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El blog literario latinoamericano

lunes, 13 de febrero de 2012

 Del alfiler al elefante / Blog de Lluís Bassets

A la desesperada

El candidato demócrata Barack Obama responde a una pregunta del moderador en el tercer debate presidencial antes de las elecciones del 4 de noviembre

El candidato demócrata Barack Obama responde a una pregunta del moderador en el tercer debate presidencial antes de las elecciones del 4 de noviembre.

El más duro de los tres debates. Con los dos contendientes enganchados en el cuerpo a cuerpo. Y con el aspirante, el candidato al que los sondeos dan hoy en día como perdedor, dedicado al ataque en todo momento sin importarle los golpes bajos y sin caer en ningún momento en concesión alguna. El resultado fue claro, evidente. Obama aguantó muy bien los golpes, casi sin despeinarse, y en ningún momento entró en la técnica marrullera de su rival. McCain consiguió marcar las diferencias, no tan sólo de programa, sino sobre todo en valores y en ideología, con el objetivo de satisfacer y atar corto al electorado conservador, en el preciso momento en que se teme un impresionante corrimiento de tierras hacia el voto demócrata.

El formato del debate, con los dos candidatos sentados alrededor de una mesa, facilitó el tipo de enfrentamiento que le convenía a McCain para ese cuerpo a cuerpo que buscaba. La gesticulación envarada del veterano senador republicano fue también muchos menos visible. Y en todo caso apenas echó mano de su repertorio ya bastante gastado acerca de su brillante curriculo militar y de su condición de maverick o jugador por libre, probablemente consciente del contraste ofrecido en los anteriores debates entre su obsesión por recordar su pasado y la argumentación de Obama dirigida al futuro.

En el debate del miércoles por la noche, en cambio, no dejó en el tintero ninguno de los argumentos más convincentes para los votantes más fieles, con el resultado de que acentuó ese perfil suyo fuertemente conservador. Resultado de esta nueva actitud de McCain fue también su contundente aclaración respecto al actual presidente. Defiende exactamente los mismos valores e ideas que Bush, en fiscalidad, en educación o en costumbres. Cuenta con los asesores electorales que tuvo Bush y que le han conducido a una campaña fundamentalmente negativa. Por eso tuvo que decir claramente: "Yo no soy el presidente Bush".

El momento más tenso e interesante del debate se alcanzó cuando McCain insistió en debatir sobre las supuestas relaciones de Obama con un ex terrorista de los años 60 y con una asociación para movilizar electores actualmente acusada de fraude por los republicanos. Obama se defendió muy bien de ambas acusaciones, pero McCain no soltó en ningún momento la presa, aún a costa de evidenciar su interés por la campaña negativa en vez del debate sobre la situación catastrófica de la economía.

Una contabilización de los golpes marcados a lo largo del combate permitiría dar la victoria a los puntos a McCain. No es lo que piensan los ciudadanos consultados por los encuestadores, que vuelven a dar vencedor a Obama por tercera vez. En todo caso, su deportividad, la elegancia con que aguantó todo tipo de golpes, y la claridad y brillantez de sus explicaciones no permiten tampoco muchas dudas. Será difícil que McCain saque mucho partido de este último debate y que consiga cambiar el signo de la campaña. Es dudoso que su argumentario más conservador consiga convencer de forma decisiva al electorado independiente, la diana buscada por ambos candidatos en este último tramo de la campaña.

El debate subrayó también el déficit de la política, los candidatos y el campo de juego en el que se ha situado la propia campaña frente a la gravedad de la situación económica que atraviesa Estados Unidos, y justo en la misma noche en que Wall Street cerraba otra jornada negra. Si bien la economía tuvo un destacado lugar en el debate, nada se dijo ni analizó del plan de inversiones directas en los bancos en peligro. Y en ningún momento se entró en el fondo de las cosas: el cambio de época y de paradigmas que está produciendo la actual crisis.

El intercambio de argumentos en torno a la fiscalidad prosiguió como en anteriores debates, sin que nadie se atreviera a contar la dura verdad a los norteamericanos de que habrá que incrementar los impuestos, aumentar el déficit público y endeudarse todavía mucho más para sufragar estos programas colosales de salvación de la economía que se ha visto obligado a poner en marcha el Gobierno ultraconservador de George Bush.

McCain prosiguió imperturbable con la retórica thatcherista y reaganiana que considera la baja fiscalidad y la desregulación como estímulos directo al crecimiento y Obama no se atrevió a impugnarla para no enajenarse a los votantes independientes e indecisos. El fontanero Joe -que quiere convertirse en pequeño empresario en Ohio, y al que conoció Obama en un mítin aunque ha sido McCain quien lo ha sacado a pasear- ejemplifica este divorcio entre la realidad económica y la retórica electoral. McCain no quiere que pague impuestos y Obama quiere que pague los menos posibles, pero sea quien sea el presidente es muy probable que pagará muhco más y se encontrará entre los que van a sufrir en estos tiempos que se nos están echando encima, en los que la crisis está alcanzado ya a la economía real.

[Publicado el 17/10/2008 a las 08:50]

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Comentarios (3)

  • Seran patadas de ahogado?...OJALA..

    Comentado por: Lola el 17/10/2008 a las 22:15

  • Come il nostro George... V not W!!! (Questo è ciò che può fare il troppo amore)

    Recuerden, amigos en alemania: la manos y el reprís de Berlusconi, el aguilucho, el decreto Gel mini, lo sciopero, tirar de la cuerda,`la cola de contacto, y el amor.

    http://tv.repubblica.it/piu-visti/settimana/silvio-rompe-il-leggio-di-george-w/25138?video

    Comentado por: Questo è ciò che può fare il troppo amore el 17/10/2008 a las 21:30

  • Lo triste es que se trata de nada más y nada menos que de un duelo. De uno hípico, además, porque muchos electores se toman las elecciones como una apuesta.

    No importan los contenidos.

    Importa qué tan mediático es un candidato, si hace demasiadas muecas o si le llegó la hora a su color de piel.

    Todo esto, más la crisis mundial actual, no hace sino demostrar que lo que está mal también es nuestra llamada democracia. Ya no lo es. Es una mediocracia en parte: el poder que tienen los medios para favorecer o no a determinado candidato.

    Por otra parte, ahora que vemos que los gobiernos se arrogan competencias casi dictatoriales (las mismas que le criticaban a Chávez y Morales) sin que las masas ni se inquieten debido al pánico por más que es su dinero el que está en juego, está más claro que nunca que el futuro debe pasar por una nueva forma de entender nuestras organizaciones sociales.

    Al margen del régimen, partido o ideología de turno, lo principal deberá ser una fiscalización constante, continua y efectiva de la mayor cantidad posible de ciudadanos organizados sin bandera política, solo por simples intereses comunitarios.

    La política partidaria hace demasiado daño como para ser sostenible.

    Por lo menos en la Ley de la Selva tradicional ganaba el más fuerte.

    En la actual crisis financiera son las cucarachas, a las que se les ha reventado el globo hiperinflado que les servía de disfraz y ahora ruegan que se lo vuelvan a inflar con más dinero ajeno.

    Entonces, el payaso del circo, que ha llegado con trampas a director, sale a la pista y grita: ‘¡Son mis amigas!’

    Y el público ingenuo y obediente baja y se pone a inflar diligentemente el disfraz de las cucacharitas con su propio dinero.

    ¿Cómo puede llamarse democracia a la dictadura de los payasos sobre los pollos?

    Comentado por: http://hjorgev.wordpress.com/ el 17/10/2008 a las 20:43

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Biografía

Lluís Bassets (Barcelona 1950) es periodista y ha ejercido la mayor parte de su vida profesional en el diario El País. Trabajó también en periódicos barceloneses, como Tele/eXpres y Diario de Barcelona, y en el semanario en lengua catalana El Món, que fundó y dirigió. Ha sido corresponsal en París y Bruselas y director de la edición catalana de El País. Actualmente es director adjunto al cargo de las páginas de Opinión de la misma publicación. Escribe una columna semanal en las páginas de Internacional y diariamente en el blog que mantiene abierto en el portal digital elpais.com.

 

Bibliografía

La Oca del Sr. Bush

La oca del señor Bush (2008).

Editorial Península

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