Minisite sobre Kapuscinski

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Rafael Argullol

Galería de espectros: Edipo

Edipo y la EsfingeRafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he divisado los ojos ciegos del de Edipo.


Delfín Agudelo: Al pensar en Edipo, no puedo dejar de imaginar la noción de fatalidad de la encrucijada de los caminos, y de los que decidirán su destino.

R.A.: En todo el destino, en todo el itinerario de Edipo, siempre hay sucesivas encrucijadas. De hecho, es un personaje que representa como pocos esa necesidad nuestra de decidir en la encrucijada continua que es cada uno de nuestros momentos. Pienso incluso en un momento particularmente conmovedor de la vida de Edipo, que es su final, su muerte tal como la describe Sófocles en Edipo en Colona, en que Edipo de nuevo se siente en la encrucijada de tener una muerte vulgar, o tener una muerte prodigiosa, que en cierto modo ilumine y devuelva la luz a sus ojos después de años de peregrinaje. Y Sófocles, en la última obra de su vida, lanza a Edipo hacia esa muerte prodigiosa de la que nadie sabe nada a excepción de Teseo, que es quien asiste pero que no lo cuenta. Pero si a partir de la muerte de Edipo hacemos un flash-back, vemos que Edipo siempre está en la encrucijada. Tuvo que decidir cuando era rey de Tebas si avanzaba o no en la investigación de la verdad, a pesar de que sabía que esa investigación le llevaría a su propia destrucción. Podía seguir el camino cómodo de tapar la verdad o el camino de seguirla, y toma el camino que le lleva a la destrucción de Yocasta, su mujer y madre, a la que ama. El amor de Edipo con Yocasta es uno de los amores más emocionantes d e la historia de la literatura, y lo lleva a la pérdida de la visión arrancándose los ojos precisamente con el broche de Yocasta. Previamente, ha tenido que enfrentarse a la encrucijada que le ha indicado el sabio adivino ciego Tiresias, quien le ha ofrecido la posibilidad también de salvarse. Sin embargo, Edipo elige el camino del conocimiento, que será a corto plazo el camino de la perdición. Había estado en la encrucijada de enfrentarse o no al enigma, a los cantos del enigma. Hubiera podido evitarlos, pero se enfrenta, y gracias a eso es elegido el más sabio de los hombres. Previamente está en la encrucijada decisiva en la cual él va desconociéndolo, y es cuando va a matar a su padre, el que dirige esa procesión de desconocidos. Edipo ha sido siempre en cierto modo el protagonista de las encrucijadas anteriores por cuanto ha sido un personaje atrapado en esa estructura simbólica que siempre continua en encrucijada que es el oráculo. Él era el niño destinado a morir, que no muere; destinado a reinar en Tebas, pero que finalmente es adoptado por los reyes de Corinto; destinado a reinar en Corinto pero que por otro oráculo debe alejarse de allí. Es el hombre que siempre tiene que enfrentarse a una continua destrucción de su identidad. Y luego, peregrinando las tierras de Grecia, tiene que enfrentarse siempre a la reconstrucción de esa identidad. Por eso en el caso de Edipo, contemplar sus ojos vacíos, sus ojos ciegos, es contemplar una luz extraordinaria, que es la luz del deseo del conocimiento más allá de todo riesgo. Ante las sucesivas encrucijadas, nunca escoge el camino más fácil, sino el más verdadero. Y eso quizá le convierte en el arquetipo por antonomasia de la lucha por el conocimiento.

[Publicado el 01/2/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: Galeria, espectros, Edipo]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (14)

  • Cruz, la mar no se ve, se bebe. La alegría no se recupera, se vive.

    Comentado por: javier masoliver el 24/3/2008 a las 20:21

  • Leo zelada, siempre me pregunté si algo de todo lo que dijeron los griegos acerca de la esencia humana perdió validez con el correr del tiempo.Esto que dices sería un caso, pero lo bosquejas apenas....

    Comentado por: amalia el 04/2/2008 a las 09:13

  • Hay algunos que plantean que Edipo es un arquetipo pre-moderno y no es aplicable al hombre contemporáneo. Que es una fabula en pocas palabras como el psicoanalisis.
    http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/

    Comentado por: leo zelada el 04/2/2008 a las 04:44

  • Hay algunos que plantean que Edipo es un arquetipo pre-moderno y no es aplicable al hombre contemporáneo. Que es una fabula en pocas palabras como el psicoanalisis.

    Comentado por: leo zelada el 04/2/2008 a las 04:43

  • quiero ver el mar por primera, vez. recuperar la alegria
    cruz

    Comentado por: cruz perez rubido el 03/2/2008 a las 15:30

  • Adolfo, por aquí? Te convenciste eh? No conocía ese poema de Lorca, mucho más sutil y lírico que el de Cernuda…Qué distintos eran, verdad? Teniendo tanto en común.

    Comentado por: chiqui el 02/2/2008 a las 20:12

  • He disfrutado del ensayo de Argullol; de los comentarios de Chiqui y de A; del poema de Leda Schiavo que recordaba -- quE bien!-- Amalia; y de esa noción de la encrucijada. Me acuerdo de una de mis imágenes favoritas de García Lorca—la del paso como encrucijada, como un abanico de “senderos en germen”. Dice en una de las “Suites”—en una serie dedicada al “jardín de las posibilidades”:

    Cada paso en la tierra
    nos lleva a un mundo nuevo.
    Cada pie lo apoyamos
    sobre un puente colgante.

