Exordio a lo que no se ve
Reproduzco el discurso pronunciado en Formentor con la intención de dar a los no asistentes algunas pistas sobre lo que allí sucedió, por poco visible que pareciera a los sí asistentes.
"Antes de inaugurar estas conversaciones literarias -y no podía elegirse título más modesto para una reunión como la nuestra- dediquemos un breve recuerdo a los episodios anteriores.
Primero al visionario Adan Diel, que levantó este hotel con tantos ladrillos como ideas.
Luego, al Conde de Keyserling, que presidió un cónclave para convocar a la sabiduría.
Luego, Tomeu Buadas, Carlos Barral y Camilo José Cela, responsables del encuentro celebrado en este lugar hace cincuenta años.
Y ahora, con nuestro anfitrión Simón Pedro Barceló, los aquí presentes, dando continuidad a esta historia de fragmentos, esbozos más bien, pero enlazada por un curioso cordón umbilical.
Supongo que será inevitable conmemorar estos cincuenta años con ciertos aires de nostalgia. Pero hay que decir que de este ejercicio de melancolía no siempre se sale bien parado. La confrontación con el tiempo que no vivimos o con el hombre que fuimos puede resultar una pesada carga. A veces, porque el contraste nos somete a los espejismos propios del tiempo. ¿Quién podrá compararse con los monstruos del pasado, con su majestuosa ausencia, amplificada por la envergadura de una obra sacramentada ya por sus lectores? ¿Y quién podrá siquiera compararse consigo mismo, con el que fue entonces, esa extraña invención bautizada con nuestro mismo nombre?
Celebramos los cincuenta años de aquella reunión de escritores y editores en Formentor y para hacerlo, como decíamos, sin excesos nostálgicos, hagamos una última pregunta:
¿Se creía entonces en el presente tanto como hoy se cree en el pasado?
Consideremos
La memoria cultural, que todo lo embellece.
La evocación épica, que todo lo corrige.
La ausencia de los que quisimos, que todo lo magnifica.
Las Conversaciones de Formentor serán hoy mucho más modestas de lo que fueron entonces. Y no porque hayamos perdido algo de ese atrevimiento, sino por el principio de relatividad e incertidumbre que desde la física ha impregnado todos los ámbitos de la actividad humana. ¿A quién se le ocurriría hoy usar el prestigio la Sabiduría para convocarse junto a sus colegas? ¿A quién se le ocurriría anunciar el juicio final de la literatura o su definitiva redención?
No, no podemos imitar la autoridad de nuestros antepasados.
Por lo tanto, y aceptando las tendencias que impone el paso del tiempo a la cultura, avisados de la corriente que confunde al mundo con su incertidumbre, sabedores de cómo son precisamente nuestros conocimientos los que nos impiden creer en nosotros con la misma ingenuidad de nuestros antecesores, nos conformamos. Nos conformamos con unas conversaciones literarias que no quieren ir más allá de lo que constata su propio enunciado. Hombres y mujeres hablando de lo que les interesa.
Y lo que nos interesa es la literatura.
Pero antes de iniciar una conversación que adivinamos tan prolífica como presumida, hace falta admitir que si bien carecemos de las presunciones del pasado, no por ello hemos renunciado a nuestras propias pretensiones.
Las conversaciones mantienen un tenso vínculo con las perturbaciones culturales de nuestra época.
La educación, en su doble acepción, el de la enseñanza de los jóvenes y la de los buenos modales, con su progresivo deterioro, nos tiene alarmados.
La responsabilidad moral de los intelectuales, a veces complacidos, a veces anestesiados. Eso también nos alarma.
La débil influencia del pensamiento crítico, la tradición de los librepensadores europeos, de tan difícil ubicación en el mapa geoestratégico de las doctrinas ibéricas. Eso también nos preocupa.
Por lo tanto, las conversaciones literarias de Formentor se convocan con una conciencia modesta pero no tanto. En realidad, establece un estado de la cuestión y se propone contribuir a las exigencias de la alta cultura. Divulgar la pasión de la lectura, como recurso de urgencia contra la satisfecha banalidad de nuestra época. Subrayar la responsabilidad de los intelectuales en la reflexión moral que da forma al mundo. Y ensayar estos ejercicios regionales de pensamiento crítico (que no tiene porque ser mordaz o sarcástico).
En este paisaje, en esta geografía, alterada por nuestra conciencia y por nuestra modesta ambición, tendrán lugar unas conversaciones dedicadas a moldear interrogaciones de muy diverso signo.
Los dilemas que nos hemos acostumbrado a manejar sin inclinarnos nunca por una respuesta definitiva.
La literatura como enfermedad o la literatura como medicina.
La literatura como realidad o como universal de la imaginación.
La literatura como experiencia o la literatura como invención.
La literatura como tradición o como vanguardia.
La literatura como entretenimiento o como conocimiento.
Literatura hermética o literatura didáctica.
Literatura como estética o como apresurado aliento brutal.
La literatura como derecho del espíritu, de la razón o del estómago.
Literatura de élite o literatura popular.
La literatura del autor o la literatura del redactor.
¿Serán verdaderos o falsos estos dilemas?
Ya lo veremos.
Nos reúne en Formentor una doble condición: la pretensión de atrapar el pasado que se fue, que se fue más allá de todo límite, y la voluntad de ser, de ser lo que se debe ser, en este momento y en este lugar, sin reticencia alguna.
Escritores, profesores, editores y lectores:
Sed bienvenidos a Formentor".
Viernes, 25 de septiembre de 2009
[Publicado el 01/10/2009 a las 12:01]
[Etiquetas: Formentor, Carlos Barral, Camilo José Cela, Conde de Keyserling]
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Barcelona “connectión”
Santa Coloma, municipio que comunica con Barcelona, Vila de habitantes de gentes humildes y modestas. De tradición trabajadora y laboriosa para ganarse un discreto salario, que suelen apurar con ingenio e imaginativa suerte, para llegar a final de mes indelebles a sus consumos. Castigada con una alta tasa de desempleo y, creyendo con buena fe, que madrugando amanece más temprano.
Pero el otro día, la Guardia Civil, que es cuerpo de recto proceder, detuvo entre otros, nada menos qué al alcalde de esta localidad, que ni corto ni perezoso y tirando por lo bajo, es sospechoso de tantos delitos como dedos tiene en la mano. Se ve, que algunos socialistas y convergentes se han dedicado a hacer trapicheos y tratos de mercadeo por su cuenta, bajo mano y a sabiendas de su embuste, con el vicio del abuso y situación de ventaja. En cuestiones políticas no suelen entenderse mucho, pero en fechorías, parece que hacen simbiosis y se llevan la mar de bien.
Como en los westerns de Sergio Leone, estos supuestos modernos “bandidos” de cuello blanco, responden a los nombres de: Bartolomeu Muñoz; el bueno, Lluis Pedrafeta; el feo, y Maciá Saavedra; el malo…, haciendo meritos para alimentar sus haberes a escondidas y con la opacidad que da el cargo, que es guarida de cuatreros. Otros malos del resto de la cuadrilla, está formada por empresarios del sector de las inmobiliarias. Pero estos supuestos bandoleros, no visten sombrero mexicano ni beben tequila en oscuras tabernas. Estos, son más de paladar fino y de “petit comité”, cosa que no es justa ni de recibo en unos tiempos de crisis, de desajustes sociales y silencios de bienestar.
Últimamente, Barcelona está de moda. Cuando todavía suena el eco de la acústica de la corrupción de el caso Felix Millet, -otro ilustre bandolero a tener en cuenta-, aparecen estos salteadores económicos. Este verano, culpaban a las prostitutas marginadas y vagabundas, arrinconadas en un portal de la Rambla de los males y vicios de la ciudad. De la Sodoma y Gomorra callejera y miserable que a nadie le interesa ver. Mientras estos figuras inculpados por corrupción, -supuestamente, claro-, se dedicaban a sus “orgías económicas”, alimentando la gula de la codicia, la lujuria de sus tentaciones y fascinación por el dinero fácil, que se puede ganar con poco esfuerzo y mucha ligereza. Abusando de sus oficios y obligaciones, que deberían ser el velar por el bien de los vecinos de su vecindad.
Tráfico de influencias, cobro de comisiones ilegales, blanqueo de capitales y cohecho; son conductas más indignas y despreciables que vender el cuerpo en plena calle por una mísera necesidad de marginalidad.
De vicios, abusos de poder y pucherazos económicos, España últimamente va cumplida y consumada, haciendo escuela, dando ejemplo del mal uso del poder público y del caciquismo enquistado de la corrupción, que es el cáncer del mandatario. Evidencia, de una inmadurez política de quienes aspiran a regir los asuntos públicos de nuestro país. Hoy, están más cerca de la desconfianza y el desaliento de la ciudadanía, que de credibilidades y verdades a medias tintas va desorientada, y sin rosas de rumbos que les sirva de guía. Millones de mil euristas, contemplan incrédulos y desconfiados la avaricia de unos pocos que hacen el mal a otros muchos. Los trabajadores asalariados siguen madrugando con desgana, porque creen, que ayudan a llenar los bolsillos de los que mandan y dirigen sus vidas con despotismo, abuso de confianza y arrogancia del cargo.
Y el señor Garzón, que es juez de pocas contemplaciones y misticismos, no está para tonterías y tira por lo fino. Atando cabos y buscando el ojo de la aguja, arrastrando mantas y sábanas sucias, descubriendo vicios escondidos en alcobas incestuosas, de ayuntamientos con metástasis infectadas y viciadas por la codicia del lucro personal. Aunque esto, no es un problema judicial, sino político y de la España de algunos autócratas déspotas, amos y señores de la fermentación del mal uso del poder para su propio disfrute y enriquecimiento.
