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El blog literario latinoamericano

lunes, 13 de febrero de 2012

 Blog de Rafael Argullol

La masa "megapolitana"

Rafael Argullol: Creo que la multitud en Poe o en Baudelaire todavía tiene unas ciertas características de identidad propia.
Delfín Agudelo: Pensaría, de esta manera, que es precisamente el protagonismo de la calle, la manera como ésta actúa sobre la multitud y las distintas posibilidades que ella acarrea, el gran elemento coyuntural de dicha transformación. Ya desde mediados del siglo XIX la idea que contrapone a la multitud, el flâneur, se daba por obsoleta: ya él mismo formaba parte anónima de la masa.
R.A.: Exacto. Consiste en ese segundo estadio en que la multitud se convierte completamente en masa; es decir, que ya pierde todo perfil individualizador, como si perdiera toda el alma, y casi nos trasladamos al escenario urbano del primer tercio del siglo XX que acogerá los grandes totalitarismos, el nacional-socialismo, el estalinismo, y que desde el punto de vista literario dará lugar a una literatura como la de Kafka, puesto que el personaje de La metamorfosis no deja de ser el individuo en una época de hegemonía absoluta de la masa. Un individuo que no puede sostener su propia resistencia moral e individual, y se hunde y queda sometido en cierto modo a los engranajes que lo rodean. El gran poeta de la época en que la literatura recoge la transformación de la multitud en masa es precisamente Kafka, con todo su sentido de la para-realidad, de lo onírico, de lo absurdo. En general lo que en el siglo XX se llamó la literatura del absurdo, entre muchas otras cosas no dejaba de ser la imposibilidad del individuo en un momento de predominio de lo masivo. Pienso por ejemplo en los textos de Albert Camus, incluso en un texto como El extranjero, donde el acto gratuito, absurdo, se convierte en protagonista. Eso no sería posible sin que hubiera reinado ya el mundo de los grandes totalitarismos masivos. Pienso también en la gratuité y la absurdité de André Gide, donde también se refleja esto: por un lado la presencia de ese elemento absolutamente socavador de perfiles individuales que es la masa, y por el otro la dificultad de la resistencia individual a no ser que sea muchas veces a través de lo absurdo.
Me da la impresión que en la segunda mitad del siglo XX, y sobre todo a finales del siglo XX y principios del XXI, nos hemos trasladado a otro escenario, que sería el más genuino de la megápolis, en el cual ni siquiera la masa, la multitud-masa, interviene disciplinadamente en la calle como había sido bajo los totalitarismos, sino que esa multitud-masa se convierte fundamentalmente en masa a través de las conexiones de nuestros medios de comunicación y de nuestras pantallas. En nuestros días no hace falta que haya grandes manifestaciones de la masa en la calle para que la conciencia se comporte de una manera arbitrariamente masiva porque creo que la complicidad masiva en nuestra época se da desde los hogares individuales a través de las terminales infinitamente no repetidas de los medios de comunicación. En la época de Mussolini o Hitler, la masa era convocada a la calle y de alguna manera el poder de la masa se manifestaba visualmente a través de su presencia en la calle. Creo que nuestros días el poder de la masa ya no metropolitana, sino megapolitana, por así decirlo, se manifiesta precisamente a través de esa uniformidad de las conciencias, provocadas no por su asistencia masiva, sino por esa especie de uniformización que producen los terminales de los medios de comunicación.   

[Publicado el 26/8/2009 a las 10:00]

[Etiquetas: multitud, ciudad moderna, baudelaire, poe, megápolis, Kafka]

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Comentarios (16)

  • Respiro para mi alma es leer sus reflexiones. Sumamente interesantes, me hacen recuerrir de inmediato a viejas lecturas y retomar costumbres que la rutina me ha hecho abandonar. Gracias desde Argentina.

    Comentado por: CNQLore el 06/9/2009 a las 19:36

  • Los medios de comunicación a veces separan a la gente más que acercarla.

    Saludos.

    Comentado por: A. el 02/9/2009 a las 13:53

  • Tarot Osho Zen
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    Cambio


    te acuerdas de mi?

    La vida se repite a sí misma estúpidamente – a menos que te des cuenta, seguirá repitiéndose como una rueda. Por esto que los Budistas la llaman la rueda de la vida y la muerte, la rueda del tiempo. Se mueve como una rueda: al nacimiento le sigue la muerte, a la muerte le sigue el nacimiento; el amor es seguido por el odio, el odio es seguido del amor; al éxito le sigue el fracaso, al fracaso le sigue el éxito.

    ¡Sólo observa! Si puedes observar tan sólo por unos cuantos días, verás emerger un patrón, un patrón circular. Un día, una fresca mañana, estás sintiéndote tan bien y tan feliz... y otro día estás tan apagado, tan muerto que comienzas a pensar incluso en cometer suicidio. Y apenas el otro día estabas tan lleno de vida, tan dichoso que estabas agradecido con Dios, que estabas de buen humor y sintiendo un profundo agradecimiento, y ahora hay una gran queja y no ves el punto de seguir viviendo... Y este círculo sigue y sigue, pero tú no ves el patrón. Una vez que ves el patrón, puedes salirte de él.

    Osho Take it Easy, Volume 1 Chapter 7



    Comentario:

    El símbolo en esta carta es una enorme rueda que representa el tiempo, el destino, el karma. Las galaxias dan vueltas alrededor de este círculo que se mueve constantemente, y los doce signos del zodiaco aparecen en su circunferencia. Justo dentro de la circunferencia están los ocho tri-gramas del I-Ching, y aún más cerca del centro están las cuatro direcciones, cada una iluminada por una energía encendida. El triángulo que gira está en este momento apuntando hacia arriba, hacia lo divino, y el símbolo chino del yin y el yang, masculino y femenino, creatividad y receptividad, descansa en el centro.

    Comúnmente se ha dicho que la única cosa permanente en el mundo es el cambio. La vida es un cambio continuo, evolución, morir y renacer. Todos los opuestos juegan un papel en este vasto patrón circular. ¡Si te agarras del borde de la rueda puedes marearte! Muévete hacia el centro del ciclón y relájate, sabiendo que esto, también pasará.


    Copyright © 2009 Osho International Foundation

    Comentado por: Susi de Mallorca el 01/9/2009 a las 18:01

  • egocentrismo
    como el naúfrago delesierto

    Comentado por: mareada el 01/9/2009 a las 17:56

  • Diferentes y cura de humildad:
    http://padresparasiempre.com/blog/?p=10
    Me apunto al comentario 15 y el 17 es muy divertido.

    Comentado por: curvademar el 30/8/2009 a las 20:22

  • Como siempre, nos hace pensar. Gracias.

    Comentado por: me el 28/8/2009 a las 15:25

  • Bello comentario también el de Pablo.
    Respecto a curvademar, entiendo lo que quiere decir (y lo comparto en muchos aspectos). No sé, debería meditarlo más detenidamente, pero así, a bote pronto, supongo que los grandes hombres que en el mundo han existido han tenido algo en común : la perseverancia, y supongo que, en muchas ocasiones, no daban demasiada importancia a la opinión de los que no se lo merecían.Pero, claro, esto también es peligroso, porque también puede ser que alguien piense que nadie lo merece, y entonces.....el egocentrismo es completamente destructivo y estéril.

    Comentado por: escoin el 28/8/2009 a las 11:50

  • http://www.esquilo-records.com/Imagens/Formed/formed_07_mersault_raymond_marie.jpg

    Comentado por: A. el 27/8/2009 a las 22:30

  • Andá, escrito por aquí no parecía tanto, sorry, menos mal que sólo hablaba del egocentrismo y de que es escrito. Me gusta este formato de conversación, no hay interrupciones, escuchas si quieres y nadie se da cuenta de si estás oyendo el fútbol con diminutos auriculares.

