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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 5 de julio de 2020

 Blog de Basilio Baltasar

Emigrantes: esta es la España que os espera

Colas de inmigrantes en Madrid

Colas de inmigrantes en Madrid.

A una emigrante americana se le ocurre invitar a sus padres a pasar en España las vacaciones de verano -los afectos dolidos por la distancia, ya se sabe- y se pone a cumplimentar los requisitos exigidos por la Administración para obtener el visado de estancia temporal.

Las gestiones, obviamente, requieren hacer unas horas de cola. La eficacia administrativa que publicitan los ministerios mediante costosas campañas publicitarias, no afectan a las áreas gubernamentales encargadas de tratar a los emigrantes. Las instalaciones habilitadas a tal fin son de estética postfranquista y los funcionarios destinados a dar y recibir información, folletos o cuestionarios, son escasos y desganados.

Una vez que el emigrante llega a la ventanilla, algo que en ningún caso conseguirá si su jefe no le da permiso para abandonar en horas laborables su puesto de trabajo -único horario previsto por la Administración para controlar las obligaciones que les exige cumplir-, recibe una hoja sin membrete oficial, en la que está toscamente mecanografiado el índice de documentos que debe ir preparando.

La hoja no alude a ningún párrafo de la normativa vigente ni menciona los derechos que el solicitante debe conocer en el caso de darse algún conflicto de interpretación. El documento se titula: "Modelo texto variable con requisitos que pueden ser exigidos".

La formula es una insólita declaración.

El gobierno anuncia la ambigüedad de trato que ofrece al emigrante. No sólo omite cualquier referencia a la seguridad jurídica que debería ampararle como simple usuario de los servicios públicos, sino que ostenta la ambivalencia de los criterios utilizados para dar curso a su petición.

"Requisitos que pueden ser exigidos". ¿Por quién? ¿En qué casos? El documento no lo aclara. Tampoco el responsable de turno en la ventanilla: "ya veremos".

¿Acaso confía el Estado en la intuición del funcionario para detectar en el emigrante los rasgos que harán decisiva la necesidad, o la urgencia incluso, de un papel, una foto o un certificado?

Si a pesar de todo el solicitante sigue empeñado en invitar a sus padres, deberá presentarse más tarde en la misma ventanilla, una vez que haya conseguido obtener, en otras ventanillas semejantes y haciendo colas parecidas, los siguientes documentos: "escritura pública o título de propiedad de la vivienda, contrato de arrendamiento, certificado o nota simple del registro de la propiedad, certificado municipal acreditativo del número de personas que conviven en el mismo piso, cualquier otro documento análogo que atribuya al solicitante la disponibilidad de la vivienda".

El funcionario cansino precisa al extrañado solicitante a qué se refiere el redactor del modelo texto  variable cuando dice "cualquier otro documento", pues puede servirle cuanto recibo de agua, gas, electricidad o canales de televisión de pago pueda reunir. Lo raro, sin embargo, es el etcétera que a bolígrafo añade el funcionario. Como si no bastara la "nota simple del registro de propiedad" que se ha pedido, se deja al albur de la imaginación del emigrante la posibilidad de enseñar pruebas más fehacientes que corroboren de un modo irrefutable lo que se desea constatar.

Cuando el solicitante haya probado que está existiendo en algún lugar exacto de la geografía española, deberá demostrar el parentesco que tiene con los padres a los que quiere invitar y presentar la pertinente certificación de inscripción de nacimiento, "pública u oficial", debidamente legalizada y, por supuesto, traducida.

La obsesión por los detalles que denota el modelo texto variable deja en evidencia el adiestramiento del funcionario en la técnica de descubrir los fraudes a los que debe ser sometido por emigrantes sin escrúpulos dispuestos a engañarle una y otra vez con tal de conseguir sus propósitos.

En el modelo texto variable  se advierte, esta vez con letras mayúsculas, que "no se admiten copias escaneadas de ningún documento". Y en el apartado de "pasaporte en vigor" recuerda que la copia del mismo debe estar compulsada por la Autoridad u Organismo oficial con "sello legible". Si el sello utilizado para certificar la autenticidad del pasaporte fuera una mancha borrosa, la copia sería rechazada o devuelta a su dudoso propietario.

Una vez "aclarado" el vínculo familiar con los invitados debe certificarse que éstos existen, a su vez, en algún lugar, pues podría darse el caso que los padres aún viviendo no pudieran demostrar que lo hacen en un domicilio concreto de su país, con lo cual no podrían recibir el permiso español para visitar a su hija durante las vacaciones.

