Martín de Riquer
Vivir la literatura
Cristina Gatell/Glória Soler
Por encima de ideologías y banderas, más allá de las estrategias de unos y otros,
y con un desdén aristocrático por las afiliaciones y los destinos históricos asumidos o atribuidos, la presente biografía del filólogo, historiador y profesor Martín de Riquer es el vivo retrato de un hombre de una trayectoria intelectual rigurosa y excepcional. Pero sobre todo es el retrato de un hombre que ha hecho siempre lo que le gustaba, razón por la cual su biografía transmite una envidiable sensación de diversión, entendida ésta como una profunda e irrenunciable relación entre lo que haces y lo que más te gusta hacer. De ahí que, para un profesor y estudioso de las literaturas catalana, castellana o provenzal , que sus biógrafos puedan decir de él que "vivió la literatura" es el mejor elogio que se le podría hacer.
Pese a que nació en 1914 y por lo tanto no ha cumplido aún cien años, su biografía abarca bastante más de un siglo de la historia contemporánea de Cataluña porque Martín de Riquer no sólo pertenece a una familia que guarda un archivo muy completo desde hace cinco generaciones sino que él tiene muy presentes a sus antepasados, por lo que las biografías de éstos, sus profesiones e ideologías, y hasta las actitudes vitales ( ahí están esos pocos miles de pesetas que le dieron al finalizar su primer mes de trabajo, "la primera vez que a un Riquer le pagaban por trabajar", dirá él mismo con una inconfundible ironía aristocrática) forman parte indisoluble de su personalidad y de su cotidianidad.
El cuerpo principal de Vivir la literatura, surge de las 120 horas de conversaciones que las dos autoras del libro, Cristina Gatell y Glòria Soler, mantuvieron con Riquer a lo largo de varios meses. Según cuentan ellas mismas, una vez tratada a fondo con él alguna cuestión, o aclarado algún punto difícil, venía el trabajo de comprobación documental, por lo general mediante la consulta en archivos, aunque la mayoría de veces tenían a su disposición los testimonios escritos de los propios testigos. Lo cual era una tarea que en todo caso les planteaba más problemas por exceso de material que por defecto, pues dichos testigos integraban lo más granado de la intelectualidad catalana desde la década de 1930 hasta nuestros días, y que incluía profesores e investigadores, escritores y periodistas y bastantes políticos que en su momento fueron tan eminentes como Dionisio Ridruejo, Jefe Nacional de Propaganda durante la Guerra Civil, pero también los personajes más influyentes del panorama actual, desde el rey don Juan Carlos hasta escritores como Manuel Vázquez Montalbán, que le rindió un pequeño homenaje sacándole como "el malo" en una de sus últimas novelas.
Aparte del notable rigor intelectual desplegado por las autoras, si algún aspecto cabe destacar de esta biografía es la valentía, la honestidad y la actitud de encarar los problemas de frente y sin pretender en ningún momento tergiversar, ni mucho menos ocultar, los aspectos más conflictivos. Que son muchos. Sin ir más lejos, Martín de Riquer inició su trayectoria pública como un apasionado defensor de la primacía de la literatura catalana sobre la española, sosteniendo con idéntica pasión que apostar por el bilingüismo era firmar la condena a muerte de la lengua que estuviese en una posición más débil, en este caso la catalana.
Pero llegada la Guerra Civil, Martín de Riquer no sólo se pasó al llamado bando nacional sino que, una vez finalizada la contienda, ejerció en Barcelona cargos que se le ofrecían por su condición de falangista y que continúan siendo de difícil justificación (propaganda a favor del franquismo, censura de libros y revistas, etc.). Por fortuna para él, su progresiva implicación en la Universidad le permitió ir alejándose de los cargos oficiales y dedicarse a sus dos tareas favoritas, la investigación y la docencia.
En las transcripciones de las conversaciones con él (que por otra parte son un magnífica pieza de literatura coloquial), queda claro que unos temas le gustan menos que otros, en cuyo caso puede contestar con un monosílabo o remitir a una fuente más fiable que su memoria. Otras veces en cambio, en lugar de pasar página se detiene en descripciones insólitas, como por ejemplo su sueño de entrar en Barcelona al frente de las tropas vencedoras montado en un caballo blanco, vestido de uniforme y tocado con un yelmo adornado de plumas. Cosas de literatos.
Tal y como han sido enfocada esta biografía, la verdadera lección no radica en la importancia de la labor intelectual del biografiado (que ha sido inmensa) sino en su dimensión humana(asimismo inmensa). Y a este respecto es de destacar que la inmensa mayoría de sus amigos de juventud, más una importante serie de personas que iría conociendo a lo largo de su vida, han seguido formando parte de su extenso círculo de amistades, dándose casos tan notorios como el de su relación y estrecha colaboración con el poeta, catedrático y traductor José María Valverde, con el que escribió una monumental Historia de la Literatura Universal pese a mantener unas diferencias ideológicas que en principio les debieran haber impedido trabajar juntos.
[Publicado el 22/12/2008 a las 11:30]
Un gran libro al que precedía una gran reseña.
Además de ser la biografía de Riquer, lo es también de una época, de muchos de sus protagonistas y, sobre todo, de una manera particular de tomarse la enseñanza como una actividad basada en el respeto absoluto entre profesores y alumnos, excéntrica incluso en su época y hoy en día casi inimaginable.
La inclusión de buena parte del informe de Riquer "El problema del idioma, la política cultural del régimen y las peculiaridades de la vida universitaria, intelectual y artística de Cataluña" del año 1962, ilumina muchas zonas oscuras de aquellos años y contradice buena parte del discurso oficial de hoy en día.
Gracias por su recomendación.
Comentado por: knudsen el 11/1/2009 a las 14:18
Al leer tu reseña sobre "Vivir la literatura" enseguida supe cual sería mi regalo de Reyes. Cuando estaba en la universidad siempre lamenté no haber podido asistir a una clase de tan sabio profesor que me hacía pasar ratos deliciosos en sus libros de estudio. Siempre me interesó la parte más humana del erudito, del estudioso, del sabio, y he aquí una gran ocasión. Esta pasión por el saber, por el conocimiento como puro gozo, qué gran atributo del ser humano! Y, por encima de todo, la mejor prueba de que la cultura, el conocimiento nos hace más flexibles, más anchos de miras, es, como tu muy bien señalas, el hecho de que Martín de Riquer es capaz de mantener profunda y larga amistad con gente de distinta ideología. Leer tus reseñas siempre es un estímulo a continuar leyendo, descubriendo y gozando con las palabras, los argumentos, los sueños. Gracias
Comentado por: anna llorens el 07/1/2009 a las 12:11
Entre sus novelas se podrían destacar Laberinto de fango (1981), La novia del capitán (1986), La guerra de los trofeos (1986), Tiempo de Beleño ( 1995) y La tierra prometida (Premio Ciudad de Barcelona 1999). En el año 2000 publicó El cuento de la mucha muerte, rebautizado como Crónica por el editor, y que es la continuación de La tierra prometida. En 2008 apareció en Editorial Bruguera, Tres cuentos de otoño, su primera pero no última incursión en el relato corto.
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