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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Rafael Argullol

Galería de espectros: Roy

Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he visto los cabellos rubios del de Roy.
Delfín Agudelo: Esos cabellos rubios han vuelto a ver la luz en estos días, justamente cuando cumple Blade Runner sus 25 años de estreno.
R.A.: Estos días también ha vuelto a plantearse la polémica sobre el final alternativo que tiene Blade Runner. Ha habido algunos partidarios de aquél final en el cual por fin se rompía la oscuridad opresiva de los Ángeles, y los protagonistas salían en una última escena incierta pero ya con la luz del día; y otros de aquél desenlace por lo visto el previsto por el mismo Scott, en que todo el final de la película quede integrado en la escenografía negro y lluviosa de Los Ángeles. La última escena coincide con la muerte de Roy. Cuando pienso en Blade Runner, pienso en muchos aspectos visuales, arquitectónicos, y también pienso con frecuencia en la gran originalidad de los diversos personajes. Pero creo que con el tiempo me ha resultado particularmente impactante el personaje de Roy, el replicante más perfecto de ese grupo de replicantes que ha llegado a la tierra, para plantear al hombre, a su creador, las mismas preguntas que el hombre se viene haciendo desde siempre respecto a su propia situación en la vida. El juego de espejos general que crea Blade Runner me parece lo más destacado de la película. Los replicantes han llegado a un nivel de perfección anatómica tal que también desarrollan toda una serie de preguntas, de interrogantes, que son los mismos que desarrollan los humanos. Y dentro de esos replicantes, me parece particularmente trágico y heroico el caso de Roy, quien comete una suerte de deicidio al matar al creador en esa secuencia central de la película. Al matar él mismo a su creador se libra de determinados fantasmas, al igual que le ocurre al hombre cuando es capaz de emanciparse de las ideas preconcebidas y dogmáticas acerca de su propia naturaleza. Sin embargo, después de ese deicidio queda expuesto como nunca a la misma desnudez de la raza humana. Me parece absolutamente grande cuando él, por su fuerza y situación ventajosa, sería capaz de destrozar y matar al policía que lo ha venido persiguiendo, encarnado en Harrison Ford, y finalmente no lo hace.
Allí hay una cuestión a la que le he dado muchas vueltas. ¿Por qué él, que debería vengarse de la persecución del policía, finalmente decide no hacerlo? Él mismo dice sentir llegar el tiempo de la muerte, y tiene ese monólogo tan extraordinario sobre lo que ha visto y lo que ha soñado, y que sin embargo ahora se perderá todo como las lágrimas entre la lluvia. ¿Por qué no mata al policía? Ahí es cuando definitivamente se confirma que Roy ha adquirido no solo las características de la condición humana, sino que ha adquirido lo que podríamos denominar una espiritualidad superior. No lo hace por compasión. Él sabe que ese acto de compasión es lo que da una última belleza a su vida que se está acabando, y al comprender eso, creo que ejecuta un acto de alta espiritualidad y de belleza trascendente. Por tanto diríamos que a través de Roy el replicante que ha aspirado a ser hombre llega también a un grado de finura, de refinamiento espiritual, que incorpora la compasión, la piedad como un último acto de la belleza del hombre.

[Publicado el 04/2/2008 a las 09:30]

[Etiquetas: Galeria, espectros, Roy, Blade Runner]

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Comentarios (21)

  • (...)

    Comentado por: escarola el 07/2/2008 a las 09:33

  • ?!

    Comentado por: A. el 06/2/2008 a las 23:58

  • Nina Hagen, sigue siendo genial, siempre tan loca.Se la ve cada tanto en la tele local.Me cae muy bien.

    Comentado por: amalia el 06/2/2008 a las 17:43

  • Y a Chantal:
    http://es.youtube.com/watch?v=sCtU-B9nmAs&feature=related

    Comentado por: escarola el 06/2/2008 a las 17:30

  • Me recordastéis a Nina:
    http://es.youtube.com/watch?v=efEv_UvzPkg

    Comentado por: escarola el 06/2/2008 a las 17:26

  • y te disfrazaste de hombre?
    A., me puse a buscar el mito de Orfeo, no recordaba bien la parte de la cabeza.No encontré 2 versiones iguales, señal de que el mito aún está vivo?
    En una hasta habían inventado un final feliz de Orfeo y Eurídice paseando por los Campos Elíseos,en otra, en que la cabeza iba de oráculo,Apolo airado le grita:por qué no te callas?!!y la cabeza enmudece para siempre.
    En fin, que el río sería el Hebro, cuando no el mar.

    Comentado por: amalia el 06/2/2008 a las 09:45

  • ¡Estamos en Carnaval!

    Comentado por: A. el 06/2/2008 a las 09:04

  • Uf, A. ni estaba pensando en eso! Hombre tienes que ser...

    Comentado por: chiqui el 06/2/2008 a las 07:01

  • Tú decías, Chiqui: "Quién te dice que en 200 años sea el ‘hombre’ y no la ‘mujer’…mejor: un hibrido sin hormonas tan marcantes, quien coja la sartén por el rabo…claro, las sartenes habrán desaparecido, incluso hoy no las necesitamos!"
    Y yo simplemente señalé que el autor de la novela en la que se basa Blade Runner es Philip K. Dick, y "dick" en inglés es uno de los muchos nombres del miembro...

    En fin, todo eso es un asunto de mangos, rabos y sartenes, etc.

    Comentado por: A. el 05/2/2008 a las 10:27

  • Chiqui, me sumo a tu patetismo, me encanta Harrison Ford, y más les vale que no muera en ninguna película.
    Una vez lo vi en un reportaje donde se reconocía pésimo actor,y aprovechaba el hecho de que le iba bien así, que era lo único que sabía hacer.

    Comentado por: amalia el 05/2/2008 a las 08:56

  • A. No entiendo lo del 'mango'...explicamelo porfavor.
    Definitivamentem, Harrison Ford ha mejorado con la edad!

    Comentado por: chiqui el 05/2/2008 a las 07:40

  • Es que para crear a la mujer perfecta hay que llamarse con el nombre del mango...

    Comentado por: A. el 05/2/2008 a las 00:19

  • Chiqui: Philip Dick, el autor, la imaginó; ¿por qué yo no?
    En cuanto a lo de la muñeca, aún no se ha resuelto técnicamente así que no creo que conozca nada parecido. Pero apuesto que si mañana saliera al mercado una replicante como la compañera de Roy, las cotizaciones de la empresa de fabricación subirían hasta el cielo.
    En cuanto a lo de la queja..., no me puedo quejar, gracias. jeje

    Comentado por: hermann el 04/2/2008 a las 23:45

  • A. me gusta tu interpretación. Tengo que ver esta película otra vez. Hace años que lo hice, simplemente porque no me perdía ninguna de Harrison Ford (patético? No!) Esta noche la veré con otros ojos, os lo puedo asegurar.

    Comentado por: chiqui el 04/2/2008 a las 22:00

  • Hermann. Esa mujer ya existe hoy y ha existido durante siglos, junto con las otras de las que te quejas. Se que estás de cachondeo…quieres provocar, nunca tendrías una compañera como la que describes. Pero si me equivoco, te puedes comprar una muñeca inflable! Quién te dice que en 200 años sea el ‘hombre’ y no la ‘mujer’…mejor: un hibrido sin hormonas tan marcantes, quien coja la sartén por el rabo…claro, las sartenes habrán desaparecido, incluso hoy no las necesitamos!

    Comentado por: chiqui el 04/2/2008 a las 21:48

  • Gracias Chiqui por remitirnos al fragmento de la muerte de Roy... ¡Qué lujo poder verlo otra vez, en un momento!

