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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 27 de junio de 2017

 Blog de Basilio Baltasar

Elogio al libro de papel

La innovación disfruta de un prestigio inmerecido. Se nos pide que rindamos pleitesía a lo que aparece como novedad, pero nuestra obligación intelectual es hija del viejo escepticismo. Seamos críticos. Mejor recelar de todo aquello cuyas consecuencias no han sido calculadas.

El ebook (dejemos que en su esperada agonía lleve su nombre en inglés) constata la ingenuidad de una sociedad dispuesta a aplaudir la innovación como si los productos mercantiles de la tecnología pertenecieran a la redención del género humano.

Esta confusión (entre tecnología y cultura, novedad y progreso, invento y curación…) es el síntoma del fetichismo supersticioso que gobierna a una sociedad falsamente moderna.

El ebook irrumpió en el escenario entre anuncios, focos y aplausos.

Ya se sabe: las campañas de publicidad que seducen a los sentidos y excitan la candidez.

Afortunadamente, su efecto hipnótico se agota.

El declive del ebook procede de una más que evidente insatisfacción: una vez superado el ciclo del esnobismo –una epidemia de contagios imitativos-, los usuarios crédulos, finalmente comprenden. Y despiertan.

Súbitamente se dan cuenta y con la pantalla en la mano llega un día en que se preguntan “¿para qué quiero yo esto?”.

El ebook es un problema político. Si triunfara, destruiría la cadena de producción del libro de papel: sus artesanías, oficios e industrias. Incluyendo aquí al destinatario último de un invento humanista: el lector autónomo.

Resulta lamentable que no se hayan encendido las luces de alarma ante los peligros de la dependencia entre “usuarios” y “servidores”. ¿Los servidores? ¿Los servidores de quién?

Esta perversa designación ya debería habernos alertado.

Estamos obligados a preservar el grado de autonomía individual conquistado en la Galaxia Gutenberg y a recelar de las “innovaciones” que atrofian nuestro campo de decisión.

Además de ser una operación mercantil ruinosa (¿cuántas veces tendremos que pagar para leer los libros de “nuestra” biblioteca? Caducan los programas de nuestro ordenador, las aplicaciones, los terminales… hay que pagar constantemente la conexión a las operadoras telefónicas, a las eléctricas…); resulta que el acceso a “nuestro” libro, que nadie sabe dónde está, depende de llaves que no nos pertenecen.

Resulta absurdo creer que esta “innovación” mejora nuestra autonomía de ciudadanos libres.

Consentir que se hurgue en los hábitos de nuestra privacidad hasta el punto de que “alguien” sepa qué libros estamos leyendo y qué fragmentos estamos subrayando, me parece un error ridículo. Ser vigilado, computado, censado o rastreado por un algoritmo no es menos inofensivo que serlo por un inquisidor

El control de los hábitos lectores es una intromisión política en el territorio de la intimidad: nuestra obligación es preservarla con celo.

Y otra cosa a tener en cuenta: si triunfaran los deseos de los fabricantes del libro electrónico, cualquier libro impertinente o molesto podrá desaparecer de los “servidores” cuando sus propietarios así lo deseen.

Con una sola tecla, sin hogueras, humos y cenizas, pero con el mismo efecto.

La facilidad con que en el futuro podrá ejecutarse un índice de libros prohibidos es pasmosa.

El éxito político del ebook no ha sido su implantación, tan renqueante, sino la credulidad militante de los que han ensalzado la supremacía del artefacto. Estas redes de complicidad espontánea (no necesariamente interesadas) permiten a los emprendedores, siempre legitimados por el prestigio de la innovación, poner a la venta artificios tecnológicos que deterioran nuestra soberanía.

Admiro el ingenio de los emprendedores californianos, pero, francamente, nuestra obligación es preguntarnos si sus innovaciones nos convienen.

[Publicado el 08/5/2017 a las 11:08]

[Etiquetas: ebook, innovación, tecnología]

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Comentarios (3)

  • De pocas cosas me arrepiento en la vida, una de ellas fue comprar el e-reader que tengo. Al principio me agradó mucho, pero con el tiempo sus limitaciones terminaron por exasperarme. Y aparte, ¿se han fijado que un libro de papel puede ser leído sin necesidad de electricidad?
    En la antigüedad el libro enrollado en pergamino y el libro de hojas cosidas (el modelo de hoy) existieron juntos durante unos 500 años antes de que este último se impusiera definitivamente; esperemos nosotros 50 años o menos, a ver cual formato prevalece.

    Comentado por: Prosanatos el 21/6/2017 a las 01:20

  • Estimado, me sumo al comentario número 1, pero me gustaría añadir algunos aspectos atendibles. Primero el libro electrónico es una herramienta más en manos humanas, en algunas manos es un instrumento político, en otras es un instrumento de negocios, que a su vez son o pueden ser un potente instrumento político, pero también hay manos en las cuales el libro electrónico se convierte en un instrumento para generar igualdad y de posibilidades. Todo depende de las intenciones de aquellos que hacen uso de las herramientas, pero en el mundo de hoy cada uno de nosotros puede hacerlo, tanto en beneficio propio, como colectivo. Lo inaceptable es tratar de convencer al resto de que solo pueden aquellos que atentan contra nuestros intereses, eso es rendirse, es auto esclavizarse. Hablando en concreto, el autor debe referirse a los modelos Kindle de Amazon y Nook de Barnes & Nobel, o el mecanismo de edición digital de Adobe, los que efectivamente funcionan en total dependencia de sus respectivos servidores, pero ello es evidencia de un modelo de negocios, no de la naturaleza de la tecnología. La misma tecnología del libro digital es implementada con toda libertad para otorgar acceso al conocimiento a millones de escolares en el mundo que carecen del lujo de un libro impreso en papel. Así mismo, miles de editoriales en el mundo, con modelos de negocio menos usureros que los de las gigantes norteamericanas, entregan una copia soberana al comprador del libro, sin riesgo de violación de los derechos de autor, es solo cuestión de uso correcto de la tecnología.

    Comentado por: Pavel González el 10/6/2017 a las 06:43

  • Disculpe, pero este artículo está completamente plagado por la ignorancia de cómo funcionan los ebooks y los libros en formato digital. Le recomendaría que, aunque no se compre uno, por lo menos pruebe a descargar alguna copia en versión digital y a guardarla en el disco duro de su ordenador. Del mismo modo que nadie puede acceder a sus fotografías digitales o a la música de su reproductor, nadie puede borrarle los libros de su biblioteca digital (siempre que no sea tan zote como para guardarla completamente en la nube, cosa que no creo que haga nadie que entienda mínimamente lo que hace...sería como situar la estantería en la puerta de su casa...por fuera).

    Comentado por: Gutenberg el 02/6/2017 a las 10:07

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Biografía

 

Basilio Baltasar es escritor, editor y periodista. Autor de la novela "Pastoral iraquí" (Alfaguara, 2013). Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral, editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober y dirigió el periódico El Día del Mundo.

 

 

 

Bibliografía

 

 

 

     Basilio Baltasar, editor

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