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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 10 de octubre de 2008

Blog de Rafael Argullol

Inglés para idiotas

En el gran bazar en que se ha convertido el proceso electoral puede encontrarse de todo, como hemos podido comprobar estas últimas semanas. El político, disfrazado de prestidigitador, hace los trucos que están a su alcance, e incluso —patéticamente— los que no lo están, con tal de convencer a los electores. Para conseguir sus propósitos se valen de buenas y malas artes, creciendo en sofisticación estos últimos a medida en que avanza la campaña. Los clientes más deseados son los “desmovilizados”, los “indecisos”, los “abstencionistas” y los que, si esto tuviera algún valor, votarían en blanco.

Precisamente con respecto al voto en blanco hemos asistido a uno de los pocos fenómenos remarcables de esta campaña electoral: el silenciamiento de la propuesta de Pascual Maragall. No es que yo crea que es fácil de aceptar que quien ha sido hasta hace poco presidente de la Generalitat y del partido socialista proponga a los electores el voto en blanco; sin embargo, esta circunstancia hubiera debido avivar el debate pues si alguien con su dilatada experiencia y responsabilidad políticas ha llegado a esta conclusión es que nos hallamos ante un caso de alerta considerable sobre el funcionamiento de nuestra vida pública.

Lo remarcable es que, en lugar de avivarse el debate, se ha producido una auténtica conspiración del silencio en la que han participado los medios de comunicación, al recoger un eco rápidamente debilitado, los partidos, encabezados por el propio partido socialista, y muchos de los amigos políticos de Pasqual Maragall, que apenas han intervenido en su defensa o así me lo ha perecido a mí. No han faltado, además, siniestras manifestaciones de supuesta “compasión”, sobretodo por parte de aquellos que viven y medran en estos aparatos de poder que exigen la opacidad y el camuflaje.
Fuera del “caso Maragall” —un personaje, Pasqual Maragall, que para bien o para mal remueve las aguas del pantano— no ha habido nada en el gran bazar que no fuera previsible. Entre ataque y ataque lo más vistoso ha sido la subasta que los candidatos han hecho con el dinero de los ciudadanos, unos regalando cheques y otros promesas de reducciones impositivas. En todos los casos está claro que en las arcas del Estado sobra dinero y no se entiende porqué éste no se emplea en arreglar las injusticias que el mismo Estado detecta gracias a sus sacrosantas estadísticas.
Pero si el segmento más filibustero de la campaña ha sido la tómbola que se ha realizado con el dinero público el segmento más estúpido ha sido, sin duda, el arrebato en torno a la enseñanza del inglés. De repente casi todos los candidatos, mirándose probablemente en el espejo de sus propias carencias, han encontrado en el aprendizaje del inglés el talismán de nuestro porvenir. Pronto toda Catalunya, toda España hablará inglés si hacemos caso a lo que nos aseguran los señores Zapatero, Rajoy, Montilla,… (todos al parecer menos ellos).
 
No vamos a negar ahora la importancia del inglés como lengua científica, económica o de comunicación pero de ahí a transformar ese idioma en la panacea de las virtudes futuras media un universo. Sin ir más lejos, y para recordar un tema doméstico, las turbas de simpáticos hooligans británicos vociferan en inglés entre cerveza y cerveza y no por eso los vamos a poner de ejemplo –creo- para esas escuelas llenas de niños angloparlantes que vamos a crear. Tampoco resulta conveniente, por ejemplo, inculcarles el himno de los marines para que lo canten en el recreo, por más que su letra algo tosca sea perfectamente inglesa.
 
Con todo, la verdad, el problema no estriba ni en los hooligans ni en los marines sino en nosotros: ¿Qué importa el idioma si lo que se dice es el fruto de la ignorancia? ¿Qué habremos avanzado si un estudiante universitario manifiesta en maravilloso inglés que no sabe quién es el emperador Carlos V o el pintor Piero della Francesca, que tampoco sabe, ni desde luego le importa cuál es el teorema de Pitágoras o el número pi, que confunde con absoluta impunidad la Revolución Francesa y el Mayo del 68? Estas pequeñas lagunas —en catalán, español o inglés— son fácilmente constatables para cualquiera que se entretenga en charlar con nuestros estudiantes, actividad que quizá sería de provecho para quien pretendiera presentarse candidato.
 
Sin embargo, lejos de hacer este trabajo de campo, el candidato prefiere ofrecer inglés para todos de modo que el mal sistema educativo actual derive en una peor academia de un único idioma. Tras el goteo apocalíptico de informes europeos y mundiales sobre el pésimo estado de educación en España hubiera sido de esperar que la enseñanza fuera el asunto central de la campaña. No ha sido así en absoluto, o únicamente lo ha sido en lo referente a la enseñanza del inglés, tema en el que la farsa guarda paralelismos con la subasta de talones y reducciones de impuestos: “Yo haré que todos sepan inglés en diez años”, “yo haré que sea en cinco”, “yo en dos”, y así sucesivamente.
 
Sospecho un par de razones. La primera, fácil de adivinar, es que proponer el inglés universal es una tarea bastante menos complicada que realizar una auténtica reforma educativa. La segunda es un poco más maliciosa: ¿saben nuestros candidatos quién es Piero della Francesca o cuál es el teorema de Pitágoras? ¿Les importa? English for idiots.

                                                                                               El País, 23/02/08

[Publicado el 06/3/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: Artículos, elecciones, inglés]

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Comentarios (6)

  • Con el inglés ocurre lo que frecuentemente pasa con las lenguas francas, o que pretenden serlo, y es que se vuelven una especie de significante vacío en cuanto conocimiento.

    Es decir, la lengua -erróneamente- se vuelve en sí misma símbolo de erudicción sin importar que lo que se diga con ella sea una soberana estupidez.

    http://lacomunidad.elpais.com/golpedepensamiento/posts

    Comentado por: Jorge el 06/3/2008 a las 21:47

  • Sosogenarios.

    Comentado por: belledamesansmerci el 06/3/2008 a las 21:35

  • En cuanto al “inglés para idiotas”: Yo creía que la nueva generación (de 15 a 25) de españoles ya chapurreaba el inglés; sin querer ofender, muchos lo hablan mejor que yo… después de pasar toda una vida en EE.UU.

    Aquí, el español será la segunda lengua del país antes de lo que se cree. No es obligatorio enseñarla ni aprenderla en las escuelas (tienen otras opciones) y ninguno de los candidatos – aunque les es indispensable el voto hispano para ganar – ha mencionado este problema. El asunto es muy delicado, una bomba a punto de estallar, con el tiempo; primero hay que ganar la batalla de la legalización de los emigrantes.
    Como profesora de español de estudiantes de habla inglesa, tengo que decir que mi objetivo – y el de muchos otros profesores que conozco – siempre ha sido el enseñar la lengua a través de la cultura hispana. Inspirar a los estudiantes a que una vez acabada su educación, el español sea su segunda lengua y que no vayan por ahí, como sus padres hicieron y hacen, destrozando y menospreciando la lengua que con tanta pasión enseñamos. El resultado está siendo satisfactorio. En lo que al español y la cultura hispana se refiere, la mayoría de los jóvenes estadounidense - educados en las universidades de su país - no tienen ni punto de comparación con las generaciones que les precedieron. España y los países latinoamericanos están dejando de ser, para estos jóvenes, un motivo folklórico o pintoresco...No tanto por la labor que hacemos aquí - que es de apreciar - sino por el desarrollo económico y social de estos países en las últimas décadas del siglo XX.
    No se asuste don Rafa, la ’cultura general’ tendrá una trayectoria muy diferente en el futuro. Nunca será la que usted recibió – y tan bien aprovechó - en su juventud. Si los jóvenes españoles han de aprender una lengua y NO viven en Cataluña, mejor el inglés que el catalán, no hay duda.

    Comentado por: chiqui el 06/3/2008 a las 19:20

  • Don Rafa, usted lo usa como metáfora pero en las elecciones de EE.UU., uno de los candidatos (ya ex-candidato) al partido republicano hacía de prestidigitador, con las manos y la palabra. Con bastante éxito, por cierto. Experiencia traía, es predicador de profesión, me refiero a Mike Huckabee, el más simpático y sincero de los candidatos, por poco que se esté de acuerdo con sus ideas fundamentales.

    Comentado por: chiqui el 06/3/2008 a las 19:07

  • Mucho follow me, mucho niñato Erasmus, mucho Ave, tres aeropuertos en Galicia, autopistas a "escachar" pero a fin de cuentas seguimos con un tremendo complejo de paletos; de ahí todas esas propuestas-chorrada electorales no-sostenibles o no-sustentables.

    Best wishes

    Comentado por: Mamá Lupe el 06/3/2008 a las 17:49

  • Si en algo hay que darle razón a los que critican la llamada ‘Democracia’ es que cada vez más -gracias a los medios de comunicación y las nuevas tecnologías- un proceso electoral se parece a un mercadillo, en el que "triunfa" el que consigue engañar y ocultar más a la vez, prestidigitar y obnubilar al consumidor (esta es la nueva definición de ‘ciudadano’). No sé si sea un avance o retroceso democrático el hecho de que las democracias modernas tiendan groseramente a la bipolaridad. En todo caso la figura del político profesional es una que cada vez causa más asco: porque tiene que perseverar en su ser para poder sobrevivir. Es decir, para ser elegido

    Comentado por: HjorgeV el 06/3/2008 a las 10:49

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

 

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

Bibliografía

El Hijo y el Único
 

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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