El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 9 de febrero de 2010

 Blog de Rafael Argullol

El lenguaje de la crítica

Retrato de John Keats poco después de su muerte, realizado por su amigo Joseph Severn Rafael Argullol: A raíz de la polémica que se ha suscitado entre determinados cineastas hace unos meses, tales como Víctor Erice o Guerin, y recientemente Pedro Almodóvar y algunos críticos, en concreto el crítico de El País, Carlos Boyero, creo que no estaría de más hablar sobre el lenguaje de la crítica actualmente. Estamos en un momento en que precisamente se está hablando de la crisis de los medios de comunicación escritos, de la crisis de la prensa, de la sustitución de la prensa tradicional por un nuevo tipo de medios de comunicación, algo que sin duda está influyendo en el lenguaje mismo de la crítica. Creo que sería interesante repasar cuál es la situación de la crítica en distintos ámbitos artísticos.

 

Delfín Agudelo: Me gustaría comenzar con una idea de Wilde, del prefacio a Dorian Gray: "Cuando los críticos difieren, el artista está de acuerdo consigo mismo." A partir de allí me pregunto acerca de la función de la crítica. ¿Está la crítica destinada al autor o al creador, o está destinada a los espectadores o lectores?

R.A.: Creo que en principio la función de la crítica en los medios de comunicación, en el sentido tradicional del término, estaba fundamentalmente destinada a informar, valga la redundancia, críticamente al lector,  a informar críticamente al espectador. En ese sentido la polémica sobre la crítica, y la polémica entre autores y críticos, es una polémica que viene de muy lejos; incluso hay algunos textos clásicos, como el de T.S. Eliot "Criticar al crítico", en el cual evidentemente no es la primera vez que algunos autores dan una especie de vuelta de tuerca y se ponen en la situación del crítico para criticar las críticas que se realizan. De hecho la influencia de la crítica para bien y para mal ha sido muy importante: desde el siglo XVIII y sobre todo desde el momento en que determinados periódicos o medios adquieren un carácter masivo. Incluso legendariamente, o no tan legendariamente, tenemos anécdotas más o menos suntuosas, como la fama que en su momento hubo de que John Keats, que en realidad murió de tuberculosis, había muerto por la tristeza que le había provocado una crítica que se realizó de su poesía, y de cómo los compañeros de Keats, Shelley, Byron, etc.,  acusaron al crítico toda la vida de haber sido uno de los causantes de su muerte. Por tanto la natural tensión entre crítica y arte, entre crítica y autor, viene de muy lejos; lo que me parece importante indicar sobre lo que está surgiendo en la actualidad es que de alguna manera parece ser que el lenguaje crítico en muchos momentos haya olvidado esa necesidad de informar críticamente al lector y al espectador para convertirse muchas veces o bien en un ajuste de cuentas personal, o bien en un tipo de lenguaje más bien vinculado al propio gremio, más bien dirigido al propio gremio. En ese sentido aspectos fundamentales de la crítica, que es contextualizar el texto y contextualizar la obra,  muchas veces se olvidan

[Publicado el 29/6/2009 a las 19:02]

[Etiquetas: crítica, autor, T.S. Eliot, Keats]

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Comentarios (14)

  • Todo se echa a perder cuando el nombre del crítico pesa más que la película o el autor sobre el que basa su crítica.

    Comentado por: Gemedet el 08/8/2009 a las 18:10

  • ¿Está la crítica destinada al autor o al creador, o está destinada a los espectadores o lectores? En nada de esto directamente. La crítica está en función ¡DE LA OBRA!

    Comentado por: María el 12/7/2009 a las 00:12

  • Una cosa es informar, y la otra es hacer una crítica. Si la crítica cultural se limita a informar, no es crítica. Puedo, por ejemplo, saber que se ha escrito un libro sobre la guerra civil española escrito por un tal Pío Moa. Pero cuando leo la crítica que justifica los motivos por los cuales es una obra que falta a la verdad, decido no leerla.
    Es un ejemplo. Es mi opinión.

    Comentado por: escoin el 07/7/2009 a las 10:58

  • El problema radica en que se entiende por "crítica" en general, y que por "crítica cultural" en un medio que se consume a diario generalmente tomando cafe. Libros de pensamiento, peliculas, obras de arte..etc, se comentan más que se critican en los medios con el fin de INFORMAR lo que en ese momento ofrece el mercado. Son como "guias" y juicios personales del firmante que ni tan siquiera constituyen una forma "debil" de critica. Solo es un opinión de un señor que esta en nomina. Otra cosa es que de las actitudes de esos criticos periodisticos se quiera hacer en algun momento comentario o polemica similar a los espacios del corazon televisivo. A mi eso no me interesa. No hay que darle más vueltas e ir directamente a las cosas (libros, peliculas, exposiciones..etc) que en nuestra trayectoria personal han creado nuestros espacionsde interes, y disfrutarlas o padecerlas. Como siempre.

    Comentado por: Pablo el 07/7/2009 a las 10:37

  • nunca hay que olvidar que el objeto de la crítica es siempre "la obra" nunca el autor o el contexto. Los críticos deben ser como científicos que ponen la obra en el ojo del microcoscopio crítico y analizan con todos los cristales posible, la obra, autotélica, nunca somática

    Comentado por: maria moreno el 05/7/2009 a las 16:43

  • *El problema, creo yo, es que la crítica "sobre aspectos estéticos" es siempre subjetiva, y realizada sobre "aspectos técnicos" no interesaría a nadie (por desgracia).

    Comentado por: Alicia el 04/7/2009 a las 16:31

  • Considero a "El País" el mejor periódico de España, y desde siempre he sido un fiel lector de este diario. Pero a veces se "cuelan" noticias inexactas. Hemos hablado de crítica cinematográfica, pero también ha tenido algún desafortunado comentario sobre crítica teatral. Les dejo escrito lo que ya comenté en mi blog acerca de una crítica a una representación del Miles Gloriosus en Sagunto. Quise ir más allá de una crítica a la crítica:
    "Hace ya más de un mes que comenté mi parecer acerca de la representación en Sagunto de un supuesto "Miles Gloriosus", y he recibido en mi correo electrónico mensajes para todos los gustos. Si a alguien he podido molestar, no era esa mi intención, pero las cosas son como son, aunque no nos guste reconocerlo.

    Que el periodista de "El País" encargado de hacer la crítica en su momento no supiera casi nada de Plauto y de su obra ya no nos puede sorprender, porque cada vez los periodistas (y no únicamente los periodistas) poseen una formación humanística más pobre. Pero, aunque no se molestara en consultar un manual de literatura, tampoco hubiera costado mucho esfuerzo documentarse en la red de internet. El caso es que confundió la Atenas de Pericles con Emerita Augusta. Después del s.V a.C., aunque parezca mentira, se continuaron escribiendo obras en la Antigüedad clásica. ¡Quién lo iba a decir ! Parece como si al periodista, en los tiempos que corren, se le valorara más por su capacidad de ofrecer, al precio que sea, un buen titular o, lo que es más grave, escribir la crítica de un libro sin haberlo leído (y esto sucede). Por supuesto, hay excepciones, pero creo que la profesión periodística debería replantearse ciertas maneras de actuar y de informar . En demasiadas ocasiones no se contrasta la información que nos ofrecen los que, en teoría, deben informarnos, y eso, precisamente, es el ABC de un buen periodista.

    ¡Y todavía hay quien pone en duda la utilidad de poseer una buena base humanística! El tremendo error y fraude a la sociedad de la ESO y de un bachillerato de dos años, se tardará años en subsanarlo, y todavía no se ha empezado a trabajar seriamente en esta dirección. Pero, retomando el tema de este comentario , mi sopresa ha sido todavía mayor cuando he leído la crítica del supuesto "Miles Gloriosus" de Sagunto y Mérida en un portal de internet dedicado a la cultura clásica (se dice el pecado pero no el pecador) . Bueno, vamos a ver, la representación de Sagunto no fue el "Miles Gloriosus" plautino, sino una adaptación no exenta, eso sí, de vis cómica (como ya comenté) gracias al trabajo ,esencialmente, de Pepe Viyuela . Es como si pagara la entrada para ver Hamlet y éste sostuviera un melón en lugar de una calavera , declamara a modo de rap y se llamara "Paquito el Chocolatero, príncipe de Baratavia". Podría resultar una obra divertida para muchos, no lo niego, pero no sería Hamlet. No estoy en contra de las adaptaciones, pero que se diga que lo son para no llamarse a engaño. De adaptaciones, se han hecho muchas, y algunas muy buenas, pero han dejado claro que se trataban de eso, de adaptaciones, y ya se sabía a lo que se iba. Eso no pasó en Sagunto, y no sé si en Mérida, aunque supongo que fue la misma representación. El mundo operístico, por ejemplo, es más serio en este sentido. Se puede variar el contexto de la representación , pero no el libreto: si anuncian un Don Giovanni , por ejemplo, sabes que el libreto se va a respetar, independientemente de los cambios que pueden aportar frescura (si se hacen "con fundamento"). En caso contrario, las críticas pueden llegar a ser feroces desde la misma platea.

    Mucha gente pudo llegar a pensar que lo que estaba viendo en Sagunto era la obra de Plauto y eso es , simplemente, un engaño y un flaco favor al teatro. ¿Tanto hubiera costado ofrecer la representación con otro título, dejando claro que se inspiraba en la obra de Plauto? ¿Se hubieran atrevido a hacer lo mismo con una obra de Lope de Vega o de Calderón? ¿Por qué con unos sí y con otros no? "

    Comentado por: escoin el 02/7/2009 a las 15:56

  • Lo de Boyero en el festival de Cannes fué... patético? Recuerdo, ya un poco sin querer, leer la crítica a la pelicula de Lars Von Trier, contandonos escena por escena el asco que le daba: no me cuentes la peli y encima descalificando. Y los vídeos, tararí tarará... Utilizando una expresión que bién podria ser de él: cállate cara de amargado! Y toma crítica que acabo de hacer... puagh!

    Comentado por: Joan el 01/7/2009 a las 17:46

  • Lo de Boyero en el festival de Cannes fué... patético? Recuerdo, ya un poco sin querer, leer la crítica a la pelicula de Lars Von Trier, contandonos escena por escena el asco que le daba: no me cuentes la peli y encima descalificando. Y los vídeos, tararí tarará... Utilizando una expresión que bién podria ser de él: cállate cara de amargado! Y toma crítica que acabo de hacer... puagh!

    Comentado por: Joan el 01/7/2009 a las 17:45

  • Aplaudo su visión de la crítica. Sólo me gustaría remarcar una cosa: que Boyero sea un mal crítico no es importante ni relevante, lo grave es que EL PAIS lo tenga como crítico estrella, lo que indica su escasa consideración tanto hacia el cine como hacia la crítica cinematográfica.

    Comentado por: Juan el 01/7/2009 a las 10:47

  • El problema de Boyero es que no argumenta. Me parece genial un crítico ácido, pero un crítico. Boyero se dedica a un ejercicio de descalificación que sin una justificación mínimamente objetiva se convierte en gratuita. El mismo Boyero afirmaba, con un tono un tanto arrogante, que no cambiaría su estilo, que tenía sus lectores y el que no gustara de sus artículos que no los leyera; esto me conduce a otro punto y es que el público de Carlos muchas veces lo sigue como a Risto Mejide (o su precedente en House, mucho más inteligente, por cierto), para escuchar cuál será la próxima barbaridad que dirá, con lo cual creo que se pierde la intención de la crítica cinematográfica, aunque tal vez aumente la venta de periódicos, pero esto es demasiado suponer.
    En cualquier caso, dudo que lo toquen, ya se quemaron con Ignacio Echeverría.

    Comentado por: Belanov el 30/6/2009 a las 16:47

  • Yo dejé leer la crítica cinematográfica de El País cuando se hizo cargo de ella el señor Boyero. Coincido en su visión crítica y desesperanza del cine actual (y de la vida), pero como crítico espero algo más que simples comentarios de "barra de bar".

    Comentado por: Txomin el 30/6/2009 a las 14:04

  • Si la crítica se reduce a un ajuste de cuentas, es un mal crítico. ¿Quién puede estar interesado en leer las críticas? El gran, o pequeño, público que quiere saber algo de un libro, de una película o de un cuadro; y quiere saberlo mediante la ayuda de una voz de autoridad, alguien entendido en la materia, no un simple "amateur". El poeta latino Catulo ya fue muy duro con sus críticos : pedicabo ego et irrumabo, vamos, una lindeza de Catulo para con sus críticos.Y es que también hay quien se toma muy a la tremenda las críticas. Lo importante de una buena crítica es que se justifique en sus apreciaciones.Los ajustes de cuentas son legítimos, pero no en una crítica.
    Es mi opinión.
    Saludos a todos ustedes.

    Comentado por: escoin el 29/6/2009 a las 21:00

  • La "crítica" no es más que una particular lectura de la obra de arte: la del crítico.
    Un crítico puede hacer una lectura de la corrección política, de la perfección formal, de la innovación o extrañeza, de su profundidad psicológica o abstracción racional. ¡Qué más da!
    El autor o artista necesita la admiración del "técnico", no le es suficiente el reconocimiento del espectador sin graduación. Por esa causa, el autor se siente defraudado si el técnico, el crítico, le ignora o evalúa negativamente su obra.
    Para un consumidor de arte, lo que diga un crítico no le afecta a su placer.
    Macarena.

    Comentado por: Macarena el 29/6/2009 a las 19:41

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

 

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

Bibliografía

/upload/fotos/obras/lampedusa_1_med.jpg
 

Lampedusa (2008). El Acantilado, España

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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