Hacia una nueva ficción
[Publicado el 12/2/2009 a las 09:53]
[Etiquetas: ficción, realidad, avances tecnológicos]
Comentario o glosa. Se llama así a la reflexiones más o menos acertadas que se
escriben sobre un texto propuesto por alguien que
posee, más o menos, reconocido prestigio en su materia.
En la antigüedad, los glosadores comentaban exclusivamen- . te textos canónicos. Hoy se ha banalizado muchos esta tarea o
actividad, pero el concepto sigue siendo el mismo.
Blogs. Se llama así en la actualidad al lugar de la red donde una persona,
generalmente con determinado prestigio, plantea cuestiones para
que se comenten por interesados en esa idea.
Napoleónico. Síndrome que afecta a algunas personas que creen que lo que
que ellos escriben o piensan interesa a todo el mundo. En su fase
aguda puede requerir tratamiento medico.
Molesto. Se llama así, de manera educada, al que sufriendo un síndrome
napoleónico no diagnosticado, introduce sus personales ideas en
en Blogs que no son suyos , y que nada tienen que ver con las
que el autor del mismo a propuesto.
(Actulización de mi diccionario de tópicos)
Comentado por: Flaubert, Gustave el 14/2/2009 a las 18:02
por cierto, el ultimo comentario que puse también es un fragmento de Emil Cioran , aunke no todo lo que escribe me convence, y finalmente pues tal vez tenga algo de razón AbajoElMalComentarista...
"" No me gustaría que fuesen justos conmigo: podría prescindir de todo, salvo del tónico de la injusticia.
*
«Todo es dolor», esta fórmula budista modernizada daría: «Todo es pesadilla.»
De la misma manera el nirvana, llamado a poner término a un tormento más generalizado, dejaría de ser un recurso reservado sólo a algunos, para tornarse universal como la pesadilla misma.
Emi cioran
Comentado por: ¿prohibido: www.myspace.com/aaartur el 13/2/2009 a las 21:16
Por favor, hay que aprender a dejar comentarios!! El comentario no se puede convertir en un blog del comentarista, por favor! Qué son esas parrafadas y parrafadas que hay que scrollear hacia abajo
in
ter
mi
na
blemente
para ver que simplemente alguien quiere un poco de propaganda y protagonismo para su propio espacio o mail, por favor!
Respeto a los que leemos el blog, no nos pongan a leer cosas que no tienen nada que ver!!!!!
Gracias, totales.
Comentado por: AbajoElMalComentarista el 13/2/2009 a las 12:16
«Meditad solamente una hora en la inexistencia del "yo", y os sentiréis otro hombre», decía a un visitante occidental un bonzo japonés de la secta Kousha.
Sin haber frecuentado los conventos budistas, ¿cuántas veces no me he detenido en la irrealidad del mundo y, por lo tanto, en la del yo? No me he convertido en otro hombre, pero me quedó, es cierto, el sentimiento de que mi yo no es real de ninguna forma y de que, perdiéndolo, no pierdo nada, salvo algo, salvo todo.
*
En lugar de detenerme al hecho de nacer como me aconseja el sentido común, me arriesgo, me arrastro hacia atrás, retrocedo cada vez más hacia no sé qué comienzos, voy de origen en origen. Un día, quizá, logre alcanzar el origen mismo, para descansar en él, o hundirme.
*
Fulano me insulta. Estoy a punto de abofetearlo. Reflexiono y me abstengo.
¿Quién soy, cuál es mi verdadero yo: el que replica o el que se echa, para atrás? Mi primera reacción es siempre enérgica; la segunda, débil. Eso que llaman «sensatez» es, en el fondo, «reflexión», es decir, la no acción como primer movimiento…
Son nuestras desazones las que suscitan, las que crean la conciencia; una vez cumplida su misión, se debilitan y desaparecen una tras otra: La conciencia permanece y les sobrevive sin acordarse de lo que les debe, sin siquiera haberlo sabido. Y, aun cuando se deteste y quisiera aniquilarse, no se cansa de proclamar su autonomía, su soberanía.
*
Según la regla de San Benito, si un monje se tornaba orgulloso, o solamente contento de su trabajo, debía apartarse de él y abandonarlo.
