Cifras hispanas

Desde la década del 70, más del 63% de los 9 a 10 millones de votantes hispanos habían dado consecuentemente su voto a los demócratas, identificado siempre como el partido de los inmigrantes, de la izquierda y del centroizquierda.
Sin embargo, con la turbulencia política y el realineamiento de fuerzas creado por los incidentes del 11 de septiembre, su voto, como el de muchos otros votantes en el país, ha ido transformándose.
Así, en las elecciones presidenciales de 2004, las primeras celebradas después del 11-S, Bush obtuvo hasta el 44% del voto hispano. Un cambio de sólo un 7%, pero que significaba el mayor voto latino obtenido jamás por un candidato republicano.
Los temas que dominaban las campañas entonces eran, en ese orden, el de la seguridad nacional y el de los llamados valores morales, como el del matrimonio gay y el aborto.
Los hispanos que votaron por Bush entonces estaban convencidos de que el Partido Republicano manejaba mejor los problemas militares y de seguridad nacional. Y, además, siendo en su gran mayoría católicos o machistas, no favorecían ni el aborto ni el matrimonio gay.
Aún con ese pequeño avance de pocos puntos, Karl Rove y otros estrategas republicanos se sentían lo suficientemente optimistas como para hablar públicamente de consolidar y conservar el voto hispano de forma permanente y, de ese modo, transformar la mayoría legislativa del país hacia la derecha.
Ese cambio en el voto se advirtió más claramente en el sureste y en el oeste, entre los hispanos de origen mexicano o cubano. Sin embargo, en el noreste, en los estados de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticutt y Massachussets, los hispanos -de origen, allí, mayormente caribeño, como los puertorriqueños y los dominicanos- seguían votando, como siempre, masivamente a los demócrata.
Los hispanos dieron la victoria a Bush en cuatro estados en los que ganó por cinco puntos o menos. Se trataba de Nuevo México, en el que forman el 37% del electorado, de Florida, el 14% y de Nevada y Colorado, el 12%.
Pero, hoy, en esos mismos cuatro estados, las encuestas dan la victoria a Obama por cuatro puntos o más.
El regreso a los demócratas parece haberse operado y los votantes hispanos que favorecieron al Partido Republicano en el 2004 y en las legislativas de 2006 han ido trasvasándose de vuelta.
Las razones aparentes son las siguientes.
- Los temas que fueron considerados de urgencia y de salvación nacional y moral y que surgieron después del 11-S han desaparecido hoy del debate nacional.
- Ya mencionamos en otro post que el modo en que el ala conservadora republicana había manejado el tema de la inmigración alejó en masa a los hispanos. Además, la inmigración no ha sido tema nacional de debate en estas elecciones.
- Los temas que se discuten a lo largo de la campaña son, la economía, naturalmente, el seguro de salud, la educación y, en menor medida, las guerras de Irak y de Afganistán. En esos temas, según las encuestas, los hispanos prefieren las posiciones de los demócratas.
Sin embargo, a pesar de que se siente como si ya los dados hubieran sido lanzados y que caerán a favor de Obama, estas cifras también recuerdan que, para los demócratas, nada es seguro; acaso ya no en estas elecciones, sino en las que están por venir.
[Publicado el 17/10/2008 a las 10:02]
Héctor: nos conocimos en Paris en los 80 cuando lo de Manolo Abreu.
Mi e-mail: jlecheverria51@hotmail.com
Espero verte nuevamente... en Paris.
Comentado por: José Luis Echeverria el 29/3/2009 a las 01:38
Lo triste es que se trata de nada más y nada menos que de un duelo. De uno hípico, además, porque muchos electores se toman las elecciones como una apuesta.
No importan los contenidos.
Importa qué tan mediático es un candidato, si hace demasiadas muecas o si le llegó la hora a su color de piel.
Todo esto, más la crisis mundial actual, no hace sino demostrar que lo que está mal también es nuestra llamada democracia. Ya no lo es. Es una mediocracia en parte: el poder que tienen los medios para favorecer o no a determinado candidato.
Por otra parte, ahora que vemos que los gobiernos se arrogan competencias casi dictatoriales (las mismas que le criticaban a Chávez y Morales) sin que las masas ni se inquieten debido al pánico por más que es su dinero el que está en juego, está más claro que nunca que el futuro debe pasar por una nueva forma de entender nuestras organizaciones sociales.
Al margen del régimen, partido o ideología de turno, lo principal deberá ser una fiscalización constante, continua y efectiva de la mayor cantidad posible de ciudadanos organizados sin bandera política, solo por simples intereses comunitarios.
La política partidaria hace demasiado daño como para ser sostenible.
Por lo menos en la Ley de la Selva tradicional ganaba el más fuerte.
En la actual crisis financiera son las cucarachas, a las que se les ha reventado el globo hiperinflado que les servía de disfraz y ahora ruegan que se lo vuelvan a inflar con más dinero ajeno.
Entonces, el payaso del circo, que ha llegado con trampas a director, sale a la pista y grita: ‘¡Son mis amigas!’
Y el público ingenuo y obediente baja y se pone a inflar diligentemente el disfraz de las cucacharitas con su propio dinero.
¿Cómo puede llamarse democracia a la dictadura de los payasos sobre los pollos?
Comentado por: http://hjorgev.wordpress.com/ el 17/10/2008 a las 21:05
Héctor Feliciano es puertorriqueño y actualmente escribe desde Nueva York, para los diarios El País y Clarín y la revista de crónicas Etiqueta Negra. Ha sido corresponsal cultural en Europa para los diarios The Washington Post y Los Angeles Times. Residió en París por más de dieciocho años, en donde ejerció, además, como redactor en jefe de World Media Network, una agrupación de diarios europeos. También trabajó como consejero artístico en la Oficina de Asuntos Culturales de la Alcaldía de París. Es, además, maestro del Taller anual de reportería e investigación cultural de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, fundada por Gabriel García Márquez.
Con su libro, El museo desaparecido -la conspiración nazi para robar las obras maestras del arte mundial, obtuvo la beca del National Arts Journalism Fellowship Program (NAJP), otorgada por la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. Feliciano dedicó más de ocho años de investigación a rastrear la historia del saqueo de arte por los nazis y ubicó más de dos mil obras de arte desaparecidas desde la guerra, en museos, galerías, colecciones privadas y casas de subasta en Europa y los Estados Unidos. Desde la publicación del libro, miles de pinturas y otras obras han sido devueltas por museos y coleccionistas a sus propietarios legítimos. Feliciano ha sido miembro del Comité de expertos de la Comisión Presidencial de Bienes del Holocausto en los Estados Unidos.
Es licenciado en Historia por la Universidad de Brandeis y tiene una maestría de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia y un diploma a nivel doctoral en Literatura Comparada de la Universidad de París.
17/1/2010 19:47
Publicado por: Leticia
10/11/2009 01:30
esto es un tipo de tecnica para...
Publicado por: anderson ruiz huancas
29/3/2009 01:38
Publicado por: José Luis Echeverria
05/1/2009 18:04
Publicado por: Marcos Doespiritusanto
07/11/2008 20:41
Publicado por: maria fernanda pauta espinoza
07/11/2008 02:21
fue un logro por que obama fue...
Publicado por: junior
05/11/2008 03:56
QUE BUENO QUE LA TAL TERESA NO...
Publicado por: Lilith
03/11/2008 16:51
Yo pienso que detras de Obama...
Publicado por: CECILIA CAMILIN
03/11/2008 13:32
Publicado por: Alain
01/11/2008 01:35
Publicado por: Lilith
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