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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 23 de octubre de 2020

 Blog de Rafael Argullol

Calle de Verdi, 182

"Cuanto más envejezco, más inquieto me vuelvo", le confiesa Carl Einstein a Daniel-Henry Kahnweiler en la última carta que le escribe el 6 de enero de 1939 desde Barcelona, donde ha pasado la última parte de su vida luchando en el ejército republicano. En esta carta, culminación de un epistolario que abarca un largo periodo de amistad entre ambos, y que acaba de ser publicado aquí por Ediciones de la Central, Einstein insiste en su optimismo sobre el resultado de la Guerra Civil española, a la que de un modo muy evidente vincula su propio destino. Un año después, derrotada la República, se cumple también este destino y Carl Einstein se suicida tras ser internado en un campo de concentración y antes de caer en manos de los nazis.

En nuestra época, que pocos epistolarios generará, la lectura de las cartas intercambiadas entre el marchante de la vanguardia parisina y el teórico del arte alemán es un ejercicio estimulante por muchas razones. Tanto Kahnweiler como Einstein ofrecen informaciones valiosas sobre la atmósfera intelectual que acompaña el asentamiento del cubismo, con referencias constantes a las obras de Picasso, Bracque y Juan Gris, cuya temprana muerte es motivo de tristeza y reivindicación. Desde París Kahnweiler le escribe a su amigo, a este respecto: "Aquí ahora se dicen muchas cosas que al pobre Juan le hubiera hecho mucha ilusión oír y leer en vida. Pero entonces no se decían. Lo mismo ocurre en España. De pronto se ha convertido en un gran pintor español, y en gloire de l'Espagne".

También por Kahnweiler nos enteramos de la sinuosa recepción de los grandes estudios de Carl Einstein acerca del arte africano y los nexos de éste con el cubismo. Mejor situado que nadie para conocer por dentro las vicisitudes de la vanguardia el marchante de arte utiliza un tono elegante y generoso, sin incurrir en un enojoso mercantilismo y, casi milagrosamente dada su profesión, sin ajustes de cuentas ni cotilleos. Einstein, por su parte, se revela como un hombre mucho más atormentado, intelectualmente seguro en sus convicciones pero conscientemente de que su existencia nunca gozará de la estabilidad que posee la de su interlocutor.

Esta diferencia de miradores y situaciones, que habría podido hacer brotar en las cartas momentos más o menos soterrados de resentimiento o, por el contrario, de excesivo proteccionismo, actúa como plataforma sobre la que se asienta paulatinamente la amistad entre Einstein y Kanhweiler. No es posible hallar un solo fragmento de reproche o de suficiencia aunque los acontecimientos lleven a uno hacia el desastre y al otro hacia el éxito. Lejos de esto el epistolario se revela como una pequeña obra maestra de la amistad en la que el paso de los años va sedimentando un afecto cada vez más vivo que se comunica con sutiles conquistas en el lenguaje de la intimidad.

A mí me ha parecido especialmente llamativa la última parte del libro, en la que se recuperan las cartas escritas por Einstein desde su domicilio de Barcelona, en la calle de Verdi, 182, y las respuestas parisinas de Kanhweiler. En este tramo postrero el epistolario se hace claramente asimétrico, con un interlocutor, Einstein, expresándose desde arenas movedizas, y otro, Kahnweiler, ofreciendo serenidad desde una fortaleza pese a que, judío como aquél, advierte cada vez con más lucidez la tempestad que se cierne sobre Europa y de la que la guerra española es sólo el primer episodio.

Pero es Carl Einstein quien está atrapado, y apasionadamente, en este episodio. En otras circunstancias, como se deduce de los textos, él se convierte en el protagonista de la historia y su amigo, en una suerte de duende lejano y acogedor. A Kahnweiler le pide libros, tabaco y determinados alimentos para iniciar una dieta con la que combatir una enfermedad estomacal; sobre todo le pide que comprenda su optimismo, un optimismo que a finales de 1938 y aun más en 1939 no puede ser sino desesperado, con relación al desenlace de la guerra y a su propio desenlace como ser humano.

