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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 29 de noviembre de 2020

 Javier Fernández de Castro

Los trazos de la canción

A lo largo de 2019 el realizador aleman Werner Herzog estrenó en Estados Unidos tres largometrajes propios, lo que en un hombre de su edad (78 años) parece un signo de vitalidad envidiable. La última de esas tres poducciones, Nomad, In the Footsteps of Bruce Chatwin (Nómada, Tras los pasos de Bruce Chatwin) se presentó en Europa dentro de este mismo 2020 y acaba de ser emitida en abierto para solaz de los agobiados internautas confinados por el dichoso coronavirus. Gracias a tan inesperada circunstancia, y estimulados por la poderosa sugestión de las imágenes, seguramente habrán sido muchos quienes hayan aprovechado para hacer una revisión del ayer muy famoso y hoy un tanto olvidado Chatwin. Y de paso también para  releer en especial su libro más ambicioso (y por desgracia fallido) Songlines (traducido en castellano con el afortunado  título de Los trazos de la canción).

El  documental es básicamente un emocionado canto a la amistad que unió casi de por vida al cineasta alemán y al escritor de origen inglés pero ciudadano del mundo (nómada) por vocación. Y también es una especie de preparación para la caminata final, o por ponerlo en los mismos términos que en su día lo hizo Baroja al hablar de sí mismo, una guía para encarar con dignidad “la última vuelta del camino”. Incluye pasajes tan impresionantes como el momento en que un Chatwin visiblemente enfermo pide con mirada alucinada al amigo que acabe de una vez con su vida.. Y también ofrece momentos decididamente chuscos, como el de la intervención de un reyezuelo africano de tercera categoría que al devolverle a Chatwin el libro que éste le prestó comenta que lo ha encontrado plagado de circunloquios. Por todos los santos. Están metidos de lleno en el rodaje de una caótica película en plena selva (Cobra verde) con centenares de extras descontrolados haciendo de las suyas delante y detrás de la cámara y con un no menos descontrolado Klaus Kinski persiguiendo nativas y maltratando con idéntica fruición a los compañeros de reparto. Y el reyezuelo en cuestión considera que en el libro hay un exceso de circunloquios (!).

¿Y en la actual circunstancia, cuando el intencionado abuso político y económico de las fake news está perturbando gravemente el normal funcionamiento de los medios de comunicación  entre humanos, ¿cómo trata Herzog al amigo que en su día fue acusado  justamente de adornar en exceso sus relatos (es decir, que una significativa porción de sus escritos podría ser una invención)? “Sí”, reconoce Herzgog con toda naturalidad: “Bruce a veces adornaba en exceso la verdad, pero solamente con intención de que fuese verdad y media”.

Resumiendo  mucho, la idea básica de Chatwin cuando empezó su largo periplo australiano en busca de material para Songlines era que en respuesta al brutal exterminio de los aborígenes por parte de los colonos europeos, los escasos supervivientes se movían sin descanso por todo el continente como si éste fuese una especie de mapa de la memoria. Para ellos, perpetuos vagabundos una vez despojados del solar de sus antepasados, hasta el más insignificante rincón del país se podría leer como una partitura musical.

Chatwin pasó años reuniendo evidencias, haciéndose acompañar e instruir por nativos y aventurando hipótesis tan sugestivas como la que expone en las páginas 212 y 213 de la edición de Mario Muchnik. A propósito de la necesidad de movimiento continuo que según él aqueja a los humanos en lo más profundo de su ser (después de todo fuimos recolectores nómadas antes de asentarnos), dice: “En el Islam, y sobre todo en las órdenes sufís la siyahat o “deambulación” —el acto o el ritmo de caminar—se utilizaba como técnica apropiada para disolver los vínculos del mundo y para permitir que el hombre se perdiera en Dios”.

“El propósito del derviche consistía en convertirse  en un “muerto caminante”: un ser cuyo cuerpo permanece vivo en la Tierra pero cuya alma ya está en el Cielo. Un manual sufí, el Kash-al-Mahjub, dice que al aproximarse el final de su viaje el derviche se convierte en el camino y no en el caminante, o sea en un lugar sobre el cual transita alguien que no es un viajero siguiendo su propio camino”. Dicho ahora como a su manera lo hizo Antonio Machado,  “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Mira por dónde asoma Castilla al final de un interminble desierto australiano.  .

En su primera aparición pública (1987) Songlines tuvo una gran repercusión tanto en Europa como en Estados Unidos, pero Chatwin no quedó satisfecho. Consideraba que era una obra de ficción (una novela) y no un relato de viajes y siguió trabajando en el texto casi hasta su muerte. Una vez incorporados todos los fragmentos, reflexiones, notas, fichas y retazos que había ido reuniendo durante años, se adivina el propósito o proyecto narrativo, pero en efecto no es una novela.  Lo cual no impide que como idea original, la simbiosis de  música y camino en tanto que depósito de la memoria resulte fascinante.

Los trazos de la canción

Bruce Chatwin

Traducción de Eduardo Goligorsky

Muchnik Editores

 

 

 

  

 

 

[Publicado el 19/5/2020 a las 06:36]

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Biografía

Javier Fernández de Castro (Aranda de Duero, Burgos, 1942- Fontrubí, Barcelona, 2020) ejerció entre otros los oficios de corresponsal de prensa (Londres) y profesor universitario (San Sebastián), aunque mayoritariamente su actividad laboral estuvo vinculada al mundo editorial.  En paralelo a sus trabajos para unos y otros, se dedicó asiduamente a la escritura, contando en su haber con una decena de libros, en especial novelas. 

Bibliografía

Entre sus novelas se podrían destacar Laberinto de fango (1981), La novia del capitán (1986), La guerra de los trofeos (1986), Tiempo de Beleño ( 1995) y La tierra prometida (Premio Ciudad de Barcelona 1999). En el año 2000 publicó El cuento de la mucha muerte, rebautizado como Crónica por el editor, y que es la continuación de La tierra prometida. En 2008 apareció en Editorial  Bruguera,  Tres cuentos de otoño, su primera pero no última incursión en el relato corto.

 

Traducciones

Wagenbach (2011)

 

Edición alemana del libro Tiempo de beleño, Plaza&Janés, 1994 

 

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