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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Rafael Argullol

Galería de espectros: La muchacha de la tempestad

Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he visto el de la muchacha de la tempestad.

Delfín Agudelo: Sin lugar a dudas, te refieres a la enigmática Tempestad de Giorgione.

R.A.: Sí, al cuadro de Giorgione, que es sin duda uno de los más enigmáticos y oscuros de toda la historia de la pintura. Cuando lo vi por primera vez en el caos del museo de Venecia apenas se podía distinguir en el agolpamiento de cuadros y me resultó casi decepcionante que fuera un cuadrito tan pequeño. Había visto reproducciones y esperaba algo de más tamaño. Posteriormente lo pude ver con mayor detención en una exposición que se hizo en la misma Venecia, donde se tomaba la tempestad y se rodeaba de toda una serie de estudios radiográficos modernos sobre la ejecución de la pintura, que en lugar de apaciguar el misterio añadía aún más ingredientes misteriosos. Por ejemplo se reconocían en la radiografías que Giorgione había pintado sobre el punte del fondo unas figuras humanas que posteriormente habían desaparecido. Pero junto con la turbulencia del paisaje, que creo que es uno de los primeros paisajes en los cuales se expresa una suerte de romanticismos avant la lettre, lo que continuaba inmune a cualquier interpretación eran las dos figuras que se presentan en primer plano: a la izquierda la figura del soldado vertical, rígida, mirando ala muchacha, y en segundo lugar la más enigmática de las figuras, quizás de la pintura europea: esta muchacha semidesnuda, sentada al borde del río, amamantando su hijo, lo que nos sugiere que es una mujer que ha sido recientemente madre, y que mira al espectador con una mirada exquisitamente extraña, llena de perplejidad, impasibilidad y perplejidad. Esa figura que por otro lado me ha hecho evocar siempre otro misterio que tiene otro de las grandes tempestades, que es la de Shakespeare. En mi mente los espectros se unen, y aunque evidentemente temáticamente no están conectados, siempre que contemplo el cuadro de Giorgione presidido por esa muchacha tan absolutamente indescifrable, recuerdo el propio enigma que atraviesa la obra de Shakespeare, y que nos lleva un poco a la conclusión que nuestro estado habitual no es el de razón o conocimiento, sino el de perplejidad ante el mundo que os rodea.

 

[Publicado el 31/3/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: Galería, espectros, Giorgione, La Tempestad]

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Comentarios (12)

  • Finora la lettura più accreditata sembra quella di Salvatore Settis, secondo la quale la città deserta sarebbe il Paradiso terrestre, i due personaggi sarebbero Adamo ed Eva con il figlio Caino, scacciati dall'Eden dopo aver disubbidito a Dio, simboleggiato con il lampo come all'epoca delle antiche civiltà greche ed ebree, mentre le colonne spezzate simboleggiano la morte degli uomini, ricevuta come condanna per aver compiuto il peccato originale

    Comentado por: amalia el 31/3/2008 a las 19:48

  • Lo acabo de escuchar en la radio: "Era tan vicioso el tío, que hasta hacía el amor con su mujer".

    En el cuadro, el alabardero se está tocando el paquete y mira sonriente a la mujer; porque está claro que tiene bultaco; o ¿lo tiene todo sacado? He agrandado el detalle y hay algo extraño. También parece, a primera vista, que hay un jabalí bebiendo de la charca.
    Se ve que admira el acto placentero “amamantorio”. La verdad es que se la ve primeriza; vaya manera de coger al niño: en el suelo y con la teta contraria.. La tormenta puede representar lo que le espera al pobre. El alabardero sabe lo que le espera.

    Comentado por: hermann el 31/3/2008 a las 19:46

  • Ella está desnuda porque acaban de hacer el amor, antes de su partida…Sin grandes pretensiones eróticas. Normal también.

    Comentado por: espe el 31/3/2008 a las 18:58

  • Puestos a interpretar podría simbolizar el abandono de la esposa y familia para cumplir con el deber militar. Sin emoción, ni ansiedad de separación ya que era lo normal.
    No conocía este cuadro. Cautivador.

    Comentado por: espe el 31/3/2008 a las 18:54

  • Francamente el paisaje – ese cielo turbulento – habrían dicho mucho más si las figuras no fueran parte de él. Las figuras parecen cromos pegados a posteriori, esa es la impresión que percibo.

    Comentado por: Espe el 31/3/2008 a las 18:49

  • A mi me parece un pastorcillo con traje de torero. Parece mirarla casi por encima. Pero ella, mira al pintor.

    Comentado por: escarola el 31/3/2008 a las 17:41

  • A mí también me causó una impresión semejante.

    Comentado por: Arte en la Red. el 31/3/2008 a las 15:07

  • A mí también me causó una sensación semejante.

    Comentado por: Arte en la Red, http://www.yasabes.blogspot.com/ el 31/3/2008 a las 15:06

  • Témome que el soldado no la mira a ella. No hay relación. Entre ninguno de los tres elementos. Nada tiene que ver la Naturaleza, con ese soldado que guarda ¿qué? Y ella, en pelotas, allí en medio.

    Comentado por: A. el 31/3/2008 a las 14:26

  • La mirada de esa chica me hace pensar en una expresión muy italiana:"Bo!"

    Comentado por: amalia el 31/3/2008 a las 12:01

  • Para mí la mujer de la foto, retratada casi como un animal, como parte de la naturaleza, tiene la mirada sorprendida de un cervatillo que de pronto se siente observado. Una mirada humana sería más pudorosa. ¿Será que se encuentra en un paraíso donde el pudor no existe? En cuanto al pastor, la mira sin ninguna lascivia, con mirada pura y alta, como parte de la belleza del paisaje.

    Comentado por: escarola el 31/3/2008 a las 10:01

  • Sr Argullol, como veo que uno de sus temas obsesivos es la idea del paraíso me permito recomendarle un libro que gira una y otra vez en torno a ese mito: Amor y basura, de Ivan Klíma. Gustavo Martín Garzo hablaba ayer en su artículo del país de una paradoja de Kafka sobre el paraíso que también aparece citada en este libro y ante la que le expreso mi perplejidad. Le cito: “Fuimos expulsados del paraíso, pero el paraíso no fue destruido, escribió Kafka, y añadió: La expulsión del paraíso fue, en cierto modo, una suerte, puesto que si no ubiéramos sido expulsados el paraíso hubiera tenido que ser destituído.” G.M. Garzo por su parte la cita de esta manera: “la idea paradójica de Kafka de que hemos sido expulsados del paraíso pero a la vez permanecemos eternamente en él”. Ha sido para mí muy curiosa la coincidencia de las dos lecturas. Pero ¿Porqué habría sido necesario destruir el paraíso? Sólo Dios (un hipotético dios) lo hubiera podido hacer, nunca el mismo hombre dentro del paraíso. La idea del paraíso perdura como tal, pero ¿vivir dentro de él? ¿Alguien podría situar estas citas de Kafka dentro de su obra, a ver si en su contexto son más fáciles de descifrar?

    Comentado por: escarola el 31/3/2008 a las 09:59

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

 

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

Bibliografía

El Hijo y el Único
 

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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