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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Rafael Argullol

Últimos sonidos

Rafael Argullol: El caso de Kleist culminó toda una trayectoria literaria y poética.

Delfín Agudelo: ¿Cómo sería, entonces, una última nota de suicidio de un músico, escrita en un lenguaje musical? La música que más me gusta es aquella que puede ser la más triste o la más alegre, siendo la misma pieza.

Rafael Argullol: He oído algunas "piezas de suicidio", pero es evidente que así como hay una última mirada, hay un último sonido. Tenemos el caso, muy tópico, del Réquiem de Mozart, que tiene mucho de testamento musical. Mozart era un hombre que claramente prefiguraba la inminencia de la muerte seguramente porque se sentía muy enfermo, a pesar de que no tenía diagnóstico objetivo alguno. En el caso de Mozart, el Réquiem y La flauta mágica atestiguan esa dicotomía entre la muerte y la alegría, muy placentero en muchos momentos, y luego ese rigor mortis del Réquiem, que también, en algunos momentos, exalta. Luego están los últimos cuartetos de Beethoven, donde vemos la constancia de la proximidad de la muerte. La Sinfonía inacabada de Schubert; la última sinfonía de Mahler, donde la muerte parece estar muy presente dada la íntima relación que estableció con ésta: a partir de la muerte de su hija escribió las Canciones de los niños muertos, una música terrible. Pero en su última sinfonía la diferencia en la relación con la muerte se debe a que está frente a frente con su propia muerte.
Con esto quiero decir que el arte, en sus distintas facetas de la literatura o la música, ha manifestado el dolor por la muerte de seres queridos quizás más de lo que se ha aproximado a la propia muerte. Generalmente ha sido más patético el dolor por los seres queridos. La aproximación a la propia muerte en el arte daría lugar a un espectro sorprendente de lenguajes, desde el dolor a la alegría, desde lo cómico a un cierto travestismo moral, o una gran serenidad. En cambio, el dolor por la muerte ajena es la que ha concentrado la pulsión más patética.

 

[Publicado el 06/2/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: música, suicidio, Mahler, Mozart]

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Comentarios (7)

  • Sí, perfectamente expresado. Los personajes parecen en contínua exaltación, como presos de un delírium tremens sin tregua, que les hace jugarse la vida a cada instante sin pensar en el futuro, al borde de la muerte si es preciso.Se sale con una sensación extraña de las películas de Kusturika, son como un chute de adrenalina

    Comentado por: escarola el 07/2/2008 a las 13:32

  • Escarola, estuve leyendo acerca de Underground, que no vi.Encontré algo muy interesante.Entre otras cosas decía esto, que tiene que ver tal vez con lo que decías:
    "Este estado de espíritu sobre la guerra se ha forjado a través de los siglos, como si hubiese entrado en los genes; saben que aquél que no es capaz de sobrevivir a una guerra es incapaz de vivir simplemente. Estos personajes parecen extraños al público occidental porque esta es una diferencia crucial entre ambas culturas. Yugoslavia es un país que está siempre al borde de la locura. No se concibe lo dramático y lo cómico como categorías estricta y rígidamente separadas: los días de duelo se mezclan con los días de alegría. Nos encontramos, pues, con una tragedia alegre, con un vodevil bufón".

    Comentado por: amalia el 07/2/2008 a las 10:11

  • "This is the end"

    Of our elaborate plans, the end
    Of everything that stands, the end
    No safety or surprise, the end
    Ill never look into your eyes...again

    Cómo olvidar esta canción de los Doors en la película Apocalypse Now.
    La desesperanza, la despedida.

    Comentado por: hermann el 06/2/2008 a las 23:17

  • Amalia, todo lo que dices se relaciona. Es cierto que la música más frenética como el rock (que se adorna con símbolos macabros, cuyos ídolos muchas veces son bonitos cadáveres), o en las danzas más desenfrenadas (véase hoy carnaval de Río por Xavier Velasco) supone una afirmación salvaje de la vida frente a su opuesta la muerte y por eso también nos recuerda a ella, porque es un conjuro en su contra. Te dejo un fragmento de una película de Kusturika que asocié a tus palabras:
    http://fr.youtube.com/watch?v=9-Yd7hMJfc0&feature=related
    Creo que muestra que la vida es absurda y no tiene rumbo, pero hay que disfrutarla, no hay otra. Más o menos lo que pensaba Camus.

    Comentado por: escarola el 06/2/2008 a las 23:08

  • Para mi, la música más triste que he escuchado es la tercera sinfonía de Górecki

    Comentado por: Eladio el 06/2/2008 a las 13:23

  • De Kazuo, Ishiguro:
    "Pocas músicas resultaban no tener una larga historia de sufrimiento detrás, no haber sido compuestas en medio de la opresión, el exilio, la guerra, el hambre. Así y todo, después de unos cuantos minutos de escuchar, me encontraba moviendo la cabeza y diciendo: "No, no es lo suficientemente triste. Quiero algo realmente triste". Mientras escribo esto, mi búsqueda continúa; debo encontrar la música que, sin lugar a dudas, sea la más triste del mundo. Pero el trabajo realizado hasta ahora me ha conducido a una idea reveladora: la música que intenta abrazar la tristeza, que aspira a enterrarse en ella, se encuentra destinada a carecer de verdadera tristeza. La música verdaderamente triste es por lo general celebratoria de la superficie, incluso festiva: música de personas intentando alejar el dolor, sumergiéndose por un momento en las alegrías pasajeras de la vida. Ésta es la tristeza que se encuentra en el borde de una sonrisa, la sombra pensativa que sigue al placer de estirar los brazos".

    Del guión para la película homónima (The Saddest Music in the World), 2003.

    Comentado por: amalia el 06/2/2008 a las 11:11

  • Será que la muerte de los seres queridos sólo nos puede apenar.
    La inminencia de la propia muerte puede encambio provocar un cierto frenesí, un querer vivir todo en un instante, antes del final.

    Comentado por: amalia el 06/2/2008 a las 09:52

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

 

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

Bibliografía

El Hijo y el Único
 

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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