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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Rafael Argullol

Galería de espectros: el oyente de Salinas

Fray Luis de LeónRafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he escuchado al oyente de Salinas.

Delfín Agudelo: ¿El que está presente en la “Oda a Salinas” de Fray Luis de León?

Rafael Argullol: Sí. Siempre he estado pensando en cómo podía ser el oyente que rememora Fray Luis de León en su maravilloso poema. Y he pensado que ese oyente privilegiado muy posiblemente era un oyente que en Salamanca escuchaba a Salinas interpretar el órgano, y que era a partir de esa interpretación concreta de Salinas que se iniciaba el prodigioso viaje cantado por Fray Luis de León. Es éste el más puro de los viajes platónicos que se han cantado en la historia de la poesía europea. Porque el oyente, ese oyente privilegiado, en el momento mismo de escuchar la música del órgano interpretado por Salinas, él mismo sufre una metamorfosis honda, por la cual lo que estaba despierto se duerme y lo que estaba dormido despierta. La captación sensorial de los fenómenos puramente superficiales quedan congelados, detenidos, y en medio de esa corteza fenoménica superficial abruptamente surge otro plano que estaba dormido, el plano del alma, el plano de la belleza esencial que es la que es despertada a partir de los sones concretos de la música de Salinas. Y esa suerte de belleza esencial avanza entonces por el espacio como si fuera sonambúlica, arrastra al propio oyente, arrastra al oyente a ser él mismo un sonámbulo, y ese sonámbulo viaja a través de un espacio distinto, viaja a través de los cielos, de las estrellas, de las esferas, hasta llegar a una conexión con una especie de espacio de inmovilidad esencial que sería el espacio de la belleza esencial. Todo ello tratado como en un estado de conciencia para-real propia del sonámbulo y ese estar despierto a lo que antes estaba dormido y vise versa hace que el oyente se convierta ya no en el oyente concreto del órgano de Salinas sino en el oyente de la música del cosmos, del universo.

Así avanza de manera elegantísima el poema, hasta llegar a las estrofas finales, preciosas pero también dolorosas, en las cuales el oyente ha llegado a percibir hasta tal grado la riqueza de la música, la riqueza de la belleza, que manifiesta no querer dejar ya ese estado sonambúlico en el que se encuentra, pero que lamentablemente deberá abandonar para volver a la condición cotidiana humana, a la condición de vigilia, a la condición de despierto respecto a lo superficial y dormido respecto a lo profundo. Y ese abandono final del estado sonambúlico en el que deberá caer, esa salida del estado sonambúlico, le crea una maravillosa nostalgia, que es la nostalgia con la que se cierra el poema. Ese oyente que viaja sonámbulo a través de la música de las estrellas verdaderamente es uno de los personajes más maravillosos que nos ha dado la poesía.

[Publicado el 21/4/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: Fray Luis de León, Oda a Salinas, galería, espectros]

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Comentarios (7)

  • Para una oda cristiana al rock (Jesus is all right) véase mi blog. http://avantgardechaude.blogspot.com/

    Comentado por: Manuel Montero el 22/4/2008 a las 01:38

  • Gracias, querido Argullol, por el comentario sobre fray Luis. No sé si me convence esa metáfora de lo sonámbulo. Sí, supongo, aunque el alma no está dormida, sino que está de lo más despierta (“el alma se conoce” y en “suerte y en pensamientos se mejora”). Se trata, más bien, del éxstasis… en el sentido etimológico: el oyente sale de sí mismo, como la Amada en “Noche oscura” de San Juan de la Cruz, "traspasa el aire todo,” y oye esa música que es ”de todas las primera”. Chiqui, a mí tampoco me parece un poema “religioso” en el sentido convencional. No es explícitamente ni católico ni cristiano y siempre me ha chocado la “paganía” de esa imagen del “gran Maestro, / a aquesta inmensa cítara aplicado”. La poesía de fray Luis mezcla lo hebreo, lo clásico (como aquí) y lo cristiano, pero con frecuencia –como en la oda a la “Vida retirada”-- las imágenes cristianas (senda, monte,y otros "nombres de Cristo" estan como en sordina...

    Comentado por: adolfo el 22/4/2008 a las 00:50

  • Gracias ME;chiqui es cierto que no es lo religioso que me temía.
    Tal vez debería haberlo leído antes que el texto de Argullol, para no dejarme llevar por su prosa a una extratósfera a la que posteriormente no me llevó la poesía.
    Con respecto a López, todavía no caigo de mi asombro.

    Comentado por: amalia el 21/4/2008 a las 20:50

  • De acuerdo con Amalia. Bellísima su prosa.

    Comentado por: espe el 21/4/2008 a las 20:04

  • Amalia, nunca vi nada de religioso en este poema, es más, no necesariamente uno tiene que oír la música; se puede imaginar cualquier otra expresión… de la naturaleza – una puesta de sol - o producida por el artista…ejemplo, y porque estoy en ello en este momento, la pintura.Los paisajes de Antonio López, donde uno se querría perder para siempre.

    Comentado por: chiqui el 21/4/2008 a las 19:28

  • A Francisco Salinas
    Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca


    El aire se serena
    y viste de hermosura y luz no usada,
    Salinas, cuando suena
    la música estremada,
    por vuestra sabia mano gobernada.

    A cuyo son divino
    el alma, que en olvido está sumida,
    torna a cobrar el tino
    y memoria perdida
    de su origen primera esclarecida.

    Y como se conoce,
    en suerte y pensamientos se mejora;
    el oro desconoce,
    que el vulgo vil adora,
    la belleza caduca, engañadora.

    Traspasa el aire todo
    hasta llegar a la más alta esfera,
    y oye allí otro modo
    de no perecedera
    música, que es la fuente y la primera.

    Ve cómo el gran maestro,
    aquesta inmensa cítara aplicado,
    con movimiento diestro
    produce el son sagrado,
    con que este eterno templo es sustentado.

    Y como está compuesta
    de números concordes, luego envía
    consonante respuesta;
    y entrambas a porfía
    se mezcla una dulcísima armonía.

    Aquí la alma navega
    por un mar de dulzura, y finalmente
    en él ansí se anega
    que ningún accidente
    estraño y peregrino oye o siente.

    ¡Oh, desmayo dichoso!
    ¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
    ¡Durase en tu reposo,
    sin ser restituido
    jamás a aqueste bajo y vil sentido!

    A este bien os llamo,
    gloria del apolíneo sacro coro,
    amigos a quien amo
    sobre todo tesoro;
    que todo lo visible es triste lloro.

    ¡Oh, suene de contino,
    Salinas, vuestro son en mis oídos,
    por quien al bien divino
    despiertan los sentidos
    quedando a lo demás amortecidos!

    Fray Luís de León

    Comentado por: ME el 21/4/2008 a las 19:17

  • Sin leer la oda, y dejándome guiar por su comentario, me convierto ya mismo al sonambulismo saliniano.
    Me temo (apriorismo) que el original tenga un tono religioso que no me atrape tanto.

    Comentado por: amalia el 21/4/2008 a las 09:39

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

 

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

Bibliografía

El Hijo y el Único
 

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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