El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
Conversaciones. El lenguaje del insomnio VI
Delfín Agudelo: A pesar de estar postrado en cama, el insomnio es tremendamente fatigante. No hay movimiento, pero el cuerpo al día siguiente atestigua el estado de confusión mental. Es como en el sueño, en el que no encuentras un equilibrio entre lo soñado y el tiempo transcurrido, con la diferencia de que en el caso del insomnio el cuerpo, a la mañana siguiente, evidencia ese supuesto largo tiempo transcurrido, que es precisamente el que te toma para salir definitivamente del insomnio.
Rafael Argullol: Por eso es tan extremadamente inquietante y creativo. Acelera mucho tus sensaciones, incluso corporales. Si uno se fija, en el estado del insomnio los latidos del corazón van más rápido. Así como es muy probable que en el estado de duermevela los latidos sean lentos, porque se trata de una especie de semi-nirvana en el que uno cae y que en todos los refranes de todas las lenguas está vinculado a un estar "colgado", estar "en Babia", estar "en los cerros de Úbeda", estar en algún lugar que te quedas con la conciencia suspendida. Estás como dormido pero estás despierto. En ese momento los latidos van más lentos, porque te quedas apaciguado. Tú mismo bajas las defensas, y al bajarlas los latidos y los ritmos del cuerpo disminuyen. Sin embargo, en el insomnio tú no bajas voluntariamente las defensas, estás desarmado porque te has visto obligado a sentirte desarmado pero tú no las has bajado, estás en lucha. Aceleramos los movimientos del cuerpo, sobre todo guiados por los latidos. Damos vueltas en la cama, necesitamos levantarnos y caminar de arriba abajo: el cuerpo se pone hiperactivo. En ese estado de aceleración del cuerpo que podríamos hacer equiparable a la toma de determinadas drogas, drogas activas, no drogas pasivas (el opio es la droga pasiva por excelencia), todo se acelera y entonces también se acelera la actividad neuronal, la actividad cerebral.
D.A.: Dado su carácter de lugar fronterizo, no todo el mundo puede hablar de él; sin embargo, todos estamos sujetos al insomnio, tanto los niños como los viejos. Es un momento aterradoramente íntimo del cual nadie escapa.
R.A.: Este estado fronterizo nos acompaña de nacimiento a muerte, desde la cuna a la tumba. Los viejos con frecuencia te dicen que tienen insomnio, que no pueden dormir por la noche. Y en los niños se produce también el insomnio mucho antes de que exista un estado llamado con dicho nombre. En todas las edades del hombre el insomnio forma parte de nuestra condición en el umbral del laberinto. Seguramente para el niño estar en el umbral del laberinto es el inquietante reconocimiento de lo que nosotros llamamos vida. Y para el viejo estar en el umbral es el inquietante reconocimiento de lo que llamamos muerte. Cuando estamos en la plena actividad de la vigilia, mantenemos alejada esta percepción porque la plena actividad de la vigilia finalmente nos lleva a una condición pragmática: estamos muy ocupados en cosas singulares, particulares, inmediatas. Si estamos en el sueño, estamos a merced de esas otras leyes en las cuales nosotros apenas podemos intervenir. Yo siempre he creído que el sueño nos toma a nosotros. Sería más apropiado decir que el sueño nos sueña que nosotros soñamos. Porque estamos en una actitud completamente pasiva, en la que no podemos hacer nada. En el estado de vigilia estamos en una actitud activa en la que, como vamos eligiendo, descartamos todo aquello que resulte peligroso. No obstante en el estado del insomnio estamos en una actitud que en parte es activa y en parte es pasiva. En cada época de la vida se nos va informando de ese laberinto que tenemos delante. El laberinto no es siempre el mismo. Éste va variando de acuerdo con nuestra propia variación en la vida.
[Publicado el 23/11/2007 a las 10:24]
[Etiquetas: duermevela, laberinto, Babia, Cerros de Úbeda, sueño, vida]
EN VARIAS OPORTUNIDADES CUANDO INTENTO DORMIR HE EXPERIMENTADO UNA SENSACIÓN DESAGRADABLE EN DONDE SIENTO LA PRESENCIA DE ALGUIEN EN MI CAMA Y QUE AL MOVERSE EN ELLA INTENTA PENETRAR EN MI CUERPO, LA UNICA FORMA QUE CONSIGO DE SALIR DE ESA SITUACIÓN ES REZANDO. ESTO ME CAUSA MUCHO MIEDO.
HE NOTADO QUE ESTO ME OCURRE CUANDO ESTOY EN UN MOMENTO DE CONCENCIA Y SUEÑO. NECESITO AYUDA POR FAVOR RESPONDAN
Comentado por: ROSAN ORTEGA el 24/12/2007 a las 16:10
We are such stuff
As dreams are made on; and our little life
Is rounded with a sleep.
William Shakespeare, The Tempest.
Comentado por: amalia el 25/11/2007 a las 08:35
Argullol me permito recomendarle un libro muy especial.
Suena a autoayuda de iglesia del séptimo día, pero está muy bien, y para alguien que tiene la facultad de escribir, un verdadero "bonus".El tema es entrar en estado de conciencia dentro del suenio.
Me hace recordar las puertas de la percepción, de Aldous Huxley, pero sin ingestas especiales...
Ahí va:
Exploring the world of lucid dreaming
Stephen LaBerge
Ballantine books
isbn 0-345-37410-X
Comentado por: amalia el 25/11/2007 a las 08:15
Responsabilidad moral sobre lo que soñamos?Pues sólo faltaba eso. Freud nos concedía todo el derecho a liberarnos en sueños, precisamente esa era, según él, una de sus funciones, que contribuía al equilibrio psicológico. Relacionaba el olvido de lo soñado con su carácter perturbador para la conciencia. Pero ¿está de alguna manera presente la conciencia? ¿porqué recordamos sino algunos sueños? ¿Se trata de una conciencia amortiguada, paralizada, pasiva, que observa?
Comentado por: escarola el 24/11/2007 a las 16:12
La sincronicidad ronda.
Vean lo que dice Clara Sánchez acerca de la autenticidad de lo que sentimos durante los suenios.
Comentado por: amalia el 24/11/2007 a las 07:57
De esa forma, Escarola, la falta de voluntad propia nos libraría de toda responsabilidad o culpa por hacer algo inmoral o no ético en nuestro sueño... Qué diría Freud a esto? Me temo que su respuesta sería tajantemente 'nanai'.
Tu interpretacion me parece buena, gracias.
Comentado por: Chiqui el 23/11/2007 a las 21:58
Supongo que quiere decir que estamos desprovistos de voluntad, de la supervisión y el control que la conciencia ejerce sobre nuestro pensamiento. Vigilia es un estado de vigilancia de la conciencia.
Comentado por: escarola el 23/11/2007 a las 18:04
Las frontera entre el sueño y la vigilia… Me he despertado muy temprano hoy, no recuerdo todo mi sueño...era placido. En el sueño veía claramente resuelta una idea que me ronda durante tiempo. Una vez despierta me doy cuenta que la solución puede ser la que me ofrece el sueño. No es la primera vez que me ocurre esto. Cómo se puede explicar…Usted dice que el sueño nos toma y nuestra actitud es pasiva...no sé si estoy de acuerdo con eso o no habré entendido bien lo que quería decir....
Puede alguien aclarar este fenómeno? No creo que Argullol esté leyendo esto para dar una respuesta directa, como haría en clase.
Comentado por: chiqui el 23/11/2007 a las 12:10
Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
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