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Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Basilio Baltasar

Los demonios sueltos de la crítica

Ahora que Jorge Herralde ha publicado la segunda parte de la biografía de Vladimir Nabokov (Los años americanos, Brian Boyd) podemos lamentar que tan minuciosa inspección no haya aparecido un poco antes, durante la celebración del Año del Quijote. La coincidencia habría permitido recuperar la diatriba que Nabokov dedicó a Cervantes y con ella una de las piezas ejemplares que la historia crítica de la crítica literaria debe conservar como un valioso objeto de meditación.

En España fue Bruguera la que publicó las lecciones dadas por Nabokov en Harvard a una aplicada aula de alumnos convencionalmente enamorados de las novelas consagradas por la admiración académica. En el ambiente reverencial de esta universidad apareció la figura de un Nabokov energúmeno, enervado por la obligación de comentar una literatura que no conocía. Sintiéndose vejado por el sueldo impropio que le ofrecían por dar las clases, el gran Nabokov dio rienda suelta a sus arbitrarios juicios mostrándose extrañamente desagradable con Cervantes y su libro.

“Don Quijote –anuncia Nabokov a sus estudiantes- es un cuento de hadas con sus ridículos mesones llenos de trasnochados personajes y con ridículas montañas repletas de poetastros disfrazados de pastores de la Arcadia”. En un interminable pliego de enojadas acusaciones, Nabokov se dedica a denunciar las escenas en que “todo es de una comicidad muy medieval, grosera y estúpida, como es toda la comicidad que viene del demonio”.

Brian Boyd, el autor de la biografía, nos recuerda que Nabokov comenzó a preparar las clases “basándose en remotos recuerdos de la novela” y que “disfrutaba bramando contra El Quijote delante de sus estudiantes”.

Francisco Márquez Villanueva, cátedro en la misma universidad de Harvard, se propuso en uno de sus eruditos y elegantes artículos denunciar “la fechoría crítica cometida por Nabokov”, el “pestífero revoltillo de errores” y “el diluvio de ignorancia y crudos prejuicios” esparcido por el malhumorado profesor ruso entre sus alumnos.

Quizá Nabokov no habría sido tan severo consigo mismo pero lo cierto es que años más tarde, en 1972, al leer las lecciones dadas en Harvard se escandalizó gravemente: “mis clases –escribió- son caóticas y descuidadas y no deben publicarse nunca. ¡Ni una sola de ellas!”.

Es evidente, como ya viene siendo habitual, que las voluntades de Nabokov no se respetaron. Pero la irónica venganza por el caprichoso maltrato dado a Cervantes, al que constantemente acusa de alcanzar con su obra “cimas atroces de crueldad”, le llegó antes de largarse al otro barrio.

Una escritora rusa, Zinaida Shajovskaia, a la que Nabokov despreció en un cóctel dado por el editor Gallimard, publicó un descarnado artículo contra el autor de Lolita: “en su mundo la bondad no existe, todo son pesadillas y engaños. Los engaños producen en Nabokov el mismo placer que siente su más cruel villano”.

La influencia de esta dama en la fama de Nabokov ha sido insignificante pero quizá su ataque permitió al furioso juez literario verse por una vez como víctima de sus procedimientos. Pues de poco sirve usar la crítica literaria para espantar los demonios que, tarde o temprano, regresan a hacer de las suyas.

[Publicado el 02/2/2007 a las 09:30]

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Comentarios (5)

  • Nabokov era un excelente escritor, y un particular lector, y usaba la "crítica" (que no se acerca siquiera a la académica) como arma de diferenciación con aquello que se le asemejaba. Como un hijo bastardo que odia a sus padres. Es decir, basta leer toda su magnífica obra para ver cuánto se acerca a Dostoievsky (Lolita es la ampliación de un argumento de D. El Doble y todos sus criminales recuerdan las novelas rusas de N.), a Henry James (con todo su repertorio de puntos de vista engañozos, sus artistas y escritores, sus argumentos más sutiles) y con Cervantes (con sus locos y obsesos por la lectura, sus historias "como muñecas rusas", sus escenas entre la crueldad y la belleza.) A los tres los negó y vitupereó. Todo asesino debe ocultar sus huellas. Después de todo, Borges lo hizo con Lugones. Lean "Las fuerzas extrañas" y verán el precursor tan temido. Por lo menos, Borges pudo arrepentirse publicamente. Odiamos a lo que nos parecemos, más aún en la competencia. Nabokov no es la excepción.

    Saludos.-

    Comentado por: Miguel el 02/3/2007 a las 19:47

  • Uno debería tener mucha cautela al criticar a los otros, y más cuando un mundo de lectores atienden y recogen las frases de los célebres autores como sentencias. Es bueno que los lectores tengan criterio y que no acojan alegre y superficialmente los comentarios agrios de unos contra otros.

    Comentado por: armstrongfl el 04/2/2007 a las 10:46

  • una canción? vamos allá que empieza mi ...Fitur... cinco días para dar la vuelta al mundo

    Raphael... hoy puede ser mi gran noche... claro que David Bisbal su amigo del alma, de Raphael, le canta eso de silencio...silencio que me tengo que desclavar esta espina sin razón...
    puede ser mi gran noche.... y al despertar ( no me la sé muy bien) ya mi vida será otra gran cosa.... ayh!

    para usted...
    buen fin de semana
    ot si le pone "h" y círculo rojo Colón cerca del Museo de Cera

    Comentado por: A. el 02/2/2007 a las 15:47

  • Nabokov no me gusta y cervantes tampoco , creo que el problema de la literaratura nace con los libros , y es el siguiente !

    Siguiente : hola soy yo , que tal ? bien no tengo nada que decir .

    La musica lo dice todo .

    Comentado por: albert pla el 02/2/2007 a las 15:17

  • alsa!
    la emigración no le sentó bien a Nabo, kov, sá.

    en uno de sus poemas decía algo así:

    yo estoy en la luna
    desnuda y agujereada
    ah!, hola, y usted luna está conmigo

    y seguía diciendo, tenemos ajedrez, tenemos a Shakespeare y a Puskin para que queremos más

    y en otro de sus clásicos decía:

    voy en bicicleta hacia el ocaso...

    bueno al ocaso no fue Sirin ... sí...

    Zinaida no absorbió bien el desprecio uf!, qué fuerte.

    estaría pensando en Lola la piconera, digo en lolita cuando hablaba del Queijote,,, qué fuerte! o en la Revolución de Octubre que tanto odiaba

    fortísimo!

    Comentado por: A. el 02/2/2007 a las 11:56

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Biografía

Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. En 1986 fundó la revista literaria Bitzoc y la revista de arte y arquitectura Gala. Fue editor de Seix Barral y convocó de nuevo el Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria y reunió al jurado que hasta su fallecimiento presidió Guillermo Cabrera Infante. Entre 1989 y 1996 dirigió un programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March y, en la actualidad, es vicepresidente de la Fundación Yannick y Ben Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo. Desde el año 2005 es Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa, director de La Oficina del Autor y editor de El Boomeran(g).

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