El tute

Cuesta creerlo pero así fue. Lo leí por la mañana en un diario y luego pregunté e indagué. Era verdad. Los jugadores de tute interrumpieron sus partidas cuando se enteraron que uno de los jugadores había sido asesinado y se quedaron de pie un rato charlando apesadumbrados sobre este negro destino que anda por ahí con sus armas y sus dados cargados eligiendo a las víctimas. Pero luego, enseguida, regresaron a sus mesas y el lugar del muerto pronto quedó ocupado por otro. Normalidad absoluta. Y sentido de la jerarquía: todos saben allí quien manda y qué sucede con quien se descarría.
Está en el repertorio de los castigos colectivos: son ejercicios de doma. Cuando los soldados franceses se amotinaban en la Primera Guerra Mundial se les ponía en formación y se empezaba a contar: uno de cada diez era fusilado sin juicio. En los territorios palestinos ocupados se conoce muy bien el castigo que reciben las familias de los terroristas: sus casas son destruidas y los solares expropiados. Hay castigos colectivos que no consiguen su objetivo, pero también hay gentes que no necesitan doma y se someten muy a gusto cuando quien les coacciona carga los dados con ideas compartidas que apelan a los mismos dioses a los que rinden culto.
Para comprender es útil comparar. La metáfora nos puede conducir a las mafias mediterráneas o a los procedimientos de sometimiento de todos los poderes militares sin control del Derecho que ha habido en el mundo. La metáfora del nazismo, tan desarrollada por Bush y sus neocons, y aquí por Aznar y Mayor Oreja, sirve muy poco para comprender y mucho para esconder otros propósitos de quienes la usan. Ni los terroristas son nazis ni ellos son resistentes. Pero hay que reconocer, en cambio, que algo de verdad hay en la actitud de los jugadores del tute: sometidos, asustados, juegan con la misma normalidad con que Europa entera permitió el exterminio de seis millones de nuestros compatriotas entre 1939 y 1945. La época, las circunstancias, las ideas, las proporciones, todo es distinto, pero es idéntica la pasmosa normalidad con que siguen jugando.
[Publicado el 05/12/2008 a las 10:30]
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Recientemente he visto,no lo hice en su estreno Saló de Passolini.Tremenda metáfora de la condición humana que le costó la vida a su autor,enredado en ella.
Por otra parte,¿ que otra cosa pueden hacer los jugadores de tute si no continuar con la partida,una de las formas mas ovinas de esperar la muerte?.
Comentado por: maleas el 05/12/2008 a las 13:26
Lluís Bassets (Barcelona 1950) es periodista y ha ejercido la mayor parte de su vida profesional en el diario El País. Trabajó también en periódicos barceloneses, como Tele/eXpres y Diario de Barcelona, y en el semanario en lengua catalana El Món, que fundó y dirigió. Ha sido corresponsal en París y Bruselas y director de la edición catalana de El País. Actualmente es director adjunto al cargo de las páginas de Opinión de la misma publicación. Escribe una columna semanal en las páginas de Internacional y diariamente en el blog que mantiene abierto en el portal digital elpais.com.

La oca del señor Bush (2008).
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