El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
Desgracia y consuelo en Babel
El director de cine Alejandro González Iñárritu consigue más de lo que se propone con su nueva película pero la ejemplar tensión dramática de su historia babélica consigue enervar al espectador exigente. Llegando al final, a lo que debería ser una adecuada desgracia colectiva, vemos como se impone un extraño rubor. Como si el director sufriera un súbito desfallecimiento.
Un ejecutivo japonés no encuentra para sus agobios profesionales más terapia que la caza. Este modo de drenar sus carencias afectivas ya nos da una idea de su personalidad. Según nos permite suponer el director con una sutil economía de medios narrativos, el japonés había contratado una batida para liberar las emociones del instinto urbano y conmovido por la fraternidad de la inolvidable excursión regala a su guía el fusil que le ha servido para abatir cabras y cabritos en los peñascos de Marruecos.
Por las carreteras de esta región africana circula un autocar de turistas norteamericanos atemorizados por el aspecto de los lugareños. No se entiende muy bien por qué se han embarcado en una aventura peligrosa: pasearse entre moros de aspecto ceñudo. Ajeno a tales temores, el matrimonio protagonizado por Brad Pitt y Cate Blanchett dirime la tortura de un doloroso remordimiento.
Mientras, en su casa, en Estados Unidos, la mujer mexicana contratada para cuidar a los dos hijos de la pareja Britt/Blanchett debe regresar a México por unos días. Su hijo mayor se casa y no puede faltar a la boda. Como no encuentra sustituta decide hacer el viaje con los dos niños. De nuevo alguna peripecia tercermundista y el cúmulo de premoniciones que nos hacen temer lo peor. La mujer desesperada y los niños rubios desmayados acaban perdidos en el desierto de la frontera.
El guía marroquí vende el rifle de caza a un vecino y éste lo deja en manos de los dos hijos que sacan a pastar el rebaño de cabras. Hacen prácticas de tiro con gran imprudencia temeraria y una de las balas perdidas hiere a la turista norteamericana Cate Blanchett. La sangre mana en abundancia, ella se desmaya, no hay médicos, ni ambulancias.
La hija adolescente del japonés es sordomuda y vive atormentada por el reciente suicidio de su madre. Sabemos que esa mujer desconocida se mató de un disparo (quizá sea el motivo que llevó a su esposo a desprenderse del fusil) pero la muchacha asegura que la madre se lanzó por el balcón del rascacielos. La supersticiosa tentación de los hijos de suicidas (imitar el acto fatal de los padres) hace creer al espectador que ocurrirá lo mismo ante sus ojos espantados por tanta desdicha.
Efectivamente, la desgracia cae sobre los protagonistas de la historia... pero no sobre cada uno por igual. La policía norteamericana encuentra a los niños perdidos y expulsa del país a la trabajadora mexicana. El padre japonés se abraza a su hija dando a entender que no todo está perdido para ella. A Cate Blanchett la rescata un helicóptero de las Fuerzas Armadas de su país pero el cabrero marroquí ve caer a su hijo mayor abatido por las balas de la policía marroquí que los cerca allí donde antes corrían las cabras.
Y de repente comprendemos que hemos estado viendo un western.
Si Alejandro González Iñarritu hubiera sido el dueño de Babel o no le importaran las exigencias sentimentales del público norteamericano, la adolescente sordomuda, hija del cazador japonés, se habría arrojado al vacío, Cate Blanchett habría perdido su brazo gangrenado y, al regresar a casa con su atormentado marido, recibiría la terrible noticia de sus hijos abandonados y muertos en el desierto mexicano.
Pero en el cine, como en la vida real, el infortunio sólo persigue a los desafortunados. En la Babel de Iñárritu nada se confunde, todo está en su sitio: las penas de japoneses y norteamericanos tienen remedio; las alegrías de mexicanos y marroquíes son efímeras y acaban mal.
Esta es la moraleja que la crítica ha celebrado como una obra de arte.
[Publicado el 11/1/2007 a las 09:30]
Atención: (Noticia en el diario "Sport")
Henrik Larsson ya se encuentra bien en el Manchester United.
Y yo que me alegro. Después de tan densos Blogs no está mal hojear un periódico deportivo en el bar de abajo.
PD: Un tal sr. Mascaró escribe algo de la desgracia del Real Madrid y del consuelo de los culés. Confieso que he leído ese artículo sólo porque el apellido de ese periodista me sabe bién...
Comentado por: Sven Svenson el 11/1/2007 a las 23:35
Mañana viernes estreno mi peli EL MALO DE LA PELICULA , en el auditori , no es una peli corriente y moliente , es una especie de obra de teatro,espero les guste, es bonita preciosa y no hay mujeres viciosas .uNAS NORMAS:
Nada de palomitas
Nada de niños (-14)
No hay trailers ,lleguen a la hora
Comentado por: albert pla el 11/1/2007 a las 23:07
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 11/1/2007 a las 18:08
Yo creo, que para que no existan pobres, se tendria que eliminar el paro y quiero aportar una idea que se me acaba de ocurrir; creando oficinas de empleo, muchas oficinas de empleo, verdaderas oficinas de empleo y tantas como la mitad de parados hayan,asi para dos millones de parados se crean un millón y ya está.¿Que de donde se sacaria el dinero para pagarles? Muy sencillo, se hipotecan sus casas, sus fincas, sus coches, y si no hay bastante se eliminan los sueldazos de miles de enchufados que ya sabemos quienes son y aún sobraria.
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 11/1/2007 a las 18:07
@ mandorla
No he traído el texto por Azúa (eso en su página), sino porque me ha parecido que venía a cuento de los comentarios de la película (que no he visto).
Comentado por: ortega el 11/1/2007 a las 17:47
Mandorla: eso mismo. O sea (english for "o mar").
Pregunta: Cuando se es pobre y se tienen esas mismas ideas, ¿como qué lo califican -los calificadores-?
(Por cierto, yo, soy de los que opina que la pobreza es un producto netamente humano: Los únicos que la pueden considerar un producto divino son, evidentemente, los ricos; ya sean progres o carcas, mayormente creyentes).
Comentado por: Coco el 11/1/2007 a las 16:26
'ortega', ¿nos trae vd. un texto de Azúa, una descripción de Azúa lui-même?
Ayúdenos a disfrutar, descifre.
Comentado por: mandorla el 11/1/2007 a las 16:09
Progre. Félix de Azúa
Está persuadido de que en el mundo hay pobres porque un reducido número de hombres ricos conspira sin fatiga para la creación de hombres pobres. Esta conspiración, por otra parte, se inica con la prehistoria y no ha sufrido interrupción. Desde hace decenas de miles de años, un grupo de hombres ricos se dedica a amontonar riquezas, de tal manera que sea inevitable la pobreza de todos los demás. Este reducido grupo de hombres ricos es, además, esencialmente perverso, ya que, según cree, hay que ser muy malvado para dedicarse a una actividad tan reprobable, la de producir hombres pobres.
No sabe cómo podría remediarse un problema tan duradero y al que, según parece, se le han dado múltiples soluciones, siempre fracasadas. Que fracasen todas las soluciones de un modo catastrófico y con millones de víctimas, no quiere decir, en su opinión, que sea imposible remediarlo. Hay que seguir intentándolo sin descanso, dice, y pone un énfasis especial en esta fe perseverante, aunque no se tenga por un hombre religioso.
La presencia de ricos en este mundo le molesta como un insulto personal, como un ataque a su propia integridad y honradez, honradez e integridad que sólo comparte con los pobres. Tan sólo él y los pobres son en verdad honrados e íntegros. A veces, esa honradez substancial la llama "inevitable destino histórico de las masas desheredadas", frase que repite todo lo ya dicho, a saber, que sólo los pobres (y él mismo) tienen derecho a ser tomados en serio.
Que siempre haya habido ricos y pobres no le conduce a la duda, la desesperación o la risa, sino a una mayor certeza de que es preciso acabar con la conspiración de los ricos contra los pobres. La oposición ricos/pobres, a diferencia de otras oposiciones (listos y tontos, sanos y enfermos, alegres y mortecinos), la considera obra humana.
Con todo, ha desarrollado una gran habilidad para ganar dinero. De hecho, mucho dinero. Pero ello no impide que él no se considere uno de esos hombres ricos que producen hombres pobres. De modo que continúa diciendo que un número discreto de hombres ricos está infatigablemente conspirando para crear hombres pobres. Y lo cree de verdad.
