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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 25 de agosto de 2019

 Blog de Rafael Argullol

Kafka en Nueva York, Orson Welles en Praga

Rafael Argullol: Si nosotros pensamos en Apocalypse Now- comentada alguna vez aquí en el blog- es muy difícil imaginar visualmente a Kurtz, ya que es un personaje de mil rostros. Sin embargo, lo difícil ahora es imaginárselo sin el rostro de Marlon Brando. 

Delfín Agudelo: Hay un elemento que resulta siendo muy interesante en términos de influencias o recursos del lenguaje visual, que es precisamente la injerencia de una estética cinematográfica sobre la literaria. Si bien en un principio se hicieron películas que eran traslaciones de obras literarias, luego se escribieron textos que resultaron siendo productos directos de un lenguaje determinado.

R.A.: A partir de los años 50 del siglo pasado empieza un proceso a la inversa: empieza a influir mucho la estética cinematográfica en la forma de narrar: empieza todo lo que hemos llamado el neorrealismo o el realismo sucio en Estados Unidos, en el cual los escritores se inspiran en los prototipos heroicos que han visto en el cine. La propia aceleración y desaceleración, los flash backs como recursos narrativos en la segunda mitad del siglo XX proceden del cine. Ahí también es muy interesante ver el tipo de cineasta que se planteó no hacer una pura traslación de la literatura sino recrear paralelamente la obra. El caso que me parece mejor es el de Orson Welles: si analizamos la película El proceso, y a su personaje Josef K., evidentemente ahí está Kafka, pero recreado de una manera completamente distinta. Es un Kafka orsonwellesiano, sí vemos al protagonista que es Antony Perkins en estos archivos que son universos burocráticos propios de la novelística de Kafka, pero ahí vemos que por ejemplo Kafka se ha trasladado desde Praga a Nueva York. Yo creo que Orson Welles lo que hace es trasladar Kafka a Nueva York y en ese sentido reescribe a Kafka, lo reelabora, y aquello que estaba insinuado que no deja de ser una mirada sobre el imperio austrohúngaro, acaba en Orson Welles en una mirada sobre el ultracapitalismo moderno. Entonces sí que hay una relación con Kafka, pero casi podríamos decir que hubiera sido muy interesante que un Kafka de finales del siglo XX o comienzo del XXI hubiera recogido la materia prima de Orson Welles: que hubiéramos pasado de Praga a Nueva York y ahora volviéramos a recoger esto kafkianamente pero con toda la experiencia del siglo XX.

[Publicado el 20/4/2009 a las 11:17]

[Etiquetas: Kafka, Orson Welles, cine, literatura]

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Comentarios (7)

  • Orson Welles es enorme, pero se despistó con El proceso, le quedaba grande. El problema no es que llevara la trama de Praga a Nueva York (como haría Kubrick con Relato Soñado de Arthur Schnitzler en Eyes Wide Shut), sino que no entendió la novela. En Los testamentos traicinonados, Milan Kundera escribe: En la película de Orson Welles, K. aúlla histéricamente, cuando las novelas de Kafka son los menos histérico que hay en la historia de la literatura.
    En El castillo, aún basándose en una novela inacabada, creo que Michael Haneke sí logra desembarazarse de su sello personal y respetar el espíritu de Kafka.
    Es una opinión, igual enhorabuena por el blog.

    Comentado por: Un genio del montón el 28/4/2009 a las 02:24

  • Bien, Pablo, pero creo que el s.XX no tiene nada que desmerecer al s.XXI en lo referente al adjetivo. "El Horror", aquellas palabras del ya citado Kurtz de Conrad , "el horror" es una de las características del s.XX para la humanidad, al lado de fugaces destellos de genialidad. No únicamente kafkiano, sino también horroroso.
    Kafkiano ha sido, y es, en este siglo que casi acabamos de estrenar, la especulación inmobiliaria. Una especulación absurda y angustiosa, como recoge el diccionario de la RAE la acepción de kafkiano.
    Kafkiano también nuestro sistema educativo, que no remedia sino que tolera y promociona un auténtico analfabetismo.
    Kafkiana la queja de los profesores de Historia del Arte : afirman que sus alumnos desconocen la Biblia. No, no es únicamente la Biblia, sino que desconocen algunos (demasiados) a los 14 ó 15 años la diferencia entre un nombre y un adjetivo.
    Kafkiano en su labor el Departament d´Educació ( yo pensaba que los niños ya debian venir educados desde casa), desde el sistema de acceso a cuerpos docentes (se pueden aprobar unas oposiciones de latín sin traducir latín) hasta la infinidad de recuperaciones que ha establecido para paliar el resultado del famoso Informe Pisa.
    Kafkiana la hipocresía actual en lo referente a la educación pública y privada.
    Kafkiano que concierten colegios de Pedralbes mientras algunos tienen que ejercer su labor docente en barracones.
    Kafkiano que la mediocridad triunfe a base del peloteo más descarado (iba a ser más soez, pero ustedes no se lo merecen).
    Kafkiano que en el cementerio de Père- Lachaise de París todo el mundo andara buscando la tumba de Jim Morrison, mientras pasan de largo por la de Stephan Grapelli (es broma;no, no es broma ).
    ¿Y todavía hay quien se pregunta para qué sirve saber latín? Pues para traducir
    La Eneida, aunque parezca kafkiano.

    Comentado por: escoin el 22/4/2009 a las 19:21

  • Una de las cosas grandes de Kafka es que creó para siempre un “tipo”, un “adjetivo”: LO KAFKIANO, predicable desde entonces a “situaciones” en cualquier espacio y tiempo. Las situaciones cambian, varían, son diversas, pero esa categoría de lo kafkiano las objetiva y define. En Praga, en N.Y, en Albacete, en Guantánamo, en un aeropuerto, en esta sociedad vigilada por cientos de cámaras en las calles, y cada vez más en esta red sin rostros que es la burocracia y el capitalismo mundializado, estamos expuestos aún sin ser conscientes, a caer en el engranaje kafkiano. Sucede, en lo cotidiano, que se da un kafkianismo “débil” que perturba, pero no enloquece. Kafka tiene mas vigencia en el S. XXI , que en su epoca.

    Comentado por: Pablo el 22/4/2009 a las 10:14

  • La palabras proféticas de Conrad cuando Marlow recuerda al capitán de una trirreme romana y de su supuesto objetivo civilizador representa, según mi parecer, unas de las mejores páginas de la literatura, si somos capaces de relacionarlo con el viaje que recordará Marlow al Congo.
    ¿De verdad tardó tanto en leer el libro de Conrad? Pues creo que no es para tanto.

    Comentado por: escoin el 21/4/2009 a las 22:56

  • El rostro de un personaje literario es un reto para la película. Para el director. Para el actor, por supuesto.
    Si se consigue, perfecto:
    Leemos Muerte en Venecia y desde Visconti Von Aschenbach tiene el rostro de Dirk Bogarde.
    Leemos La soledad del corredor de fondo y sus páginas son atravesadas a toda pastilla por Tom Courtenay.
    Pero la mayoría de las veces, esto no se logra.
    En el caso de Kurtz y Brando, el imaginario colectivo no puede ya, ni por un instante, pensar en otro actor. Tal es su fuerza. Forma parte de nuestra historia.

    Comentado por: Mario Louro el 21/4/2009 a las 09:55

  • El proceso de O-Welles solo vi el principio, muy come-cocos, el cine con vistas de intelectual es infumable. no la vi entera, hace casi dos decadas, no puedo ser rotundo

    de Steven-Sorenderg, Kafka con J-Irons haciendo muy bien del checo, esta pasable, auqn es un film menor, de cuando el director aquel estaba acabado.
    Lo mejor del film es el verraco q meten pegando gritos: acojona.

    si, la literatura es casi ya cinematografica, no es mala cosa pues asi no aburre. pero la literatura es mucho mas. incluso hay gente q escribe para q le versionen:LITERATURA-STARBUKS, DE TIENDA DE AEROPUERTO
    es UNA PENA, pues se pierde todo el aspecto introspectivo e intimo q tiene el escribir.

    de la seleccion de Kubrik se me olvido incluir Inteligencia-Artificial de Spielberg, q es obra de Kubrik. el principio con el niño ese, haciendo de robot, es Kubrik puro: frio, seco, dinamico, perfecto.
    y el final tambien cuadno aparecen las naves desplegando las alas en la mina donde hallan al niño-robot: apoteosica escena, propia del genio, de Kubrik.

    Yo si soy sincero tarde 6 meses en leerme el Corazon de las tinieblas. no me gusta el estilo tedioso de Conrad. no me entere de nada. por lo q leo por ahi, ya si pillo algo, y el film tambien lo entiendo, pero q no le cojo la gracia al libro. fallaré yo

    Comentado por: michele corleone el 21/4/2009 a las 00:13

  • A mí me sucede que no logro identificar al Marlon Brano en el papel de Kurtz con el Kurtz de Conrad de "El Corazón delas Tinieblas". El de Apocalypse Now se me presenta mucho más duro que el de Conrad. Vietnam fue un infierno, pero el Congo belga también marcó lo suyo a Kurtz. El Kurtz de Conrad es más irónico, aunque los dos están profundamente marcados del mismo modo. Las últimas páginas de Conrad dedicadas a Kurtz, la pena inmensa de su prometida, ese "hombre extraordinario" no lo relaciono con Marlon Brando. Pero supongo que una película como Apocalypse Now necesitaba un Kurtz de la talla de Marlon Brando.

    Comentado por: escoin el 20/4/2009 a las 20:41

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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