El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
Poética de la vida
presentarse como un misterio absoluto. Pero en cambio a medida que madura una obra poética o literaria, uno va contrastándose con los matices de la vida, se da cuenta de que la vida no tiene nada que ver con el dilema del todo o la nada o la existencia o la muerte absoluta, sino que la vida es una especie de caos de matices, de caos cromático y en ese sentido se va orientando a través de esa poética de la vida. Por eso depurará mucho más su lenguaje, se hará más cauto, más prudente, y buscará probablemente el misterio que hay en cada uno de sus matices. Por eso quizá la palabra más adecuada es "enigma", a través de lo mismo que significa: revelarse y velarse. La muerte no es enigmática porque no plantea esa gimnasia de revelación y velación. La vida es continuamente enigmática porque de manera permanente plantea esa dialéctica entre lo que se vela y revela. Luego la muerte en sí es poco interesante. Es interesante si se la toma simbólicamente, pero como acto físico es un acto que ha producido escasa experiencia porque nadie nos ha contado nada ni desde la muerte ni desde después de la muerte. Por lo tanto no ha producido experiencia. Una poética de la muerte es una poética sin experiencia, una poética de la pura sugestión, de un presentimiento probablemente forzado. Una poética dominada por lo metafórico pero sin experiencia. Es un elemento central en la medida en que defendamos una literatura a la que me referí en alguna otra conversación: experiencia más experimento. Sin embargo, la muerte ni produce experiencia ni produce experimento, a no ser que sea la muerte como tantas veces se ha utilizado en el arte y la literatura, que es una forma de la vida. No la vida una forma de la muerte, sino la muerte una forma de la vida, y por tanto se la toma como una especie de presencia radical de la vida en un sentido negativo o invertido.[Publicado el 17/1/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: vida, muerte, escritor joven, absolutos]
¡Todos sabemos que nos vamos, pero ¿cómo llegamos?! Sería genial dedicarse a inventar una nueva religión con una anti-escatología, un cuerpo de creencias, dogmas y rituales sobre la existencia previa al nacimiento...
¿Cómo sería la vida antes de la vida? La existencia previa... previa a la manzana,la expulsión, la culpa, el sudor, el parto... Previa al despertador,el café,los ojos cerrados bajo la ducha... Previa a las erecciones generales, los suspiros y los chistes... Eso sí que sería un tour de force respetable.
Antes de Tabucchi, dos mentes clarividentes pusieron los fundamentos de esta religión incipiente. 1) Woody Allen en "Lo que siempre quisiste saber....",disfrazado de espermatozoide, en pleno zafarrancho de combate, temblando, aterrado ante el gran salto. 2) Quino cuando escribe : "Pienso que la forma en que la vida fluye está mal. Debería ser al revés. Uno debería morir primero, para salir de eso de una vez. Luego vivir en un asilo de ancianos hasta que te saquen cuando ya no eres tan viejo para estar ahí. Entonces empiezas a trabajar, trabajar por cuarenta años hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación. Luego fiestas,parrandas, drogas, alcohol. Diversión, amantes, novios, novias, todo, hasta que estás listo para entrar en la secundaria... Después pasas a la primaria y eres un niño que se la pasa jugando sin responsabilidades de ningún tipo... Luego pasas a ser un bebé y vas de nuevo al vientre materno. Y ahí pasas los mejores y últimos nueve meses de tu vida, flotando en un líquido tibio, hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo... Eso sí es vida."
Comentado por: A. el 18/1/2008 a las 01:13
A partir de "Sin embargo" el texto deja de ser de Compte-Sponville, y empieza a ser mío (por si fuera necesaria la aclaración).