Las últimas son las mejores cartas de Einstein. Son francas porque precisamente van destinadas a un amigo en el que tiene depositada toda su confianza, y son enérgicas, fruto de la determinación de un hombre consciente de que su margen se estrecha drásticamente cada día que pasa en Barcelona, sin huir. En ellas se contienen afirmaciones significativas, como su propósito de no escribir más sobre arte, harto de las veleidades y trifulcas de las tribus artísticas, o como su inclinación por lecturas esenciales -Hölderlin, Spinoza, Mallarmé, Valéry- que quedan al margen de los fuegos de artificio supuestamente literarios.

En estas cartas Carl Einstein da la impresión de que tiene poco que perder. Va al grano. Está combativo: "Todavía no he llegado hasta el punto de volver a ponerme las pantuflas". Hace declaraciones de felicidad: "España es el único lugar en el que se ha conservado eso llamado dignidad e independencia. Se respira un clima moral que no se ha dejado dominar ni por el miedo ni por el regateo mezquino e inútil. Por eso somos tan felices". No se anda con rodeos. "Mándeme tabaco cuanto antes y en grandes cantidades. Siempre seré lo contrario que usted. Usted lleva una vida equilibrada y en cambio yo, sin tabaco, sin una buena calada, no puedo vivir. Maldita sea, es vergonzoso pero es así".

 

El País, 03/01/2009

[Publicado el 29/1/2009 a las 10:10]

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Comentarios (3)

  • Se ha dicho que el carácter es un destino, y si por azar hay que vivirlo en “tiempos de oscuridad” como le sucedió Carl Einstein, la vida se puede convertir en algo muy complejo y problemático. Le sucedió también a Walter Benjamín y más tarde, que yo recuerde, a Paul Celan. Los tres deseaban “una vida equilibrada”, pero ninguno lo consiguió. Eran intelectuales inquietos, críticos y con cosas propias que decir; otra dificultas añadida. Además, Carl Einstein era también una persona comprometida, un hombre de acción. Las vidas de estas personas, conmovedora en general, y con independencia de la importancia de sus obras que en estos tres casos es evidente que la tienen, constituyen auténticos universos donde se manifiesta con fuerza y veracidad la condición humana; de sus grietas.

    Hay otro epistolario, mucho menos intenso y “trágico”, pero igual de autentico en el elemento humano y en los juicios literarios, que fue el escrito durante 25 años entre esos dos personajes de la literatura francesa que fueron Paul Claudel y André Gide. También en estas cartas encontramos al hombre atormentado y al equilibrado y situado. Es otro el ámbito de este epistolario, pero lo que se comunican en estas cartas, es la vida misma de cada uno de sus interlocutores sentida igualmente de forma atormentada, aunque por distintos motivos. Se muestran en ese coloquio escrito durante casi un cuarto de siglo, otros aspectos de la condición humana y del mundo de ese momento, (que sigue siendo el nuestro), quizá no tan conmovedores (¡seguro!) pero muy interesantes y bien dichos.


    Un último, mejor penúltimo, pensamiento. Actualmente se esta produciendo, entre otros supongo, un cambio de paradigma de consecuencias todavía no mensurables, en donde la cultura “visual” y “mediática” comienza a sustituir lenta pero de manera inexorable a la cultura escrita. Se acabaron los epistolarios, las cartas de amor o de luto. Se terminó el tiempo de esas cartas ológrafas donde se podía sentir en el dibujo de la letra el pulso, el ánimo de quien las escribía. Su presencia. Su olor. La “carta” es un espectro más de mi mundo.

    Comentado por: Pablo el 30/1/2009 a las 17:47

  • "nuestra época, que pocos epistolarios generará"
    ninguno, me temo
    (sé de alguien que escribió dos mil cartas a sus hijos, pero fue en el siglo 20)
    réquiem (y lamento, y pesar) por la carta
    hoy,
    todas, todos,
    analfacartabetos

    Comentado por: Jorge Barril Villalobos el 29/1/2009 a las 23:12

  • Qué hermoso.

    Comentado por: Sí el 29/1/2009 a las 21:40

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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