El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 21 de marzo de 2010

 Blog de Basilio Baltasar

Una corrosiva decepción

 

Nos lamentamos por los lectores que se distancian fríamente de nuestros periódicos de papel pero no hacemos nada para corregir una de las causas de ésta desafección. El desarrollo institucional europeo ha puesto en evidencia hasta qué punto la prensa apoya incondicionalmente el calendario de gestión impuesto por la clase política. Y éste concubinato es el que esparce, difunde y consolida el doble absentismo que hoy nos desconcierta: desmovilización ciudadana ante las urnas europeas y reticencia a leer los órganos civiles de la opinión.

La prensa puede actuar como feroz opositor a sus gobiernos nacionales pero por algún motivo prefiere aplaudir las directrices adoptadas por Bruselas. Cualquier reserva ante la llamada construcción comunitaria, cualquier crítica frontal al mecanismo burocrático bruselense, se considera una señal de mal gusto político y son muy pocos los que en estas condiciones de consenso generalizado se permiten el lujo de disentir. ¿Quién desea ser confundido con los reaccionarios o los anti sistema?

La insólita identidad entre prensa e instituciones europeas -asombroso brote caciquil en el seno de la Europa de la Ilustración- ha sembrado entre los lectores una corrosiva decepción cuya creciente amenaza nadie está dispuesto a reconocer. Los ciudadanos se distancian de sus periódicos y de las urnas europeas con la misma cautela. En lugar de prestarse a entender la deriva de la opinión ciudadana (incluso la de aquellos europeístas como yo), o dar forma a los irregulares estados de ánimo que inspira la complejidad y la lejanía de las instituciones europeas, los periódicos se muestran partidarios eufóricos del proceso, contribuyen a orquestar las opiniones institucionales y asumen la responsabilidad de una pedagogía que, en realidad, no les corresponde.

Está por ver en qué desemboca esta inesperada complicidad (tan extraña al comportamiento del periodismo), pero por el momento fructifica ante nuestra impotencia la semilla de un recelo invisible.

Ahora asistimos a un nuevo capítulo de esta amarga comedia: la consagración de Tony Blair como primer presidente de la Unión Europea. Su precipitada carrera de sonoros fracasos no impide que alguien -¿Quién? ¿Cómo?- lo considere el mejor candidato al que pueden aspirar los europeos. Blair impulsó decisivamente la catastrófica Guerra de Irak, se vio obligado a abandonar su jefatura por ser el más impopular de los gobernantes británicos y se ha mostrado como un mediador perfectamente inútil en Oriente Medio. Sin embargo, este currículo no impide que alguien le recompense nuevamente con un cargo que, al parecer, le hace mucha ilusión.

[Publicado el 02/6/2009 a las 18:40]

[Etiquetas: Elecciones europeas, Tony Blair, crisis de la prensa]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (2)

  • Pablo, creo que estoy de acuerdo contigo en muchos puntos expuestos en tu artículo. Yo te voy añadir todavía algo más. Los escritores, poetas concretamente, que jamás y por principios noa hemos presentado a certamen literario alguno; llevamos todavía un doble lastre. en mi caso, poeta romántico, de verbos rimados, a la vieja usanza... esos que nadie lee hoy... esos que nadie o casi nadie publica hoy...tenemos que hacer un esfuerzo adicional, a veces temerario para estar ahí.
    Mi último libro, se publicó en Marzo de este año, antes de salir al mercado ya me iban diciendo, escritores, editores, libreros... lo tienes claro, la poesía no se vende apenas y la tuya menos. Tienen toda la razón del mundo decía yo. Pero hay algo que no me cuadra. En la última Feria del libro de Valencia, estuve firmando ejemplares. Cual fue mi sorpresa, cuando la gente, llegaba, empezaba a mirar el prologo, la tapa, leían algun poema, lo miraban lo cerraban, lo abrían el libro y me decían: me lo llevo, cuando les decía a que nombre se lo dedicaban, me decían extrañados, ahh pero no es Usted el librero?. Este detalle, a más de uno le encabronaría, a mi todo lo contrario, la gente compraba el libro por que le gustaba lo que leía, le atraía, si, esa poesía romántica, rimada, trasnochada para algunos. Y yo me decía, pues no es mi poesía la que falla, no soy yo, no es mi estilo, quien fallan son los intermediarios, los libreros, editores, gente que ya tiene una idea preconcebida y equivocada de lo que se lee o no, o lo que puede vender o no. Y perdonar, no me tomeis por inmodesto ni nada por el estilo, pero os juro que lo que a continuación os digo, es cierto. Nada más llegar a la caseta, me dice el librero, Abelardo no te hagas ilusuiones de firmar, pues ayer estuvo aquí firmando...(escritor de renombre) y a media tarde nos llamaron de la organización para que enviaramos algún comprador ficticio, por que si no se iba de vacío. Tiene explicación esto? pues no, aquí algo falla, aquí hace falta sentido común y menos pajas mentales.