    Comprendo que no existe
    el camino derecho.
    Sólo un gran laberinto
    de encrucijadas múltiples.

    Constantemente crean
    nuestros pies al andar
    inmensos abanicos
    de senderos en germen.
    ...

    Comentado por: Adolfo el 02/2/2008 a las 18:51

  • Gracias, Chiqui, me había gustado mucho esa poesía.
    Le habrá alguien dedicado una poesía al pobre Edipo?

    Comentado por: amalia el 02/2/2008 a las 18:27

  • Es curioso cómo los hombres se sienten atraídos de una manera "fatal" por el conocimiento, lo buscan, lo desean y sin embargo lo asocian a la perdición. ¿Qué si no echó a Adán y Eva del paraíso? la manzana del árbol del conocimiento. Y también ¿demiurgo? no recuerdo, cayó a un nivel más bajo por no saber contener su curiosidad.

    Comentado por: bart el 02/2/2008 a las 13:39

  • ¡Es verdad! : "Edipo siempre está en la encrucijada". En el fondo hay en Edipo una extrema libertad, al revés de las interpretaciones tradicionales que destacan su extremo destino. Lo trágico no es el destino, sino la ausencia de destino de Edipo, su elección en cada encrucijada.

    Me sorprende enormemente que Vd. diga que "el amor de Edipo con Yocasta es uno de los amores MÁS EMOCIONANTES de la historia de la literatura". ("La mère, la mère toujours recommencée", podríamos hacerle decir a Valéry.) ¡Qué valor por su parte! Estoy anonadada. El tratamiento de Cocteau, por ejemplo, (La machine infernale) es totalmente degradante respecto a ese amor.

    La cuestión de la hamartía y el deseo de conocimiento más allá de todo riesgo me parece complicada, Amalia. No sé. Tengo entendido que la cuestión de la hamartía es en el fondo un invento de Aristóteles, no de los trágicos. Me gustaría consultar La Poética, pero se ha escabullido en mi biblioteca. ¡No la encuentro! ¿Qué hamartía!!! Toda existencia es trágica en la medida en que es vivida antes de ser pensada. Clément Rosset tiene algunas páginas estupendas sobre la cuestión.

    Creo que es ésta una de las páginas más afortunadas del blog.

    Comentado por: A. el 02/2/2008 a las 01:09

  • Llevabas razón: Aquí está, Amalia Fragmento de un poema de Leda Schiavo.



    Ulises, quién nos librará del llamado del mar,

    del cabrilleo del mar,

    la mer, la mer, toujour recomencée,

    del deseo de la tormenta y el estremecimiento siempre

    nuevo de los límites.


    Quién quiere quedarse toda la vida

    en la misma cama matrimonial,

    ver la misma cara, oír las mismas idioteces,

    estar siempre con la misma Penélope cuando

    el mar espera, la nave se impacienta, las aventuras acechan, los amores acucian.

    Vamos, Ulises, sigamos puteando a Poseidón para

    que no nos deje volver y podamos huir

    hacia adelante buscando

    sirenas de verdad

    peligros auténticos, lenguajes

    que nunca entenderemos.


    Ítaca está siempre ahí pero nosotros seguiremos adelante porque

    nuestra patria es el viaje

    nuestro destino es el viaje.

    25-oct-2007 (comentado por Graciela)

    Comentado por: Chiqui el 01/2/2008 a las 20:19

  • Hola CHiqui!
    Te acuerdas? En tu blog colgaste una vez una poesía hermosa,no me acuerdo de quién, donde increpaba a Ulises a que siguiera navegando,y no regresara a Ítaca.
    Sería de Leda?

    Comentado por: amalia el 01/2/2008 a las 17:49

  • Argullol. Qué bien cuenta usted estas historias casi olvidadas, a qué poco saben! Vuelvo a esa lectura hoy mismo. Como Cernuda diría: tiempo tengo…Gracias.
    Les dejo este poema que toca la encrucijada; siempre cruzarla, nunca volver.

    Peregrino (Luís Cernuda)
    ¿Volver? Vuelva el que tenga,
    Tras largos años, tras un largo viaje,
    Cansancio del camino y la codicia
    De su tierra, su casa, sus amigos,
    Del amor que al regreso fiel le espere.
    Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
    Sino seguir libre adelante,
    Disponible por siempre, mozo o viejo,
    Sin hijo que te busque, como a Ulises,
    Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope
    Sigue, sigue adelante y no regreses,
    Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
    No eches de menos un destino más fácil,
    Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
    Tus ojos frente a lo antes nunca visto

    Comentado por: chiqui el 01/2/2008 a las 16:57

  • A., tú mencionaste una vez la hamartía?
    Cómo se relacionaría en el caso de Edipo el error involuntario con la lucha por el conocimiento?

    Comentado por: amalia el 01/2/2008 a las 12:12

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

 

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

Bibliografía

El Hijo y el Único
 

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres