¿Renunciar a la espera?
Rafael Argullol: Si el hombre fuera capaz de crear absolutamente la vida anularía las incertidumbres del futuro y llegaría a una situación de dominio sobre su propia existencia y sobre lo que hemos llamado destino.
Delfín Agudelo: Pero el hombre avanza como el caracol con su casa a espaldas: nunca podrá librarse del destino, de su temor y de su zozobra, porque a lo largo de los siglos el destino ha sido precisamente una de sus grandes preocupaciones inherentes a su esencia misma. Nuestros tiempos modernos nos han inundado de nuevas y más complejas incertidumbres.
R.A.: Evidentemente lo que ponen de relieve las obras modernas en las que se reformula el mito prometeico desde Frankenstein a Blade Runner y a tantas películas es que la zozobra humana, en la medida en que intenta dominar ese territorio de incertidumbre que es la relación del presente y futuro, se genera en nuevos territorios de incertidumbre. Es la lógica del Prometeo griego, es la lógica del moderno Prometeo; pero en la medida en que el doctor Frankenstein creía que había dominado la vida, esa vida plantea nuevos problemas, y es la misma lógica que nos afecta en nuestro siglo XXI en el momento en que todos nuestros avances científicos parecen espectaculares al corto plazo. Por ejemplo en el terreno de la genética, de la neurología, de la comunicación, de la astronomía vemos avances que en lugar de llevarnos a un dominio de esta incertidumbre mediante su anulación lo que hace es crear nuevos territorios de incertidumbre. Es la lógica de lo que llamo el archipiélago: colonizar una isla y cuando ya estás en la otra punta te das cuenta de que hay más islas esperando. Saltas, colonizas, y cuando llegas al final te das cuenta de que hay en racimo otras esperando. Y eso nos lleva al principio: la esperanza que es lo que plantea Prometeo, la esperanza en la posibilidad de reducir al máximo la angustia es buena o mala.
Es muy difícil dar una respuesta, porque por un lado parece que nos lleve a una carrera sin fin, pero por otro lado sería mejor, quizás, como han dicho algunos filósofos y pensadores y escritores, sería quizás mejor desprenderse de la esperanza y en ese sentido no emprender esa carrera sin fin de isla en isla y archipiélago en archipiélago. Es difícil y ese dilema, esa dificultad de optar, ha guiado a la humanidad desde un principio y nos sigue llevando en nuestros días. Te daré un ejemplo muy claro, que es de la llamada ecología, cambio climático, etc.: literalmente no sabemos qué hacer con eso, pero no solo porque haya enormes intereses creados al respecto, sino porque al hombre le cuesta mucho auto-otorgarse un estatuto de quietud, de pasividad. No es solo que el capitalismo, el mercado, etc., con sus intereses dificulten una fórmula universal sobre el cambio climático o sobre la ecología, sino porque la propia lógica de la condición humana hace que sea muy difícil que el hombre llegue a plantearse una especie de detención el la carrera y se diga: "No voy a avanzar más en determinados territorios, renuncio a la colonización y transformación porque a la larga sé que serán negativas". Eso será muy difícil porque el hombre a la corta espera -y de nuevo sale el término esperanza- pretende que esas colonizaciones le reporten ventajas no solo económicas, sino de felicidad, de bienestar, etc. El tema de la esperanza también nos lleva a esa dificultad humana de medir los ritmos. El largo plazo y el corto plazo. Al hombre se le puede decir al largo plazo "lo conveniente es esto", pero claro, nosotros, por nuestra propia incertidumbre, nos movemos en el corto plazo. Es muy difícil convencer al hombre que renuncie al corto plazo.
[Publicado el 03/12/2009 a las 09:00]
[Etiquetas: avances tecnológicos, espera, Frankenstein, Prometeo, ecología]
[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]
No pongo un comentario, sobre los comentarios.
Desde este blog, pido una respuesta que me haría muy feliz. Me gusta leer a Argullol,sobre todo leer, pero también escuchar lo que dice y como lo dice. No sé si actualmente va o da conferencias, acude a debates ,etc.
Es posible que ahora en verano lo haga en algún sitio o en algún medio. Aunque sólo sea como curiosidad, porque lo normal es que sea lejos o no pueda ir, alguno de los que escribís aquí lo sabéis. Lo agradezco.
Comentado por: cualquiera el 28/6/2010 a las 20:56
...Los ritmos...dicen que "el tiempo de los hombres no es el tiempo de Dios" ¿no?...grandes logros, sobretodo en el terreno de los derechos humanos, se han forjado a lo largo de los siglos a través de las luchas de hombres que no renunciaron a la esperanza. Ésa era una esperanza "a la largo plazo" en beneficio del colectivo, sabiendo, muchas veces, que a nivel personal no se iban a poder saborear los frutos. Creo que hoy prima la esperanza "a corto plazo" donde no se renuncia al beneficio particular.
Por otra parte, alcanzar el horizonte es imposible, ¿no?. Sería como morir. Personalmente pienso que es apasionante comprobar cómo ampliar horizontes nos hace más conscientes de lo poco que sabemos, y de todo lo que nos queda por descubrir. La tensión aparece cuando surge la palabra "colonización"...
Comentado por: Mónica el 06/12/2009 a las 21:51
Cómo puede la zozobra (humana) "intentar dominar el territorio de incertidumbre que es la relación entre el presente y el futuro..."
Comentado por: E. Mora el 04/12/2009 a las 14:18
!Claro que es difícil convencer al hombre que renuncie al corto plazo!. La impaciencia nos consume, cuando no la melancolía, porque "sabemos" que "nuestro" tiempo de vida es corto respecto al tiempo del Mundo.
Comentado por: Pablo el 04/12/2009 a las 11:46
Comentado por: David quémás da el 03/12/2009 a las 21:47
¡Qué mal suena eso de "renunciar a la espera"!
¿O sea que la espera era buena?
¿Y renunciar a la espera también?
Todo es pathos...
Saludos....!!!!
Comentado por: Iván el 03/12/2009 a las 20:13
Sí, es cierto, pero a menudo para lograr algo "a largo plazo" hace falta actuar sobre el corto. Y en este sentido, quien actua sobre el corto plazo es que tiene alguna meta, alguna ilusión que necesita cierta planificación. Es decir, conserva cierta esperanza.
¿Qué quieren que les diga? Aunque a veces la esperanza puede ser dolorosa (por los resultados obtenidos), el acto mismo de oponerse a un destino es, en sí mismo, un acto de valentía. Quizás puede que sea uno de los actos más humanos.
Y sobre la colonización de islas, pues bueno, también está bien. Lo malo es quedarse en una sabiendo que hay otras que ofrecen, posiblemente, mejores vistas al mar.
Comentado por: escoin el 03/12/2009 a las 19:38
Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).
A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).

Lampedusa (2008). El Acantilado, España
El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
13/2/2012 20:36
Porque sé . . . de enmudecer. ....
Publicado por: ´´´
13/2/2012 15:00
No podían haber elegido mejor...
Publicado por: bmh
12/2/2012 19:01
¿No saben nada los "señores" de...
Publicado por: marta
12/2/2012 15:00
Una cosa es la Mayéutica, ayudar...
Publicado por: Aidos
12/2/2012 14:04
Publicado por: Tioteo
12/2/2012 12:45
Hasta no hace mucho se hablaba...
Publicado por: p
11/2/2012 12:06
Las actitudes, creencias y modo...
Publicado por: Tioteo
09/2/2012 17:18
Miedo. El miedo como terapia....
Publicado por: Foro
07/2/2012 20:25
Publicado por: Aidos
06/2/2012 16:24
Bmh, estoy de acuerdo con lo...
Publicado por: escoin
Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres