PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 16 de julio de 2019

 Blog de Basilio Baltasar

La cara del miedo

Si para algo debería servirnos el pasado es para conjurarlo con un nunca más. Pero el
espanto no basta. Es necesario comprender cómo surgen, se cultivan, abonan y
propician los conflictos para poder sustraerse al reclamo de la violencia. Es precisamente el fracaso político, moral y estético de nuestra cultura el que siempre está en juego y aunque nos confunda la tentación del optimismo más nos vale temer lo peor. Se dice en el Deuteronomio que del miedo nace la sabiduría y algo de esta enseñanza debería subsistir en nuestra inteligencia política. La noción de escarmiento puede ser de una extrema utilidad y sin duda contribuye a sujetar con más tiento nuestro conocido potencial de destrucción. Esa insaciable y despiadada ferocidad con que algunos se entregan a la refriega de la rivalidad política.

La antropología resignada de los escépticos -ese lamento por la irreparable
condición humana- nos parece una renuncia a las promesas de la razón
política. Y este dilema nos desconcierta, nos confunde. Como si no supiéramos
conciliar el derecho y la ecuanimidad y expulsar del foro ciudadano la turbulencia de las pasiones tribales.

¿Cuál es la naturaleza de las fuerzas que se muestran alegremente dispuestas a la
confrontación? ¿Realmente nos conviene excitarlas? Por lo general, una pregunta
como ésta suele hacerse cuando un edificio institucional deficiente se
resquebraja y no puede evitar que lo indeseable, fatalmente, se produzca. En
nuestro caso, todavía estamos a tiempo de admitir que somos incorregibles.

La facilidad con que este país consiente, o celebra, la violencia retórica es
sorprendente. Inmune a las consecuencias de la hostilidad, ajenos al efecto
incendiario de las soflamas y a la frustración social que liberan, los políticos, tertulianos y columnistas airados contribuyen a desbaratar la frágil compostura social.

Suele elogiarse la cultura de la Transición como si hubiera sido un logro exclusivo de la Razón o, por lo menos, de lo razonable. Lo fue en cierto modo. Pero se omite la crucial influencia que tuvieron los dos episodios previos a la muerte de Franco en 1975: el golpe de Estado de Pinochet en Chile (1973) y la Revolución portuguesa (1974). A las dos Españas le sobraron entonces motivos para recelar de sus propias convicciones y para temer lo peor de sus adversarios. Esta inesperada ayuda del destino resultó ejemplar. Y el miedo que inspiró, providencial.

Se introdujo en nuestra cultura política, por primera vez en mucho tiempo, una
idea incómoda: más nos vale conformarnos con lo probable que combatir por lo posible. Si hubiera que fechar el momento en que este equilibrio, hecho a base de renuncia, concesión, pragmatismo, inteligencia emocional y astucia mundana, se quebró no nos pondríamos de acuerdo. Pero lo cierto es que sólo temiendo lo peor que hay en nosotros pudimos librarnos de nosotros mismos.

La fotografía que reprodujo hace unos días el diario El País evoca los tiempos aciagos a los que hago referencia. La escena parece una caricatura del militarismo decimonónico, una escena costumbrista, un gesto de camaradería de dos compañeros de armas en la barra de un bar.  Pero una mirada más detallada nos permite fijarnos en los personajes que acompañan a Franco y a Millán Astray en el acto fundacional de la Legión. A la derecha de la imagen, un civil abre la boca y ríe a mandíbula batiente. Se ve que acompaña a los protagonistas principales en la celebración de la guasa. A la izquierda, sin embargo, asoma su cabeza encogida otro civil: la angustiada expresión con que observa la risotada de los generales no preludia nada bueno. ¿Será ésta la cara del miedo que retorna?