Como el funcionario redactor del modelo texto variable ha caído en la cuenta de lo proclives que son sus indolentes colegas de la ventanilla a dejarse engañar, debe imaginar nuevas exigencias para cada caso particular. Así, por ejemplo, si el emigrante desea invitar a un amigo o amiga. Como en este caso no puede existir el documento público que certifique la veracidad de la relación, el solicitante estará obligado a presentar una fotografía o soporte audiovisual que demuestre la existencia de esa supuesta amistad. También servirá, y así se afirma, una selección de la correspondencia que los amigos hayan intercambiado a lo largo de los años.

Es evidente que el modelo texto variable consagra un agravio claramente perjudicial para los padres del emigrante solicitante. Pues así como al amigo, para visitar España, le basta sentarse a escribir de vez en cuando alguna postal (pues no se detalla qué antigüedad o confianza deben reflejar las cartas para ser admitidas en ventanilla) o haberse hecho alguna foto o grabado unas escenas de compadreo, los padres, para visitar la misma España, han debido cargar durante años con los sacrificios de la paternidad y los gastos de educar a la hija que hoy, finalmente convertida en mujer, les invita a pasar con ella unos días de vacaciones.

No acaba aquí la relación de papeles que debe aportar el emigrante. Después de exigir el documento nacional de identidad, el pasaporte en vigor, la tarjeta de residencia -el original y la fotocopia-, el modelo texto variable incorpora la cláusula que puede contribuir definitivamente a dar por culminado el proceso iniciado por el emigrante el día que empezó a hacer cola en la ventanilla.

Además de los requisitos ya descritos, el solicitante debe obtener del Presidente de la Comunidad de Propietarios del inmueble que habita un certificado que especifique el número de personas que conviven en la vivienda en donde el solicitante tiene previsto alojar a sus padres.

Esta es la más innovadora medida estrenada en el modelo texto variable por la administración socialista de España.  Su redacción tiene un aspecto aparentemente inocuo pero su rudimentaria redacción revela el alcance de una nueva arquitectura jurídica y política.

Hasta ahora el vecino al que por turno le tocaba la presidencia de su comunidad se dedicaba a reclamar el pago de las cuotas, lidiar con albañiles, electricistas y fontaneros, aguantar al administrador de fincas con sus agoreras previsiones y a desear el fin de su mandato.

Ahora, sin embargo, se le invita a incorporarse a la red social encargada de vigilar al emigrante, entrar en su domicilio particular (¿de qué otro modo podrá comprobar cuántas personas lo habitan?), y ejercer la potestad de certificar esto o aquello.

En suma, el modelo texto variable convierte al Presidente de la Comunidad de Propietarios en un comisario político del Estado con el poder de conceder o denegar certificados de buena conducta. Así, de un modo tan espontáneo, mediante la requisitoria escrita en una hoja sin membrete oficial, los vecinos se incorporan a la red de movilización ciudadana impulsada por el Gobierno.

Un vigilante autorizado en cada edificio español contribuirá con su excitado celo a la arbitrariedad sancionada por el mismo Estado y a su modo perfeccionará el maltrato psicológico dado al emigrante con el único fin de hacerle desistir por humillación.

[Publicado el 21/6/2008 a las 11:29]

[Etiquetas: Emigración, control social, burocracia]

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Comentarios (16)

  • Perdamos el miedo al extranjero.Si no, nunca superaremos el complejo de inferioridad que se adueña de la razón para provocar un rechazo insolidario, repleto de falsas justificaciones. Evolucionemos un poco por dentro.

    Comentado por: felipe ferrer guaita el 07/11/2009 a las 07:15

  • No sé, tal vez responde a instintos grupales, cohesión del grupo, rechazo a lo de fuera + interpretación negativa de lo que nos puedan aportar. Los extranjeros suecos, americanos, etc también provocan estereotipos y rechazos pero como se piensa que traen dinero y que, los nórdicos, sobre todo, se comportan, se los aguanta un poco más. En cambio cuando te dicen que los que vienen son poco menos que delincuentes pues ya está servido el alboroto. Me llama la atención en el aspecto de la inmigración lo desapercibidos que pasan los orientales, sobre ellos no se suele enfocar el punto de mira, tampoco el periodístico, excepto si les va demasiado bien con los restaurantes; supongo que por eso de la competencia, y entonces surgen todas esas historias de ratas, secuestros, esclavitud laboral etc. El tema económico, pues sí, tiene su importancia, puede que sea el detonante de otras tendencias que de otro modo contenemos.

