El paseante entre la multitud
[Publicado el 20/8/2009 a las 09:29]
[Etiquetas: multitud, ciudad moderna, baudelaire, poe]
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Entre la multitud como un flaneur que vigila a los paseantes que lo envuelven.
Sin ellos no somos nadie pero tambien les tememos...
Puedes visitarme en lidiacarrio.blogspot
por si quieres ver mi obra acerca d ela multitud.
Un saludo!
Comentado por: Lidia el 17/5/2010 a las 00:45
La noche, igual que el desnudo, nos devuelve en parte al animal y también al silencio, no de las normas sino del equilibrio. Conversar con un niño hace un efecto parecido. Me apunto en la memoria a Jeremiah Johnson.
Comentado por: curvademar el 25/8/2009 a las 19:36
*Es interesante pasear por las ciudades de madrugada sin rumbo fijo mientras hablas con alguien y te paras en algún sitio a beber algo.
Saludos.
Comentado por: http://www.fotolog.com/letrada1/75258671 el 24/8/2009 a las 21:44
Curvademar, el whisky lo prefiero con sólo dos cubitos, en baso ancho a ser posible de cristal de roca, y en una barra de bar sin mucha luz y con Norah Jones ,por ejemplo, de música de fondo. La naturaleza y lo que ella significa, enriquece y aporta la saboree mejor acompañado al consciente y maduro Jeremías Johnson que al lírico, poético e irreflexivo joven de Hacia rutas salvajes. Pero diré con sinceridad plena que estos gustos personales en nada invalidan mi sincera adhesión emocional a lo espacios del mal llamado botellón y lo que significan en contra de la opinión de los mayores del lugar , como a ese joven que murió en aquel autobús abandonado como uno de los últimos románticos en la esplendida película de Sean Penn.
Comentado por: Pablo el 24/8/2009 a las 14:35
el individuo:
http://www.fotonatura.org/galerias/fotos/170984/
Pablo, ¡sí al botellón!
Bueno, vamos a intentarlo, a ver, ¿quién ha decretado la muerte de las calles?, las leyes del silencio. Me parece que el cuarto mundo deambula pero el tercero las llena de luminosidad y vida, de juegos improvisados en terrenos aún no construídos y, sin embargo, precisamente eso, parece molestar. Es como si la quietud extrema, la parálisis fuese el ideal. Siempre existen personas que no distinguen lugares en los que está bien abrirse al otro y otros en los que no, en un autobús urbano, por ejemplo, es más loco el que te dirige la palabra y te pregunta de dónde eres que en un autobús que te saca de la ciudad, en la que el mismo individuo es normal. ¿Cuestión de espacio, de tiempo, del corsé gris del asfalto? (y cemento con tiempo, no hay forma de evitarla). Me parece que conocer las normas es más fácil que entenderlas y que muchos optan por cumplir sin comprender y criticar a los que no cumplen a los que tampoco entienden. Por cierto, que en el segundo y tercer mundo, se toma con más naturalidad lo de ligar. En el cuarto que usted nombre, que sería la ciudad fantasma, tal vez el ligue forme parte del mundo de los sueños entre los que se mueven. En la película Hacia rutas salvajes hay un par de escenas que me impactaron, la pobreza de la ciudad en contraste con la del protagonista en la naturaleza. En medio de ella es un ser libre, en la ciudad sólo es un mendigo. Tal vez no se pierda sólo la individualidad del otro entre la multitud sino también la propia.
De Poe y Baudelaire, el primero me gusta mucho, el segundo me parece una oveja nacida en tiempo de liebres (liebrecillas) y no me dice gran cosa; nunca pensé en la multitud como protagonista del relato.
Comentado por: curvademar el 23/8/2009 a las 20:49
No era mi intención señalar un defecto tipográfico. En absoluto, sino más bien, aprovechándolo, intentar abrir o señalar un posible nuevo itinerario o deriva en el interesante texto de Argullol, que me ha perecido “conectaba” con otros de los suyos comentados en este mismo blog.
Situar a Poe y Baudelaire ante el hombre que actualmente habita las ciudades con un nuevo urbanismo de redes isotropicas y límpidas geometrías que lo destierran prácticamente y dificultan sus “encuentros”, sea cual fuere la naturaleza de estos, quizá resultaría interesante. En este sentido, el “ligar” que yo mencionaba , constituiría sólo una de las múltiples “formas” (aunque puede parecer una frivolidad) que el “comunicar” adopta, y “ el anonimato” que también mencionaba, sería una referencia al que Kerouac canta como signo de libertad en ese conocido libro suyo donde la carretera adquiere una fuerte entidad simbólica al “constituir-se” como espacio “no urbanizado”.
Los auténticos flâneurs y paseante en estos nuevos espacios urbanos que “han decretado la muerte de la calle como lugar público y de encuentro”, son hoy los solitarios consumidores mirando escaparates con objetos que no pueden adquirir, los homeless y los miles y miles de marginados que han llegado del cuarto mundo y deambulan desarraigados como sonámbulos por las aceras y calles de estas ciudades.
Contra la “ville radieuse”, contra el urbanismo especulador y capialista y sus edificios colmena, habría hoy que “cantar” al barril de Diógenes, y no sólo como “metáfora”. El barril del otro Diógenes claro, el autentico; no el de mi amigo Diógenes Lacayo que no vive en ningún barril sino en carísimas suites que abona con dinero de dudosa procedencia.
Comentado por: Pablo el 23/8/2009 a las 20:02
Comentado por: http://www.fotolog.com/letrada1/75177110 el 22/8/2009 a las 14:14
Pablo, siga el hilo de los errores, que no es el único y encontrará algo muy curioso con también falta incluída y es que todos no se equivocan de la misma manera, por dios, por el dios de Saramago. De ahí mi enlace.
Sí, es un bello comentario el de jbv.
Comentado por: curvademar el 21/8/2009 a las 20:00
Solicitar, buscar la multitud como medio de afirmacon personal no sé si es posible. Y si lo es, el resultado debe ser dolorosamente revelador. Revelador de muchas cosas : entre ellas, de la estulticia generalizada. Posiblemente, sean la estulticia humana y la avaricia bancaria los mejores candidatos de hoy en día a ocupar el último anillo del Infierno de Dante. No sé si Baudelaire hubiera aguantado ni uno solo de sus paseos en las nuevas megalópolis. cada vez hay más marineros vociferantes que esperan con ansia cazar albatros, porque la disidencia se tolera mal entre la multitud.
Comentado por: escoin el 21/8/2009 a las 18:46
Recuerdo que ya escribió usted antes sobre este personaje de Poe - o quizás no - pero creo recordarlo como uno sus Post mas acertados. Este lo complementa.
Y qué nos dice de aquel que huye de la multitud?
Comentado por: me el 21/8/2009 a las 17:55
"megapolis como sinonimo de "ligar" publico". Cierto, se liga mucho más en las anonimas grandes ciudades, donde el anonimato es ambiental y te hace libre, que en los pueblos, caserios,o ciudades medias donde el control social tambien esta en el ambiente. "Calle Mayor", por ejmplo.
Comentado por: Pablo el 21/8/2009 a las 12:29
Comentado por: omar el 20/8/2009 a las 19:14
Comentado por: curvademar el 20/8/2009 a las 19:06
las urbes del siglo 20, del siglo 21
¿hasta cuándo se seguirá escribiendo :
siglo equismayúsculaequismayúscula
sigloequismayúsculaequismayúsculaimayúscula?
Comentado por: jbv a 10.710 km el 20/8/2009 a las 15:27
Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).
A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).

Lampedusa (2008). El Acantilado, España
El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
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