responsable de la ciudadanía ante las urnas pueden ser liquidadas en uno de los momentos más convulsos de nuestra historia reciente. Algo que a los dirigentes no parece importarles demasiado. ¿Reflejarán sus informes el irreparable descrédito que fermenta en el imaginario público?

La numerosa clase política española (en el gobierno, en la oposición, en el parlamento, en el senado, en los parlamentos autonómicos, en las diputaciones, en los ayuntamientos...) debería anticiparse a los impulsos de renovación y encauzar la imaginación heroica que en encrucijadas históricas como la actual debe brotar con gran fuerza. Pero el aparato del partido, el aparto de cada partido, está en manos de un único dirigente y es a él a quién se debe ese espeluznante silencio de tan malos augurios.

[Publicado el 27/5/2010 a las 13:56]

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Comentarios (4)

  • El Estatut de “Da Vinci”

    Como en el Código da Vinci, entre enigmas y arcanos misterios judiciales y, tras cuatro años de deliberaciones poco luminosas y un tanto espirituales, el Tribunal Constitucional, que es como una fuerza de cualidad divina al modo de la sabiduría, emitió una sentencia de lo más esotérica y tirando a mística, poco práctica y actualizada a los tiempos. Y como queriendo sacarse la cosa de encima, pues parecía que le pesaba como una losa. Dejando en su deliberación y razonamiento sumarial del Estatut, catorce artículos mutilados y tullidos.

    El TC, actuando como el Espíritu Santo con su sentencia, describe una "realidad espiritual1 suprema y de definición única, sin llegar a convencer al más apostólico de los progresistas. Quedando la cosa como agua estancada en la charca de la verdad desnuda.

    El Partido Popular, actuando como el “Priorato de Sión” con sus ideas cerradas como cerrojos sellados en plomo, cítricos y ácidos como un limón, se jactan en un auge de conspiración y sectarismo. Viendo al Estatut como el Santo Grial y teniendo miedo a descubrir, probablemente, toda la verdad, inventando teorías de complots y confabulaciones pensando que pueden intervenir los poderes ocultos.

    Las teorías de Brown no son nada, comparadas con las de la señora Cospedal y el gran“Maestre” Rajoy que, cuando hablan de Catalunya, suelen hacerlo realizando afirmaciones donde sólo ven lo oculto y oscuro, sin aportar pruebas muy convincentes cuando se trata del Estatut, que es como un enigma sagrado para la derecha española. Actuando un poco como el Opus Dei de la novela de Brown. El Partido Popular aquí también estaría presuntamente involucrado en una conspiración para encubrir la verdadera historia del Estatut, que habría vivido dentro de una gran mentira fraguada por la derecha española, más arcaica desde los tiempos de la transición. Debe de ser terrible vivir con miedos paranoicos.
    Igual los del Partido Popular se imaginan que en el museo del Louvre de París, o igual en un despacho oculto en las salas ovales de la Generalitat de Catalunya, está dibujada la postura del Hombre Virtuvio (dibujo realizado por Leonardo Da Vinci) con un mensaje críptico escrito en su costado y dentro de un pentáculo, y los artículos del Estatut dibujados en el pecho con su propia sangre. Puestos a exagerar, hagámoslo todos.

    Como en la novela, aquí también se proponen dos misterios: ¿qué secreto intentan proteger los catalanes? ¿Quién planteo el asesinato? ¡Por Dios!, de momento aquí no ha muerto nadie físicamente, ¡Dios nos libre! Aunque, probablemente, algunos los paguen con su “muerte política” en las próximas elecciones. Porque tanta “confianza” mal medida les puede llevar al derrotero. Cayendo por afilados riscos para estrellarse en el malecón que domina el paisaje del pueblo soberano.

    Se ve que el desarrollo de la historia de un pueblo requiere la solución de varios acertijos y anagramas, como los artículos del Estatut, que parecen para algunos más arcanos que pragmáticos, ignorando que emanan de la voz del pueblo catalán, que en lícito referéndum votó, en su día, decidiendo por la vía del sufragio, que suele ser camino permitido para expresar nuestra voluntad, dicen que de gran belleza y punto de encuentro de la libertad. Pero los del PP actuaron como los “Iluminati”, presentando recurso delante del TC y creyéndose como los “pura sangre” españoles, que no se detuvieron hasta que el macizo se ha desplomado ente acantilados hasta anular el resonar de los ecos.

    Quizás la verdad del Estatut estremecería los cimientos de la Democracia española. Al final del libro del Código del Da Vinci, los personajes se enamoran. De momento, aquí con el Estatut, tal sentimiento no se ha manifestado, ni tampoco parece que tenga intención de que se produzca tal ansia de un amor tan complejo e imposible de reciprocidad y de llama pura.

    Los grandes “Maestres” del Partido Popular puede que conozcan la ubicación de la “Clave”, la cual pueda llevar a la verdad del “Santo Estatut”, más de anagramas y de logotipos irracionales enquistados, que de borrador y artículos que respalden una identidad y filiación del pueblo de Catalunya. Aquí podríamos sustituir la Figura de Leonardo Da Vinci por la de “Sant Jordi”, que fue caballero catalán y que nos pilla más a mano.

    Se desconoce si los del TC pasaron por alto que algunos artículos están igual escritos con tinta invisible, esa que sólo se ve con luz ultravioleta. Y claro, las incógnitas es lo que tienen, que en su dificultad está su gracia. Pues no sea que lo que de verdad asusta es la evidencia. Y, como en el libro, esta sentencia sea en realidad una gran mentira bien ensayada por las entusiasmadas criaturas de la derecha más conservadora, que visten de pureza y cincel perfilado sus mantos, diciendo que la clave está escondida detrás de un misterioso cuadro o sepultada debajo de cualquier Iglesia gótica. O en un dispositivo cilíndrico que no saben abrir. Los dispositivos que esconden mensajes secretos de este calibre no suelen llevar instrucciones, sería absurdo. Es igual, en sus creencias enajenadas, maquinan confabulaciones inimaginables, haciendo tiempo para esperar revelar al mundo la verdad acerca del “Santo Estatut” en el momento acordado. O tienen un plan de contingencia nunca revelado, que mantiene a la “organización” y su secreto a buen recaudo. Pero confundidos por su condición de criaturas, que les limita chocando contra las paredes del cielo.
    “Custodios y guardianes de sus puertas serán para siempre el cáliz y la espada”. O sea, el Estatut y la justicia.

    Al final del libro, Langdon, reflexiona sobre el acertijo y, de repente, recuerda los marcadores dorados en las calles de París que marcan el antiguo meridiano. Aquí, los marcadores y señales que muestren el camino pueden estar en una calle oscura de Madrid. Igual por la calle Génova, en una catacumba en los mismos sótanos del edificio. A saber.
    “El manto que la cubre en su descanso no es otro que la bóveda estrellada”. Igual, algún día, se descubran los restos del verdadero Estatut, la encarnación de la “Divinidad Catalana”, excluida por la derecha española más agria y atrapada en el tiempo.

    El misterio que ha acompañado estos cuatro años a la deliberación y resolución de la sentencia del Estatut demuestra el poder y la fuerza activa de jueces, que han ido puliendo el texto con sílex, que es piedra primitiva pero de puntas cortantes. En cualquier caso, el TC, en su misterio y desconcierto, interviene como el Espíritu Santo que, en principio, es una entidad espiritual de carácter excelso, muy cercana a la divinidad pero en cuestión de soluciones terrenales poco práctica y de desuso próspero, limitado y diferente a los misterios ocultos por su condición de servidores y ejecutores de la ley que está escrita.

    La cuestión es si queremos creer en el pasado más enquistado, o bien evolucionar como pueblo mudable y no como nómadas de umbrías sombras profundas que siempre van buscando el camino torrente arriba torrente abajo. Desaprovechando y, a veces, ignorando el rumbo de la brújula que nos guía por la libertad y privilegio de decidir del pueblo llano. Alguien dijo una vez; que la democracia es un sistema de desconfianzas. Porque el Estatut no es una cuestión de fe, sino una parte de la “evolución” política y cultural, de una sociedad moderna dentro de una Europa confundida y con problemas de dineros. Pero eso ya es otra novela.

    Un abrazo Don Basilio.

    Sergio Farras, escritor tremendista.

    Comentado por: Sergio Farras el 04/7/2010 a las 13:59

  • Mónica: un fragmento de Jacques Loussier, no sé cuál prefieres si Play Bach o las Bach's Goldberg Variations. Deliciosas interpretaciones a la luz de una armoniosa inspiración, las iluminaciones poéticas del jazz.

    Comentado por: Basilio Baltasar el 07/6/2010 a las 19:22

  • Me temo que mi comentario no tiene que ver con tu reflexión, así que pido excusas, pero vi ayer el programa de "Tengo una pregunta para mí" dedicado a la memoria histórica y me cautivó la música (¿un "arreglo moderno "de Bach?) que acompañaba tus "reflexiones dictadas". ¿Serías tan inmensamente amable como para decirme de qué música se trata? Mil gracias.

    Comentado por: Mónica O. el 07/6/2010 a las 13:45

  • la verdadera verdad es que a estas alturas del partido resultaría impensable e impresentable pretender una defensa de la política y los políticos
    pero :
    no puedo olvidarme de winston churchill
    pero :
    no puedo olvidar que fui despojado de mi derecho a voto, es decir, de mi calidad de ciudadano elector, por un golpe de estado seguido de feroz represión
    pero :
    soporté el pinochetismo y recalé en españa recién muerto aquel
    pero :
    hoy tengo ambas nacionalidades.. y voto religiosamente en ambos países

    ¿por quiénes, a quiénes ?
    elemental, querido guátson : a los menos malos
    a los que no tengan nada que ver con franquismo&pinochetismo

    Comentado por: jbv a 10.710 km el 28/5/2010 a las 18:00

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Biografía

Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. En 1986 fundó la revista literaria Bitzoc y la revista de arte y arquitectura Gala. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Entre 1989 y 1996 dirigió un programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Yannick y Ben Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo. Es editor de El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. En la actualidad es director de la Fundación Santillana.

 

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