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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Rafael Argullol

Rituales

Rafael Argullol: Pero a pesar de todo, Zweig realiza una especie de testamento diciendo que él había crecido y vivido en un mundo que había desaparecido, y cree que no puede seguir viviendo en éste que ya no es el suyo.
Delfín Agudelo: Me llama la atención pensar en el escritor que es consciente de estar escribiendo su última carta. No dejarán de interesar nunca los motivos de muerte prematura de un escritor: desde aquél que puede escribir su última obra hasta aquél en que muere en un accidente. Pienso en el caso de Camus en ese coche. Hay cierta indignación con el destino por no haber dado esa oportunidad...
R.A.: Hay casos completamente distintos. En el caso primero del escritor que no solamente lega un testamento artístico porque se va a suicidar sino que crea una auténtica ritualidad y escenografía alrededor de este acto, está el caso muy notable de Heinrich von Kleist. No solamente se suicidó, sino que se fue a un balneario, acompañado de una mujer que no era su amante sino una amiga, una cómplice de suicidio que era enferma terminal. Estuvieron una semana en el balneario, todos los huéspedes comentaron luego que parecían la pareja más feliz que habían visto, que siempre reían y jugaban. Al cabo de una semana, se suicidaron. Ella, enferma terminal; él, por la voluntad del suicidio. En ese sentido, nos encontramos con un suicido de extraña ritualidad, porque no es de 24 horas, es de muchos días en el cual, además, manifiesta una extraña y misteriosa alegría que jamás seremos capaces de desvelar. Pero el caso de Kleist culminó toda una trayectoria literaria y poética.
El otro caso, el de la muerte por accidente, es completamente distinto: muerte por accidente lo es todo, hasta cuando tienes noventa años y muerAlbert Camuses es un accidente, porque no la has buscado y ella viene a ti: el accidente cardiovascular que te liquida. La muerte por accidente en plena madurez o edad adulta, como es el caso de Camus, tiene algo de jugarreta del destino que en su caso en particular había una extraña aceleración en su vida última, ya que jamás dio por descontado la inminencia de la muerte, pero parecía que se estaba preparando para ella. Su propia relación con la velocidad... Murió, pero no murió de manera completamente casual; él tenía una faceta relativamente desconocida, y era que le gustaba mucho la velocidad. Sus amigos decían que cada vez la practicaba de manera más temeraria. En ese sentido, el último Camus era alguien que si no buscaba la muerte directamente, sí jugaba ya muy temerariamente con la vida. Pero podemos llamar a sus últimos textos "Últimos testamentos" en el sentido estricto del término. Lo son, porque se ha visto truncada su vida, pero no claramente porque haya una voluntad de que los sea, como es el caso bastante espectacular de Zweig o de von Kleist.

[Publicado el 05/2/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: Heinrich von Klein, Camus, suicidio, muerte, autor]

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Comentarios (4)

  • Se podría contraponer a Zweig, Camus, Améry, todos los que en mayor o menor medida van al encuentro de la muerte (que va a su encuentro), la figura mítica de Orfeo. Orfeo no quiere morir ni acepta la muerte de Eurídice. Baja al Reino de los Muertos para exigir su regreso a la vida. Fracasa miserablemente : ¡qué buena es la mitología griega! Claro que luego se desespera y se melancoliza.

    ¿Busca la muerte al desatender a las mujeres tracias dionisíacamente insaciables? ¿Hay una especie de ir al encuentro de la muerte en ese descuido? Casi todos lo hacen (personajes, artistas, escritores, suicidas o no suicidas, todos los que conozco que han muerto...). Hay un momento en que parece haber un ir hacia la muerte, más que un consentimiento. No sé si es un efecto óptico o lo real inefable. ¿Una especie de dignidad última? ¿O bien un efecto de remolino final? Me temo que es un efecto óptico no más.

    El testamento de Orfeo podría ser el lamento de su cabeza gritando "Euríídice", con lengua torpe y balbuceante, mientras es arrastrado por la corriente de no sé qué río.

    Comentado por: A. el 06/2/2008 a las 00:57

  • Camus odiaba la idea de morir en un accidente de tráfico. Le parecía una muerte tonta. Puede que por la ausencia de rituales.Los rituales cumplen una función eufémistica, como si la muerte fuera algo controlable. Pero no. Podemos hacer que llegue antes o un poco después, eso es todo.

    Comentado por: escarola el 05/2/2008 a las 21:44

  • "Quien ha sufrido la tortura, ya no puede sentir el mundo como su hogar. La ignominia de la destrucción no se puede cancelar". Esto dice Améry en Más allá de la culpa y la expiación.Una vez liberado de Auschwitz consagró lo que le quedaba de vida a intentar explicar lo inexplicable. Varios son los autores que señalan la precariedad de comunicación de los que regresan del horror; ya sea de las guerras o de los campos de exterminio. Jean Amery se siente culpable de ser un superviviente. Tanto que se metamorfosea en otro ser con otro nombre: de Hans Mayer a Jean Améry.Jean Amery no adorna en absoluto sus ensayos y sus textos autobiográficos. Son libros ásperos y que muestran al desnudo la condición humana en unos tiempos tan negros para la humanidad. Habla de la vejez sin concesiones a cualquier ventaja o prestigio. Habla del olvido de la sociedad hacia el dolor.
    Al final de su vida escribe un ensayo sobre el suicidio: Levantar la mano sobre uno mismo. En la primavera de 1978 se toma un frasco de barbitúricos y muere en Salzburgo. Cómo se puede uno matar en primavera en la ciudad de Mozart...

    Comentado por: hermann el 05/2/2008 a las 21:08

  • Otro caso interesante de muerte es el de T.E. Lawrence. Arqueólogo, poeta, erudito, oficial de inteligencia, diplomático... Sobrevivió en el desierto a todo tipo de calamidades. Ayunos prolongados, sed, guerras. En una ocasión tres hombres lo atacaron y lo dejaron como una piltrafa: magullado, violado, mancillado. Líder de los árabes contra los turcos, llegó a alcanzar el grado de coronel. Luego, después de grandes vicisitudes, abandonó el ejército y se reincorporó de soldado bajo un seudónimo.
    En un paseo idílico en moto, en su tierra, cerca de su casa, Inglaterra, unos niños se le cruzaron en bicicleta, se golpeó la cabeza en la caída y murió días después. También le gustaba la velocidad como a Camus.
    Los Siete Pilares de la Sabiduría...

    Comentado por: hermann el 05/2/2008 a las 20:59

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

 

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

Bibliografía

El Hijo y el Único
 

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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