[Publicado el 16/1/2013 a las 19:44]

Compartir:

Comentarios (2)

  • Los que no vivimos en España, y sí en parte de lo que fueron sus colonias en antiguos tiempos, observamos asombrados cómo, en un país tan bello, con un riquísimo patrimonio cultural, histórico, arquitectónico, sus habitantes viven corroídos por la animadversión.
    -Los ateos o no teístas detestan a los creyentes.-
    -Los creyentes menosprecian a los ateos.-
    - Se dicen igualitarios y se percibe bastante machismo.
    - Las mujeres parecen ambiciosas y algo volubles.
    -La escuela demuestra carencias.
    - La sanidad parece buena, pero hablan de privatizarla.
    - La Zarzuela no ha sido un ejemplo.
    -Están deslumbrados por USA: (o por el poder económico).
    -Temen a las ideas de izquierda.-
    - Confunden al Mariscal Tito con Stalin. Poco se parecen.
    - Las letras, gloriosas en el Siglo de Oro, han decaído.
    -Los mejores escritores en lengua española son latinoamericanos.
    - En la misma Iglesia(como institución) hay grupos intestinos opuestos.
    - Todos se consideran poseedores de la razón.

    ¿No harán falta mayores dosis de sacrificio, trabajo, amor, fraternidad?

    Visto desde Lejos. Puedo equivocarme.-

    Comentado por: Rosa Mayo Marcuzzi el 27/1/2013 a las 20:31

  • Esos dos episodios que Ud. cita (Pinochet y la Revolución Portuguesa)si alguien los utilizó,fue solo para llevar agua para su molino.Acá se ha especulado por parte de un régimen que nunca se resignó a pasar la página de la Historia.Lo que todos sabemos es que la herencia de los dictadores es la mayor perversidad que un Pueblo pueda heredar. Bástenos mirar la Yugoslavia de Tito,o la Rusia de Stalin,que finalmente hizo caer a la URSS y desmembró su territorio y lo mismo sucedió con la ex Yugoslavia.España aún no ha superado el franquismo,enquistado en el actual gobierno.Y este es el hecho mas repuganante,porque se nos pretende retrotraer al siglo pasado.Así tenemos no solo una quiebra financiera provocada por un sistema bancario donde se permitió meter mano como si las arcas de los bancos fueran pilas de agua bendita.La de España no es UNA DEMOCRACIA,por cuanto se ha privilegiado desde el principio un bipartidismo,siendo uno de esos partidos carente de base institucional,dado que los candidatos se eligen a dedo.Y como fresa de la torta tenemos UNA CORRUPCIÓN instalada y promocionada sin pudor desde los mismos ministerios del Gobierno.En la emergencia económica que padecemos, SEIS MILLONES DE PERSONAS BUSCAN TRABAJO,mientras los grandes empresarios que evadieron impuestos,enviaron sus millones de euros a los paraísos fiscales,obtienen una AMNISTIA FISCAL hecha a la medida de los grandes evasores y delincuentes bancarios.Y encima,nos apoderamos de los hospitales públicos QUE PERTENECEN AL PUEBLO TODO y muy graciosamente se los cedemos a nuestros amiguetes para que se dediquen a explotar a los pacientes que las padecen.Agradezca que no he tocado el ladrillazo. De verdad,somos un país ejemplar, tal como Fraga Iribarne lo soñó. ¿Contento?

    Comentado por: Eyquem el 23/1/2013 a las 01:35

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

 

Basilio Baltasar es escritor, editor y periodista. Autor de la novela "Pastoral iraquí" (Alfaguara, 2013). Es director de la Fundación Santillana y editor del portal de blogs literarios El Boomeran(g). Ha sido Director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y director de La Oficina del Autor. Fue director editorial de Seix Barral, editor de la revista literaria Bitzoc y de la revista de arte y arquitectura Gala. Entre 1989 y 1996 dirigió el programa de exposiciones dedicado al arte de las sociedades sin escritura (Cultures del Món. Art i antropología). Fue patrono fundador de la fundación musical Área de Creación Acústica, director de la Fundación Bartolomé March, vicepresidente de la Fundación Jakober y dirigió el periódico El Día del Mundo.

 

 

 

Bibliografía

 

 

 

     Basilio Baltasar, editor

Obras asociadas

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2019 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres