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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 4 de diciembre de 2020

 Blog de Rafael Argullol

El altar del dios desconocido

En el desconcierto de nuestros días siempre resurge la misma duda: ¿estamos ante un nuevo Renacimiento o ante una nueva Edad Oscura? Los más pesimistas no tienen dudas con respecto a la inminencia de un tiempo tenebroso, y ven en signos e indicios el anuncio inminente de la catástrofe, en tanto que los más optimistas -o simplemente menos pesimistas- se tranquilizan presagiando una era dorada, gracias especialmente a la ciencia y a la técnica. Lo cierto es que hay argumentos para reivindicar ambas posiciones, y quizá esto sea lo propio de cada época y de cada presente: la ambigüedad extrema del futuro y la imposibilidad de formular profecías, a no ser que uno se ampare en doctrinas religiosas o ideológicas, que siempre tienen una perspectiva visionaria del porvenir.

Bajo la advocación de un dios -fuera este de la religión o de la ideología-, el hombre se atreve al pronóstico porque la doctrina que abraza necesariamente le reclama un futuro mejor, cuando menos a largo plazo (el cristianismo ofrecía la salvación; el comunismo dibujaba la igualdad; la Ilustración se consolaba de las penurias del presente con promesas de libertad y progreso). El problema surge cuando el dios está ausente, y el altar vacío. Cuando los templos, también laicos, están deshabitados, como sucede en nuestros días, el pronóstico se hace imposible. ¿A qué juego vamos a apostar si ni siquiera sabemos las reglas del juego? Cuando el altar está vacío podemos, como máximo, adorar a los ídolos del presente -en los estadios, por ejemplo, o en los festejos lúdicos-, pero nos representa una gran temeridad, o nos produce una insoportable pereza, ir más allá de esto. Y esta indolencia, esta apatía, para bien o para mal, nos deja indiferentes ante lo que pueda suceder en un futuro siempre demasiado lejano y con escasas ilusiones de intervención en su modelaje.

Si nos interesara el pasado -que tampoco nos interesa demasiado, en estricta simetría con nuestro desinterés por el porvenir- descubriríamos hasta qué punto es decisivo el tipo de dios que ocupará el altar vacío. Porque de lo que no hay duda es de que siempre hay un dios desconocido que acaba ocupando el trono de los viejos dioses.

Hace 2.000 años Pablo de Tarso vio esto con una claridad difícil de superar. Entre sus muchos méritos el mayor era la capacidad de observación, fruto de su extraordinaria energía nómada. San Pablo, como todo observador lúcido de un mundo en transición, sabía que las ideas y los mitos circulaban con las caravanas y se discutían en las tabernas y posadas del camino. No hubo caminante capaz de competir con Pablo de Tarso, de quien se calcula que entre la conversión al cristianismo, cuando se dirigía a Damasco, y su martirio en Roma recorrió 30.000 kilómetros. De la Arabia profunda a Macedonia, de Corintio a Roma, y según alguna leyenda también a España. Viajaba casi siempre a pie, solo o con algún discípulo, a un promedio de 30 kilómetros por día.

San Pablo, hombre de convicciones firmes, no era un gran orador, pero al parecer, con su actitud y su fe, tenía una enorme capacidad de persuasión. Se impuso en las ciudades de Oriente Medio y Asia Menor. Sin embargo, tuvo grandes dificultades en Atenas. Konstantino Kavafis, en un precioso poema, ha evocado el enfrentamiento entre el predicador cristiano y los filósofos atenienses. Aunque Atenas era ya tan solo una pequeña ciudad de provincias del Imperio Romano seguía contando con potentes escuelas estoicas, epicúreas y cínicas. Los filósofos, grandes argumentadores, desarmaban al infatigable Pablo.

Hasta que este tuvo una ocurrencia genial: recordó haber visto, a las afueras de la ciudad, el altar al dios desconocido. En realidad, en la antigua Grecia, este tipo de altares no eran insólitos y en ellos se conmemoraba a los dioses sin nombre propio, un poco como en nuestra Fiesta de Todos los Santos o en nuestra Tumba al Soldado Desconocido. Pero Pablo se agarró a lo que le pareció una oportunidad y explicó que él, precisamente, anunciaba la venida de aquel dios desconocido. La estratagema surgió, al parecer, cierto efecto entre los oyentes y, aunque san Pablo abandonó Atenas sin el predicamento obtenido en otras ciudades, había logrado colocar la piedra angular del edificio en construcción. El altar estaba vacío pero pronto se llenaría con un nuevo dios que despertaría el entusiasmo de las multitudes.

Antes que Kavafis, otro poeta, Giacomo Leopardi, se había preguntado cómo una doctrina del talante de la cristiana, mucho menos sofisticada que la clásica, había terminado por imponerse en todo el Imperio Romano, y cómo fervorosos pero poco avezados predicadores, encabezados por Pablo de Tarso, habían desplazado a maestros de la palabra y del discurso de la talla de los filósofos griegos.

La respuesta la da el propio Leopardi: este mundo -el de los filósofos griegos-, pese a su decadencia imparable, era todavía brillante pero carecía de lo que el poeta italiano califica como valores de ilusión. En otras palabras, estaba falto de fuerza en medio de su exquisitez. Era un mundo sin ilusión, sin mística, la refinada sombra de una grandeza perdida. No estaba en condiciones de hacer frente a una invasión espiritual entusiasta.

Por el contrario, al mundo predicado por san Pablo, tosco en muchos aspectos, le sobraba entusiasmo y era capaz de ofrecer a la multitud el espejismo de la salvación. Tenía valores de ilusión, tenía fuerza: podía hacerse con el altar del dios desconocido. Lo ocuparía durante los 2.000 años siguientes, si bien en una parte de este periodo tuvo que compartirlo con otras ideologías que se presentaron como nuevos dioses. Las utopías sociales o ilustradas, por ejemplo.

Hoy día da la impresión de que las cosas han vuelto al punto en que las encontró el infatigable viajero Pablo de Tarso cuando, al acercarse a Atenas, divisó el altar del dios desconocido e interpretó, con razón, que el trono estaba vacío. Ninguna fuerza creavalores de ilusión, acaso con la excepción de la codicia; pero la codicia, por sí sola, únicamente reproduce el baile alrededor del Becerro de Oro al ritmo de un frenético presente continuo.

En el horizonte, aparentemente, no hay pretendientes capaces de ocupar el altar vacío. Podría suceder que el altar ya se hubiera quedado vacío para siempre y que nos hayamos adentrado en una humanidad ajena a las ilusiones, por apatía, por escarmiento o por sano escepticismo.

Sin embargo, también es posible -y probable- que ahora mismo, a pesar de nuestra ignorancia al respecto, se esté incubando el nuevo aspirante a ocupar el altar del dios desconocido. Y que de la naturaleza de ese dios dependa que nos encaminemos a una Edad Oscura o pongamos rumbo hacia un Renacimiento.

 

El País, 16/04/2011

[Publicado el 27/4/2011 a las 16:14]

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Comentarios (14)

  • ¿Alguien sabe a que poema de Kavafis se refiere Argullol en su artículo? Gracias anticipadas.

    Comentado por: Pablo Alcázar el 24/7/2012 a las 22:02

  • María Isabel,

    estas sinapsis,esas uniones neuronales,son necesarias en esta edad de hierro. Como mínimo, ciertamente, disponemos de este lugar de reflexión (usted lo denomina "ágora", y me parece muy acertado). El gran hermano está siempre atento, aunque no nos demos cuenta de ello. La Puerta del Sol de Madrid, la Plaça de Catalunya de Barcelona, y tantos otros lugares, se han convertido en nuevas ágoras de indignados, de jóvenes y no tan jóvenes que expresan una desazón y malestar. Les (y nos) están robando el futuro y la posibilidad de llevar una vida digna. Hemos dejado el control de la economía a codiciosos sin escrúpulos y muchos empresarios, a pesar de seguir teniendo beneficios, despiden trabajadores (empresas de moda, de telefonía, etc). Los bancos, a pesar de entregar las llaves del piso hipotecado por no poder pagarlo, te recuerdan que tu deuda sigue pendiente. Muchos trabajadores sobreviven con sueldos que no permiten llevar una vida digna y, si se quejan de unas condiciones laborales abusivas, pues se les indica que se dirijan a la puerta de salida.
    Es curioso....hace unos pocos años, Irlanda y España eran el nuevo "ElDorado". ¿Quién entiende todo este "cambalache"?
    ¿Cómo es posible que un presidente de una comunidad autónoma imputado en un caso de presunta corrupción revalide su mayoría absoluta tranquilamente? ¿Cómo es posible que el mismo partido de este señor obtenga otra mayoría absoluta en una comunidad autónoma que ha visto su hasta hace poco presidente también inculpado en otro caso de corrupción?
    Mucho me temo que nos estamos "berlusconizando". Únicamente nos falta el "ingrediente" de las orgías secretas.
    Pensamineto, reflexión y acción. Si no hacemos política, nos la harán por nosotros. Es bien cierto.

    Comentado por: escoin el 23/5/2011 a las 09:09

  • Para mí la cultura grecorromana es la alfa y la omega de cuanto nos rodea, el principio y el fin, el arjé y ackmé de nuestro mundo. Sin ellos no seríamos nada, sin ellos no somos nada.

    Comentado por: Yvonne el 21/5/2011 a las 16:16

  • Gracias, María Isabel. Mi indignación no ha disminuido (sino todo lo contrario), pero sus palabras son balsámicas. Italia, bien se merece otros dirigentes. Nosotros, ¿qué nos merecemos? Pues no lo sé, sinceramente. Cuando se desprecia de una manera tan burda el legado clásico EN UN CENTRO EDUCATIVO, nada bueno podemos esperar. Lo peor de todo, la parálisis, la indiferencia. Me hubiera sido más fácil no indignarme, no decir nada, no violentarme, pero hubiera sido cómplice de aquella barbaridad.
    Saludos a todos ustedes y, especialmente, a María Isabel.

    Comentado por: escoin el 19/5/2011 a las 22:38

  • Violeta está a punto de cumplir diecisiete años. Desde hace tres, tiene clase de latín y griego cada día, incluido el sábado.
    Cada día lee y traduce textos opacos de autores prehistóricos para sus manos inquietas. Dedos elásticos, entrenados a ritmo de 100 sms diarios.
    Violeta me ha confesado que no puede más, que cada traducción es un desafío, que ha llorado ante un aristo, ante la acción como momento.
    Violeta me ha revelado, sin embargo, que está aprendiendo a pensar; que ha descubierto, a través del dolor, la emoción recóndita del saber.
    ¿Le será de utilidad este esfuerzo adolescente?
    El ágora innovada en este mayo incierto, ¿nos pone rumbo a un Renacimiento?
    Si los jóvenes aprenden a pensar, en el aula o bajo el sol, la esperanza y el horizonte se (con)funden.

    P.D. Violeta estudia bachillerato en Italia, en un "Liceo Classico, indirizzo Tradizionale", consta de cinco cursos: se entra con 14 y se sale con 19 años. Quizá se comprenda el porqué la reforma de la Ley de Educación ha sido, y es, un caballo de batalla del actual gobierno italiano. El gran hermano espía las nuevas sinapsis.

    Comentado por: María Isabel el 19/5/2011 a las 14:53

  • Me temo que será un dios bárbaro....Hoy mismo, y pese a considerarme una persona dialogante y paciente, he tenido una conversación subida de tono con un docente que recomendaba a sus alumnos no elegir la materia de griego en el bachillerato, con el argumento peregrino y malintencionado siguiente: "el griego, no sirve para nada". Y lo peor del caso es que esta persona es filóloga. Menuda barbaridad, pero de las grandes.
    ¡Hombre! ¡Hasta aquí podríamos llegar! He dejado de ser, por unos minutos, una persona serena. Y lo peor del caso es que la jafa del departamento de clásicas (de griego, por cierto) no ha reaccionado.
    Como muestra, un botón.
    Saludos a todos ustedes desde mi indignación.

    Comentado por: escoin el 13/5/2011 a las 19:32

  • Sr Argullol usted conocedor de esa "visión desde el fondo del mar",tal día como hoy, va a tener relevancia para toda la humanidad esa otra dirección donde mirar...¡por favor hacia el Renacimiento marino!

    Comentado por: Eidos náufraga el 02/5/2011 a las 21:43

  • Me temo que ya tenemos el nombre del nuevo dios a venerar: OSAMA BEN LADEN.