Comentado por: compradora compulsiva de libros de arte y ensayo el 17/1/2008 a las 21:36
Miren por donde, encontré en el libro que he comprado compulsivamente esta mañana una cita que pega maravillosamente:
“La melancolía-decía Hugo- es la felicidad de estar triste” Esa felicidad se parece a la adolescencia, que es la edad romántica por excelencia (la única edad, diría yo de buen grado, en que el romanticismo es algo distinto a la mentira o la necedad). Se está en contra de la familia, de la sociedad, del mundo entero. Uno prefiere sus sueños. Prefiere sus ideales. Es la edad de las grandes rebeliones, de las grandes cóleras, de las grandes desesperaciones (el suicidio, en los adolescentes, es la segunda causa de muerte, justo detrás de los accidentes de tráfico), de los grandes sentimientos, de los grandes odios. Uno se afirma oponiéndose. Es el espíritu mismo de la adolescencia, que siempre dice no, y es el espíritu mismo, quizá. Peor para los padres. Mejor para la humanidad. “Cuando son jóvenes decía Oscar Eilde. Los niños quieren a sus padres. Más tarde, les juzgan. A veces les perdonan.” La adolescencia es el momento de ese juicio; la madurez, el de ese perdón.”
Sin embargo yo pienso que personalidades pragmáticas se encuentran en todas las etapas de la vida, desde la más tierna infancia. Así como existen otras que son idealistas hasta el final de sus días. Una cosa es ser idealista y otro ser categóricos. Los pragmáticos pueden ser grandes categóricos: no distinguir de matices, sólo de utilidades.El idealismo adolescente, cuando se da, suele ser también en exceso categórico. Pero el peligro de abandonar por completo el territorio de la adolescencia es que esa visión más apegada a la realidad de las cosas se vuelva no solo utilitaria sino acomodaticia.
Comentado por: compradora compulsiva el 17/1/2008 a las 21:34
Se me fue la pinza, chiqui. Por eso lo de (aquí sí pega).
Es que creo que se avecinan momentos divertidos y excitantes en la política: una idea: Gallardón podría hablar en secreto con Rosa Díez. Aquél no podría decir abiertamente que se pasa a su partido pero podría filtrarse el guiño.
Subidón de UPD.
UPD ¡bisagra no nacionalista! ¡La solución a todos los problemas!
Pido perdón también.
Para la iglesia la muerte es el humo que vende. Y el negocio le ha ido viento en popa.
La muerte no existe: mientras vivo es una entelequia; si muero es..., nada existe.
Comentado por: hermann el 17/1/2008 a las 20:59
Muy gracioso, Hermann, no pega ni con cola...Me gustaría saber si todas las mujeres van a votar. Perdón, don Rafael, no lo pude resistir!
Yo aquí no, no soy ciudadana…No me eche del blog, por favor! Prometo portarme mejor.
Comentado por: chiqui el 17/1/2008 a las 20:28
Comentado por: hermann el 17/1/2008 a las 19:50
Amalia ese poema es insuperable!
Cuando se es joven se piensa en la muerte como solución al conflicto vida...una variación de lo que dice Tabucci...más tarde, en la madurez, el problema vida se convierte en cómo mantener el colesterol a su nivel adecuado. Perdonen que sea tan prosaica. Gracias por su inteligente reflexión sobre algo ineludible.
Comentado por: chiqui el 17/1/2008 a las 15:12
O sea que, metafóricamente, catáfora de la muerte sería un oxímoron.
Lo siento, es que después del "Deixis ab phantasma" de Ángel González (Blog de Estrella),veo todo a través de un tamiz de figuras retóricas.
Comentado por: amalia el 17/1/2008 a las 12:05
Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
05/7/2008 20:58
Borges : "No debemos buscar...
Publicado por: A.
05/7/2008 20:33
Publicado por: A.
05/7/2008 10:36
Racionalmente no es necesario...
Publicado por: no-on
05/7/2008 10:07
Tal vez la obra de Beckett habla...
Publicado por: no-on
04/7/2008 19:37
Publicado por: me
04/7/2008 19:35
Publicado por: chiqui
04/7/2008 19:32
Esperar (distinto de esperanza)...
Publicado por: me
04/7/2008 18:05
Si el objeto es invisible. se...
Publicado por: sin objeto
04/7/2008 17:38
Publicado por: amalia
04/7/2008 14:28
Ser invisible pero totalmente...
Publicado por: Sheila
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres