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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Rafael Argullol

V. El arte y el mal. El claroscuro

Rafael Argullol: Al escritor no se le tiene que pedir un compromiso moral en cuanto a escritor, pero sí en cuanto a ciudadano. En cuanto a escritor hay que dejarle plena libertad para que saque a todos los ángeles y a todos los demonios: no se le puede pedir sólo lo angelical.

Delfín Agudelo: ¿Pero es esto puramente narrativo, o también estético? ¿Estamos hablando de contenidos, o de construcciones poéticas? ¿O acaso es imposible tal diferenciación en la irradiación de estos demonios?

R.A.: Pienso que la literatura ha indagado desde sus inicios en lo que podríamos denominar el lado oscuro de la existencia. Probablemente en la época moderna, desde la Ilustración, sobre todo desde el romanticismo, esa indagación ha sido mucho más explícita y se ha podido hablar de una estética del mal o de una estética de lo oscuro. Pero es muy probable que esa estética de lo oscuro esté ya presente en la literatura griega y sin duda en la tragedia. Incluso yo aludiría a un hecho que siempre me ha llamado la atención y es la luz de la tragedia propuesta por los propios poetas trágicos, que es siempre una penumbra, una semioscuridad porque la tragedia griega, al contrario de la épica -que buscaba resaltar los valores positivos, heroicos, de una determinada comunidad-, la tragedia desde un principio significó contrastar esos valores positivos con los aspectos negativos de la condición humana, la luz y la sombra. Por eso la iluminación genuina de la tragedia es el claroscuro. La mayoría de las escenas transcurren en el claroscuro. Seguramente estos dos grandes filones de la literatura antigua se van reproduciendo a lo largo de los siglos y nos encontramos con que hay una literatura que quiere ser literatura de ejemplo, literatura de altura moral, de elevación moral, que es la literatura épico-heroica; hay una literatura que indaga en la oscuridad, que es más bien la literatura trágica; y hay también lo que podríamos llamar el territorio intermedio al que aludíamos el otro día que es lo tragicómico; la propia fundación de la novela moderna con el Quijote implica un recurso a lo tragicómico. Incluso yo diría ya que Gargantua y Pantagruel de Rabelais.
Esa insistencia en el lado oscuro se va transformando en algo estilístico, formal y estéticamente más explícito a medida que avanzamos hacia los siglos modernos. De manera que al final podemos encontrar en el siglo XVIII un autor como Marqués de Sade, que convierte la estética de la oscuridad en una especie de ideal negativo, y luego nos encontramos con toda la inversión de propósitos que plantea el romanticismo o nos encontramos con el título final que Baudelaire da a su gran antología poética, Las flores del mal, en contraposición al bien como valor elevado clásico. Y en general aquello que Mario Pratz, un ensayista italiano que creo que es gran interés, llamaba una "inversión de alianzas"; ya el escritor o artista no solo aspira a poner sobre la mesa lo que sería la verdad, el bien y la bondad, sino también quiere explicitar la parte tenebrosa, penumbrosa del hombre y del mundo. La obra de Giacomo Leopardi esboza un auténtico cosmos patológico: el ser humano difícilmente puede ser juzgado desde el bien y el mal si vive en medio de una patología universal. O Nietzsche, que en lugar de intentar optar entre el bien y el mal plantea un sujeto que está más allá del bien y del mal. En los dos casos, como en muchos otros, esta búsqueda lleva a visiones de una poeticidad negativa de potencia extraordinaria.

[Publicado el 15/1/2008 a las 09:00]

[Etiquetas: oscuridad, claroscuro, Leopardi, moralidad]

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Comentarios (8)

  • Perdón, me refiero a esto:

    Grande-Marlasca, por la justicia
    17 de Mayo de 2008 - 20:20:05 - Pío Moa
    Ha causado furiosa indignación en medios progres el archivo de la denuncia presentada contra mí por los apologistas de la cheka –comunistas de IU fundamentalmente, pero no solo– a raíz de mi libro Años de hierro. Como muestra, este botón:

    "Un tipejo llamado Pío Moa, a la sazón pseudohistoriador y manipulador de la historia, con ayuda del juez Grande-Marlaska, ha sido liberado de la denuncia que le pusimos, en aras de una pretendida libertad de expresión que le permite insultar gravemente y mentir con descaro. Es el mismo juez que ha acusado de injurias graves, entre otros, a los dibujantes de El Jueves por aquella famosa viñeta, y a otros por razones mucho menos graves, a mi entender. Sin embargo deja claro que no es un delito llamar criminales a los que defendieron con dignidad la legitimidad de la República y decir, entre otras lindezas, que estaba justificado el asesinato de Las Trece Rosas y de Lluis Companys, oque Franco no ejecutó a republicanos sino que simplemente les escarmentó (…) Yo, que también firme la denuncia, no me arrepiento. Esto no es una derrota de los denunciantes, sino del Estado de Derecho que permite que tipos como el tal Pío Moa, con ayuda del juez Grande-Marlaska, pueda seguir falseando la historia y manipulando nuestra Memoria Histórica".

    Estos maestros del lenguaje injurioso y provocador se duelen de su mala suerte por haber caído su denuncia en manos de un juez íntegro que no entiende, como otros, la justicia según convenga a la política del ejecutivo. Estos señores que han introducido el insulto, la calumnia y la falsedad sistemática en el lenguaje común de los medios, estos adecuados seguidores de quienes "defendieron con dignidad la legitimidad de la República", aseguran, refiriéndose a los stalinistas, marxistas, racistas y golpistas varios amalgamados de hecho o de derecho en el Frente Popular, estos señores, digo, no toleran que alguien les cante cuatro verdades. Y, de conformidad con su carácter, intentan silenciar a los críticos y "reeducarlos", como siempre han hecho los stalinistas.

    Explican ellos mismos: de haber sabido que la denuncia recaería en Grande-Marlaska, la habrían retirado. Cierto. Esperaban que cayera en manos de jueces como esos para (es decir, contra) la democracia: la "justicia" al servicio del despotismo gubernamental.

    El auto del juez argumenta: "En el caso de autos, compartiendo el juicio jurídico formalizado por el Ministerio Fiscal, valorando las expresiones proferidas por el denunciado, consistentes principalmente en: "… los que, defienden la Ley de Memoria Histórica, se identifican con los criminales, los de las checas", las circunstancias en que se refirieron, presentación de un libro [Años de hierro] en modo alguno podemos concluir sobre una animus injuriandi, ajeno al criticandi, disintiendo de la opinión, como dicen los denunciantes, mayoritaria. Destacar como en la expresión imputada a quienes se llama criminales, no lo es a los altos representantes de la nación, quienes votaron la Ley de Memoria Histórica, sino quienes actuaron en las llamadas "checas". El que se refiera que aquellos se identifican con los últimos puede considerarse desafortunado, pero nunca, siguiendo su propio tenor literal, y sin necesidad de mayores interpretaciones, que les abarque el concepto de "criminal".

    En efecto, los criminales indudabilísimos son los de las chekas. Y los autores de la ley, los "altos (¿?) representantes de la nación" –nación en la que no creen–, se han identificado ideológica y políticamente con aquellos criminales, y lo han hecho de forma asimismo indudable, después de haber falsificado la historia de modo radical y nuevamente indudable. Estos no son insultos ni siquiera frases desafortunadas, sino hechos perfectamente constatables, reproducidos en el manifiesto por la Verdad Histórica, que vuelvo a exponer más abajo. Prueben, si no, a demostrar lo contrario, en lugar de intentar persecuciones gulagianas.

    La libertad está siempre en peligro, y más en estos tiempos de involución política. Para constatarlo baste señalar este otro hecho: solo han salido en defensa de las libertades, nuevamente, la COPE, Libertad Digital, Intereconomía y muy pocos más. Nadie, absolutamente nadie, en el mundo progre, ha protestado por la denuncia de corte chekista contra mí, por este intento de acallar una crítica que, además, se ha demostrado completamente veraz; por este ataque directo a la libertad de expresión. Nadie en la dirección del PP ha levantado tampoco la voz para condenar el desafuero. Nadie en El mundo, Abc, La Razón, por supuesto en las televisiones, tan mayoritariamente afectas a la telebasura. Triste, muy triste. Y muy revelador. ¿Qué clase de demócratas son todos ellos? ¿Qué democracia puede salir de tales actitudes?

    Comentado por: Asun el 18/5/2008 a las 19:35

  • ¿Y qué les ha parecido este brutal atque a la libertad de expresión?

    Comentado por: Asun el 18/5/2008 a las 19:34

  • parecen burros

    Comentado por: gap el 17/5/2008 a las 18:08

  • Lo más oscuro que recuerdo haber leído es la primera parte del Golem de G.Meyrink.
    En la segunda parte se apaga la luz de la oscuridad.
    A.,LeCompte he disfrutado de vuestros comentarios

    Comentado por: amalia el 16/1/2008 a las 07:16

  • a.

    Interesante ver en ese mujic a tolstoi. Curiosisima imagen. Probablemente no fue la inetencion de Tolstoi, pero le has puesto cara a lo que en la novela es una especie de bulto, y ese efecto es bueno. Efectos como ese son breves pero, si breves, dos veces buenos!

    "La muerte de Ivan ilych".
    Lo primero que lei de Tolstoi. Si, es terrible e innolvidable. Y sin embargo, tan aleccionador como todo lo suyo. Quizas Tolstoi sea el unico escritor al que la pasion por moralizar no le reste NADA de grandeza. "La muerte..." podria ser una lectura obligatoria en las escuelas: Es directo, immediato, y lidia con la muerte de una manera generosamente profunda. por eso es tan horroroso. Además, puede que el problema esencial de Ivan sea esencialmente el problema del hombre hoy, atrapado en esa enajenacion que invade hasta la vida familiar y recibiendo el misterio de la muerte en una sociedad tan ordenada y clara.
    Que grande Tolstoi: "LA muerte...", "Anna" ( y su hermano, personaje secundario brutal ), toda la escena fnal de "guerra y paz" ( el sueño al lado del preceptor del hijo del principe Andrei )( De esa escena sale enterita Fanny y Alexander de Bergmann ), HAdji murat, su prologo..., la juventud de "Los cosacos" viendo las montañas que pasan...Todo tan distinto y variado y todo tan suyo.
    Bueno a., ya ves que has dado con mi autor favorito!!!!.