    ¿Por qué el Nexus 6 no mata al policía? Argullol, hace Vd. sin duda una interpretación esteticista, más que moral. Dice que no lo mata, no porque esté movido por la compasión, sino porque el refinamiento espiritual que ha alcanzado incluye la piedad como un último acto de belleza. La moral queda subsumida en la estética...

    La verdad es que la moral sin estética tiene ciertamente un punto de obscenidad difícil de aguantar. El cristianismo en este sentido siempre ha sido muy obsceno...

    La película habla explícitamente de "amor a la vida". Es lo que dice Harrison Ford: "Quizá en esos últimos momentos amaba la vida más de lo que la había amado nunca"... "No solo su vida, sino la vida de todos"... Claro que ese amor a la vida no se despierta ante su creador. Aparece en la vecindad con la muerte. Es curioso que en el origen mítico de esa nueva humanidad Ridley Scott coloque un parricidio...

    Creo que hay que tomar en cuenta que la interpretación de que él lo hace por 'amor a la vida' es la de Harrison Ford, embargado por el agradecimiento.

    Yo tiendo a pensar este acto como un intento de tener un último testigo ante la muerte, un intento de prolongar aunque sea brevemente la memoria de estas naves en llamas más allá de Orion, el recuerdo de esos rayos brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tanhauser... La breve inmortalidad al cual se puede aspirar en la memoria de los que sobreviven.

    Me parece interesante también que para expresar la extrema humanidad, ese refinamiento en la muerte y la compasión, que tiene una dimensión inhumana de tan refinada que es, se elija a un cyborg...

    Comentado por: A. el 04/2/2008 a las 19:45

  • Una de las cosas que más me gustó de la película es el personaje de la replicante creada para dar placer. ¿Qué pasará cuando el hombre cree a la mujer perfecta? ¡qué pasada!

    Una mujer replicante que no replique; de carne y hueso, perfecta, sumisa, amable, dulce. ¡Qué pena no nacer por ejemplo, dentro de doscientos años!

    Roy no mata al policía porque el perdón también otorga poder. “Yo te perdono” decía Calígula a modo de orden imperial para perdonar la vida a capricho.

    Comentado por: hermann el 04/2/2008 a las 19:32

  • Esta película tuvo poco éxito en EE.UU. Fue la culpable de que la mitad del país se oponga al ‘stem cell research’ (tiene alguien una buena traducción en español?). Es broma, pero tanto el rechazo de la película como un proyecto científico que podría acabar con enfermedades tremendas de tipo genético, tienen la misma raíz de origen, la religión.

    http://tinyurl.com/2ynham

    Comentado por: chiqui el 04/2/2008 a las 18:36

  • Dejo aquí tres Youtube interesantes. Argullol: ¿quién mataría a Harrison Ford? Ni en ‘The Fugitive’ el perverso Tommy Lee Jones se atreve…No se matan a hombres de tal carisma en las pantallas de Hollywood, aunque dejen de desear mucho como actores!

    Por cierto, el doblaje en español es una pena.

    http://tinyurl.com/yszaxz

    http://tinyurl.com/2d4zhl

    http://tinyurl.com/2haqum (español)

    Comentado por: chiqui el 04/2/2008 a las 18:14

  • ¿Es compasión o reconocimiento? ¿Qué es la compasión? Siendo la película un gran juego de espejos,no sería compasión hacia sí mismo en todo caso? No puede matarlo porque es su doble, en el "doble" sentido de testimonio y conciencia y, tal vez, su liberación.

    Comentado por: liana el 04/2/2008 a las 13:45

  • Hum. Le leo y me lo imagino con una capa alienígena verde paseando por la noche de carnaval vilanovina... y hace el texto mucho más creíble.

    Comentado por: (viz)condesa de (em)prendedor el 04/2/2008 a las 10:48

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

 

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

Bibliografía

El Hijo y el Único
 

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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