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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 22 de julio de 2019

 Blog de Rafael Argullol

El acto más radical

Rafael Argullol: Y sin embargo no se habla jamás del suicidio.
 
Delfín Agudelo: Guardan silencio aquellos que lo han vivido de cerca; los demás, a duras penas podrían decir algo.
 
R.A.: Desde pequeño he estado rodeado de susurros suicidas: es decir, a veces oías el murmullo, el susurro, una conversación indirecta de que en tu familia o en otra hubo un suicidio, pero se ocultaba de manera muy celosa la verdad real del suicidio Aquí, recientemente, ha habido personajes de relevancia que se han suicidado y se ha negado y ocultado. Recuerdo el caso de hace unos años el caso del poeta   José Agustín Goytisolo, aquí en Barcelona. Esto pesa mucho. Respecto al suicidio artístico, habría un matiz: un artista se suicida más allá de las infelicidades personales que pueden determinarlo bien porque ya no tiene nada que decir, o tiene tanto que decir de manera que no puede decirlo por medios artísticos. Hay un suicidio por déficit, y hay otro por exceso. Eso, en el personaje que se suicida. Para el espectador, o para el lector que sigue la obra de ese artista, tiene algo siempre de interrupción de un proceso en el cual se sentía copartícipe. Te quedas solo porque claro, el lector, en el sentido fuerte del término, acaba siendo un coautor, y por lo tanto un cómplice muy íntimo del escritor o del artista.
El suicido es un acto radical, quizás el más radical de la vida humana. Hay un cierto suicido falso adolescente, en el cual el adolescente no piensa tanto en matarse sino asistir desde atrás a su entierro para ver cómo sus padres están sufriendo. Pero este suicidio, o pseudosuicidio narcisista del adolescente es un falso suicidio: el radical es aquél que se emprende como un acto irreversible. Es verdad que nuestra época también se ha propagado de lo que podríamos llamar nuestro suicidio narcisista e inducido que es suicidarse después de matar. Por ejemplo, recientemente el caso de aquél estudiante en Estados Unidos, que se mató después de matar a decenas de estudiantes, y filmándose todo: ha llegado a nuestra época el cultivo del narcicismo de la imagen hasta tal punto que ha incluido en algunos casos lo que podríamos llamar ejemplos de este pseudosuicidio. Pero esto lo considero excluido del testamento artístico del suicidio.
 
D.A.: ¿Cuál sería el inmediato contrario de la nota de suicidio? ¿La carta de amor? Imaginemos una nota de suicidio que a la vez fuera una carta de amor. Habría tanta tensión en esa escritura que sería de difícil legibilidad

R.A.: Yo creo que si. De la misma manera que antes hablaba de la alegría que se manifestó en estos días anteriores al suicidio de Kleist, él mismo, mientras estaba a punto de suicidarse, le envió a su amante una carta de amor preciosa. En ese sentido creo yo que cuando se llega al tipo de madurez en la cultura del suicidio que tuvo Kleist o Zweig es muy posible que aquí rece una energía que también se pueda traducir en amor. También es bueno recordar el poema de Leopardi: el amor y la muerte tienen una comunicación estrechísima. Yo, que pienso que todo amor es amor propio, no creo que pueda amar aquél que no tiene una dosis sólida de amor propio porque el amor es un exceso. Por tanto, no lo veo como la negación del amor.

[Publicado el 13/2/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: nota de suicidio, carta de amor]

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Comentarios (11)

  • Perdón por cargar dos veces el mismo comentario. A veces estos chismes y yo!

    Comentado por: Nom Snad el 14/2/2008 a las 20:49

  • Amalia,

    Gracias por la alusión a Borges, sé de qué cuento me hablas pero tampoco me acuerdo del titulo. Pero creo ante la posibilidad del suicidio, no creo que pasen por delante la vida, porque es la negación de la misma lo que se busca. Me refería a que con la decisión tomada quizás, esos dos últimos segundos son inalcanzables para el resto. Si se llega cinco segundos antes creo que todavía hay posibilidades de interrumpir el acto, pero no en esos dos segundos finales que son para el silencio. Son para ese estúpido que llevamos dentro que es el que gana.

    Comentado por: Nom Snad el 14/2/2008 a las 20:47

  • Amalia,

    Gracias por la alusión a Borges, sé de qué cuento me hablas pero tampoco me acuerdo del titulo. Pero creo ante la posibilidad del suicidio, no creo que pasen por delante la vida, porque es la negación de la misma lo que se busca. Me refería a que con la decisión tomada quizás, esos dos últimos segundos son inalcanzables para el resto. Si se llega cinco segundos antes creo que todavía hay posibilidades de interrumpir el acto, pero no en esos dos segundos finales que son para el silencio. Son para ese estúpido que llevamos dentro que es el que gana.

