Respetables delincuentes
Quien haya viajado por el antes idílico parque natural del Cabo de Gata sabrá de qué se trata porque no puede haberle pasado desapercibido ese monstruoso tumor que es el hotel de El Algarrobico, un edificio de 20 plantas que vulnera todas las legislaciones locales y autonómicas. La Junta de Andalucía, según el auto del juez, incluso presentó una cartografía "falsa e insólita" para camuflar el incumplimiento de la Ley de Costas. De alguna manera el hotel de El Algarrobico es el símbolo del salvaje expolio de todo el litoral mediterráneo perpetrado en estos últimos 25 años, y por tanto en plena democracia, con la complicidad, por acción u omisión, de las autoridades municipales, autonómicas y estatales.
Me interesan ciertas acusaciones del juez: la abulia y la desidia de la Administración en la defensa del interés general. Significativamente, en la sentencia contra el Ayuntamiento de Barcelona también se habla de la desidia de las autoridades en el momento de preservar los derechos de los ciudadanos. En consecuencia, de hacer caso a estos autos judiciales, no sólo es condenable la corrupción, que de vez en cuando sale a flote desde el submundo en el que conviven mafiosamente la delincuencia y el poder, sino algunos de sus parientes cercanos: la dejación de funciones, la tolerancia frente a la ilegalidad, el disimulo ante el delito. Es decir, la desidia. La autoridad abúlica, indiferente al incumplimiento de la ley, se convierte automáticamente, y por la naturaleza propia de su función en una sociedad democrática, en autoridad delincuente.
Esto tiene cierta importancia al calibrar la atmósfera que nos rodea, con un malestar ciudadano que a menudo es fruto de la impotencia. Una de las ventajas de vivir en una democracia es que se supone que las leyes y ordenanzas aprobadas son justas y, por consiguiente, de obligado cumplimiento. Lo que habitualmente llamamos autoridad debería ser el mediador entre la ley y su aplicación. Cuando esto no ocurre, el engranaje falla y el ciudadano se siente frágil y desamparado.
Ésta es la sensación que, de acuerdo con sus palabras, tuvo Óscar Zayas, el ciudadano de Gràcia al que ahora el juez ha dado la razón frente a la brutalidad de los decibelios con que cada noche le mantenían insomne los ocupantes del local vecino. El problema es que el señor Zayas, tras 12 años de denuncias infructuosas a la Guardia Urbana, a la concejalía de distrito y al propio Ayuntamiento, tuvo que mudarse de casa y que, como buen ciudadano, ahora está preocupado porque los 19.000 euros con que ha sido condenado el Consistorio los vamos a pagar los contribuyentes, él incluido, y no el alcalde -actual o anterior- como debería ser.
Esta sentencia y las consideraciones del señor Zayas son muy pertinentes para juzgar el caso de Barcelona, una ciudad en la que se produce una desproporción abismal entre la autopromoción municipal -con campañas que con frecuencia suscitan la vergüenza ajena- y la responsabilidad democrática a la hora de proteger la existencia cotidiana de los ciudadanos. No sé si por tolerancia mal entendida, por cobardía, por pusilanimidad o por la desidia invocada en los papeles judiciales; lo cierto es que el Ayuntamiento de Barcelona acumula ejemplos de lo que podríamos llamar indiferencia delictiva.
Sin salir del barrio de Gràcia, podemos recordar el espectáculo, durante la fiesta mayor, de cientos de bárbaros asediando con su ruido a lo largo de horas dos residencias geriátricas sin que la policía hiciera nada por impedirlo. Y luego la repetición de la barbarie en las fiestas de Sants, con la policía igualmente ausente. O lo ocurrido en Poblenou. Para no hablar de la Barceloneta, transformada en verano en la gran cloaca turística de la ciudad, donde muchos vecinos, hartos de la indignidad y la degradación, quieren formar patrullas de vigilancia que palíen la ineficacia y apatía policiales.
¡Sólo nos faltaría, con esto, recuperar la ley de la jungla! Sin embargo, no me extrañaría que algo similar sucediese mientras el Ayuntamiento se empeñe en apostar por la marca que debe venderse en lugar de hacerlo por la ciudad que debe habitarse.
Con todo, algo hemos adelantado con estas denuncias y sentencias. Es importante que el ciudadano sepa que la desidia de la autoridad, en democracia, es un delito y se anime a denunciarla. Claro que la jurisprudencia podría mejorarse exigiendo que fueran los ilustres delincuentes, y no las arcas municipales o autonómicas o estatales, las que pagaran las indemnizaciones. La desidia es otra forma de corrupción.
El País, 27/09/2008
[Publicado el 16/10/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Consejo de Poder Judicial, Hotel Algarrobico, Gràcia]
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Cuando pienso que tenía prisa por irme del cabo de gata para no comer terreno al magnetismo natural. Un párrafo de mi novela El proletariado en apuros (pronto en amazon.com) está escrito allí, el que está al pie de la foto de Berthe.
Comentado por: Manuel Montero el 17/10/2008 a las 01:43
Habrá que irse a Munich.
Otro tipo de creacionismo:
http://es.wikipedia.org/wiki/Creacionismo_(poes%C3%ADa)
Ni una sola cabeza sobresale
Un dedo se alza
Luego es la señal que conocemos
Una señal
Una nota breve
Un hombre aparte
Allá arriba una nube que pasa
Nadie regresa
Y la noche guarda su secreto
(Pierre Reverdy)
(...)
Lejos
Nada detrás de mí y nada delante
En el vacío donde desciendo
Algunas fuertes corrientes de aire
Van a mi alrededor
Crueles y frías
Son puertas mal cerradas
Sobre recuerdos no olvidados todavía
El mundo se ha detenido como un reloj
La gente está suspendida por la eternidad
Un aviador desciende por un hilo como una araña
Todo el mundo danza aligerado
Entre cielo y tierra
Pero un rayo de luz ha venido
Desde la lámpara que olvidaste apagar
Sobre el rellano
Ah esto no ha terminado
El olvido no está completo
Y necesito todavía aprender a conocerme.
(Pierre Reverdy - Siempre allí)
Por lo poco que he entendido ¿no sería una contradicción y un absurdo esto de traducir poesía creacionista? De todas formas, es bello.
Comentado por: bilin el 16/10/2008 a las 16:51
Veo que Barcelona es un punto intermedio entre mi ciudad (Buenos Aires, donde la impunidad es tal que a nadie se le ocurriría elevar una queja semejante, por inútil desde la sóla idea)y la ciudad que habito ( Munich, donde a nadie se le ocurriría pasarse del decibelaje permitido, a las horas y días establecidos, y donde por lo tanto tampoco existe la eventualidad de una queja semejante)
Comentado por: amalia el 16/10/2008 a las 12:50
Comentado por: Rubén el 16/10/2008 a las 12:17
Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).
A partir del 15 de septiembre estará disponible su más reciente libro: Visión desde el fondo del mar (Acantilado, 2010).

Lampedusa (2008). El Acantilado, España
El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
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