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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 30 de mayo de 2020

 Blog de Rafael Argullol

La frontera de la amenaza

Siempre tememos a los bárbaros y siempre creemos que están más allá de una frontera. La naturaleza de esta no es clara y ni siquiera hace falta que su trazado sea demasiado visible. A veces, la frontera tiene aduana y policías, pero en otras ocasiones coincide prácticamente con nuestra piel. Tenemos al vecino, al que no tiene nuestra raza, al que no tiene nuestra nacionalidad, a aquel que al mirarse al espejo no tiene unas facciones como las nuestras. Todos ellos son bárbaros y constituyen una amenaza que nos inquieta, aunque más o menos secretamente también nos fascina. Nuestros queridos griegos -los griegos antiguos- inventaron la onomatopeya despectiva para calificar a los pueblos que no hablaban la lengua griega y, por tanto, emitían sonidos casi animales: bar-bar. No han sido los únicos: cualquier antropólogo sabe que el calificativo más común entre las tribus primitivas era nosotros o los hombres o los seres humanos, lo que, por lo común, llevaba aparejado el desprecio de los demás. Los otros nos turban, pero el problema es que, sin esta turbación, la vida se hace tremendamente monótona. Nos horrorizan los bárbaros y, simultáneamente, esperamos mucho de ellos. Pueden quitarnos lo que tenemos y, al mismo tiempo, pueden darnos lo que no tenemos.

La historia de la literatura es, en cierto modo, una crónica de esta duplicidad. Nunca he creído, por ejemplo, que Ulises se extraviara hasta el punto de necesitar, errante por el Mediterráneo, 10 años para volver a Itaca. No dudo de que quisiera volver a la patria, y a Penélope, pero podemos sospechar que antes deseaba perderse en las múltiples barbaries, no solo en contacto con las Circes y Calipsos, sino enfrentados a todo tipo de Polifemos. En la estela de la Odisea, ¿cuántas obras literarias no son sino la expresión de ese hartazgo de lo propio, cuando se convierte en rutinario, y de esa mezcla de seducción y miedo que lo ajeno nos produce?

Con todo, hay pocas obras que definan de una manera tan desnuda este doble sentimiento como El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati, una auténtica joya de lo que podríamos denominar "literatura de la espera", bien representada a lo largo del siglo XX y que obtiene su quintaesencia en Esperando a Godot de Samuel Beckett. En la novela de Buzzati nuestra ambivalencia ante lo desconocido, ante lo supuestamente bárbaro, se conforma como la experiencia fundamental del protagonista. Giovanni Drogo consume su existencia en la fortaleza Bastiani, una fortificación militar que, desde lo alto de una colina, vigila la fortaleza. Más allá de esta, se dice, los bárbaros -los "tártaros"- se están preparando para la invasión del mundo civilizado. En cualquier momento aparecerá en la estepa la nube de polvo que anuncia a la avanzadilla de los cantos. Giovanni Drogo y sus compañeros de fortín están alerta, pues los rumores siempre se refirieron a una incursión inminente de los tártaros. Pero pasan los días, y nada sucede; después transcurren los años con el mismo resultado. La fortaleza Bastiani se sumerge en la rutina y Giordanni Drogo, llegado al lugar como joven oficial, envejece inexorablemente. Los tártaros no llegan, los bárbaros no acuden a su tenebrosa cita con la civilización. Nadie irrumpe para cambiar el curso de las cosas ni para disipar la atmósfera cargada de la fortificación. En las tres palabras que más horrorizan a los que esperan: nunca pasa nada. Y, sin embargo, no hay día en que Giordanni Drogo deje de mirar, desde la almena, hacia la frontera con la esperanza de que una delgada sombra cruce el horizonte.

Cuando, hace años, leí la novela de Buzzati me acostumbré a buscar esa frontera en los diversos lugares por los que viajaba. El novelista había dado escasos datos para imaginar el desierto de los tártaros. Si uno debiera apostar quizá se inclinaría por algún territorio remoto de lo que era el Imperio Astrohúngaro o por esa punta de Italia septentrional que se disuelve en Istria. Buzzanti desorientó expresamente al lector, tanto en el espacio como en el tiempo. Por consiguiente, era posible imaginar la fortaleza Bastiani en cualquier rincón de Europa y, con el paso del tiempo y los acomodos de la fantasía, asimismo en el exterior de Europa, en otro continente. Fuera donde fuera, siempre había en su interior un Giovanni Drogo que gastaba su vida a la expectativa de lo que tenía que ocurrir inminentemente y nunca ocurría. Los tártaros, los malditos tártaros, no acababan de llegar.

Pronto me di cuenta de que no había que ir muy lejos para divisar la Fortaleza Bastiani y que el fortín que defendía tan celosamente nuestra eventual identidad se hallaba en la propia ciudad, en el propio barro, en alguna de las casas del vecindario, en la propia vivienda y, finalmente, en la propia piel. Cada uno cargaba con su propia fortaleza Bastiani mientras se encarnaba en un Giovanni Drogo infinitamente repetido. Y para cada uno allí estaba la frontera que dividía. Las horas entre lo que era y lo que podía ser. El desierto se extendía, vacío y lleno simultáneamente, delante de todos, y el miedo y la esperanza por la llegada de los bárbaros se superponían hasta confundirse.

Giovanni Drogo esperaba la invasión para poder luchar, concederse una explicación, vencer o ser vencido. Pero los bárbaros nunca llegaron. O quizá lo que ocurrió es que se equivocó de perspectiva. No debía escudriñar obsesivamente la línea de horizonte en busca de la polvareda que señalaba la ansiada invasión. Podría ser que la cosa fuera más simple, mucho más simple, y que el secreto se hallara en el interior de la fortaleza y no fuera, en la estepa: los bárbaros ya habían llegado, y hacía tanto tiempo que se había perdido la memoria de su llegada.

El País, 12/12/2010

[Publicado el 01/1/2011 a las 10:18]

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Comentarios (9)

  • Recuerdo como temía el final del libro...

    Comentado por: Diego el 11/1/2011 a las 08:44

  • No viene a cuento, aunque aparecen "los bárbaros". Soy profe y, por ahora, no demasiado deprimida ni quemada, pero sí preocupada por la situación actual del mundo educativo que parece además ser eterna y sin luz al final del tunel.
    Lo increíble es ponerse a leer los proyectos educativos de los Centros, las normas de convivencia, etc.Toda esa parafernalia formal, vacía , irreal, absurda... Pero alguien medianamente "buena persona" con sentido ético, con conciencia (no pido más) puede creer que la solución de toda la nebulosa gris e infinita en la que está envuelta la educación del momento, en general, se disipa y resuelve con esta basura suave llena de eufemismos y de mentiras, que lo que hace es evitar enfrentarse y encarar de una vez por todas la situación desde la realidad, ir a la raíz??.
    En fin, como se acaban las vacaciones, se piensa en lo que toca de nuevo.Ramón

    Comentado por: Ramón el 07/1/2011 a las 21:44

  • Muy hermosa su narración sobre la estrella de Sirio, así como la jocosa y crítica al mismo tiempo descripción de las risas. En aquel jardín de estatuas horizontales los pétalos "debían" alzarse sobre los ídolos caidos. El problema es que siempre hay nuevos ídolos dispuestos a reemplazar a los antiguos.

    Comentado por: escoin el 07/1/2011 a las 12:35

  • ¡Dios, qué texto más hermoso!
    Estoy anonadada, en general, por la lectura de la Visión desde el fondo del mar. ¡Es absolutamente extraordinario! Me parece, además, escuchar su voz, Rafael, como en los mejores momentos de sus clases. ¡Tremendo! ¡Tremendo!

    Comentado por: A. el 06/1/2011 a las 16:55

  • Muchas gracias, muy interesante. Sobre todo me gusta el momento o detalle en el que rompe con el estereotipo, como siempre, marcado por uno de los contertulios, cuando el presentador le pregunta si sabe conducir... Gracias D.Agudelo. Amelia

    Comentado por: Amelia el 04/1/2011 a las 16:09

  • Señor Agudelo, muchas gracias por el link.
    Ciertamente en el libro se conjuga el viaje interior con el exterior, y pasamos de un gran angular a la visión de detalle,pero no sé hasta qué punto la una se ve condicionada por la otra, o la conforma. Hay muchas otras cosas del libro que me están interesando, pero creo que la mirada también se "educa"( o conforma) desde la experiencia, sea ésta interior o exterior.
    ¿Que la vida estaba fuera? No sé si usted mismo lo cree sinceramente ¿Cuándo se estaba sintiendo, como mínimo, igualmente vivo? Pero le felicito por su disciplina espartana......no leer para no romper la unidad de estilo y escribir de un tirón( un tirón de cuatro años es mucho tirar) es ser muy escrupuloso. Toda obsesión requiere su justa liberación. Envidio el tono muscular de sus muñecas.....

    Comentado por: escoin el 01/1/2011 a las 23:52

  • Pablo, cómo me alegra verlo por aquí. Usted le ha dado el remate.
    Gracias Delfín por el enlace.
    A todos ustedes un año lleno de paz.
    Se dan cuenta que la fecha de hoy es 1/1/11.
    Nunca más volveremos a ver este número. Qué les traiga suerte hoy!

    Comentado por: me el 01/1/2011 a las 18:28

  • Este es un ensayo de desesperanza, de derrota. Si los barbaros están dentro ya - y no nos enteramos - ni siquiera se puede salir en su búsqueda para salir de esa espera. Nadie lo podría haber explicado mejor que usted, Don Rafa

    Comentado por: me el 01/1/2011 a las 18:26

  • Los "barbaros" son el sinsentido, lo irracional, el enemigo que no deseamos realmente que se nos presente, pues en la espera conseguimos darnos un horizonte y una promesa. !Claro que los barbaros estan dentro ya!....!dentro de nosotros mismos incluso!...pero preferimos no "verlos".... Si no recuerdo mal en la novela un capitan(?) cuando le quitan su "espera", su sentido, cambiandolo de destino, se suicida.

    Comentado por: Pablo el 01/1/2011 a las 16:03

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Biografía

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013).

Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010) y Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar. 

Bibliografía

Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio
y la celebración de la belleza
(Acantilado, 2013)

 
Una educación sensorial. Historia personal del desnudo
femenino en la pintura
(Acantilado 2012)
Visiones desde el fonde del mar (Acantilado, 2010).
MICROSITE DEL LIBRO

 

Publicaciones principales

POESÍA
- Disturbios del conocimiento. Barcelona: Icaria Editorial, 1980.
- Duelo en el Valle de la Muerte. Madrid: Editorial Ayuso, 1986.
- El afilador de cuchillos. Barcelona: El Acantilado. Quaderns Crema, 1999.
- El poema de la serpiente. Badajoz: Asociación Cultural Littera Villanueva, 2010.
- Cantos del Naumon. Libros del Aire. Colección Jardín Cerrado, núm. 5, 2010.

NARRATIVA
- Lampedusa. Barcelona: Editorial Montesinos, 1981.
- El asalto del cielo. Barcelona: Editorial Plaza & Janés, 1986.
- Desciende, río invisible. Barcelona: Editorial Destino, 1989.
- La razón del mal. Premio Nadal 1993. Barcelona: Editorial Destino, 1994.
- Transeuropa. Madrid: Alfaguara Ediciones, 1998.
- Davalú o el dolor. Madrid: RBA, 2001.
- Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida. Barcelona: Quaderns Crema, 2013.

ENSAYO
- El Quattrocento. Barcelona: Editorial Montesinos, 1982.
- La atracción del abismo. Barcelona: Editorial Bruguera, 1983. Reeditado 2006.
- El Héroe y el Único. Madrid: Taurus Editorial, 1984.
- Tres miradas sobre el arte. Barcelona: Icaria Editorial, 1985.
- Leopardi. Infelicidad y titanismo. Barcelona, 1986
- Territorio del nómada. Barcelona: Ediciones Destino, 1986.
- El fin del mundo como obra de arte. Barcelona: Ediciones Destino, 1990. Reeditado 2007.
- El cansancio de Occidente (en colaboración con Eugenio Trías). Barcelona: Ediciones Destino, 1994.
- Sabiduría de la ilusión. Madrid: Taurus Editorial, 1994.
- Aventura. Una filosofía nómada. Barcelona: Nuevas Ediciones Debolsillo, 2000.
- Una educación sensorial. Historia personal del desnudo femenino en la pintura. Madrid-México: Fondo de Cultura Económica, 2002. Barcelona: Editorial Acantilado, 2012.
- Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra. Barcelona: Ediciones Destino, 2003.
- Del Ganges al Mediterráneo: un diálogo entre las culturas de India y Europa (en colaboración con Vidya Nivas Mishra). Madrid: Siruela, 2004.
- Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza. Barcelona: Editorial Acantilado 2013.

ESCRITURA TRANSVERSAL
- El cazador de instantes. Barcelona: Ediciones Destino, 1996. Reeditado 2007.
- El Puente de Fuego. Cuaderno de Travesía, 1996-2002. Barcelona: Ediciones Destino, 2004.
- Enciclopedia del crepúsculo. Madrid: El Acantilado, 2006.
- Breviario de la aurora. Barcelona: El Acantilado, 2006.
- Visión desde el fondo del Mar. Barcelona: Editorial Acantilado, 2010. Premio Cálamo 2010. Premio Ciudad de Barcelona 2010.

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