Vidas y muertes de Luís Martín-Santos

José Lázaro
Tusquets Editores
El autor de esta brillante biografía de Luís Martín Santos, José Bermejo, expone su punto de vista acerca del biografiado incluso en el título, pues al hablar de "vidas" y "muertes" está diciendo de forma chocante y llamativa lo mismo que en la página 79, y bajo el epígrafe "El hombre multidimensional", va a decir de manera más razonada: "A medida que se profundiza en los escritos de Luís Martín-Santos - se dijo el inquiridor - y se van recorriendo los recuerdos de quienes le conocieron, se dibuja la imagen de un hombre que era a la vez varios hombres [...] Quizá lo que le proporciona a alguien un carácter "excepcional" sea la abundancia y la riqueza de los múltiples yos que le constituyen. [Luís Martín-Santos] era un hombre multidimensional: seductor irresistible y gélido displicente; metafísico vocacional y científico positivista; militante político clandestino que lucha en vano por cambiar su país e inesperado escritor que cambia su literatura [...] afectuoso padre de familia recordado por sus hijos y alegre juerguista conocido por sus amigos noctámbulos...".
Para llevar a cabo su retrato de ese personaje múltiple y contradictorio José Lázaro ha recurrido a su vez a una metodología polifacética (el reportaje, el testimonio oral y escrito, la biografía, la disquisición teórica, las citas de textos, cartas o artículos del propio autor, etcétera) que a él, el biógrafo, le resulta muy próxima, pues de eso vive: cuando no se dedica a escribir biografías da clases en la Universidad Autónoma de Madrid de humanidades médicas, una disciplina que propone la aplicación a la medicina de todas las ciencias humanas y sociales. Y lo que vale para la medicina, parece haberse dicho el autor, por qué no aplicarlo a la biografía.
El epígrafe citado es asimismo revelador de una peculiaridad del método elegido y que al principio, y hasta que te acostumbras, resulta un tanto desorientador. Y me estoy refiriendo a ese "inquiridor" que aparece todo el rato preguntando, reflexionando y divagando, y que no es otro sino el propio biógrafo, oculto tras esa convención supongo que por huir del yo y en busca de un elemento distanciador/objetivador. Otro tanto cabría decir de algunos de los amigos, conocidos y contemporáneos de Martín-Santos, y que unas veces aparecen con sus nombres y otras bajo apelativos tales como "el oftalmólogo", "el cineasta", "el abogado", etc. La identificación no plantea excesivos problemas porque al principio del libro se ofrece una lista de actores en las que figuran el nombre y el apelativo que luego se les aplicará. O no. Pero tratándose de un personaje complejo y misterioso como fue Luís Martín-Santos, esta dificultad adicional, o la insistencia del autor en presentarse como "el inquiridor" y otros sistemas de distanciamiento es, cuanto menos, innecesaria.
Sin embargo se trata de un mal menor y la fascinación que irradia el biografiado acaba por imponerse a toda consideración otra que no sean las figuras que se van superponiendo según pasan los capítulos: "La muerte", "El hombre", "El psiquiatra", El socialista" ,etc. Son facetas del biografiado que resultan indispensables para su cabal comprensión, entre otras cosas porque aportan una información muy poco conocida sobre el entorno y los primeros años de la vida de Martín-Santos. Que ni siquiera sus más íntimos amigos sean capaces de coincidir en las circunstancias que rodearon la muerte del escritor a causa de un accidente de automóvil es muy significativo, pero sobre todo revelador de las dificultades que entrañará la exposición de otros aspectos mucho más complejos, como por ejemplo la influencia de la psiquiatría en su escritura. En cambio queda claro desde el primer momento que su faceta como político quizá tuvo una gran importancia en su formación personal y su correlativa relación con el mundo, pero que apenas tuvo repercusión en el desarrollo de los acontecimientos en aquellas fechas decisivas para la perpetuación del franquismo. Tras un breve, intenso pero altamente insatisfactorio paso por las altas esferas del socialismo español, Martín-Santos se retiró de la política con discreción y sin acritud.
En cambio, desde que aparece "El escritor" y hasta elfinal, la biografía experimenta un manifiesto salto cualitativo, pues no cabe duda de Tiempo de silencio (1962) no sólo es una novela excepcional en sí misma sino que tuvo una influencia decisiva en el desarrollo de la literatura española de su época, llegando a ofrecer una alternativa de gran valor frente al otro gran fenómeno literario de la época, es decir, el boom de la novela latinoamericana. La construcción del libro, las aportaciones de quienes vivieron el proceso de su creación y el análisis literario que lleva a cabo José Lázaro son muy valiosos. Y si la memoria, las diversas facetas de un mismo hecho que surgen de la mera evocación o la posibilidad de proyectar como futuro un imaginario propio fueron temas fundamentales y constitutivos del entramado de eso que hoy conocemos como Tiempo de silencio, José Lázaro se ha valido de esas mismas armas para terminar la elaboración de aquel personaje múltiple, "excepcional" y entrañable que fue Luís Martín- Santos.
[Publicado el 25/2/2009 a las 10:45]
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Supongo que lo escrito en la primera línea es un error: "El autor de esta brillante biografía de Luís Martín Santos, José Bermejo..." ¿No habíamos quedado en que se trata de José Lázaro?
Comentado por: Joaquín Bernal el 10/1/2010 a las 18:19
Y yo me pregunto: ¿por qué las biografías publicadas en el mundo editorial anglosajón son tan «relax»? Los temas sobre el biografiado surgen espontáneos, aunque a veces chocantes, pueden ser transparentes y más o menos distantes de la realidad del lector. En cambio, las biografías publicadas en español lucen forzadas, se leen con reticencias, son un poco casposas y hasta forzadas...Claro, la de Machado por Ian Gibson es una excepción...¿será porque es anglosajón?
Creo que los biógrafos españoles tienen mucho que aprender.
Comentado por: Ada o el ardor el 26/2/2009 a las 06:01
Entre sus novelas se podrían destacar Laberinto de fango (1981), La novia del capitán (1986), La guerra de los trofeos (1986), Tiempo de Beleño ( 1995) y La tierra prometida (Premio Ciudad de Barcelona 1999). En el año 2000 publicó El cuento de la mucha muerte, rebautizado como Crónica por el editor, y que es la continuación de La tierra prometida. En 2008 apareció en Editorial Bruguera, Tres cuentos de otoño, su primera pero no última incursión en el relato corto.
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