    Comentado por: Nom Snad el 14/2/2008 a las 20:46

  • durante el lapso = pleonasmo?

    Comentado por: amalia el 14/2/2008 a las 07:43

  • Nom Snad,
    me hiciste recordar aquel cuento de Borges en que un condenado piensa en mil cosas durante el lapso que transcurre entre el instante en que la bala es disparada y el momento en que lo hiere de muerte.
    Ni idea el nombre del cuento.

    Comentado por: amalia el 14/2/2008 a las 07:41

  • Salió por la puerta de emergencia. Tranquiliza saber que está ahí.

    Comentado por: escarola el 13/2/2008 a las 21:16

  • Me es dificil concebir el suicidio sin ser causa de un desequilibrio metal. El más reciente y atroz por el que he pasado ha sido el de una antigua estudiante. Admitida a la universidad de Harvard. En el colegio participaba, con éxito, en los musicales: bonita, inteligente y extravagante, trilingüe. Su primer año de universidad fue diagnosticada como bipolar. La universidad le dio un sabático ‘forzado’ durante un semestre. Después de un semestre no pasó la evaluación y le pidieron que esperara hasta el próximo año. De vuelta a su ciudad alquiló una habitación en un hotel y saltó por la ventana. Tenía 20 años. El curso anterior lo había pasado en India, de voluntaria en un hospital. Era diferente al resto de sus compañeros y por eso una persona más especial. Nunca sospechamos que su diferencia era tan radical. Estaba llena de vida. Le llega el suicidio cuando no puede vivirla, cuando y como quiere.

    Comentado por: chiqui el 13/2/2008 a las 18:12

  • Es claro vencedor quién escucha su nada ante el hecho de suicidarse. Seguro que tiene que haber una transición de dos segundos irreversibles, por lo menos, entre la realidad más atroz que atormenta al que va a hacerlo y el clic con que lo ejecuta; en medio de un silencio absoluto. Dos segundos eternos, donde da tiempo a leer la sentencia y aplicarla, con los ojos vueltos hacía dentro, dueños ya del destino como curiosa atalaya y ensimismados con el propio hecho. La puerta que se cierra y el abismo que se abre. Pero, ¿y qué viaje?

    Comentado por: Nom Snad el 13/2/2008 a las 17:23

  • También puede existir el suicidio como fin de fiesta; como un "basta ya". Recuerdo hace muchos años una noticia:

    8 de febrero de 1996. Tres jóvenes drogadictos lisboetas, dos chicos y una chica, se reúnen esa noche en una céntrica cafetería de la ciudad. Han tocado fondo. Están en las últimas. Deciden escribir el balance triste y pobre de sus vidas. Les servirá también para despedirse pues han decidido suicidarse juntos. Ella lo había intentado con un gramo de cocaína hacía sólo un mes: no había bastado. Los dos chicos habían llegado a la misma conclusión: esta vida no tiene sentido. Planearon efectuarlo juntos y así lo hicieron mientras acababan sus últimas copas y carcajadas. Temprano, se dirigieron al acueducto, escenario de otras tragedias. Se sentaron en el borde. Ella entre ambos. Se cogían por la cintura. Los transeúntes se empezaron a arremolinar debajo. Era mucha la altura y la policía no tardó en llegar. Los dos chicos ya lo tenían decidido pero a ella le vino el arrepentimiento súbitamente y comenzó a gritar. Gritó que ellos la querían tirar; que por favor la ayudasen. Pero no dio tiempo a nada. Contaron hasta tres y tres figuras se estrellaron contra el asfalto. Con variaciones, las tres cartas venían a contar algo parecido: “no es verdad que pueda controlarse la droga. Es ella la que nos controla”. Poniéndome en el lugar de esa muchacha, llegué a sentir un angustioso vértigo.

    Comentado por: hermann el 13/2/2008 a las 16:42

  • Qué buen aforismo, Amalia.
    Ayer alguien se preguntaba si habrá algún suicida que se arrepiente en el último segundo. No lo creo. Para el suicida, imagino yo, ya no importa el tiempo; por lo tanto el devenir; por lo tanto el pensamiento. Ya se es un autómata. Más que arrepentimiento, ya puede estar en un estado de suspenso. La intriga absoluta de qué pasará, no en diez o veinte años cuando muera, sino dentro de diez o doce segundos, esos mismos que aniquilan el tiempo cuando se opta por el suicido.

    Comentado por: draudrau el 13/2/2008 a las 16:15

  • Ya que seguimos con tema suicidio voy a copiar un aforismo de Emil Cioran,que nos trasmitió Aupa, parroquiano del blog de Chiqui:
    "El deseo de morir fue mi única preocupación; renuncié a todo por él, incluso a la muerte".

    Comentado por: amalia el 13/2/2008 a las 10:25

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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