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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 15 de octubre de 2019

 Blog de Rafael Argullol

"Hybris"

Puede ser libre una sociedad mientras la codicia, la desmedida ambición y la mentira sean libres? Creo que es el momento oportuno para hacernos una pregunta que desde hace mucho tiempo nos formulamos poco. Sin elecciones a la vista no tenemos por qué atender a la presión de la propaganda. Además, la Crisis -que escribo así, con mayúscula, ya que corremos el peligro de convertirla en una abstracción, como el supuesto Buen Momento de hace poco- debería ser un incentivo para la interrogación.

Por supuesto no nos basta que contesten a la pregunta algunos dirigentes religiosos. Hace poco leí, nada menos que en el Financial Times, el alegato contra la "cruel y arrogante riqueza" realizado por el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, con motivo de la Pascua. El día anterior el obispo de Rochester, Michael Nazi-Ali, había publicado un sermón en el que se aludía a la "dificultad de que los ricos entren en el cielo" a propósito del paso enorme de la especulación en la economía británica. Ambas intervenciones fueron bastante comentadas en la prensa inglesa y no faltó quien aludió a Londres como la nueva Babilonia del mercado global.

Estas tomas de posición recordaban en parte la lista de los "nuevos pecados capitales" hecha pública por el Vaticano semanas atrás. En ellos se remarcaba el carácter pecaminoso de la excesiva riqueza. Simbólicamente tenían su interés. Lástima que, como siempre, la Iglesia católica, la institución europea que históricamente ha demostrado menos propensión a la autocrítica, fuera incapaz de aclarar sus oscuras finanzas mientras se erigía en el celador moral de la humanidad. También como siempre la arrogancia moralista y juzgadora de la jerarquía católica debilitaba argumentos de valor

Con todo se tratan, en uno y otro caso, de opiniones religiosas y, por tanto, en nuestra época secularizada, privadas. En cambio la respuesta a la pregunta inicial debería ser pública, una cuestión fundamental en el funcionamiento de la propia democracia. No obstante, en relación a ella, nuestra democracia permanece muda. Tras el hundimiento en el siglo XX de las utopías ilustradas y románticas parece incluso de mal gusto oponerse a los mecanismos de la cruda realidad -el capitalismo sin límites- con la expresión de deseos éticos alternativos. Se opta así por una democracia de las formas, en la que se trata de persuadir a mayorías elección tras elección, y no de los contenidos.

Tengo para mí, sin embargo, que esta opción nos traslada a una falsa libertad, pues al no ejercer la democracia el suficiente control sobre la desmesura cualquier minoría puede acabar estableciendo un poder oligárquico. A este respecto, la gran educadora de la democracia ateniense, la tragedia, expresaba ideas robustas que se reflejan perfectamente en las obras de Esquilo o Sófocles. La hybris -traducible por desmesura- era la fuerza contraria al equilibrio que debían buscar tanto el individuo como la sociedad. Era, en otras palabras, el enemigo primero de la democracia, como demuestra Bruno Snell en El descubrimiento del espíritu, recientemente dedicado aquí. De hacer caso a la enseñanza profunda de la tragedia griega, y quizá no ha habido otra superior en toda la historia de la cultura, deberíamos desterrar el dilema entre distintos tipos de democracia -política, social o moral- para advertir que únicamente un equilibrio entre ellos conduce a un posible orden armónico. Claro que para eso sería necesario recurrir de nuevo al deseo y no conformarnos servilmente con lo que llaman realidad.

Porque, como ustedes saben, la realidad ahora es la Crisis y hasta hace no demasiado era el Bienestar, el Optimismo o el Gran Momento. ¿Qué ha pasado para que, casi súbitamente se produjera esta transformación? No lo sabemos con exactitud. En parte porque nos engañamos. No entendemos lo que pasa y tenemos la impresión de que quienes deberían explicárnoslo o bien tampoco lo entienden o bien fingen. De repente aludes de cifras caen sobre nosotros, y nos desorientan: burbuja inmobiliaria, morosidad, quiebra, posibilidad de recesión, amenaza de paro. Y la democracia que hemos construido y aceptado no nos ayuda en absoluto a hacer transparente lo que los especuladores quieren que permanezca opaco.

No podemos, tampoco, lamentarnos mucho, pues es la democracia que hemos querido, impotente ahora para tranquilizarnos en relación a los fantasmas que acechan. Desde este punto de vista somos prisioneros del hechizo que nosotros mismos hemos edificado o, cuando menos, tolerado.

Nuestra democracia ha sido pasiva ante la hybris de los codiciosos y los ambiciosos, cuando no la ha alentado ciegamente. Durante años el Bienestar, el Optimismo, el Gran Momento se ha medido, en buena parte, con los beneficios de aquéllos. ¿Cuántos titulares de los periódicos de tantos años no han identificado el Gran Momento con obscenos aumentos en los precios de la vivienda, con ganancias casi increíbles de los bancos, con plusvalías grotescas de especuladores de distinto pelaje? ¿Por qué se ha rodeado de silencio, casi hasta el final, la destrucción sistemática del litoral mediterráneo y de muchos otros territorios por parte de depredadores que han exhibido abiertamente su rapiña?

El político ha callado ante la hybris y el ciudadano, por lo general, cómplice de ella, también. En consecuencia, no tendríamos que caer en el fácil consuelo latino de creer en oscuras fuerzas conspirativas o refugiarnos en la inutilidad de los dirigentes políticos. El silencio impotente de la democracia frente a la hybris es responsabilidad, en primer lugar, de los ciudadanos.

Un amigo italiano me lo resumió muy bien en relación al triunfo del nefasto Berlusconi. Para él lo decisivo no era que Berlusconi fuera el hombre más rico de Italia, o que poseyera la casi totalidad de las televisiones, sino que lo que al cabo resultaba determinante era que, como si se tratara de una extraña epidemia, un pequeño Berlusconi habitaba en el cerebro de la mayoría de los italianos.

Si queremos regenerar nuestra democracia debemos atrevernos a condenar la hybris: no podemos aspirar verdaderamente a la libertad mientras la especulación y el engaño sean libres.

En lugar de aceptar la abstracción casi metafísica de la Crisis, ¿no sería aconsejable diseccionar sus causas y obrar en consecuencia?

Quizá tampoco sería una mala idea enunciar los pecados capitales que atentan contra la democracia y meter en la cárcel a los pecadores en lugar de presentarlos como héroes de nuestro tiempo. Está bien que de acuerdo con la parábola evangélica evocada por el obispo de Rochester a los codiciosos les cueste entrar en el cielo. Pero a nosotros nos toca ocuparnos de la tierra.

El País, 26/04/2008

[Publicado el 10/6/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: Hybris, religión, Crisis, ]

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Comentarios (9)

  • Buena reflexión, señor Argullol, como otras que usted hace.
    Somos nosotros, los ciudadanos, los que callamos y con nuestro silencio nuestros administradores políticos, económicos y administrativos hacen.
    Hacen, como han hecho en España en estos años de 'abundancia', a costa de lo que hiciera falta. Y hemos callado, ¿sabe por qué? porque de una manera o de otra salíamos beneficiados, enriquecidos, que es lo más importante en esta sociedad a la que nos hemos dado en pertenecer. La televisión nos ha mostrado imágenes de los ciudadanos de una población costera, enfrentándose a la policía y vitoreando a la autoridad que llevaban detenida por corrupta. Y es que esa corrupción es la corrupción de todos.
    Como lo es el silencio ante decisiones como las que ha tomado el Gobierno italiano respecto de los ciudadanos de origen rumano o simplemente los llegados de forma ilegal a su país. Ilegal igual a malhechor. Y no sucede nada, es más, lo recibe el Príncipe de los Obispos católicos y deja con gusto -como refleja una imágen de ese momento- que bese sus manos el responsable principal de esa decisión. Como lo es la aprobación en el Parlamento inglés del periodo de detención y aislamiento, sin defensa jurídica de ningún tipo, de los detenidos siempre que se considere necesario y aunque no existan cargos. Luego, dicen, si se equivocan ya les indemnizarán. ¡Ah, menos mal!
    Como lo fue con lo que sucedía en la Alemania nazi. Sabían y callaban.
    Parece que no hemos aprendido. Nada.

    Comentado por: estrella el 12/6/2008 a las 09:57

  • Me pregunto si hay alguien cercano enfermo de melancolía.

    Comentado por: escarola el 11/6/2008 a las 13:30

  • Se supone que Dios no tiene dudas, pero, por si acaso pueden ayudarle los ángeles en algo, le dejo este buzón de consulta

    Comentado por: esscarola@gmail.com el 11/6/2008 a las 09:10

  • YA QUE VAMOS DE IGLESIAS Y CURAS, DEJO POR AQUI UN FRAILE MUY LISTO.


    Fray Luis de León
    (1527-1591)


    Vida retirada


    ¡Qué descansada vida
    la del que huye el mundanal ruïdo
    y sigue la escondida
    senda por donde han ido
    los pocos sabios que en el mundo han sido! 5

    Que no le enturbia el pecho
    de los soberbios grandes el estado,
    ni del dorado techo
    se admira, fabricado
    del sabio moro, en jaspes sustentado. 10

    No cura si la fama
    canta con voz su nombre pregonera,
    ni cura si encarama
    la lengua lisonjera
    lo que condena la verdad sincera. 15

    ¿Qué presta a mi contento
    si soy del vano dedo señalado,
    si en busca de este viento
    ando desalentado
    con ansias vivas y mortal cuidado? 20

    ¡Oh campo, oh monte, oh río!
    ¡Oh secreto seguro deleitoso!
    roto casi el navío,
    a vuestro almo reposo
    huyo de aqueste mar tempestuoso. 25

    Un no rompido sueño,
    un día puro, alegre, libre quiero;
    no quiero ver el ceño
    vanamente severo
    de quien la sangre ensalza o el dinero. 30

    Despiértenme las aves
    con su cantar süave no aprendido,
    no los cuidados graves
    de que es siempre seguido
    quien al ajeno abritrio está atenido. 35

    Vivir quiero conmigo,
    gozar quiero del bien que debo al cielo
    a solas, sin testigo,
    libre de amor, de celo,
    de odio, de esperanzas, de recelo. 40

    Del monte en la ladera
    por mi mano plantado tengo un huerto,
    que con la primavera
    de bella flor cubierto,
    ya muestra en esperanza el fruto cierto. 45

    Y como codiciosa
    de ver y acrecentar su hermosura,
    desde la cumbre airosa
    una fontana pura
    hasta llegar corriendo se apresura. 50

    Y luego sosegada
    el paso entre los árboles torciendo,
    el suelo de pasada
    de verdura vistiendo,
    y con diversas flores va esparciendo. 55

    El aire el huerto orea,
    y ofrece mil olores al sentido,
    los árboles menea
    con un manso ruïdo,
    que del oro y del cetro pone olvido. 60

    Ténganse su tesoro
    los que de un flaco leño se confían:
    no es mío ver al lloro
    de los que desconfían
    cuando el cierzo y el ábrego porfían. 65

    La combatida antena
    cruje, y en ciega noche el claro día
    se torna; al cielo suena
    confusa vocería,
    y la mar enriquecen a porfía. 70

    A mí una pobrecilla
    mesa, de amable paz bien abastada
    me baste, y la vajilla
    de fino oro labrada,
    sea de quien la mar no teme airada. 75

    Y mientras miserable-
    mente se están los otros abrasando
    en sed insacïable
    del no durable mando,
    tendido yo a la sombra esté cantando. 80

    A la sombra tendido
    de yedra y lauro eterno coronado,
    puesto el atento oído
    al son dulce, acordado,
    del plectro sabiamente meneado. 85

    Comentado por: jardinera el 10/6/2008 a las 15:34

  • Pues a ver quién es el primero en no irse de vacaciones, apagar el aire acondicionado y dejar de comer fuera…Aquí, EE.UU., ya lo hacemos muchos desde hace tiempo. Y lleva usted razón: “cualquier minoría puede acabar estableciendo un poder oligárquico”. Con toda seguridad que serán las compañías de petróleo.
    Con la longevidad que caracteriza a la presente y futuras generaciones, la mayor preocupación – en un país básicamente rico- es la supervivencia de la mayoría sin medicina pública y con una deuda nacional que se está comiendo la Seguridad Social a la que todos hemos contribuido durante años.

    Comentado por: me el 10/6/2008 a las 15:28

  • Hace ud referencia a palabras que yo dije ayer: dios (pero no el dios de Teresa),y otras de otros nicks, por eso me doy por aludida aunque parezca hablar para todos y para todos los blogs. No podría tomarle por dios porque no sé quien es, es mejor no creer que se comprende ni llegar a conclusiones definitivas en estos lugares. A veces las cosas son más sencillas de lo que parece, y todo podría explicarse con una palabra que sin embargo no será dicha . En todo caso, para encontrar respuestas, suele ser útil preguntar.

    Comentado por: angela el 10/6/2008 a las 13:13

  • todos los sentimientos entran dentro de cada uno de nosotros.

    Este es mi tercer post aquí hoy, no habrá más hoy

    Ahora conversaré con el hombre que siempre va conmigo, el que me ayuda a ver con mis ojos, ese donde estais cada uno de vosotros

    Comentado por: Creo que os comprendo y es tierno mi sentimiento el 10/6/2008 a las 10:39

  • Somos personas no dioses. Yo también

    Comentado por: y es tierno mi sentimiento el 10/6/2008 a las 10:36

  • Retrato

    Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
    y un huerto claro donde madura el limonero;
    mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
    mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

    Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
    —ya conocéis mi torpe aliño indumentario—;
    mas recibí la flecha que me asignò Cupido
    y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

    Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
    pero mi verso brota de manantial sereno;
    y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
    soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

    Adoro la hermosura, y en la moderna estética
    corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
    mas no amo los afeites de la actual cosmética
    ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

    Desdeño las romanzas de los tenores huecos
    y el coro de los grillos que cantan a la luna.
    A distinguir me paro las voces de los ecos,
    y escucho solamente, entre las voces, una.

    ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
    mi verso como deja el capitán su espada:
    famosa por la mano viril que la blandiera,
    no por el docto oficio del forjador preciada.

    Converso con el hombre que siempre va conmigo
    —quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
    mi soliloquio es plática con este buen amigo
    que me enseñò el secreto de la filantropía.

    Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
    A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
    el traje que me cubre y la mansiòn que habitò,
    el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

    Y cuando llegue el día del último viaje
    y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,
    me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
    casi desnudo, como los hijos de la mar.

    Comentado por: Creo que os comprendo el 10/6/2008 a las 10:30

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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