    Respecto a lo de Argullol:
    Los limites de lo que se le puede pedir a un artista son muy finitos. Yo tambien creo que no se le puede pedir moralidad, y me satisface la recreacion poetica del mal. Pero sin animo de considerar a nadie que escriba en este blog como parte de una elite, creo que no somos las personas adecuadas para tratar eso: Formamos parte de un grupo, sin duda, capaz de entender toda clase de flexibilidades, no por ninguna virtud en especial, sino por una caracteristica bien concreta: El amor de la literatur que consiste precismaente en eso: En trasladarse constantemente a otra vivencia sin sentirla plenamente nuestra, a no ser en un modo muy intelectual y lateral ( aunque si, profundo en su lentitud ). No se me malinterprete: La vivimos en carnes, pero no la adoptamos como idea propia.
    Pero el arte, hiy, tiene un alcance muy amplio. Pienso en la oleada de violencia que genero "la naranja mecánica": para nosotros esa pelicula es como un golpeo brillante al gong de la maldad, que suena y brilla para nosotros durante un par de horas con el maximo placer estetico. Para otros, fue una soberana incitacion a la violencia. No me parece mal que se trate de controlar todo esto, almenos en una sociedad como la que todos predicamos, es decir: Socialista ( en un sentido digamos apolitico ), en el sentido de una sociedad que se sabe tal, y para todos,( todo ).
    Cosa fina. Algo asi como una version culta del problema con la telebasura y la libertad de expresion: No es, para los posmodernos seguidores de Warhol, la telebasura, y Britnney Spears, etc, la flor y nata del arte?.
    Para mi sin duda, la flor del mal y la nata del mal!!! Estaré moralizando, acotando lo inacotable??

    Comentado por: COMTEMUFFAT el 16/1/2008 a las 01:20

  • Querido conde : Tal vez el misterioso mujik de Ana Karenina fuese con quien se identificaba claramente Tolstoi... ¡Qué ganas de volver a Karenina! En cambio en La Muerte de Ivan Ilich ¡terribles demonios saca Tolstoi de su fuero interior! Es peor que trágico. Es horroroso. Lo he leído hace poco y aún no he superado el trauma.

    Buenas noches, Francesca.

    Comentado por: A. el 15/1/2008 a las 23:32

  • No es de extrañar que este interesante post tenga comentarios 0. No obstante, es indudable que siempre habrá alguien que escriba sobre misteriosos asuntos, que lea, piense - e incluso - se arriesgue a experimentar por su cuenta, sin quedar petrificado por algunos de los aspectos contenidos en nuestra vida y el mundo.

    Muchos son los prudentes que se alejan de tales conjeturas, y no puede considerarse que ésta sea una elección errada, porque, así acomodados, sus días pasan más tranquilos. Se mira para otro lado, y pueden suponer que son felices, tal y como dice el refrán, que ojos que no ven, corazón que no llora.

    Y cualquiera sabe también que el interés por transitar caminos nuevos, por conocer otros aspectos de la realidad menos confortables, se reserva a los osados, para aquellos valientes que no desfallecen frente a verdades escabrosas, adentrándose en profundidades que nos resultan tan secretas como enigmáticas. Buscan quizá las alturas del Sol en todos los sentidos, y también la verdad indirecta y oscura que refleja la Luna, sin necesidad de caer en presos en redes limitadoras.

    Buenas noches

    Comentado por: francesca el 15/1/2008 a las 22:40

  • Hay una profundización progresiva de lo trágico a lo largo de la historia ... me parece. A la hybris y la hamartía, hemos agregado la kakia y, encima,la falta de sentido, el absurdo.

    También me parece que hay, desde la poesía,una penetración profunda de lo trágico en la filosofía.

    "Puede ser un asno trágico? Sucumbir bajo un peso que no se puede llevar ni arrojar?...-el caso del filósofo", dice Nietzsche. Una de las pocas ocasiones en que uno se atreve a pensar en sí mismo como filósofo. (Alguna ventaja tenía que tener.)

    Comentado por: A. el 15/1/2008 a las 21:52

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).

 

Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

Bibliografía

El Hijo y el Único
 

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España 

Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.

Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.

El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.

El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.

Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.

Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.

Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.

Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.

El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.

Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.

El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.

L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.

Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.

Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.

Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.

La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.

Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.

El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.

El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.

Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.

El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.

Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.

Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.

Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.

Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.

Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.

El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.

La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.

Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.

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