Operación Pretoria 2, … Pretoria es una ciudad situada en la parte norte de la provincia de Gauteng, en Sudáfrica. Dentro de estos menesteres de poner nombres a las cosas; el señor Garzón, es muy ingenioso y ocurrente, muy amigo de desenmascarar secretos, de precariedades de tono negro y poca estabilidad. Que suelen morir en tribunales y audiencias, como símbolo y atributo de querer hacer justicia.
A la Fiscalía Anticorrupción le están creciendo los enanos, y van de trabajo hastiados y asenderados, de empacho de abultados y sospechosos documentos, sucios y encarroñados, y que igual esconden mil verdades que pocos saben. Laboriosos y entretenidos están, sin duda, mucho más de lo deseable, persiguiendo a todos los corruptos que patean por la bandida serranía de los pillos de la política Española.
La Timocracia, -que decía Platón en la República-, es una forma degenerada de prostitución política. Con todo esto, el ciudadano de a pie, el contribuyente que cumple, el ciudadano crédulo que vive en común y que esperaba afecto de sus representantes, puede llegar a inhibirse de participar en comicios y demás sufragios, Que no se quejen en exceso los políticos el día de las elecciones, ni que les sorprenda la abstención y la apatía en las urnas, expresada igual con frialdad y reserva. El ciudadano puede sentirse afligido y abandonado, percibiéndose un poco como apátrida, del que no quiere saber nada de legisladores con el alma gangrenada, sintiendo vergüenza ajena y bajando la mirada de un paisaje de secano que ya le cansa la mirada. Y eso, puede ser peligroso para la salud de nuestra treintañera democracia.
No son sólidas todas las piedras, ni transparentes todos los cristales, ni diáfano el camino del progreso. La confianza en los servidores públicos se nos puede irnos de las manos sin darnos cuenta. Con un engaño se pierden votos, con dos; se pierde la fe. Con los políticos podemos llegar a ser conocidos, pero nunca amigos.
Hoy, me he levantado por la mañana y no hay corrupción, pero todavía es muy temprano y no hay que fiarse demasiado. Porque todo esto, nos está dejando una democracia con marcadas cicatrices, que rubrican con tinta indeleble la piel del ciudadano, y qué costará de desdibujar la quebrada forma que suelen dar las sombras mustias y lacias . La corrupción es una opción, no un destino de la condición humana.
Sergio Farras (escritor tremendista)
Comentado por: sergio farras el 30/10/2009 a las 10:48
Por las dudas, me ha aclarado, tiene razón pero espero que me permita el apropio indebido o si no, patente y así no abuso. (También hay un or exclusivo). Aún así, yo creo que quedaría mejor con "o también" y "etc" al final de la sarta de opciones no excluyentes. ;) Además al final dice que son dilemas, o no.
Me quedé pensando en esta frase:" Subrayar la responsabilidad de los intelectuales en la reflexión moral que da forma al mundo". A veces creo que se exige de la literatura, o de los novelistas, esa misma función, o que se exige de todo discurso hablado o escrito; creo que ellos tienen precisamente la exención de cumplir, pues la literatura es, también, la puerta de entrada a la creación y no necesariamente la recreación y puesta en evidencia de algo existente. Tal vez porque asociamos cultura, literatura, intelectual como si todo viniese en un pack.
Comentado por: Bisiesta el 02/10/2009 a las 21:54
Comentado por: Por las dudas el 02/10/2009 a las 17:30
Comentado por: Por las dudas el 02/10/2009 a las 10:03
La literatura sin salir de casa o la literatura tras el barco o el avión.
Todo esto es un poco tonto debido a la miniparafernalia. Porque en realidad se trata de las personas. Y a las personas que escriben, mejor leerlas que verlas. O verlas sin necesidad de For mentores. El cementerio sigue siendo mi sitio favorito, y habitualmente está fuera de las murallas, y aunque Formentor es un sitio bien bello el glacis contado por un muerto como Sterne extra muros bien vale un comentario.
86068 capicua
Comentado por: Wilma el 02/10/2009 a las 02:09
Yo sustituiría todas las "o" por "y". Y a partir de ahí empezaría los discursos. Por ejemplo, el primero sería la literatura como medicina de sí misma, algo así como las vacunas.
Comentado por: Bisiesta el 01/10/2009 a las 19:44
Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Ha sido editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo.
Tengo una pregunta para mí
En la 2 de RTVE
¿Quién nos enseña a vivir?
Basilio Baltasar conversa sobre enseñanza y educación
con Fernando Savater, Josep María Flotats, Rafael Argullol y Paco Ibáñez.
11/2/2012 17:53
Basilio, tú eres capaz de hacer...
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