    Comentado por: arrur el 15/7/2008 a las 09:02

  • Se podrá resumir todo en pánico de contagiarte de la pobreza del vecino, del olor tercermundista?

    Comentado por: cada cual con su quimera el 14/7/2008 a las 22:37

  • Bueno, el papeleo siempre es horrible, no creo que, aquí en España, las pegas que te pone la administración se restrinjan sólo a ese círculo. Los funcionarios están eternamente desganados, hasta para tomar café, me temo. Recuerdo una vez que tuve que realizar unas gestiones y le pregunté a la chica que atendía qué debía llevar. Me comentó que había que preguntar a otra persona, un señor que en ese instante estaba ocupado, había salido. Me recomendó que esperase fuera, ya me avisarían. Como tenía otras cosas que hacer me marché, incluso del pueblo en cuestión, hasta otra localidad donde llevé a cabo lo que quería. Volví, un par de horas más tarde, me asomé y le pregunté a la muchacha si el señor estaba ya disponible. Se ofendió bastante y me contestó:
    - Le he dicho que espere, que ya la avisaría.
    Soy española. Éste, desde luego, no es el único caso pero lo he citado por poner un ejemplo. Como esto, todos los días. No debe ser un gran consuelo para los inmigrantes, quizás al revés. Lo siento.
    En el tema de la inmigración me parece peor y más peligroso el tratamiento que se le da en los periódicos, donde sólo se les cita como un problema a resolver, dando una visión única, de túnel y muy negativa.

    Comentado por: Blueblue el 14/7/2008 a las 15:39

  • ¡¡¡Felicidades!!! Muchísimas felicidades!!!

    Soy emigrante en este país, y cuando leo o escucho este tipo de análisis; se me ilumina la cara, automáticamente se me marca una sonrisa y es porque siento alegría saber que existen personas que aún creen en algunos principios lógicos.

    Siempre dije que hay muchas personas que se esfuerzan por hacernos sentir que somos las ranitas que vinimos a invadir la pecera llena de peces de colores; pero para equilibrar algo la balanza están las “otras” y más importantes, por su objetividad, que piensan como tú.

    Hoy, te ganaste un pedazo de cielo con esta descripción objetiva porque, simplemente, me hiciste sonreír y sentir que hay gente que le preocupa este trato deshonesto.

    Es la primera vez que leo algo tuyo y seguro que a partir de ahora tienes acá una fiel seguidora. Gracias por tu preocupación, pero quiero comprometerte a que por lo menos sólo una vez al mes nos dediques un espacio en tu blog. No será difícil hay muchísimos temas que faltan por tocarse.

    Un gran saludo,

    Ahhh!!! GRACIAS

    Comentado por: Viviana el 12/7/2008 a las 17:09

  • Queridos amigos europeos:
    ¿Se imaginan, por un momento, un Edicto de Expulsión de todos los ciudadanos europeos que llegaron a hacerse la América y viven en América del Sur? Mis padres, tus tíos, nuestros abuelos, deberían volver a Europa, luego de ser encarcelados, maltratados, dejar sus bienes, amigos, familiares...
    Ni los reyes católicos, que su mal recuerdo los mantenga bajo tierra, fueron tan bestias. Europa proscribe a los pobres. Nunca, ningún país sudamericano hizo lo mismo con los hambrientos europeos.

    Comentado por: Miguel Kertesz - periodista de Montevideo, Uruguay el 10/7/2008 a las 00:15

  • Luego de tres años sin retornar a mi país y sin ver a mi madre (la única familia que tengo), pude comprarle un pasaje para que venga a pasar tres meses conmigo (tiempo máximo de estancia con visa de turista). Los requerimientos de la administración, enrevesados y surrealistas por donde se los mire, me obligaron a falsificar una supuesta reserva de hotel y una inscripción en un curso de diseño para que mi madre los mostrara al llegar a España y así acreditar su estancia, eso sí, sin mencionar que tenía una hija residente en el país y casada con un ciudadano español. Me vi absurdamente obligada a traer a mi madre de una manera clandestina, ya ve usted don Basilio hasta qué extremos lo retuerce todo esta burocracia primermundista.

    Comentado por: Obligada el 07/7/2008 a las 20:29

  • Pues si Don Basilio, escriba algo cortito si no tiene tiempo. Yo creo que desde que colgó usted esto aquí ya han debido de rellenar esos formularios miles de emigrantes ... Un saludo cariñoso.

    Comentado por: chiqui el 04/7/2008 a las 17:43

  • Vengo de ver a D. Félix y ya...es claramente una disculpa. Casi paso del tema de que trata el post y de casi todos los temas ¿qué es? Yo creo que fatiga de los materiales, todo se repite y se repite.Nos avisó Nietzsche, pero... Ya no soy progre...ni nada. Pero le saludo.

    Comentado por: tenedordepostre el 03/7/2008 a las 12:57

  • A mí lo que me causa una gran confusión es el hecho de que la ley exige a ciertos inmigrantes una visa de turista y a otros, según el país, tener su pasaporte en vigencia. Esta carta de invitación que exigen ahora ¿de dónde ha salido? ¿existe alguna base judicial para pedirla? ¿un visitante que no la tenga, será devuelto a su país?

    Comentado por: Lourdes el 02/7/2008 a las 08:12

  • Es una demostración más de la irresponsabilidad primera (Barra libre)y la irresponasabilidad segunda (Se acabó!)de nuestros gobernantes.Tenemos unos gobernantes que nunca ganarán el premio nobel...de nada. Menos mal que Javier MADERUELO sigue siendo genial (yo a él si le daría un Nobel a la sensibilidad y la crítica de arte).Le saluda afectuosamente pero le recuerda que en el último Babelia Guelbenzu no estaba.
    PD. ¿Es usted tan atractivo como en la foto o simplemente fotogénico?

    Comentado por: tenedordepostre el 30/6/2008 a las 06:17

  • Es Triste pero real, me recuerda a la casa de la locura en las Doce Pruebas de Asterix.

    yo no se si será por edicto divino, pero vaya telita con cualquier tema de papeleo en la admon.

    En fin

    www.sentimentalismo.blogspot.com
    www.arenayfuego.blogspot.com

    Comentado por: Rafael el 28/6/2008 a las 09:27

  • Vea nuestro caso es similar... con una diferencia, mis hijos (menores de edad) y yo que somos españoles para invitar a la madre (que solo tiene nacionalidad colombiana) hemos tenido que pasar por eso. Mi pregunta es: ¿tiene un menor de edad derecho a estar en su propio pais con sus padres?

    El defensor del pueblo europeo , no se considera competente, el defensor del pueblo español,(que esta consultando al Ministerio de Trabajo y Emigración) me recomienda para evitar esa situación que haga una reserva de hotel , es decir que pague a una entidad privada por un servicio que no voy a utilizar...

    Un saludo

    Comentado por: Desde Medellín el 26/6/2008 a las 18:08

  • Vea Usted, y pensar que por estos lares los recibiamos a todos parientes o no parientes con un sencillo bienvenido,claro que estoy segura que en poco tiempo nos estaran "invitando" para que retornemos, por que sino quien va a producir para mantener la población envejecida de Europa, por lo pronto espero no tener que salir de mi "patio".

    Comentado por: Marta E. Barbosa M. el 24/6/2008 a las 01:12

  • Pero no hay que desesperar, quizá la solución al problema la tengan los guionistas de "Aquí no hay quien viva".

    Comentado por: provoqueen el 22/6/2008 a las 07:54

  • Horrorizada me he quedado con la descripción, Basilio.

    Y sin embargo, me parece que este es el párrafo clave de todo el asunto... no sólo de éste que nos ocupa hoy, sino de TODO el asunto de la gestión de los asuntos colectivos:

    "Hasta ahora el vecino al que por turno le tocaba la presidencia de su comunidad se dedicaba a reclamar el pago de las cuotas, lidiar con albañiles, electricistas y fontaneros, aguantar al administrador de fincas con sus agoreras previsiones y a desear el fin de su mandato..."

    Otros muchos cargos también deberían cubrirse por turno, puesto que los voluntarios para tan tediosas tareas brillan por su ausencia.
    Esta es la trágica frontera sur de la democracia, donde (salvo que se estableciese un sistema de turnos) tantos cargos quedan desiertos por falta de candidatos.

    Comentado por: provoqueen el 22/6/2008 a las 07:51

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Biografía

Basilio Baltasar, es escritor, editor y periodista. Presidente del Premio Formentor y director de la Fundación Formentor. Fue director de la Fundación Santillana desde donde inició la organización de las Conversaciones de Formentor. Ha sido editor fundador de la revista literaria Bitzoc; como director editorial de Seix Barral recuperó el Premio Biblioteca Breve. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Culturas del Mundo. Arte y Antropología). Fue patrono de la fundación musical Área de Creación Acústica, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober y dirigió el periódico El Día del Mundo. Miembro correspondiente de la Reial Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona. Autor de la novela Pastoral iraquí (Alfaguara, 2013).

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

 

 

     Basilio Baltasar, editor

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