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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 30 de mayo de 2020

 Blog de Rafael Argullol

La mujer del taxista tapatío

Mi amiga Gloria López Morales insistió tanto en que debía asistir a la velada que se realizaría en Morelia, para celebrar la proclamación de la comida mexicana como "patrimonio inmaterial" de la Humanidad, por parte de la Unesco, que finalmente decidí prescindir del billete de avión Guadalajara-Ciudad de México para viajar a la capital de Michoacán. Aunque la cocina mexicana -riquísima por otra parte- me parecía poco "inmaterial", como tampoco lo son el flamenco o los castellers, otros de los bienes proclamados en la reunión de Nairobi, la amistad con Gloria, a la que no veía desde hacía años, me decidió a una visita necesariamente fugaz pues no podía aplazar el retorno a Europa. Al fin y al cabo tampoco era una desviación exagerada: Gloria me enviaría un taxista que, en cosa de cuatro horas, me llevaría a Morelia. Al día siguiente, en un tiempo semejante, sería conducido a Ciudad de México. Aún dispondría de varias horas antes de ir al aeropuerto para emprender el vuelo. Nada que oponer, por tanto.

Y el día señalado el taxista apareció ante mi hotel de Guadalajara. Era, la verdad, un coche bastante arruinado, lejos de esos todoterrenos imprescindibles en las cosas oficiales u oficiosas que se realizan en México. Pero esa carecía de importancia pues, en definitiva, se trataba de recorrer una autovía durante cuatro horas. En el interior del vehículo, en el asiento trasero, estaba hundida una mujer muy menuda. El taxista me preguntó si me importaba que su esposa nos acompañara hasta Morelia, donde podría visitar a no sé qué pariente enfermo. Le dije que no. El taxista, un hombre joven y rechoncho, estaba ilusionado con el desplazamiento pues, según dijo, nunca había salido del área de Guadalajara. Era, de acuerdo con sus palabras, un "mero tapatío".

Durante las dos primeras horas de la travesía la mujer permaneció muda. La autovía era bastante monótona aunque el paisaje se animó un poco cuando dejamos atrás Jalisco y nos adentramos en Michoacán. Sin dejarse vencer por la monotonía el taxista, de vez en cuando, se mostraba admirado por lo que veía, en especial si se trataba de vacas o caballos. No abundaban los letreros que informaran de lo que faltaba para llegar a Morelia, pero cuando vi uno que situaba esta ciudad a 190 kilómetros interrogué al conductor sobre la hora en que llegaríamos a la capital de Michoacán. El taxista, con toda naturalidad, dijo que si fuéramos a Morelia llegaríamos a las dos de la tarde, pero no íbamos a Morelia. Me quedé bastante sorprendido y le pregunté que, entonces, adónde nos dirigíamos. Se hizo un silencio embarazoso, al final del cual el taxista pidió ayuda a suesposa. "Uruapan", pronunció esta. Los acontecimientos se precipitaron.

Le dije que detuviera el coche y me aclarara el cambio de destino. En medio de las explicaciones confusas del taxista deduje que a última hora se había modificado la sede de la celebración del éxito de la cocina mexicana y que Gloria le había pedido que me llevara a Uruapan en lugar de a Morelia, pero que con la excitación del viaje se le había olvidado comunicármelo. Traté de llamar a Gloria por el teléfono móvil, sin conseguirlo. ¿Dónde demonios estaría Uruapan? Pedí un mapa. El taxista no solo no tenía un mapa sino, lo que era mucho peor, siempre pronunciaba de una manera distinta la palabra "Uruapan" y pedía consejo a su mujer para recordar el nombre. En lugar del mapa tenía un dibujo realizado por otro taxista de Guadalajara: era tan confuso que yo no entendía nada, y mi compañero de asiento menos que yo. Nos pusimos de nuevo en marcha hasta llegar a una pequeña y destartalada gasolinera, donde tampoco había ningún mapa. El empleado, hombre de pocas palabras, alcanzó a decir que la salida de la autovía para Uruapan era la anterior pero que si tomábamos la siguiente, y después de numerosos giros a la izquierda y a la derecha, todavía podíamos orientarnos hacia el camino correcto. Le rogué al taxista que no saliéramos de allá sin que hubiera memorizado el alambicado sistema de giros expuestos por el gasolinero. Afirmó sin convicción que lo tenía todo incrustado en la memoria.

