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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Basilio Baltasar

La ruptura subversiva de la derecha española

En contraste con el aspecto de registrador de la propiedad que le caracteriza, Mariano Rajoy adopta un tono desenfadado para excitar la risotada de su público. Consciente de la impaciencia que padecen sus seguidores, se propone alimentar su despecho y ridiculiza el consenso científico internacional sobre las nefastas consecuencias del cambio climático.

José María Aznar ya no es el dignatario abrumado de otro tiempo y con alegría ofrece a los suyos ingeniosos motivos de entusiasmo. Agasajado en Valladolid con la distinción de Bodeguero de Honor de la Academia del Vino, Aznar levanta su copa para consolar a los que están hartos del control gubernamental. Vamos a fumar, beber y conducir como nos plazca, dice en un alarde de campechano orgullo popular.

El diputado Vicente Martínez Pujalte, repantigado en su asiento, soporta con desgana la amonestación del presidente del Parlamento y levanta las cejas con asombro entre la hilaridad de sus compañeros de partido. Antes de abandonar el hemiciclo hace una última reverencia no sin advertir que volverá a deleitar a los suyos con esa figura tan arraigada en la tradición popular española: el gamberro vociferante y maleducado, ajeno al ridículo y la vergüenza que su presencia impone.

Martínez Pujalte, al ser expuldado del Congreso en mayo de 2006

Con su apacible hábito cardenalicio, Jaime Mayor Oreja interviene en medio del barullo para recordarnos la sobremesa que en pleno franquismo unía a la familia alrededor del parchís.

Aunque estos episodios nacionales puedan parecer anécdotas chusqueras, rasgos de un carácter estentóreo, la irreflexiva concesión a un público nervioso o la nostalgia que desfigura la vulgar tiranía del régimen franquista, lo cierto es que pertenecen a una temeraria operación política.

El grave deterioro ocasionado al Tribunal Constitucional, mediante maniobras inconcebibles entre magistrados supuestamente investidos para interpretar el espíritu de la ley; los ataques que la radio de los obispos emite contra el rey Juan Carlos, exigiendo la abdicación del Monarca, y la marabunta de embusteros lanzada como una jauría contra los policías, fiscales y jueces que han investigado y juzgado los atentados del 11-M, son acciones orquestadas con la misma osadía.

Al principio podía parecer que la derecha, enojada por la derrota electoral de 2004, no hacía más que ejercer, con sus insidias, el derecho al pataleo y que al final se mostraría dispuesta a purgar su amargo disgusto. Pero pasado el tiempo, las embestidas de la derecha contra la Corona, el Poder Judicial, el Parlamento, las normas de la Dirección General de Tráfico, los estudios científicos sobre el cambio climático, las evidencias del sentido común y los requisitos dialécticos de la razón democrática, nos van descubriendo el alcance de la intrépida estrategia desplegada por el Partido Popular. No es que pretenda aprovechar los fallos del Gobierno socialista, ni dar forma al desagrado que la población española siente por el dislate autonómico, ni propiciar la corriente de simpatía ciudadana que haga factible una futura mayoría parlamentaria, tampoco intentará convencer a la opinión pública de las supuestas bondades de su programa. Pues a la derecha española ya no le interesa el arte de la política. Aunque eventualmente se vea obligada a manejar discursos en los que ya no cree, dedica sus energías a consolidar el fundamento ideológico que ha elegido como promesa y horizonte.

Entre otras urgencias, la instrucción doctrinal de la derecha define un doble plan. Por un lado, capitanear un movimiento antipolítico con las más tenaces presunciones de la ignorancia popular. Un estado de ánimo colectivo ensalzado por los brutos que celebran denostar lo que no entienden. Ya sea el cambio climático, cuya complejidad les asusta, o la sofisticación jurídica del derecho de gentes, cuya demora les irrita. El hábito de la sospecha difundido por los publicistas de la derecha a tal efecto ha sido una ejemplar manifestación de astucia. Pues el recelo que proponen como método de pensamiento será siempre irrefutable, inaccesible a la deliberación e impermeable al sentido moral de la duda razonable.

La segunda parte del plan de la derecha española es hacer cada día más agudo el desprestigio de las instituciones, contribuir como sea al deterioro de su imagen entre la ciudadanía y echar por tierra el arduo trabajo de restauración llevado a cabo en los tiempos de la Transición. En resumen, el objetivo de esta agitación populista es arrebatar a las instituciones del Estado su carisma y hacer irreconocible el pacto social implícito en su funcionamiento. Una liquidación simbólica que a su vez impulsará la corriente de opinión hostil al uso reflexivo de la razón ilustrada.

No es extraño que la pretensión irresponsable y belicosa de la derecha genere una corriente de estupor como no se había visto desde el estreno de la democracia. Hasta ahora lo sustancial del pacto constitucional ha consistido en compartir de buen grado las deficiencias del sistema y subsanarlas con la categoría política y profesional de los responsables de su buen gobierno. Una alianza de estabilidad que obligaba a las fuerzas políticas a disimular las insuficiencias del Estado -la escasa "independencia" de sus tres poderes, por ejemplo- mediante un acuerdo inteligente sellado para proteger el desarrollo democrático de la sociedad.

Que una de las fuerzas constitucionales haya decidido aprovecharse de las deficiencias a cuya custodia se había comprometido supone una ruptura en el paradigma elegido para gobernar España. Un quiebro que modifica la relación entre las fuerzas políticas y sociales de un país sorprendido e intrigado por la temeridad, la osadía y la intrepidez del principal partido de la oposición: el partido que deja en evidencia, con estrépito burlesco, las fallas del sistema constitucional, renuncia a la respetabilidad y adopta una impetuosa estrategia subversiva.

Esta actitud, sin embargo, no es fruto del capricho ni del oportunismo resentido. No influye en su origen la furia ofendida de los derrotados por las urnas ni la personalidad recalcitrante de su líder. La transformación de la derecha española procede de una reflexión ideológica sobre su dubitativa evolución, de una sincera meditación sobre el futuro de su acción política en el seno de unas instituciones reguladas por los artificios de la razón y de un profundo desengaño.

La primera gran decepción ha sido comprobar la caducidad de su creencia decimonónica, pues el Estado ya no es la cámara acorazada de los intereses que la derecha gestiona. En la segunda gran decepción se hunde después de contemplar el descomunal aparato legislativo y judicial que el Estado en Europa garantiza a sus ciudadanos y que la derecha debe administrar cuando gobierna.

Para la derecha más reaccionaria estas contrariedades sólo pueden significar una cosa: el progresivo aumento del control estatal sobre los negocios que afecten a los derechos de los ciudadanos. El rechazo escandalizado a la deriva "intervencionista" del Estado ha madurado gradualmente hasta convertirse en la más firme convicción de los actuales líderes del Partido Popular. Fue intuitiva y errática mientras careció de referencias tangibles, pero su trascendental encuentro con la poderosa corriente de los neocons anglosajones ha sido tan revelador como renovador. Orientada por esta decisiva influencia, la derecha española posee al fin el arrojo necesario para reconocer el estorbo de un Estado que argumenta las restricciones, consensúa los límites y aplica las leyes aprobadas mediante el uso de la razón.

La derecha reaccionaria globaliza este repudio y no por casualidad se ve secundada en su labor de agitación y propaganda por sus respectivos aliados religiosos: los predicadores televisivos en la América de Bush y los predicadores episcopales y radiofónicos en la España del PP.

Para sabotear al molesto Estado legislador no basta reventar sesiones parlamentarias con sonoras broncas o aprovechar maliciosamente el reglamento institucional. Para debilitar la autoridad de la razón hay que reinventar el odio a la Ilustración, propiciar a cualquier precio el retorno de los brujos, divulgar sus oscuras creencias y restaurar el caudal de supersticiones que enturbian el discernimiento.

Esta alianza de la derecha española con el poder religioso no es nueva, ciertamente, pero vuelve a ser imprescindible para escenificar la ruptura subversiva que su movimiento antipolítico proclama a los cuatro vientos.

Artículo publicado en: El País, 7 de noviembre de 2007. Documento en PDF


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[Publicado el 08/11/2007 a las 10:10]

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Comentarios (8)

  • ¿Qué pasó con la columna (blog) de Santiago Roncagliolo..?
    ¿Por discrepar con los gritos destemplados del rey Juan Carlos en Santiago de Chile los españoles monárquicos es verdad que lo han ajusticiado..?

    Viva el rey..!

    Comentado por: Fuenteajena el 18/11/2007 a las 16:13

  • Excelente artículo, Basilio. Copio aquí este párrafo dejado donde Azúa. "Preocupente, la actual oleada de vándalos de uno y otro signo que se citan para echarse una pelea en la plaza del pueblo los sábados por la tarde. Se diría que recientemente ha ocurrido algo extraordinario que haya exaltado los ánimos. Pero no, no está ocurriendo nada extraordinario, seguimos viviendo en esta democracia española que nos dimos hace treinta años. Ocurre que la nuestra es una democracia poco inteligente, mejor dicho, ha ido perdiendo inteligencia con el tiempo. Se han perdido las ganas de construir un proyecto entre todos. Hoy día esta democracia nuestra se reduce a la mera suma de obtuseces de distintos colores. Donde no es posible construir nada que supere a todas ellas. Mucho me temo que esa importancia creciente que vamos dando a lo primitivo en nuestras cabecitas españolas, haya sido el caldo de cultivo para es que ahora a los vándalos les haya dado por soltar adrenalina de ese modo. Se ve que el fútbol ya no es suficiente. La cogorza de fin de semana tampoco. El cine y el teatro cuestan quizá mucho para el bolsillo del mileurista, y la tele está de pena. El palo al emigrante que cuida de nuestra abuela es mucho más divertido. Y no porque el emigrante venga a quitarnos el trabajo (¡bendito argumento hoy obsoleto, al menos tenía algo de racional!), sino porque viene a quitarnos nuestra pureza animal, nuestra primitividad. Hablo de adrenalinas de uno y otro signo, pero evidentemente cargo de una lado. Claro, por supuesto. Cuando los demócratas de derechas ahora comentan el asesinato de un joven por parte de un grupo nazi, se refieren a los asesinos como "extremistas". Evitan decir 'extrema derecha'. Como si quisieran sacudirse el polvo que ha traido este lodo. Evitan relacionar esa sinrazón con la sinrazón de seguir encabezonados en que el 11M lo provocó quien a ellos les convenía, sin querer escuchar las evidencias. Evitan relacionar esa sinrazón con la que ha alentado la idea de que España está a punto de romperse (idea que a mí más bien me suena, en todo caso, a predicción autoconfirmada). Evitan relacionar esa sinrazón con la difusión de la idea de que "enseñar ciudadanía en el colegio es una aberración". Porque si la ciudadanía y el respeto a la constitución tiene carga ideológica, si esa idea habita en un lado del arco... ¿en qué lado está el que niega valor a eso? En el fondo no me extraña que algunos digan "extremista" y eviten ponerle a ese extremismo el apellido "de derecha". Desde luego, la derecha sigue teniendo mucho de qué acomplejarse." Un saludo.

    Comentado por: provoqueen el 18/11/2007 a las 11:34

  • aunque no viene al caso , pues ya sabeis como soy yo últimamente, me voy a permitir daros un consejo con la firme idea de que llegue a lo más alto y lejos posible. Es un mensage para toda la humanidad.<br />
    Como escritor peor del mundo me es grato ofrecer la narración fantástica titulada "El tercer movimiento" donde se presenta la teoria de la gran elipse, los últimos descubrimientos cientificos relacionados con el calentamiento global y sus consecuencias inevitables y pavorosas.--http://www.antoniolarrosa.com

    Comentado por: antonio alrrosa diaz el 17/11/2007 a las 21:36

  • Gran cambio.

    Comentado por: AL el 17/11/2007 a las 01:18

  • Yo no entiendo nada. Qué estemos tan procupados por el futuro climático del planeta Tierra, y tan poco por el caínismo del país España, en el que vivimos y vivirán nuestros hijos.Hay gente qué abre peligrosas zanjas y se queda tan feliz. A mí esa intolerancia radical me parece irresponsablidad.

    Comentado por: qué malo estoy y qué poco me quejo el 16/11/2007 a las 20:47

  • Si, ya sé que esto no tiene que ver con el enunciado, pero tenia que decirlo y ¡ahi va..!
    La actitud de nuestro Rey la considero ejemplar ,nadie es quien para venir a mi casa y hablar mal de mi familia , amigos o compatriotas.Ese señor Chaves es un mal estadista y de tacto no tiene nada , deberá cambiar su estrategia si quiere hacer amigos en este pais, pues en sudamerica lo tiene muy mal .¡ VIVA NUESTRO REY!

    http://www.antoniolarrosa.com

    Comentado por: antonio larr7osa diaz el 11/11/2007 a las 13:44

  • ¿Pues sabe usted lo que yo pienso de estas manifestaciones bochornosas del Señor Rajoy y las declaraciones rayando el absurdo del Señor Z.? Pues pienso que, con lo que se avecina a la vuelta de la esquina, a ninguno le interesa hacerse cargo de la responsabilidad de gobernar y con sus chanzas intentan que los votantes voten al contrario o se abstengan. ¡Intentan perder las elecciones! Que el otro cargue con el muerto, pues parece que el mundo va a entrar en el periodo tipico de las vacas flacas y claro, a nosotros tambien no va a tocar apretarnos el cinturon, espero equivocarme, aunque sea la primera vez.
    http://www.antoniolarrosa.com

    Comentado por: antonio larr7osa diaz el 09/11/2007 a las 10:57

  • Me ha parecido un magnífico análisis de la ideología en la que se sustenta el pensamiento neo conservador español (hijo putativo de la ideología neocon USA). Las diferencias están claras, Bush se apoya en los evangelistas y otras sectas protestantes, mientras que la derecha española bebe de las fuentes del pensamiento reaccionario católico. En la misma línea de análisis, aunque desde el punto de vista más histórico, se situó el artículo de Isabel Burdiel publicado el otro día también en El País (tenía ganas de poner ya la tilde). "La ruptura subversiva de la derecha" me ha parecido un artículo muy oportuno, especialmente por los recientes ataques de la derecha española a los instrumentos básicos del Estado de Derecho. La opinión de Aznar sobre la sentencia de los atentados del 11M me parece una anécdota. Comparto la opinión de la Vicepresidenta de que lo que quiere el Ex es vender más libros de sus epístolas a Santiago...y cierra España.
    ALFONS ALVAREZ

    Comentado por: ALFONS ALVAREZ el 09/11/2007 a las 00:38

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Biografía

Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. En 1986 fundó la revista literaria Bitzoc y la revista de arte y arquitectura Gala. Fue editor de Seix Barral y convocó de nuevo el Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria y reunió al jurado que hasta su fallecimiento presidió Guillermo Cabrera Infante. Entre 1989 y 1996 dirigió un programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March y, en la actualidad, es vicepresidente de la Fundación Yannick y Ben Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo. Desde el año 2005 es Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa, director de La Oficina del Autor y editor de El Boomeran(g).

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