No me he equivocado de página
Comentado por: ortega el 11/1/2007 a las 15:56
"Cine de ricos", me agradó esa frase. Las historias de los ricos tienen final feliz, las de los pobres no (a menos que se hagan ricos), pero eso no tiene importancia, total, son pobres, están acostumbrados a sufrir.
Comentado por: Fátima el 11/1/2007 a las 15:42
EL CÓMPLICE
Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.
Mi alimento es todas las cosas.
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.
Debo justificar lo que me hiere.
No importa mi aventura o mi desventura.
Soy el poeta.
J.L.BORGES
Comentado por: viene diciendo el Poeta el 11/1/2007 a las 15:17
Una pregunta don Basilio, ya que hace una sinopsis geométrica de Babel. ¿Por qué no acepta el guía del autobus, la pastizara que le suelta Brad Pitt en el momento de subir al helicópetero?, ¡Y qué decir de la insolidaridad que viaja a borde de un bus de orondos ancianos?
Me sedujo más la expresión de perplejidad de los lugareños, alucinados y sorprendidos, con el aterrizaje del helicoptéro en su terrizal. ¡Que profundo sugnificado de progreso, para un pueblo sin agua, sin sombra verde y sin médicos, ver plantarse un pájaro volador para llevarse a la americana al hospital de Rabat! Cuando allí y entre ellos, la gente se muere sin ruido y sin teeléfonos, y sólo se levanta el polvo que arrastra el Simún.
Comentado por: El Pozo y El Numa el 11/1/2007 a las 13:18
Yo sigo con mi trilogía de bajo presupuesto y alto standing posterior:
"Nubes Pasajeras"(1996), "Un hombre sin pasado"(2002) y la reciente "Luces al atardecer"(2006), de Aki Kaurismäki.
O con la de Kieslowski, o con las películas de Jim Jarmush. Emociones sin lágrimas, sin globos hinchados, que te dejan clavado a la silla, sin palabras.
Podríamos hablar más de ellas.
Un saludo, Basilio.
Comentado por: mar el 11/1/2007 a las 11:59
A Brad Pitt ..., siempre le recordaré en Thelma y Louise, bajando de la habitación de un oeste hot-él,y al encontrarse en las escaleras al marido de ella,y mirándole con esa sonrisa del poder de quien no tiene mayor dignidad que su propia satisfacción y nada que perder le dice, tocándose esas cosas: muy buena tu mujer...
Y muy buenos los reflejos de Alejandro González Iñárritu...chopísima peli, fantástica
Comentado por: Enea el 11/1/2007 a las 11:52
Había en "Amores perros" el germen de un tratamiento diferente de la violencia, de una visión nueva, había algo. Debimos ver un espejismo, porque "21 gramos" no tenía ya ningún interés y "Babel" es cero, pero un cero ofensivo por los medios empleados y las pretensiones "cósmicas".
Cine de ricos,lo peor en cine, es lo que uno piensa durante los últimos planos de "Babel": espectaculares vistas nocturnas de Tokio han necesitado medios costosísimos y dicen nada.
Realizador y guionista, Iñárritu y Arriaga, héroes de la saga, andan enzarzados en una pelea de perros, a ver cuál de ellos es más autor de esta nada que comentamos.
Todo está en su sitio, efectivamente.
Comentado por: DOLAG el 11/1/2007 a las 10:09
04/7/2008 19:43
Pues si Don Basilio, escriba...
Publicado por: chiqui
03/7/2008 14:57
Publicado por: tenedordepostre
02/7/2008 10:12
Publicado por: Lourdes
30/6/2008 08:17
Publicado por: tenedordepostre
28/6/2008 11:27
Es Triste pero real, me recuerda...
Publicado por: Rafael
26/6/2008 20:08
Vea nuestro caso es similar......
Publicado por: Desde Medellín
24/6/2008 14:07
Publicado por: Dhammapada
24/6/2008 03:12
Vea Usted, y pensar que por...
Publicado por: Marta E. Barbosa M.
23/6/2008 22:52
http://es.youtube.com/watch?v=O8...
Publicado por: me
22/6/2008 17:47
Publicado por: ROMINA MONSALVE
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