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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 14 de octubre de 2019

 Crítica literaria de Javier Fernández de Castro

Capturar la luz

Antes de aventurarse  a leer este libro  es aconsejable repasar con cuidado el apartado de Agradecimientos y el Índice analítico. La sola mención de las instituciones académicas a las que el autor agradece que le brindaran la oportunidad de trabajar allí y relacionarse con los respectivos cuerpos docentes, o la lista de autores y personajes mencionados a lo largo del libro basta para disipar cualquier falsa esperanza de que Arthur Zajonc sea un divulgador o un visionario dispuesto a llenar casi cuatrocientas páginas de anécdotas y curiosidades más o menos científicas, por no hablar de interpretaciones esotéricas o casi mágicas. Lejos de ello, Arthur Zajonc es un científico puro que lleva toda la vida tratando de comprender ese misterioso  fenómeno al que llamamos luz. Lo que ocurre es que por fortuna el autor es un científico  un tanto peculiar porqure, a diferencia de lo que hacen muchos colegas suyos, no trata con paciencia y benevolente suficiencia los esfuerzos de interpretación que se han hecho desde tiempos inmemoriales en  campos muy alejados  de la ciencia. Y como él mismo dice, “la luz ha dado lugar a innumerables asociaciones artísticas y religiosas de una belleza extraordinaria.  Los físicos  lo han abordado por medio de la ciencia; los pensadores religiosos, por medio del símbolo; los artistas y los técnicos, por medio de la práctica. Cada una de esas perspectivas da voz a una parte de nuestra experiencia. […] A lo largo de los tres últimos siglos las dimensiones artísticas y religiosas de la luz se han mantenido aisladas de su estudio científico. Me parece que ha llegado la hora de volver a unirlas y elaborar una imagen más completa de la luz que la que cualquier disciplina es capaz de ofrecer por separado”.

                El propósito del libro, pues, queda claramente definido: una investigación a través del tiempo acerca de las conjeturas, intuiciones, hallazgos y errores realizados a  través del tiempo por personalidades tan dispares como Homero, Zoroastro, Juan el Evangelista, Brunelleschi, Newton, Thomas Young, Goethe (largo y tendido) Faraday, Maxwell, Rudolf Steiner, Einstein, Feyman, David Bohm o John Wheeler. Si algunos de estos nombres resultan desconocidos o no quedan bien situados, no tema el lector porque Zajonc se encarga de situárselos en el tiempo y su circunstancia, dibujando en ocasiones unos personajes tan fascinantes, como por ejemplo Faraday, pero también Brunelleschi y otros, que cuesta trabajo no dejar la lectura para ponerse a buscar información sobre ellos y terminar de conocerlos. Y lo mismo cabe decir de fenómenos como el arcoíris o la aurora boreal, en apariencia archiconocidos pero que al ser examinados con un poco de cuidado resultan ser tan desconocidos y misteriosos como la luz misma. Porque ésa es otra.

                Antes de exponer sus intenciones al escribir este libro (tal y como quedan reflejadas en la cita reproducida más arriba) Arthur Zajonc  ha hecho un pequeño recuento de sus  esfuerzos de toda la vida por entender qué es la luz, y aunque reconoce el gran avance que supuso la teoría cuántica, una teoría que todos los grandes físicos modernos se han esforzado por comprender en toda su complejidad aunque haya sido en vano, dice:”Cuando entendí que, pese a toda la fuerza, precisión y belleza de la óptica cuántica, todavía no sabemos lo que es la luz, me entusiasmé. Los viejos ídolos científicos de la luz han sido destruidos como efigies caducas, y todos los intentos de modelar otros nuevos han fracasado. No podía resistirme a internarme por todos los pasadizos – los antiguos y los nuevos- de la enorme mansión de la luz. Este libro relata mis hallazgos”.

Y esas son las reglas del juego que propone Arthur Zajonc: adentrarse en los pasadizos de la mitología, la ciencia, la religión, la poesía o la pintura con todo rigor y sin concesiones, pero también con la honestidad necesaria para dejar claro, desde el primer momento, que sabemos un montón de cosas y enigmas sobre la luz y que las mejores mentes de cada siglo han tratado de dar respuestas… sin conseguirlo. Es decir, que solo sabemos que no sabemnos nada de cierto. Y puesto que al terminar el libro no habrá un ceñudo profesor queriendo conocer lo que se ha aprendido, el lector tiene libertad absoluta de administrar su atención y gozar de los numerosos pasajes  en los que el autor ha sabido reflejar la belleza que transmite la mente humana cuando trata de dar cuenta creativamente de algo que le fascina.

 

Capturar la luz

Arthur Zajonc

Traducción de Francisco López Martín

Atalanta

 

  

 

[Publicado el 21/6/2015 a las 12:17]

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Foto autor

Biografía

Javier Fernández de Castro (Aranda de Duero, Burgos, 1942) ha ejercido entre otros los oficios de corresponsal de prensa (Londres) y profesor universitario (San Sebastián), aunque mayoritariamente su actividad laboral ha estado vinculada al mundo editorial.  En paralelo a sus trabajos para unos y otros, se ha dedicado asiduamente a la escritura, contando en su haber con una decena de libros, en especial novelas. Desde hace unos años reside de forma permanente en  Barcelona.

Bibliografía

Entre sus novelas se podrían destacar Laberinto de fango (1981), La novia del capitán (1986), La guerra de los trofeos (1986), Tiempo de Beleño ( 1995) y La tierra prometida (Premio Ciudad de Barcelona 1999). En el año 2000 publicó El cuento de la mucha muerte, rebautizado como Crónica por el editor, y que es la continuación de La tierra prometida. En 2008 apareció en Editorial  Bruguera,  Tres cuentos de otoño, su primera pero no última incursión en el relato corto.

 

Traducciones

Wagenbach (2011)

 

Edición alemana del libro Tiempo de beleño, Plaza&Janés, 1994 

 

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