    Comentado por: curvademar el 27/8/2009 a las 20:01

  • Pues sí, Escoin, la palabra carisma está mal elegida, quería significar que se nos pide la conformidad, la comunidad pero también la individualidad, el destacar y dominar de algún modo. En el trato diario realmente, lo que creo que experimentamos la mayoría es que tratan precisamente, de forma más o menos directa y más o menos contundente, de que no destaques y de que te sumerjas en lo gris y anodino y, sobre todo, en lo vulgar porque te ven como competencia; da la sensación de que hay muy poca gente que aliente de corazón a los demás a desarrollarse o a sobresalir, aunque haberlos haylos y siempre se agradece. Tal vez haya más de lo que parece y sea cuestión sólo de que cuando está no lo vemos ni lo echamos en falta y sólo nos hacemos conscientes cuando no lo tenemos. En realidad, tan fácil es ver lo bueno que hay en alguien como lo malo, así que no pienso que sea por el motivo de que el otro no está bien sino una cuestión de enfoque y de voluntad del que mira.
    La imagen de las hojas en el árbol es clarificadora, sería como caer en el paradigma de la dualidad, entre cuyos polos el hombre debe encontrar el equilibrio pero sin poderse zafar de ninguno de los dos extremos, pues pertenece a ambos, es ambos. Y ese ambos es uno y es plural, simple punto de vista y maneras de clasificar la realidad para poder, el gran sueño del hombre, ¿discutirla?, no, creo que manejarla más bien, en fin, para que nos quepa en la cabeza.
    En el mensaje impersonal, en cambio, digamos, libros, cine, valores morales, en lo que percibimos como trasfondo, priman los valores personales, en mi opinión: debemos ser valientes, buenos, solidarios, sí, pero solidarios en tanto que yo; sobresalir, ser fuertes y demás. Como un niño egocéntrico que sueña con ser rey y ser admirado. Creo que actualmente los sueños de grandeza se han debilitado, el hombre deja de ser el centro y el protagonista, como lo dejó de ser la tierra con respecto al sol, y se coloca en una nueva posición, no absoluta, sino relativa y algo más discreta. Tal vez sea de eso de lo que habla Argullol, la idea que propone me resulta nueva y no sé si le comprendo bien.
    También creo que los actos gratuitos están motivados de algún modo, pero me sigue gustando la palabra como la entiendo, como sinónimo de acto libre, auténtico, como apertura, posibilidad pues eso es lo que leo en ellos. No tiene uno por qué echarse al mar en bañador y tumbarse a coger sol los días de sol aunque tenga su lógica, existen más motivaciones y siempre ha existido la gente a la que le gusta mojarse bajo la lluvia y saltar desde un puente atado a una cuerda. Me molesta eso de la sociedad, que la credibilidad o el respeto vayan asociados a la cantidad, al dinero, a los nombres que conoces o reconoces. Pero la cantidad prima incluso sobre el dinero, reduce de loco a excéntrico como decía no sé quien pero poco más. De todas formas, con nuestro afán por asignar palabras a todos, algún vocablo hay que asignarle a estas personas que hacen cosas distintas a todos los demás, para entendernos. El problema no está en la clasificación sino en las connotaciones y eso de nuevo depende de la mirada. Y las miradas son de todos, si la mayoría no viese de ese modo la palabra tendría otra connotación.

    Comentado por: curvademar el 27/8/2009 a las 19:53

  • Ezra Pound vio así la “identidad propia de la multitud” en la ciudad actual, a través de una “estación de metro”, pero que igual podría ser cualquier otro “no-lugar” de esos en donde no existen referencia alguna ni personal ni cultural, ni posibilidad de encuentro o de relación, tan abundantes hoy día:


    “La aparición de esos rostros en la multitud,
    Pétalos en un rama húmeda y negra”


    Interesante y brillante reflexión la de hoy Argullol. Repleta de interconexiones y variables. Un “rizoma” en definitiva donde dar y dar vueltas. André Gíde, Albert Camus y el “acto gratuito”..etc. Bella e interesante, pero no existe el acto gratuito: lo único que sucede es que se desconocen (o no se desean conocer, según el caso) la motivaciones concretas de algunos de nuestros actos. No hay actos gratuitos, sólo desconocimiento, ignorancia, pasividad, pereza o mala fe.

    Comentado por: Pablo el 27/8/2009 a las 16:42

  • El carisma también puede trabajar para el conformismo, que no lo necesita, pero que puede agradecer su estimable colaboración.Lo que se tolera de muy mala gana es el carisma del librepensador o, simplemente, el librepensador, con carisma o sin él. Pero bueno, puede ser algo lógico en un país que apenas bebió de la Ilustración en su momento.

    Comentado por: escoin el 27/8/2009 a las 16:03

  • No creo que lo absurdo sea un medio de resistencia sino la permanencia misma, es decir, el individuo que persiste y que es absurdo no como manera única de enfrentarse y resolver la presión sino que es catalogado por lo social, por la masa, de absurdo por ser auténtico o individual. Lo absurdo, el catalogar algo de absurdo, sería pues una forma más de presión contra la resistencia que tal vez no lo sea: se puede ser individual, sí, a conciencia, con conflictos, o de una manera totalmente natural e inconsciente, aprobatoria de sí misma. También el malestar puede ser causado por el empeño en buscarse como individuo o en forzarse como individuo, se nos pide lo contradictorio, la conformidad y el carisma.
    Incluso aunque nos pongamos de parte del absurdo, nos falta dar el paso más, de reconocerlo como no absurdo. Me gusta eso de acto gratuito porque eso es lo que en realidad es la vida.

    Comentado por: curvademar el 26/8/2009 a las 23:06

  • Y dale con lo mismo.
    Tu ejemplo es verdaderamente iluminador, como el anterior: precisamente hace referencia en este caso, como en el anterior, a un siglo, escrito en números romanos. Ahora bien, a no ser que estuvieras escribiendo en un monumento, que no es el caso, ni de cerca, te tocaría precisamente en romanos. De ahí- voilà- que los siglos se puedan escribir en romanos, mientras que los años, hasta donde yo he podido leer en textos, en numeración latina. Pero cuando se trata de llevarse la razón, quién no inventa un mal ejemplo.
    No comparto, con todo respeto, el tipo de comentarios que buscan desplazar el sentido íntegro de un texto por una cuestión estilística y, en este caso en particular, mal argumentada.
    (Si fuera lo de Pablo de la vez pasada, "ligar ciudades", bueno, funciona- a pesar de que pueda haber sido un argumento repentino a raíz de la "observación" En todo caso, lo repito, funciona. No como en este caso, claramente).
    En fin. Saludos.

    Comentado por: omar el 26/8/2009 a las 21:47

  • sí, sí, ya no metrópolis, sino megápolis, las del siglo 21
    bueno, del siglo equismayúsculaequismayúsculaimayúscula

    (por cierto, yo estuve en egipto en el año 5094; 5094, según el calendario de los egipcios, de los egipcios antiguos, de los egipcios de los faraones; año 1372, según el egipto actual, árabe y musulmán)
    (si tuviera que escribirlo en romano, ¡uf!)

    ciudad de méxico, con más habitantes que tropecientos países juntos...

    pero nadie ha escogido la época en que ha nacido
    tampoco nos ha sido impuesta : estaba allí, simplemente
    y tenemos que asumir las megápolis, y éstas, asumirnos
    o a sumarnos

    Comentado por: jbv a 10.710 km el 26/8/2009 a las 19:25

  • Gracias, señor Argullol. Un artículo brillante y refrescante para este estío tan caluroso. Felicite también al señor Agudelo.
    Es el sentido crítico el que ha sido anestesiado, es el intelectual el que ha sido excluido o expulsado, cuando no asimilado por "un plato de lentejas". Mucha gente se llena la boca hablando de "suma de individualidades" porque es políticamente muy correcto (para una empresa, para un centro educativo, etc), pero no se lo creen ni las mismas personas que proclaman esta idea a los cuatro vientos. Si no eres dócil, no saldrás en la fotografía. Aviso a navegantes, que nadie se llame a engaño.

    Comentado por: escoin el 26/8/2009 a las 12:29

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).  

Bibliografía


 
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).

En librerías a partir del 15 de septiembre

 

 
/upload/fotos/obras/lampedusa_1_med.jpg 
 

Lampedusa (2008). El Acantilado, España

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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