Partimos. En la primera encrucijada confié en su pericia; en la segunda, tuve la intuición de que confundía la derecha con la izquierda; y en la tercera, la seguridad de que no sabíamos por dónde íbamos. Lo único que estaba claro era que nos encarábamos a la sierra michoacana. Dejamos atrás un pueblo llamado Zacapu, sin que el taxista hallara el lugar adecuado para preguntar por nuestro rumbo. Después de Zacapu, preguntó a varias personas, con resultados tan dispares que, para unos, Uruapan estaba allí mismo y para otros, a no menos de cinco horas. Pasamos sin problemas un control militar y luego otro, de la policía federal, sin embargo tras atravesar El Pueblecito, un pequeño núcleo de cuatro casas, nos topamos con una patrulla de la población estatal. Tuvimos que detener el vehículo. El taxista salió a preguntar y volvió melancólico y cabizbajo. No podíamos continuar. Durante un largo minuto no hubo manera de que especificara algo más la situación mientras, a unos 10 metros, tres policías uniformados de negro permanecían a la espera. Por fin supe la verdad: teníamos que comprar lotería de la Navidad de la policía si queríamos continuar con nuestra excursión.

Compré 300 pesos de lotería navideña policial y reemprendimos la marcha. Sin embargo, el taxista había perdido la ilusión inicial por la aventura y resoplaba continuamente. La carretera era mala, sin asfaltar en muchos tramos, y solo sabíamos que si llegábamos a Paracho, "donde se fabrican los violines", estaríamos cerca de Uruapan. Tras el incidente de la lotería el taxista solo interrumpía su mudez para quejarse de que después de cada descenso venía un ascenso. Y de repente la esposa habló: "Así es la cordillera, amor" Llevábamos más de casi seis horas metidos en el coche y de pronto la mujer del taxista tapatío se puso al mando de la expedición. Examinó el dibujo del amigo de su marido, que ni este ni yo habíamos entendido en absoluto, y pronosticó con franqueza la ruta: primero Cheran, después Paracho, finalmente Uruapan. Luego, inesperadamente para mí, admitió que nos habíamos internado en una zona de narcos, pero que no había nada que temer.

La mujer de taxista parecía saberlo todo acerca de la situación. Repitió el comentario que ya varios mexicanos me habían hecho sobre las funestas consecuencias del bloqueo de fronteras ordenado por Estados Unidos tras el 11 de septiembre del 2001. La acumulación de la droga procedente de Colombia antes con un destino más fácil en el mercado norteamericano, había devastado las ciudades de la franja septentrional y desatado la violencia asesina entre los distintos clanes. La guerra del presidente Calderón contra el narcotráfico se había superpuesto a la guerra de los cárteles entre sí por el dominio del territorio. La consecuencia había sido decenas de miles de muertos. Además, en la actualidad, en ciertas regiones de México como Michoacán, sobre todo donde nos hallábamos, en la Sierra, y más allá, hacia el mar, en Tierra Caliente, los narcos tienen una tupida red de plantaciones y laboratorios.

La mujer del taxista era una experta. Al llegar a Cheran ya me había informado de todas las habilidades de la Familia Michoacana, y al cruzar Paracho, llena de artesanía e instrumentos musicales, yo también me consideraba casi un experto.

Llegamos a Uruapan. Gloria riñó al taxista por su torpeza y me conminó a seguirle al banquete de celebración. Antes, sin embargo, me despedí del taxista. Por suerte la carretera entre Uruapan y Morelia era, al parecer, excelente. A ella le di la lotería de Navidad, con la extraña seguridad de que le tocaría el premio.