He aquí un peligro que no teme el que haya vivido en el apetito de la insatisfacción, en la orgía del remordimiento y del asco.
*
Si es verdad que Dios detesta tomar partido, yo no me sentiría nada incómodo en su presencia, tal sería mi placer de imitarlo en todo, de ser, como El, un sin opinión.
Todo lo bueno que podamos tener viene de nuestra indolencia, de nuestra incapacidad de pasar a la acción, de llevar a cabo nuestros proyectos y designios. es la imposibilidad o el rechazo a realizarnos lo que mantiene nuestras «virtudes», y es la voluntad de dar nuestro máximo lo que nos lleva a los excesos y a los desajustes.
*
Ese «glorioso delirio» del que habla Teresa de Avila para marcar una de las fases de unión con Dios, es lo que un espíritu endurecido, y por fuerza envidioso, no le perdonará jamás a un místico…
¿La fisonomía de la pintura, de la poesía, de la música dentro de un siglo? Nadie puede imaginarla. Como después de la caída de Atenas o de Roma, habrá una larga pausa debida al agotamiento de los medios expresivos, así como al de la conciencia misma. La Humanidad, para enlazarse al pasado, tendrá que inventar una segunda inocencia sin la cual nunca podrá reanudar las artes.
*
En una de las capillas de esta horrible iglesia se ve a la Virgen con su Hijo elevarse por encima del globo terrestre. Una secta agresiva que minó y conquistó un imperio y heredó sus taras, empezando por el gigantismo…
¿El futuro? Para vosotros si os gusta. Prefiero atenerme al increíble presente y al increíble pasado. Os dejo a vosotros la tarea de afrontar lo increíble en sí…
Leo páginas sobre Joviniano, San Basilio y otros. El conflicto entre la ortodoxia y la herejía en los primeros siglos no parece mucho más insensato que aquel al que nos han acostumbrado los ideólogos modernos. Las modalidades de la controversia, las pasiones en juego, las locuras y los ridículos son casi idénticos, En los dos casos, todo gira alrededor de lo irreal y lo no comprobable que forman las bases de los dogmas tanto religiosos como políticos. La historia no sería tolerable más que escapando a unos y a otros. Es cierto que entonces cesaría, para mayor bien de todos, tanto de los que la padecen como de los que la hacen…
Según Hegel, el hombre no será del todo libre «si no se rodea de un mundo enteramente creado por él».
Pero eso es precisamente lo que ha hecho, y nunca ha estado tan encadenado ni tan esclavizado como ahora…
Eso que se llama instinto creador no es más que una desviación, una perversión de nuestra naturaleza: no vinimos al mundo para innovar, para trastornar, sino para gozar con nuestra apariencia de ser, para liquidarla dulcemente y desaparecer después sin ruido…
Una vez cerradas las persianas, me recuesto en la oscuridad. El mundo exterior, un rumor cada vez menos claro, se volatiliza. No quedamos más que yo y... he ahí el hic. Los eremitas pasaron su vida dialogando con lo que había en ellos de más recóndito. ¡Ojalá pudiera yo, como ellos, entregarme a ese ejercicio extremo en el que se alcanza la intimidad del propio ser! Es ese diálogo entre el yo y el sí mismo, es ese paso del uno al otro lo que importa, y su valor estriba en renovarlo sin cesar, de modo que el yo termine por ser reabsorbido en el otro, en su versión esencial.
*
Incluso en las cercanías de Dios resonaba el descontento, según testimonia la rebelión de los ángeles, la primera en el tiempo. Es para creer que a todos los niveles de la creación la superioridad es imperdonable. Se podría incluso imaginar una flor envidiosa…
Es de una enorme fortaleza, y una gran suerte, poder vivir sin ninguna ambición. Me constriño a ello. Pero este hecho tiene ya que ver con la ambición.
*
El tiempo vacío de la meditación es, en realidad, el único tiempo lleno. No deberíamos avergonzarnos nunca de acumular instantes vacíos. Vacíos en apariencia, llenos de hecho. Meditar es un ocio supremo cuyo secreto se ha perdido…
Que todavía pueda desear prueba que aún no tengo una percepción exacta de la realidad, que divago, que estoy a mil leguas de lo Verdadero. «El hombre, dice el Dhammapada, es presa del deseo porque no ve las cosas tal como son.»
*
Temblaba de rabia: mi honor estaba en juego. Las horas pasaban, se acercaba el alba. ¿Iba yo a echar a perder mi noche por culpa de una bagatela? De nada me servía minimizar el incidente, las razones que me inventaba no hacían ningún efecto. ¡Hacerme eso a mí! Estaba a punto de abrir la ventana y de gritar como un loco furioso cuando la imagen de nuestro planeta dando vueltas como un trompo me vino de golpe a la mente. Mi rabia cedió de inmediato.
En el punto más bajo de uno mismo, cuando se ha tocado el fondo y se ha palpado el abismo, uno se ve reanimado súbitamente reacción de defensa o de ridículo orgullo por el sentimiento de ser superior a Dios. El aspecto grandioso e impuro de la tentación de dar por terminado todo.
*
Una emisión radiofónica sobre los lobos, con ejemplos de sus aullidos. ¡Qué lenguaje! No existe uno más desgarrador. Nunca lo olvidaré y me bastará en el fututo, en momentos de gran soledad, acordarme de ellos claramente para tener el sentimiento de pertenecer a una comunidad…
Comentado por: Trybal:unodetantos el 13/2/2009 a las 08:35
Me he perdido en el último tramo de su explicación Argullol (fallo mío). Cuando después de hablar de "El ojo de Dios vigila al mundo.", creía que iba a hablar del s.XXI y de internet como ese nuevo ojo que nos vigila. Por ahí iría la novela de Orwell actualizada, tal vez.
Me ha sorprendido lo de los mundos paralelos, imaginarios, lo leeré en otro momento.
Comentado por: me perdí el 12/2/2009 a las 20:47
Ayer proyectaron en la Filmoteca de mi ciudad la película “El Divo” de Paolo Sorrentino, comentada hace algunos días por Argullol en este espacio. Fui a verla con mi amigo Natanael, que creo es miembro honorario de una Logia Cabalística con domicilio en Toledo. La película tiene una narración muy especial, con cambios continuos de ritmo y una tormenta de secuencias, planos, nombres y fechas, que te mantienen hipnotizado. Las músicas, pues son variadas, adecuadísimas a los diversos ritmos. En definitiva muestra un bucle que se sustenta así mismo de poder, finanzas, espionajes y corrupción. Ya se sabe, una realidad que para el ojo no atento puede pasar por mera ficción. Cuando finalizó la película, salimos Natanael y yo muy callados, a pesar de que a él, creo que por su pertenencia a la citada Logia, le gusta aplicar a los hechos, los 35 niveles de sentido que la misma sostiene existen. No obstante, en esta ocasión, anduvimos todo el tiempo callados hasta despedirnos con un lacónico “hasta luego”. Creo que un profundo desasosiego impedía, o hacía inútil, cualquier comentario. ¿Para qué? En definitiva, como piensa el “personaje” de la película,” y sigue pensando, supongo, a sus más de noventa años y un montón de causas penales abiertas y archivadas, o abiertas y prescritas…etec, etc,etc, “las personas de principios están condenadas a ser un hazmerreír”. En fin…
Comentado por: Pablo el 12/2/2009 a las 10:04
Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).
A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).

Lampedusa (2008). El Acantilado, España
El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
15/5/2013 12:40
The fragrance of the flavorists...
Publicado por: under
10/5/2013 00:11
Definitivamente, sin la belleza...
Publicado por: Saray Nunez
09/5/2013 22:39
buenas tarde Me intereso este...
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08/5/2013 16:34
Publicado por: Salomé Urbán Franco
08/5/2013 03:42
Publicado por: Erika Fragoso
06/5/2013 16:18
Como granadina y entusiasta de...
Publicado por: Celia Correa Góngora
05/5/2013 06:53
Publicado por: reynaldo vazquez c.
05/5/2013 06:52
Publicado por: reynaldo vazquez c.
28/4/2013 23:15
La lectura me dejo fascinada, es...
Publicado por: NORMA RODRIGUEZ RIVERA
28/4/2013 06:28
Excelente lectura que nos lleva...
Publicado por: Elisa Saavedra
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