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sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Basilio Baltasar

El último tabú de la Historia

La más antigua institución política de la historia contemporánea posee una extraordinaria cualidad para desenvolverse con soltura en medio de los imprevisibles acontecimientos de nuestro tiempo. La Iglesia Católica es probablemente la única entidad dotada con un milenario caudal de memoria y con el recuerdo corporativo que hace falta para entender las cosas de otra manera. Eso que ahora se llama “memoria histórica”, y que apenas se remonta a deudas contraídas hacia medio siglo, es para la jerarquía romana un patrimonio secular y el más excelente atributo de su singular y anacrónico estado moderno. De hecho gran parte de las incomprensibles decisiones adoptadas por Roma en la controversia contemporánea han sido posibles gracias al terco afán de durar y sobrevivir a lo contingente.

La opinión pública asiste con disimulada sorpresa al derribo del último gran tabú de nuestra cultura. Lo contempla como uno más de los programas del espectáculo circundante, ocupado a partes iguales por la política y las catástrofes, pero la repentina aparición del suicidio como derecho personal conmueve el fundamento de los temores más secretos. No en balde, suicidarse significa aceptar la existencia de la muerte que la ilusión civilizada quiere negar y precipitar la confrontación que todos deseamos postergar.

Que existan individuos dispuestos a convocar plácidamente la llegada de la muerte, como hizo ante nosotros la señora Madeleine Z desde las páginas de El País, no es sólo un dato más de la imparable liberalización de las costumbres sino el más radical cambio de perspectiva que una sociedad puede adquirir.

No es la primera vez. El movimiento religioso y social del catarismo lo consideró el más lógico de los derechos humanos que cabía imaginar en un mundo creado por el gran demiurgo del mal para torturar a las criaturas. Aquéllos que consideraran insoportable el sufrimiento que el mundo les infligía podían abandonarlo sin remordimiento. Roma ordena lo contrario, decían los herejes cátaros, pues su misión es prolongar la agonía de la creación. Al ser coherentes con la tradición gnóstica que habían recibido de los bogomilos búgaros, los cátaros desplegaron en su Occitania natal un insólito esfuerzo de interpretación. Su filosofía vegetariana y pacifista excitó las iras de Roma y la sangrienta cruzada que acabó con ellos. El exterminio del movimiento cátaro fue uno de los primeros genocidios modernos.

[Publicado el 23/1/2007 a las 13:56]

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Comentarios (4)

  • ¿Y cuando se acave la construcción que haremos si nadie sabe nada de tecnicas modernas de ninguna clase de industrias.

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 23/1/2007 a las 16:10

  • ¿Y cuando se acave la construcción que haremos si nadie sabe nada de tecnicas modernas

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 23/1/2007 a las 16:08

  • ¿Sabias que ya no se fabrican televisores en España? ¿Sabias que España tenia en los años sesenta, más de cuarenta fabricantes y ya no queda ni uno? No será eso un genocidio de la industria electrónica española por la industria extranjera, y que ya es dificil encontrar técnicos Españoles?

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 23/1/2007 a las 15:51

  • Lo que más temo de los genocidios no es el hecho histórico, sino que no queden en eso y un dia de estos se originen otros como ya parece que se anuncian por los sucesos tan sangrientos a los que impasibles podemos asistir cada dia, cada mañana mientras desayunamos ante nuestro impresionante televisor,de marca japonesa.

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 23/1/2007 a las 15:43

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Biografía

Basilio Baltasar Cifre (Palma de Mallorca, 1955) es editor y periodista. En 1986 fundó la revista literaria Bitzoc y la revista de arte y arquitectura Gala. Fue editor de Seix Barral y convocó de nuevo el Premio Biblioteca Breve. En el año 2000 creó el Premio a la Crítica Literaria y reunió al jurado que hasta su fallecimiento presidió Guillermo Cabrera Infante. Entre 1989 y 1996 dirigió un programa de exposiciones y ediciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, patrono en la Fundación Pilar y Joan Miró, director de la Fundación Bartolomé March y, en la actualidad, es vicepresidente de la Fundación Yannick y Ben Jakober. Dirigió el periódico El Día del Mundo. Desde el año 2005 es Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa, director de La Oficina del Autor y editor de El Boomeran(g).

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