The Paris Review
La entrevista que The Paris Review hizo a George Simenon en 1955 puede leerse como si fuera la reliquia de un tiempo extinguido. Sólo han pasado cincuenta y dos años, como un soplo sobre la tierra y un tornado entre los hombres. Pues las generaciones han sido consternadas y desbaratadas algunas costumbres que parecían eternas. El arte de conversar, por ejemplo, ha sufrido un daño irreparable.
El encuentro entre Carvel Collins y el escritor belga permite imaginar la atmósfera que envuelve a dos hombres tranquilos. Una pipa humeante, una biblioteca y la agradable sensación de estar haciendo algo de provecho. Se nota que el periodista y el escritor saben escuchar, comprender, discernir y responder. Se ponen a la altura del mejor de sus lectores. Algo que hoy en día no es frecuente.
Se suelen imputar al periodismo las carencias de nuestra época. Como si la imposibilidad de sentarse a pensar el más conveniente flujo de una conservación fuera una falta profesional. Lo cierto, sin embargo, es que resulta cada día más difícil encontrar contertulios adecuados. Los que se prestan a conversar, a cambio de una efímera notoriedad, se sienten acosados y les agobia un presentimiento: ¿servirá de algo lo que voy a decir?
Esta agonía secreta corroe nuestros hábitos culturales y cada vez es más frecuente la figura cansada del que habla creyendo que nada importa. No creo que podamos encontrar un momento en la Historia parecido al nuestro: oradores convencidos de la fatuidad de su discurso. Tanto es así que los ingenuos convencidos nos causan rubor.
La mayoría de los agentes culturales confiesa en la intimidad haber perdido la fe. Los colegas hostiles, los críticos adocenados y los lectores consumidores de marcas pre-fabricadas refutan cualquier entusiasmo. O esto al menos es lo que ellos lamentan: verse engullidos por la indiferencia.
La disciplina narrativa de Simenon, que lacónicamente cuenta a The Paris Review, tiene mucho que ver con este tiempo que nos ha tocado vivir. Dice Simenon que corregir es el implacable ejercicio al que se aplica después de escribir. "Trato de evitar palabras abstractas", dice, "y también las palabras poéticas".
No sin arrogancia recuerda la admiración que le prestaba Gide o cómo el Conde de Keyserling lo llamó "imbécile de génie". Siempre consideró un cumplido que a tan ilustres pensadores les fascinara su talento creativo.
Considerando que son pocos los que hoy creen en lo que dicen ¿no sería mejor corregirse hasta la extenuación? ¿Simplificarse, reducirse, hasta lograr la más alta y brevísima sobriedad?
No todos llegarán a ser un "imbécile de génie" pero quizás valga la pena intentarlo.
[Publicado el 29/11/2007 a las 22:51]
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Comentado por: Elenita el 02/12/2007 a las 13:56
Nos deja usted mudos. Pero sobre todo con el artículo anterior, que debiera haber quedado más tiempo en primera página. Yo también pienso que a pesar de abanderar el lado conservador, a Angela Merkel basta verla para darse cuenta de un talante más abierto y más capaz de gestos como ése (invitar al Dalai Lama, con todo el simbolismo que usted señala). Hubiera estado bien también tener a Segolene Royal, que era de esa misma madera (a pesar de ser de un partido socialista se le reprochaba sarcásticamente su aire aristocrático), pero qué le vamos a hacer...
Comentado por: M.M. el 30/11/2007 a las 09:17
Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Entre 2005 y 2008 ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral desde dónde reanudó la convocatoria del Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria. Ha sido editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo.
Tengo una pregunta para mí
En la 2 de RTVE
¿Quién nos enseña a vivir?
Basilio Baltasar conversa sobre enseñanza y educación
con Fernando Savater, Josep María Flotats, Rafael Argullol y Paco Ibáñez.
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