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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 25 de octubre de 2020

 Javier Fernández de Castro

Besarabia

Una de las muchas ventajas de la caída del "Muro de Berlín", y tras el derrumbamiento del bloque de países oprimidos por la bota soviética, ha sido la aparición de un inagotable filón de escritores que sobrevivieron como pudieron a la dictadura impuesta por Moscú en todos y cada uno de esos países y que ahora, poco a poco, están siendo traducidos a las lenguas literarias más importantes, incluida la castellana.

                Otra ventaja de su  tardía aparición (aunque a ellos le hará maldita la gracia) es que todos ellos nos llegan ya enseñados, o por decirlo de forma más exacta: no se trata de jóvenes  que irrumpen de repente con sus obras experimentales o sus primeras experiencias literarias  sino de escritores con sus carreras (y en algunos casos también sus vidas) ya terminadas, por lo que resulta más fácil elegir lo mejor de cada uno. Además, y pese a que ha sido objeto de una persecución que prosigue todavía hoy, una vez muerto, el "realismo socialista" que muchos de estos escritores se vieron obligados a practicar no es un obstáculo a la hora de escribir buenos relatos (por muy injustos, sañudos y atrabiliarios que fueran) tampoco han sido un obstáculo insuperable para que aquella "realidad" que el "realismo socialista" oficial trataba de ocultar haya acabado por salir a la luz.

                Iliá Mitrofanov es un excelente ejemplo de todo lo anterior y, para su desgracia, pertenece al grupo de quienes la fama y la difusión en occidente les llega demasiado tarde (Mitrofanov murió en un accidente de coche ocurrido en 1994, cuando contaba sólo cuarenta y seis años edad y podía por lo tanto haber dejado una obra mucho más extensa y evolucionada). Porque ésa es otra.  Nadie diría, leyendo los tres relatos incluidos en la edición castellana bajo el título inventado de Besarabia, que al tiempo de escribir sus primeros relatos, en Occidente la novela estaba experimentado una serie de movimientos paralelos y a veces superpuestos y que iban desde el Nouveau Roman, el realismo mágico y el realismo sucio a todos los demás intentos por deconstruir el arte de novelar.

                Por completo ajeno a todo ello, es de suponer que la censura soviética se cercioró de que así fuera, Iliá Mitrofanov se las arregló estupendamente para escribir unos relatos que fascinan por la profundidad humana de sus desventuras (por ejemplo ese pobre hombre tan debilitado por el hambre que, tras haber enterrado uno tras otro y con sus propias manos a sus hijos, al final ve morir a su esposa y al último de sus hijos sentados a la puerta de casa y carece de fuerza para enterrarlos, por lo que convive con ellos mientras lucha por sobrevivir). Y que fascinan  también por el retrato de la vida cotidiana, las condiciones de vida o los tipos humanos que pululan por un universo para nosotros tan ignoto como es la Besarabia que da título al libro. Una tierra desconocida para la inmensa mayoría de nosotros, pero también para el resto del mundo, hasta el extremo de que uno de los personajes, sorprendido por la llegada de los soviéticos, pregunta extrañado cómo se las han arreglado para encontrar ese lugar "tan a trasmano que creemos vivir olvidados". Los dos primeros relatos "El testigo" y "La malaventura" están contados en primera persona y aunque el tiempo y los personajes apenas tienen relación, empezando porque en el primero el narrador es un barbero y en el segundo una gitana de adopción, la voz es la misma, porque también es idéntica  la desesperación  y la presencia determinante los invasores soviéticos. El tercero, "El pasajero",  ambientado en Odesa, está contado en tercera persona pero desde dentro, por lo que tampoco hay una ruptura estilística ni de pathos.  Al igual que la tierra que los vio nacer, Besarabia, ninguno de los personajes es dueño de su destino y por ello mismo ninguno es culpable o inocente de nada. Cuando la lucha por la subsistencia es tan feroz, la felicidad, en feliz definición del propio Mitrofanov, "es como un rayo de sol" y nadie puede aspirar a apropiarse de ella. Hasta los títulos (El testigo, La malaventura y El pasajero), parecen hacer referencia al destino de esos personajes destinados a pasar por la vida sin aferrarse a nada, ni dejar huella ni trascendencia, pero rescatados del olvido por un escritor que debió de conocerlos bien y que tuvo el don de trasladarlos al papel de forma muy verosímil.

 

Besarabia

Iliá Mitrofanov

Lumen

[Publicado el 17/5/2010 a las 11:15]

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Comentarios (3)

  • Interesante reseña

    Comentado por: personalizados pequena sereia el 10/7/2015 a las 02:51

  • PUES YO SI LO HE LEIDO Y ME PARECE UN LIBRO INTERESANTE,NO TE DEJA INDIFERENTE CUANDO ACABAS DE LEERLO,Y ESO ES ALGO QUE BUSCO CUANDO COMPRO UN LIBRO.YO ESTOY UN POCO ABURRIDO DE LA NOVELA DE ESTILO OCCIDENTAL Y ESPAÑOLA ( QUE ES PREVISIBLE )LO QUE VA A SUCEDER CON LOS PERSONAJES Y SU FINAL;PERO AQUI SON TRES RELATOS DIFERENTES EN UN SOLO LIBRO , ESCRITOS CON UN ESTILO MUY PECULIAR DEL AUTOR QUE ADAPTA EL ESTILO NARRATIVO AL PERSONAJE QUE ESTA DESCRIBIENDO,ESO YA EN SI ES UN LOGRO MAGISTRAL Y SORPRENDENTE,SI A ESO LE AÑADIMOS LA CARGA HUMANA Y EMOCIONAL QUE NOS TRASMITEN LOS PERSONAJES DAN A ESTA NOVELA UNA NARRACION QUE NO SE OLVIDA TAN FACILMENTE.
    DICES ANNA QUE NO LO LEERAS ENTRE OTRAS COSAS POR LA TRISTEZA Y EL DESASOSIEGO....PUES ES CIERTO,LAS PAGINAS ESTAN LLENAS DE ESO,PERO TAMBIEN TE HACEN SONREIR Y PENSAR SOBRE EL SENTIDO DE LA VIDA Y LAS EMOCIONES DEL SER HUMANO,LO DICHO UNA NOVELA ALTAMENTE RECOMENDABLE.

    Comentado por: JESUS el 24/3/2011 a las 11:55

  • No voy a leerlo, casi seguro, por la tristeza terrible y el desasosiego que intuyo deben transmitir estos relatos y también porque me faltan tiempos. Pero tu comentario me acerca a otro mundo, otros paisajes humanos, otras búsquedas.... ¿Acaso no es eso la buena literatura? El viajar a no sabes bien donde, a pesar de que la portada, el nombre del autor, la escasa o mucha referencia que tengas de él... te hayan sugerido la prontitud de empezar a leer y seguir pasando página tras página.Gracias por el breve recreo literario que me permites.

    Comentado por: anna el 03/6/2010 a las 08:06

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Foto autor

Biografía

Javier Fernández de Castro (Aranda de Duero, Burgos, 1942- Fontrubí, Barcelona, 2020) ejerció entre otros los oficios de corresponsal de prensa (Londres) y profesor universitario (San Sebastián), aunque mayoritariamente su actividad laboral estuvo vinculada al mundo editorial.  En paralelo a sus trabajos para unos y otros, se dedicó asiduamente a la escritura, contando en su haber con una decena de libros, en especial novelas. 

Bibliografía

Entre sus novelas se podrían destacar Laberinto de fango (1981), La novia del capitán (1986), La guerra de los trofeos (1986), Tiempo de Beleño ( 1995) y La tierra prometida (Premio Ciudad de Barcelona 1999). En el año 2000 publicó El cuento de la mucha muerte, rebautizado como Crónica por el editor, y que es la continuación de La tierra prometida. En 2008 apareció en Editorial  Bruguera,  Tres cuentos de otoño, su primera pero no última incursión en el relato corto.

 

Traducciones

Wagenbach (2011)

 

Edición alemana del libro Tiempo de beleño, Plaza&Janés, 1994 

 

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