    Comentado por: Chabela el 02/5/2011 a las 13:05

  • "Un mundo tosco al que le sobra ilusión", en contraposición al refinamiento cultural sin ilusión. Me ha gustado este análisis.El presente continuo de la codicia, la adoración del Becerro de Oro. Ciertamente, el presente continuo es demasiado efímero, y se mueve en círculo, sin posibilidad de generar ilusiones que vayan más allá del YO Y DE MI EXISTENCIA. Ya sé que suena a topicazo, pero creo que no por ello deja de ser menos cierto: en estas latitudes, el altar de los nuevos ídolos está ocupado por los jugadores de fútbol. Probablemente mi opinión sea tosca, pero creo que es cierta. Y la ilusión que proyectan, que puede paralizar un país entero, no va más allá de un partido de 90 minutos.
    En Libia, muchos se olvidaron por un momento de la guerra para seguir por televisión un partido de dos equipos de un país que no es el suyo. Otra forma distinta de ilusión. Aquí, rozamos los cinco millones de parados, Dickens podría perfectamente escribir un nuevo Oliver Twist, pero seguimos, como hipnotizados, la trayectoria del balón. Y castigamos con el odio eterno al futbolista que se ha atrevido a mudar de parroquia, porque no es que, por ejemplo, el FC Barcelona sea más que un club, es que el fútbol ha adquirido un rol, un papel(no digo protagonismo, que eso ya lo sabemos) que, en principio, no le debería corresponder a él. Pero, ¿a quién le damos el papel, la función de ilusionar? ¿al capitalismo? ¿a los políticos? ¿a las religiones? Unos y otros se han mostrado incapaces, y han sido los causantes de la profunda desilusión del mundo occidental.
    Ante tanta desesperanza, crecen en número de seguidores los grupos que preconizan soluciones extremas y totalitarias (por ejemplo, los grupos neonazis en Estados Unidos, o los partidarios de una yihad islámica). Estos sí que están empezando a adorar a un nuevo ídolo, aunque nos parezca viejo y caduco en su formulación. Este es su poderoso potencial de metamorfosis, que no se ha sabido ni podido eliminar, sino todo lo contrario.

    Indignaos, indignaos, nos dice un anciano Hessel, con una fuerza moral que ya desearían para sí muchos jóvenes.
    En el Renacimiento, se volvió a valorar un legado casi olvidado. ¿Qué legado se puede volver a valorar ahora? ¿Qué legado puede parecer digno de estudio o de imitación? ¿Qué conciencia crítica tienen nuestros jóvenes, si la misma generación del Mayo del 68 olvidó, algunos más rápidamente que otros, sus ideales?
    La vida es injusta, lo sabemos sobradamente cada uno de nosotros por nuestra propia experiencia vital, pero dejamos a los jóvenes un panorama todavía más injusto y desigual. No se ha sabido poner coto a la codicia, porque no se ha sabido generar un espacio de ilusión en la cultura. A falta de estímulos intelectuales, me estimulo con símbolos modestos de poder económico, que provocan, a su vez, más destrucción y desigualdades en otros países, pero me importa un bledo, o una berza.
    Y todo esto ocurre, y ha ocurrido, mientras en las restantes TRES CUARTAS PARTES DEL MUNDO la vida ha seguido siendo jodidamente cruel con sus habitantes.
    Yo todavía sigo siendo utópico, y creo en la fuerza de la cultura, del pensamiento y de la razón. Tengo este convencimiento, para mí mismo y para mis alumnos. Y sigo pensando que un mundo mejor es posible. Eliminemos la utopía....¿qué nos queda?

    Comentado por: escoin el 30/4/2011 a las 09:26

  • Saludos, ¿podría indicarme cuál es el poema de Kavafis que referencia?

    Comentado por: Miguel el 29/4/2011 a las 14:17

  • Urizen...

    Comentado por: sila el 29/4/2011 a las 09:53

  • El análisis es exacto. La sima (que puede que sea abismo) dejada por las paleoreligiones arcaicas y las neoreligiones del XIX y XX se está intentando llenar con un transhumanismo que habrá que ver hacia donde conduce.

    Comentado por: Tioteo el 29/4/2011 a las 08:49

  • Apuesto a que la nanotecnología, la genética aplicada, etc. etc. seran, (son) el nuevo renacimiento que convertirá todo lo anterior en prehistoria.
    Fdo. "El jodido suegro de la que imagina ser "la que tiene los ojos del color de la miel"".

    Comentado por: vice el 28/4/2011 a las 17:04

  • Me resulta difícil vislumbrar un nuevo Renacimiento, ya por pura saturación de doctrinas y mensajes salvíficos.

    Tal vez cada uno deberá decidir a quien erige en su altar. Sí, eso cuadra bastante con lo democrático. Y tal vez muchos lo único que hagan sea colocar un espejo ahí.

    Comentado por: Néstor el 27/4/2011 a las 23:39

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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