Los espejismos del tiempo
La acción política se funda en una ilusión de la voluntad: somos actores de un mundo en transformación. Pero ¿qué ocurre cuando no podemos corregir el curso de los acontecimientos? ¿Nos damos por vencidos?
¿Y si los hechos del mundo fueran hechos acaecidos antes de nuestro nacimiento?
Lo que llamamos actualidad quizá sea el efecto visible de una acción cometida por individuos que fallecieron.
El presente sería entonces una deuda que no podemos cobrar.
La genealogía de los culpables se remonta a épocas inaccesibles.
Nadie pretendería retroceder en el tiempo para impedir la semilla del mal. Aunque si lo hiciera: ¿en qué tierra estéril la sembraría?
Se intenta, no obstante, remediar en vano lo que ocurre.
Es probable que la desesperación proceda de un defecto de percepción.
En realidad, cuando decimos "eso está ocurriendo", deberíamos decir "eso ya ocurrió aunque sólo ahora lo comprendo".
Evitar, impedir, corregir, y similares, son verbos ilusorios. Una presunción de nuestra irreflexiva manera de estar en el mundo.
Cuando un estallido (moral, emocional, bélico) nos sacude sólo podemos asegurar una cosa: no tiene remedio.
Esto puede llegar a ser una evidencia.
Hay un axioma de Spinoza que podemos meditar: "Dada una cosa cualquiera, se da otra más potente por la que aquella puede ser destruida" (Ética, parte cuarta).
Si queremos actuar en el mundo debemos rezar al pasado: implorar a aquellas fuerzas que destruyan a sus contrarias. Antes de que sea demasiado tarde.
[Publicado el 15/1/2009 a las 21:06]
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Sin embargo, no se trata de "iluminaciones" pues incluso lo mostrado aparece en el lenguaje y, por lo tanto, en la totalidad de eso que, al ocurrir, es llamado "mundo". Los límites aristotélicos de la proposición no son los límites del mundo.
Comentado por: Tarso el 20/1/2009 a las 17:32
Tarso, no es que aquello que no se puede decir "quizá" pueda manifestarse. No. Sin quizá. Se puede, pero no en un discurso lógico o axiomático. Es en la "conversación" donde se dan, aparecen destellos de lo que no se puede decir. El ser de las cosas, que es aquello en definitiva de lo que hablamos cuando hablamos de lo que no se puede decir, no es una “cosa” entre las demás cosas, por eso no se puede decir, es "procesual”; se va creando, mostrando, en la conversación, en el dialogo. Y también, en ese dialogo en el límite que constituye el verdadero arte; en la pintura , en la música ( Wittgesteins escucho en su casa, cuando era niño, nada menos, que a Brhans) y por supuesto en la verdadera poesía (también conoció, nada menos, que a Rilke). “Lo indecible”, eso de que se habla como imposibilidad de decir, no se puede ”dar” como "proposición", sólo como relámpago, como iluminación fuera del leguaje lógico proposicional. Vattimo, pone como ejemplo, que eso indecible "es"(?) cómo aquello que alumbra, que ilumina una silla, pero que evidentemente, no es la silla.
Pero no es esto lo que yo quería decir. No es este “rollo” del que entiendo poco, sino más bien, que el discurso de Don Basilio en este caso, me parece (a mi, por supuesto) un tanto oscuro y polisémico. Harían falta, como mínimo, los treinta y dos niveles de la lectura cabalística para llegar a una conclusión, que por supuesto, no sería UNA. Y en estas cosas de la "acción política", de la “cosa” política, lo que se necesita es CLARIDAD y compromiso, ! mucho compromiso!. Pienso.
Comentado por: Pablo el 18/1/2009 a las 18:01
Y sin embargo, lo que no se puede decir (lo indecible) quizá pueda mostrarse. Esa es la esperanza sugerida por Wittgenstein y su célebre distinción.
Comentado por: Tarso el 18/1/2009 a las 14:27
La meditación del axioma de Espinoza propuesta por Don Basilio, me conduce directamente al irresuelto teorema de GÖdel, que dice así: "Todo sistema desarrollado a partir de axiomas, llega a un punto en el que se encuentra con proposiciones indecibles".
Parce previa o simultanea esta meditación propuesta por Gödel.
Comentado por: Pablo el 17/1/2009 a las 17:14
Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Ha sido editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo.
Tengo una pregunta para mí
En la 2 de RTVE
¿Quién nos enseña a vivir?
Basilio Baltasar conversa sobre enseñanza y educación
con Fernando Savater, Josep María Flotats, Rafael Argullol y Paco Ibáñez.
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