El País, 26/12/2010 

[Publicado el 08/1/2011 a las 08:15]

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Comentarios (14)

  • Que buena crónica, con un cierre contundente, la comida michoacanañ

    Comentado por: Arturo Pérez Navarro el 10/2/2011 a las 13:44

  • Lo que resulta algo “inquietante” en esto de los pensadores literatos, pudiera ser quizá, el hecho del "distanciamiento" que de la realidad hacen en beneficio de la inspiración y de la "composición" literaria. Muchos no saben colocarse en ese lugar de “la escritura”; especialmente cuando debajo, o al lado !da igual! del relato “coetáneamente” (¿) hay tanta porquería, tanta hipocresía, tanta muerte, tanta explotación. Se les imponen a estos, (y perdonen la cursilería) esos "apriori del dolor y la compasión" (de los que se hablo en otro lugar del Boomeran(g) reseñando comentando, a mi juicio, un esplendido libro) por encima y en detrimento del posible valor literario y anecdótico de la narración por muy bien que este contada.

    Comentado por: Pablo el 18/1/2011 a las 10:34

  • Me ha llegado a mi correo y quería ver si en realidad era tan impactante…

    Comentado por: sila el 17/1/2011 a las 12:51

  • Oh, noooo!!!Las palabras de un intermediario, y de los peores....con su importante red de contactos, consiguen colocar a sus seguidores allí donde haga falta (en un banco, en un colegio, en universidades privadas...).Los conozco. Son peligrosos, muy peligrosos. Revisten de santidad su enorme hipocresía. No hay compasión, no existe esta palabra para estos talibanes del cristianismo.

    Comentado por: escoin el 17/1/2011 a las 12:08

  • Cuanto más me exalten, Jesús mío, humíllame más en mi corazón, haciéndome saber lo que he sido y lo que seré

    Comentado por: sila el 16/1/2011 a las 14:39

  • Pues brindemos, señor Argullol, brindemos por el peso que se ha quitado de encima y por su buscada Vita Nuova.Pero yo no puedo ni quiero lanzar las páginas a la hoguera. Me parece que este libro me va a acompañar durante mucho tiempo.
    Ha logrado que me mueva con usted, me ha conmovido, unas veces en una danza lenta y acompasada, y otras, de una manera más frenética(a menudo se intercambiaban los ritmos). Las últimas trescientas páginas....una delicia. He llorado con las líneas en que aparece su madre. Me he acordado mucho de la mía y de la tremenda injusticia del alzheimer.
    Roma, las carpa Juanita, sus mascaradas...
    Gracias por todo.

    Comentado por: escoin el 16/1/2011 a las 10:11

  • Leo, enfebrecida, 'Visión desde el fondo del mar'. Felicidades por este maravilloso libro (no al uso en muchos aspectos, realmente novedoso, al menos para mí), por las emociones que me despierta, por las sensaciones que me hace vivir... por lo que me hace reír, por lo que me hace pensar, rememorar, divagar, fantasear...

    Divertidísimo 'La noche de Otulum', genial el 'Tratado erótico-teológico',...

    Enhorabuena.

    Comentado por: Ítaca el 15/1/2011 a las 10:38

  • Una historia interesante, D. Rafael. México quizá sea uno de los Estados democráticos con más número de vivencias “que parecen de ficción” pero sin tan feliz final como la por vd. tan bien relatada y que nunca serán contadas.

    El año pasado sin más, o sea, en 2010, según el propio Gobierno mexicano QUINCE MIL PERSONAS (15.000) murieron en Mexico a causa del “narcotráfico”..... ….multipliques este numero , 15.000, por un índice multiplicador que incluya como mínimo a familiares directos o no de los asesinados, policías y políticos corruptos, sicarios directos, silencios temerosos, abúlicos y desencantados, colaterales financieros de organizaciones nacionales e internacionales, transversalidades multiples..etc, etc,etc,etc…. ¡Vamos! un filón narrativo que llenaría más paginas de intrigas, sufrimientos y saberes sobre la humana condición que toda aquella biblioteca borgiana…y un capitulo extensísimo de la historia universal de la infamia.

    Comentado por: Pablo. el 14/1/2011 a las 17:25

  • ¡Qué taxista más impresentable,Sila!Visto el resultado final...su estrategia tuvo éxito...pero el trayecto podía haber acabado de un modo menos satisfactorio si aquel patán descerebrado no llega a entender su absoluta humillación, o si la entiende de otra manera.¡Qué bueno eres,más, más, quiero más, no pares, dale, dale! Y aquel patán haciéndose cada vez más insignificante en su asiento de conductor....respira, respira, tranquilo, chiquitín....éste es mi portal....ya puedes parar. Lo peor de todo es que el taxi es un servicio público, y no queremos héroes de carretera (aquél no lo era), únicamente que nos lleven al lugar señalado.
    Por cierto, ¿leyeron ustedes el magnífico reportaje sobre las ruinas de Detroit en el magazine de La Vanguardia? Allí habitan también numerosos espectros.

    Comentado por: escoin el 11/1/2011 a las 22:00

  • En una ocasión, un taxista de Madrid (él era del algún país del Este) una noche cuando regresaba a casa bastante tarde, este, se metio en la M-30 que se encontraba completemente vacía de coches y, por donde el límite no excede los 100 y, por los túneles , alcanzó los 160kms o más. Yo podía ver como me miraba por el retrovisor y podia observar como no podía evitar tener esa sonrisa de disfrute., me quería acojonar. Estaba esperando a que yo le dijese mil barbaridades, pero en cambio, me puse el cinturon de seguridad, me lo ajusté bien y le dije, me encanta!!!! da le más caña!!! eres un conductor excelente!!!. Y lo era, por eso, en realidad, aunque sabía que podríamos tener un accidente, a la vez confiaba plenamente en sus facultades como conductor. Estaba convencida de que él, no se quería matar.
    Acto seguido, la velocidad empezó a disminuir y el resto del viaje, fue tranquilo, aunque si soy sincera, ese ultimo tramo me resulto aburrido... cuando llegué a casa y cerré la puerta,noté como me empezaban a temblar las piernecillas, sería al relajarme..

    Comentado por: Sila el 10/1/2011 a las 21:29

  • Excelente historia. Meterse en un taxi a veces puede significar introducirse en el intrincado cerebro del taxista que lo conduce. El coche (el carro, en este caso) cobra la forma de un cuerpo autónomo que nos conduce por los caminos misteriosos de los impulsos de un extraño. La razón, como siempre, mal instruida, conduce por instinto; el corazón viaja mudo en el asiento de atrás y los sentidos se bloquean por temor a lo desconocido. Al final, la razón no encuentra el camino y los sentidos sucumben al chantaje (la mordida, aquí) para esquivar la fría realidad. El corazón se sale con la suya y se lleva los sueños, la ilusión visionaria, que podría cambiarle la vida. Después de todo, siempre hay una madre, una religión o doctrina, una ley o norma que reparte justicia y sanciona. Que viva Méjico lindo.

    Un saludo
    CB

    Comentado por: C.B. el 09/1/2011 a las 23:04

  • Fantástico

    Comentado por: pepe el 09/1/2011 a las 17:00

  • Fantástico viaje al interior del alma imposible de Méjico.

    Comentado por: Pepe el 09/1/2011 a las 16:59

  • Don Rafael, esto es tan pintoresco que según lo leía parecía que estaba viendo una película. El detalle de la policía y la lotería es increíble. Sentía pena por usted y en otras ocasiones hasta me he reído 'de usted'.
    "Visión desde el fondo del mar" le impedirá para el resto de su vida quejarse de viajes difíciles...pero tiene usted la paciencia de un sabio.
    Sigo disfrutando de sus relatos.

    Comentado por: me el 08/1/2011 a las 21:03

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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