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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 26 de septiembre de 2017

 Blog de Rafael Argullol

Galería de espectros: Inocencio X

Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, he visto el del Papa Inocencio X.

 

Delfín Agudelo: ¿Te refieres al retrato de Bacon o Velázquez?

R.A.: Me refiero fundamentalmente al retrato de Bacon, pero evidentemente no puedo dejar atrás el retrato de Velázquez sobre el cual trabajó Bacon en su obra. A mí me interesa mucho la obra de Bacon como el final de un abanico de amplio espectro que empieza con el retratismo renacentista y en cierto modo tiene su culminación en el propio Bacon. Si los artistas renacentistas buscaban penetrar en el cuerpo, diseccionar lo que era el alma del ser humano a través de la expresividad misma de las emociones que mostraba el cuerpo, Bacon parece ir más allá y quiere hurgar, indagar en lo que es el subsuelo de la epidermis. Quiere en cierto modo diseccionar la propia víscera o entraña del hombre, como si en lugar del alma buscara directamente el instinto en su sentido más animal y también más universal. Creo que la mejor comparación que podemos hacer para ver ese contraste en el gran arco del retrato europeo son los retratos de Cristo crucificado en el renacimiento o barroco, o aquellos que hizo Bacon a lo largo de su vida, con el tema del crucificado como esencial. Mientras en uno se remarca la dignidad del héroe del cristianismo, en el caso de Bacon Cristo muchas veces es presentado como si fuera un buey abierto en canal, colgado en una carnicería. En ese sentido el contraste entre el Cristo de máxima dignidad pictórica, que es el de Velázquez, y los Cristos de Bacon, es suficientemente elocuente. Y así entendemos también esa gran obra maestra del siglo XX que es el retrato del papa Inocencio X que hace Bacon, recogiendo el prototipo de Velázquez pero de alguna manera desnudando hasta los huesos y vísceras a ese personaje, de manera que esa dignidad teológica, autoritaria, que se muestra en el Inocencio de Velázquez revestida de una gran autoridad y una gran dignidad, queda en Bacon reducida a cenizas: queda en cierto modo el esqueleto interior, el instinto en toda su desnudez del personaje, con lo cual nos muestra en cierto modo algo parecido a este Cristo colgado en la carnicería. Es el retrato de un hombre que tiene un máximo poder terrenal, el Papa, reducido precisamente a lo que es cualquier ser humano: una composición de nervios, músculos, entrañas y organismos primordiales.

[Publicado el 19/9/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: galería, espectros, Inocencio X, Velázquez, Francis Bacon]

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Comentarios (4)

  • Es muy sugerente esa culminación de las representaciones del crucificado en los bueyes de Bacon en la carnicería;por un lado enlaza a la cuestión del alimento de la comunidad con el cuerpo del sacrificado, por el otro, al valor alimenticio de la obra pictórica para la avidez del ojo

    Comentado por: mªjosé el 20/9/2008 a las 12:03

  • Velázquez desnuda al Papa y muestra al espectador el alma implacable del poder, de la ambición. Imagino que el mismo Papa se sentiría asombrado ante su propia imagen desnuda.
    Es algo parecido a lo que pasa en la Cope; ahí es donde se ve el verdadero rostro de algunos de la Conferencia.

    Comentado por: hermann el 20/9/2008 a las 10:49

  • En fin, creo que me he enrollado bastante pero ahí va:
    Mientras Inocencio X va con paso decidido por un pasillo principal a su encuentro con un pintor de cierto renombre, es interceptado por su secretario de cámara y que caminando a su vera le dice: Su Santidad, sé muy bien que tiene ahora sesión con ese pintor español pero no le interrumpiría si no supiera que, este asunto es de suma importancia y por eso, déjeme antes que le entregue aquí el documento que esperaba con tanto interés. Se ha hecho un ajuste exhaustivo para poder dar opción a ciertos notables que pueden pagar con haciendas. No son muchos, así que mas tarde podemos ocuparnos de ellos. Con los que este pliego contiene hay más que suficiente para diezmar los bosques aledaños. Esperamos con denuedo que dé curso y sello. Todo por la Santa Cruzada. Así es Excelencia, todo por la Santa Cruzada, dice el Papa mientras se hace con los papeles. Don Diego Velázquez, que se ha llegado a Italia para adquirir obra por encargo de Felipe IV, es requerido por el Vaticano para ejercer un retrato al Pontífice dada su fama, que como pintor de la corte española, ha rebasado fronteras. Ahora, en espera impasible ante un trono vacío, estaba pensando que quizás no alcanzase para rematar la obra, todo lo que hay por bermellón en la paleta, cuando entra en la estancia Inocencio X. Se cruzan ambas miradas hasta el ademán en que don Diego al bajar la cabeza lo que ve ya son ropajes, madera y alfombra. El pintor espera que ocupe la poltrona para acercarse y hacer un besamanos que sabe ejecutar a la perfección. No cruzan palabra, ambos saben que es la última sesión y que dispone de escasos cuarenta minutos para dar por terminado el retrato. Es entonces cuando Velázquez repara en el detalle del pergamino doblado que el pontífice sostiene con su mano derecha. El pintor se ve en un dilema pero con destreza y resolución decide cambiarlo de mano en el lienzo para compensar mejor la obra; es quién es y se lo puede permitir. Este detalle no pasa por alto al Papa pues son constantes las miradas a ese punto donde entre pulgar e índice tiene prendadas como pinzas muchas almas que bien pronto van a purgar sus veleidades en el infierno. Documento que por incómodo y relevante no puede ni guardar ni desprenderse. Tiene prisa porque le acaben. Pero hay que tener en cuenta dos cosas que le inquietan mucho más en esos momentos: un olor intenso a ungüentos y acetonas que predomina en la sala, y el saberse ante alguien mucho más importante que él y que no pueda y que no debe, hacerle un besamanos. Y por desgracia y para colmo del prelado, Velázquez lo deja perfectamente reflejado en el cuadro.


    En fin, hay que resaltar la manera que tiene de plantear los brillos y la luz, esto ya fuera de plano y pasando al plato de pescado. Pra mí, es percusor sin duda de un pre-impresionismo. Diez centímetros cuadrados de cuadro es puro expresionismo abstracto. En quince, resuelve efectos que en el XIX servirían para exposiciones. La mirada de Velázquez es infinita y esclarecedora. Qué no daríamos por compartir una sesión de esas ante el Papa.


    La mirada de este, entre saberse invulnerable pero mortal, representante directo de Dios pero tramposo, me recuerda a muchas miradas ancladas en la estulticia del poder. Miradas que no pueden esconder todo lo que son. Contratar a Velázquez no fue la mejor idea y eso es lo que se le está pasando por la cabeza al fille de cortesanne.

    Comentado por: nom snad el 19/9/2008 a las 14:29

  • Bacon es uno de mis favoritos.
    Cuando vi ese cuadro (otra versión pero el mismo) pensé: está pegando el grito de munch y le sale la tripa por la boca.
    Un grito visceral.
    Parece la ilustración literal de la palabra "descarnado", en contraposición a "encarnado".

    Comentado por: amalia el 19/9/2008 a las 13:42

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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