    Comentado por: Abelardo Martínez el 09/6/2009 a las 11:46

  • MANIFIESTO PARA UNA NUEVA LITERATURA INDEPENDIENTE
    Pablo Paniagua


    Estoy convencido de que la literatura vive en un estado de permanente emergencia. La industria editorial, casi en su conjunto, dejó de apoyar a los autores noveles que enfrentan su trabajo con honestidad, para promover un tipo de producto pseudoliterario que rebaja la percepción general de lo que antes se entendía como literatura. Ahora, por ejemplo, David Trías, editor de Plaza & Janés (del grupo Random House Mondadori), proclama con descaro la conveniencia de la novela como producto consumible, mientras que el “mundillo literario” aplaude la concesión del Premio Cervantes a un escritor, como Juan Marsé, que plaga sus novelas con adverbios terminados en “mente” y cuya obra supone el estancamiento de un género que sigue los cánones del siglo XIX. Y es que la banalidad y la simulación de la Civilización Supermoderna lo empapa todo, hasta el punto de equiparar el éxito de ventas con la calidad. Hoy las historias de contenidos superficiales, bajo una deficiente forma y sin fondo, son las que reinan en el panorama literario, mientras asistimos a la derrota de la Gran Literatura.

    Da la sensación de que una parte de los involucrados en el proceso editorial (escritores, agentes literarios, editores, críticos y periodistas), están planeando y ejecutando la muerte de la literatura, su asesinato, mientras los lectores, alienados por la simulación, aplauden como si estuvieran viendo tal acto sentados frente a un televisor. Es la “cultura del entretenimiento” la que se superpone a la “cultura del pensamiento”, donde enanos mentales, como Francis Fukuyama, tan festejado por los medios de comunicación de masas, son los grandes pensadores de la Época Supermoderna.

    Pero dicha civilización parece que naufraga, en la propia crisis generada por la ausencia de valores espirituales, cuando el Becerro de Oro que todos idolatran se desquebraja como el mismo modelo económico en el que se sustenta. Y aquí la historia bíblica toma la forma de la parábola para repetirse en los tiempos de hoy, con un dios supletorio que nos conduce hacia la distopía. Ésta es nuestra civilización fracasada, la Humanidad ante el callejón sin salida, donde el ídolo monetario refulge con el fuego de la avaricia y la especulación, y donde la literatura, como un apéndice corrupto, rebaja su esencia para ir a la búsqueda exclusiva del logro económico, y así mostrar su rostro más siniestro.

    Ante lo arriba expuesto, hago de mi palabra un grito para promover una nueva “literatura independiente” que ha de enfrentar, criticar y señalar, los males de la Época Supermoderna y su banalidad, para así alejarse de la inercia que supone la muerte de la literatura. Como escritores tenemos que recuperar, con esfuerzo y dedicación, los espacios que nos están robando, encontrar nuevas estrategias para la supervivencia y no desistir en mostrar muestro trabajo al mundo. Para ello, hay que crear editoriales independientes (las nuevas tecnologías de impresión propician dicha vía, cuando negocios como “Lulu.com” o “Bubok.com” son salidas demasiado fáciles y, por tanto, bajo el influjo de la mediocridad), autogestionar nuestra obra, formar colectivos y grupos que dejen de mirar hacia el fondo del callejón sin salida, y así hacer que nuestra voz permanezca y sea escuchada; es indispensable suscitar la ruptura, crear el espíritu crítico que nos distinga frente a los narradores de lo banal, y recuperar la palabra: porque el paso del tiempo siempre hace justicia a los que no la traicionaron.

    Ahora que el negocio editorial se está transformando, gracias a las nuevas tecnologías de impresión, más la venta y promoción de contenidos literarios a través de Internet, podemos ir de manera resuelta al encuentro de los lectores. Es necesario, en consecuencia, establecer los procesos de divulgación y promoción que nos permitan evadir el anonimato, y presentarnos como una alternativa literaria independiente. Cualquier iniciativa es mejor que quedarse con los brazos cruzados, pues podemos vender nuestro trabajo, además de por Internet, en las calles, plazas, librerías, centros culturales, cafés y bares de nuestra ciudad (así como lo hacía, por ejemplo, Georges Bataille con sus ediciones caseras en la noche parisina). Es posible, les aseguro, vivir de la literatura sin rendirse a la superficialidad, sin tener que abandonar nuestros principios de honestidad literaria ni claudicar ante los equiparan el libro, como producto, a una hamburguesa de McDonalds´s o una lata de Coca-Cola.

    Siempre es duro nadar a contracorriente, ser marcado y mirado con recelo por los traidores de la palabra, pero incluso así merece la pena continuar. Es el simple acto de esta rebeldía el que nos diferencia, el motor de la ilusión que pretenden pisotear, cuando el camino embrozado al que nos arrojaron se convierte en el estímulo para avanzar hacia el futuro.

    Hoy, sin duda alguna, es la hora de luchar por este gran sueño.


    Pablo Paniagua a 21 de mayo del 2009
    http://www.escritorweb.blogspot.com/

    Comentado por: Pablo Paniagua el 03/6/2009 a las 17:35

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. En 1986 fundó la revista literaria Bitzoc y la revista de arte y arquitectura Gala. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Entre 1989 y 1996 dirigió un programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March y es vicepresidente de la Fundación Yannick y Ben Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo. Es editor de El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. En la actualidad es director de la Fundación Santillana.

 

baltasar@fundacionsantillana.com

© 2005 | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres