El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Blog de Basilio Baltasar

Presentación de los libros de Sergio Ramírez y Vicente Verdú

 

En la Feria del Libro de Guadalajara de 2005, después de presentar ante un reducido público nuestro portal literario de blogs, Sergio Ramírez y yo nos sentamos a tomar un café y oímos contar al escritor cubano Eliseo Alberto la siguiente historia:

La abuela de Alberto, una muy longeva y elegante señora de la vieja Habana, fue homenajeada por sus hijos y nietos y durante la fiesta se le preguntó cuál es el mejor de los grandes inventos del siglo. La anciana había visto en desordenado aluvión de novedad el nacimiento del automóvil, el teléfono, la radio, el frigorífico, el ascensor, la televisión, y toda la plétora de artefactos que han tecnificado el paisaje urbano, aliviado la vida doméstica, y organizado la relación social. ¿Cuál de todos ellos fue para ti el decisivo? La señora respondió diciendo que el mejor de todos los inventos y el que recordaba con más sincero agradecimiento era sin lugar a dudas el insecticida. Y añadió: "ustedes no saben qué significa vivir acosada por insectos".

La anécdota de Eliseo Alberto nos invita a imaginar cuál podría ser la respuesta que una anciana a finales del siglo XXI daría a la misma pregunta. La jovencita que hoy contempla con despreocupada curiosidad los artefactos que cambian la vida de los hombres -el iPod, el Iphone, la Red, la nanotecnología y sus aplicaciones-, y los usa con la indolente y desagradecida coquetería del usuario, ¿con qué respuesta sorprenderá a sus nietos?

El blog de Vicente Verdú y el de Sergio Ramírez que hoy publicamos en el catálogo de la editorial Alfaguara, después de haberlos colgado en El Boomeran(g), son una excelente colección de fragmentos literarios y ensayísticos pero al mismo tiempo son un ejercicio de sagacidad: los autores quieren conocer hoy la respuesta y ahorrarse el esfuerzo que supondría esperar el cumpleaños de la futura anciana.

De hecho, la impaciencia es uno de los signos de nuestro tiempo, quizá el que mejor caracteriza el estado de ánimo de la cultura. Entre perder el tiempo y perder la paciencia hemos preferido vivir en un estado de agitación intelectual permanentemente angustiado por la urgencia con que nos parece necesario saberlo todo antes de que sea demasiado tarde. Si lo que está cambiando nuestras vidas es algo parecido a un insecticida es necesario saberlo ahora, pues de ninguna manera podemos esperar que sea una anciana al final del siglo XXI la que nos revele tan sustancial como decisivo descubrimiento.

Entre otras muchas cosas, los libros de Sergio Ramírez y de Vicente Verdú, Passé compossé y Cuando todos hablamos, nos ofrecen la cauta y atrevida, feroz y gentil, modesta y ambiciosa mirada sobre sí mismos y el movimiento que hoy les arrastra hacia quién sabe dónde.

"El blog -dice Vicente Verdú- es promiscuo o híbrido por naturaleza. No habla de esto ni de aquello, no lo hace obedeciendo a un género u otro, sino que, como la vida misma, de cualquier cosa y de todas ellas, discurre en desorden, azarosamente, sin proyecto ni fin".

"En el espacio cibernético -dice Sergio Ramírez- en el que todos somos de alguna manera náufragos... el que escribe puede ser corregido en sus juicios, se le pueden enmendar sus opiniones o refutar a quienes le refutan."

De algún modo, los dos comparten la certeza de haberse metido en un berenjenal y eso nos da una idea adecuada del valor de Ramírez y Verdú. Los dos aceptaron la invitación de El Boomeran(g) a sostener un blog diariamente renovado y constantemente expuesto a las inclemencias de un tiempo no siempre apacible. La aparición de Ramírez y Verdú en la blogosfera confirma lo que ya sabíamos: la fértil actitud de los dos escritores con los usos, modos y costumbres de nuestra época y la disposición de ánimo a afrontar el riesgo de estar vivos.

Nos conviene subrayar el valor con que Verdú y Ramírez han aceptado incorporarse a la desconcertante mutación de nuestro tiempo pues nos ayuda a comprender la metamorfosis de la cultura. Si Dios ha muerto, si la novela ha muerto y el autor mismo no se encuentra muy bien, ningún otro lugar como Internet nos ayudará a saber si estamos vivos o muertos.

Uno de los fenómenos más sorprendentes y significativos de la blogosfera ha sido la insurgencia del lector, la insurrección del público. Los ciudadanos recluidos por las presunciones aristocráticas de la cultura y obligados a ser un público dócil y expectante, se han transformado en ciudadanos publicados y como si de una venganza se tratara, la inmensa mayoría de ellos gozan el placer de publicarse a sí mismos sin renunciar al descarado privilegio del anonimato. Es esta portentosa excepción jurídica la que cancela su tradicional mutismo y les permite ensayar una inédita ostentación de poder personal. La desvergüenza, la hostilidad, el desparpajo, la falta de respeto y la insolencia de unos individuos recocijados en su nueva e inesperada existencia global, irrefutable e impune, ha modificado la complaciente organización de la cultura.

Hasta hace poco, y por hablar de algo que nos resulta tan familiar, la jerarquía profesional de un periódico administraba el encuentro entre los periodistas y sus lectores. El aprendizaje del oficio respondía a las leyes corporativas vigentes en cualquier otra profesión y era el editor el que decidía el modo y el momento en que un periodista se incorporaba a los diferentes espacios de notoriedad. La visibilidad de un trabajo dependía de la consideración previa que le concedía el redactor jefe o el director de la publicación. Así ha sido desde la invención de la prensa. Hoy en día, sin embargo, cualquier joven o reciente periodista puede convertir su blog, en el mas leído de un periódico digital sin que para ello haya  intervenido la mediación jerárquica: el encuentro con el lector, la respuesta auto evidente que dan los usuarios, se convierte en el más rotundo indicio de interés y no hace falta atravesar las farragosas complacencias de los jefes para, como suele decirse, ser alguien.

Pero el favor del público -ese público fatal y festivamente publicado: imprevisible e insolente- es mutable y puede cambiar en cualquier momento su preferencia y lo que un día fue entusiasta unanimidad puede ser al día siguiente abandono masivo.

No hace falta conquistar el favor de una jerarquía obsoleta para ser alguien en la Red, pero cuando esta te abandona vas a quedarte, como suele decirse, sin red. Ningún lazo de solidaridad gremial podrá ampararte ni protegerte.

¿Quién está dispuesto a vivir a la intemperie, libre de la intermediación cultural del escalafón, a salvo de sus tiranías, pero huérfano también de los complacientes consuelos que hasta ahora nos ha prestado?

Quizá necesitamos algo más de tiempo, un recorrido más amplio como internautas, para constatar las consecuencias que tendrá la Red en la existencia del autor. Será conveniente tomar nota de cuanta alteración se vaya produciendo, escribir la crónica de nacimientos y defunciones, ver cómo influye en su celebración y extinción el deseo de esa masa anónima y cruel que se desplaza como un animalote, apartando con su cola todo lo que le estorba.

Nunca dejará de sorprendernos lo que con un poco de atención se puede ir encontrando en el diccionario. Se suele hablar de la vanidad de los autores ignorando a menudo lo que en verdad se puede llegar a decir con ello. Normalmente nos limitamos a atribuir a esta expresión el significado de arrogancia y presunción. Pero como cualidad de lo vano, la vanidad también nos habla de la caducidad implícita en lo insubsistente, en lo infructuoso. ¿Y no será la condición efímera -fugaz y perecedera- que impone la Red precisamente lo que más nos aterra: la inestable existencia que sólo tenemos cuando los demás nos prestan el favor de su mirada?

Vicente Verdú y Sergio Ramírez, quizá los menos vanidosos de los autores que uno puede tratar, han sido precisamente los que se han atrevido a confrontarse con su blog a lo real contemporáneo y a aceptar un inquietante desafío: renovar en la Red su personalidad, su influencia: es decir, su existencia.

Casa de América, Madrid, 29 mayo 2008

[Publicado el 30/5/2008 a las 17:32]

[Etiquetas: Vicente Verdú, Sergio Ramírez, blogs]

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Comentarios (24)

  • Los historiadores antiguos nos daban novelas deliciosas en forma de hechos reales; los novelistas modernos nos ofrecen hechos insípidos a guisa de novelas.

    Comentado por: Silasoy el 11/6/2008 a las 20:29

  • Don Basilio, hace mucho que no hablamos de la política estadounidense. Candidato tenemos; yo habría preferido a Hilary – no por ser mujer – por el hecho de haberse presentado no sólo con promesas sino también con la experiencia de muchos años de trabajo y paseos en los salones de la podredumbre de la política. Otra vez nos pasamos el voto popular por alto. Pero, con un poco de escepticismo, me voy haciendo a la idea de Obama…Uno diría que -aunque un poco verde-tiene sobrados atributos para ganar a Mackein; claro que este país nunca deja de sorprenderme en lo que se refiere a la elección de sus gobernantes.

    Comentado por: chiqui el 10/6/2008 a las 15:51

  • Retrato

    Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
    y un huerto claro donde madura el limonero;
    mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
    mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

    Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
    —ya conocéis mi torpe aliño indumentario—;
    mas recibí la flecha que me asignò Cupido
    y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

    Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
    pero mi verso brota de manantial sereno;
    y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
    soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

    Adoro la hermosura, y en la moderna estética
    corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
    mas no amo los afeites de la actual cosmética
    ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

    Desdeño las romanzas de los tenores huecos
    y el coro de los grillos que cantan a la luna.
    A distinguir me paro las voces de los ecos,
    y escucho solamente, entre las voces, una.

    ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
    mi verso como deja el capitán su espada:
    famosa por la mano viril que la blandiera,
    no por el docto oficio del forjador preciada.

    Converso con el hombre que siempre va conmigo
    —quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
    mi soliloquio es plática con este buen amigo
    que me enseñò el secreto de la filantropía.

    Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
    A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
    el traje que me cubre y la mansiòn que habitò,
    el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

    Y cuando llegue el día del último viaje
    y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,
    me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
    casi desnudo, como los hijos de la mar.

    Comentado por: Creo que os comprendo el 10/6/2008 a las 10:40

  • me encanta leerte, que bueno que hay internet y blogs, pero mucho mejor haber coincidido contigo , en este ciberespacio.LIZ

    Comentado por: Liz el 04/6/2008 a las 02:38

  • Sí, secretos. Si no decís los míos yo callaré los vuestros.

    Comentado por: Así de facil el 03/6/2008 a las 23:40

  • Con toda seguridad que ese Albert, a quien me dirijo aquí, no es el ‘Albert’ de febrero 2007; pero el sabrá como llegar aquí. Por todos los caminos se va a Roma…especialmente cuando se ha vivido allí. Un vecino se lo dirá.

    Comentado por: chiqui el 03/6/2008 a las 23:34

  • Gabrielli, un placer leerlo por aquí. Cómo simpatizo con usted en cuanto a bajar/subir/izquierda…de las fotos. Espere unos meses y nos darán algo más fácil…estos –los programas software- andan mas rápido que nosotros. Claro que, con las neuronas quemadas a nuestra edad todo será cuesta arriba. Su agilidad y gracia también cambian, para mejor.

    Si el señor Google no lo deja entrar en su blog: apague su ordenador (desenchúfelo) y vuelva a empezar. Es algo muy primitivo pero me funciona. Ayer fue uno de esos días.
    Cariñosos saludos y cuidado con esa loca…

    Comentado por: chiqui el 03/6/2008 a las 23:27

  • observar. sonreír.. secretos...

    secretos secretos.

    la propia ventana (para ver hay que subir la persiana)

    un saludo por aquí

    Comentado por: afokpaw dkfs83dñs+ el 03/6/2008 a las 19:54

  • Es que yo me tomo la diversión en serio, Albert. (¿Qué tal Albert n'estplá?)

    Comentado por: escarola el 03/6/2008 a las 18:26

  • Anonimato y vouyerismo, dos claves esenciales de los blogs y del mundo cibernético...
    Dios, baja de tu nube


    Con todo lo que tiene que hacer diariamente Google, me crea trabas para entrar a mi propio Blog. Claro, es gratis y le pertenece a Google, como todo lo que está bajo su universo. Desconoce mi correo, mi clave. Me manda a esperar, comprobar y a ver si. ¿Son filtros sobre el filtro? No sabemos, es como querer darle la mano a un pulpo. ¿Por dónde empezar? Es como abrir el estómago a una ballena y buscar el password o bajo la pata de un elefante el mouse (ratón). No nos compliquemos, este Dios tutelar-digital tiene sus mecanismos. Otras veces, reconozco, me permite ingresar después de un largo recorrido inocente a tres bandas, por la puerta falsa. Una manera de "delinquir", me digo, en mi propio espacio. Me vuelve a exigir el sello de su correo emblemático Gmail, que no tengo, cliqueo una y otra vez y de pronto me concede la entrada con, dizque, mi antigua dirección. No hablemos sobre el proceso de subir fotos. Es un ascenso tortuoso, lento, impredecible, abosolutamente medieval, fuera del reloj de la paciencia y del tiempo cronos. Infinitas veces, con sus decimales, te he rogado Dios para que no entorpezcas mi trabajo, que es tan simple: un grano de arena en el desierto. Pero tu sordera es más grande que el poder de tus acciones en Wall Street. Sin duda, hechas en tu poderosa Bolsa, mis ruegos. ¿Éstos no aumentan tus ganancias?
    Cuando leí por primera vez tu nombre de pila: GOOgle tan coloreado, inocente, me transporté al primer nacimiento de la voz: Agúuuuuuuuuuu...
    Siento en ese momento que eres un riguroso fiscal de mis actos legítimos.
    Dios de la búsqueda, me inspiro y le pido, si sabes donde estoy, qué hago a cada instante, clic, perdón, por qué este difícil camino, acceso digámoslo por su nombre?
    Soy una gota de agua en tu infinito mar. Un pez en tu red. Tengo cuatro lectores y una loca que me persigue como un inspector de impuestos.
    Tú sabes hasta el último escondrijo de la Tierra. Te asombrarás, no me gusta ese nombre, no le encuentro sentido. Tres cuartos de agua por uno de Tierra. ¿Eso debiera llamarse Tierra?. El Planeta visto desde arriba es azul. Nada encaja. La vida marina al parecer, es el origen de la vida en la Tierra.
    ¿Es un espacio personal vigilado? ¿Es un espacio compartido con tu ojo todo poderoso? ¿Es un espacio alquilado con la espada de Damocles?
    Mi Dios, no ves que no soy nadie. Me levanto todos los días a trabajar. Duermo en mi misma cama Uno, dos, tres hasta cuatro vasos de agua en ayunas. Fruta, yougourt, té, tostadas. Sol, mucho sol. El día continúa. rolando gabrielli©2008

    Comentado por: rolando gabrielli el 03/6/2008 a las 17:33

  • Recomendable el sitio del Observatorio par la Cibersociedad.
    http://www.cibersociedad.net/

    Comentado por: provoqueen el 03/6/2008 a las 16:54

  • Pues, Albert, pásate por el mío que te menciono. Divertirnos nos divertimos!

    Comentado por: chiqui el 03/6/2008 a las 16:53

  • Los BLOG son un pasatiempo , una divertimento , pero no te los puedes tomar en serio , ni como comentarista ni como titular .

    Comentado por: Albert el 03/6/2008 a las 15:12

  • Sigo con lo del “abandono masivo”. Como lo he experimentado, puedo hablar de ello. En la primera época de mi blog algunas entradas tenían hasta cien comentarios (la mitad míos como respuestas) Aquello no duro mucho, unos dos o tres meses; no había quien lo aguantara. Lo borré (por suerte alguien más sabio que yo lo copió antes) por puro miedo a que absorbiera mi vida…Después he vuelto y me he ido en varias ocasiones, cuando me lo pide el cuerpo, literalmente: la espalda, la muñeca, el trasero y la mente…
    Lo sorprendente es que, gracias a Google Analytics, uno se da cuenta de que no se queda sin red. Cuando pincho el mapa la red se extiende por varios continentes. Estos son los resultados del último mes, sin haber podido dedicarle mucho tiempo y colgando cuatro entradas: 1.300 visitas, 30021 páginas leídas, 259 ciudades, 42 países. No está mal para un humilde y desconocido blog que sólo tiene en este momento entre 10 a 40 comentarios, ¡la mitad míos! La red es invisible pero sigue ahí. Cada vez que lo veo no me lo puedo creer, pienso que debe de haber un truco en el sistema. No estamos en el vacío.

    Comentado por: sinenomine el 02/6/2008 a las 16:21

  • De insecticidas e insectos, buena anécdota. Quizás no conoció esas magníficas máquinas de luz que se cuelgan en el sitio apropiado y atraen a cualquier polilla incauta que revolotea inocentemente por las proximidades para… ¡Hale hop! a la parrilla, claro que el ruido es molesto… Ah, pero hay otros inventos mejores. Una especie de azúcar con no se qué producto añadido. El azúcar es de color apetitoso para las moscas y abejas que retozan zumbonas en su aire o chupetean entretenida y molestamente las piernas y los brazos de los presentes e incluso, insolentes ellas, el pescado que tenemos pensado degustar en un momento. Lógicamente la mosca ve el azúcar, para eso lo hemos puesto, y claro, entre el color anaranjado y el sabor dulce, llega y se emplea y, ante nuestra mirada curiosa, se engolosina todo lo que puede hasta que empieza a convulsionar durante unos 20 minutos - para todo son pesadas- hasta morir. Pero asómbrense porque pueden creer que, asombrados, estos ojos han visto cómo algunas no mueren y salen volando. No sé en que condiciones, pero vuelan ¿Cuanto vive una mosca? Pues echen cuentas a los años mosquiles que se pasan entretenidas en convulsionar para, la mayoría, despedirse del mundo. Pero, la verdad, lo del matamoscas convencional es repugnante. Otro día hablamos de las pulgas.

    Comentado por: Y tampoco me gustan las moscas el 02/6/2008 a las 01:23

  • ¿Pero ud se cree que yo me lo creo? ¿Porqué le mandaría entonces un saludo al sr. Verdú?

    Comentado por: escarola el 01/6/2008 a las 21:36

  • Lo de que un autor o bloguero (que palabra más fea) no lea los comentarios a su página (entrada?) no me lo puedo creer; insistir en ello es una ceguera idiota. Lo entiendo cuando los comentarios dejan de hablar del texto colgado o del que lo escribe (el ego cuenta) pero, aun así, se puede aprender – como lo hace Don Vicente – a escribir en los siguientes días entradas bien inspiradas. Precisamente inspiradas por sus comentadores.
    Inspirado anda… Y el que se inspira buen inspirador será.

    Comentado por: me el 01/6/2008 a las 17:19

  • Claro...quería decir 'contar con'

    Comentado por: me el 01/6/2008 a las 17:08

  • Efectivamente, no se puede contra con ese público incondicional, tampoco el autor publicado en papel. ¿Cuántos libros al año son reciclados? Buscando en la red, en un par de segundos, encuentro esta oferta:
    http://es.tradekey.com/product_view/id/554957.htm
    Por $9,000 se puede comprar 550,000 libros (llenan unos 14 ó 16 camiones grandes. El 50% son encuadernados en rústico y la otra mitad en tela.

    Comentado por: me el 01/6/2008 a las 17:06

  • He dicho espíritu bloguero, pero creo que hubiera sido más acertado llamarlo comentarista de blog: una subespecie parasitaria, que en el mejor de los casos produce una relación simbiótica y en el peor terribles picaduras. Yo diría que el de comentarista es también un subgénero popular, como el graffiti, la glosa o el villancico.Imagino que los sentimientos de los escritores hacia los que acampan en los suelos de su blog son un tanto ambiguos, por un lado los necesitan y por otro los desprecian como clase inferior. Verdú, al afirmar que ni leía los comentarios, nos ninguneó a base de bien. Supongo que las consideraciones sobre los comentaristas de la introducción a su libro las habrá sacado de la observación de otros blogs. Un saludo, sr. Verdú.

    Comentado por: escarola el 01/6/2008 a las 16:54

  • Baltasar, tuve el placer de verles en vivo el otro día durante la representación. De su discurso comentarle que debería mezclarse con los cocineros de algún convento -aunque no sea éste-, para conocer mejor el espíritu bloguero. El nick no protege al yo, pues es una emanación de él como lo es la identidad pública. Nuestras palabras somos nosotros mismos. El nick no es tanto una máscara como una realización formal diferente de la misma personalidad. Por tanto, las injurias y todo el resto de los sentimientos traspasan al yo, casi como lo harían en la misma vida real. Casi, porque yo diría que en internet pueden ser más efímeros e inconstantes de lo normal. ¿Porqué? Puede que porque estén sujetos a menos convencionalismos de los que rigen en la vida cotidiana. Pero por traspasar traspasan hasta las enfermedades. ¿Será posible que hasta eso copien los chinos?.

    Comentado por: escarola el 01/6/2008 a las 16:28

  • Hola, Enea. Ande, no me conteste con un desplante.

    Comentado por: chiqui el 31/5/2008 a las 17:56

  • Don Basilio, tendría que escribir con más frecuencia en esta vena. Me ha divertido; tendré que volver y leerlo otra vez, mucha miga, podría haber sacado dos entradas de aquí.
    Los mosquitos son una lata, sobre todo para los que les tenemos alergia (hablo literalmente) pero el pesticida es puro veneno. Volveré con más tiempo. Gracias por su
    Derroche de energía y humor.

    Comentado por: chiqui el 31/5/2008 a las 17:55

  • Se suele hablar de la vanidad de los autores ignorando a menudo lo que en verdad se puede llegar a decir con ello.

    ....

    a decir ... con ellos ( la "s" es importante en ese lugar, para situar.)

    la vanidad de el escritor.( por ser palabras dichas en ...)

    la vanidad... no recuerdo que Tolstoi fuese vanidoso, m

    .........

    ¿con qué respuesta sorprenderá a sus nietos?
    , escríbe ( si es que tiene nietos... m) te mando el correo, o busca en la página xfvdbd.. y después lee el párrafo... , ah! hay una divertidísima ... y ya sabes

    ( supongo que eso .. será eso... m? han crecido con ello, es como si le preguntamos a una abuelo del siglo XV que le parecen los pisos de Colmena de las ciudades? o! uf!
    Bellos, los dos y
    cada uno, pues

    Comentado por: Enea el 30/5/2008 a las 23:23

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Biografía

 

Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Ha sido editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo.

 

 

 

Bibliografía

     Basilio Baltasar, editor

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