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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 15 de octubre de 2019

 Crítica literaria de Javier Fernández de Castro

Otra vida

Actualmente Per Olov Enquist es el escritor vivo más prestigioso de Suecia. Es periodista, crítico, ensayista, autor teatral, novelista y guionista cinematográfico. Es una figura pública pero nunca ha sido un padre de la patria como antaño lo eran los grandes escritores. Su carácter independiente, su propensión a defender causas a veces no muy populares y, sobre todo, su larga y conflictiva dependencia del alcohol no han hecho de él una figura fácilmente asimilable o adecuada para ser elevada a la categoría de referente social. Al referirse a él los encargados de regir los destinos culturales y repartir las prebendas, lo normal es que digan frunciendo el ceño: “Ese Enquist…”.

Otra vida es una autobiografía falsa en el sentido de que es muy probable que todo cuanto dice ocurriese de verdad, pero contado desde la otra orilla, es decir, desde el remanso al que llegó (él lo relata así) cuando descubrió que redactar de un tirón las treinta primeras páginas del libro luego titulado La biblioteca del capitán Nemo, y que esas páginas fuesen legibles, indicaba que el alcohol no le había destruido del todo el cerebro. “Suena cursi, pero un libro, ese libro, me salvó la vida”, dice ahora.

                Lo primero que llama la atención de Otra vida es que está escrito en presente y en tercera persona, por lo que la palabra “yo” no aparece una sola vez en las casi seiscientas páginas de remembranzas.  Y quienes opinan que contar en presente una vida tan larga tiene por fuerza que resultar monótono se equivocan porque “ese Enquist” tiene toda clase de recursos y se las apaña para que no se note su reiteración en el uso del presente. Y otro tanto ocurre con la tercera persona. Al principio se habla del niño, aquel niño, ese niño, pero cuando crece un poco ya ni eso necesita porque todos sabemos a quién se refiere cuando dice fue, vino, pensó, creyó, etc. Según él, empezó el libro en primera persona pero pronto descubrió que no le funcionaba y se pasó a la tercera porque eso le permitía un saludable distanciamiento con el personaje, sobre todo a la hora de contar pasajes muy íntimos y conflictivos de su vida, que son muchos. La profunda influencia del pietismo en el pasado y el presente de Suecia (y por lo tanto la profunda huella que ha dejado en él) le permite ofrecer unas páginas espléndidas de su infancia, ya sea en lo relativo a su curiosa relación con el padre muerto coincidiendo casi con el nacimiento de “ese niño” o su relación no menos curiosa con una madre posesiva, acérrima y obsesiva en lo religioso. Fantástico el recurso al padre que se inventa para frenar y evadirse de la asfixia materna, todo ello salpicado de imágenes sin parangón con las infancias sureñas, y me refiero por ejemplo al relato de  los desplazamientos diarios hasta la escuela en esquíes, en pos de la madre, buscando la protección de los bosques pero atravesando también llanuras batidas por los vientos polares y a no sé cuantísimos grados bajo cero. El pueblo, Hjoggöbole, está mil kilómetros al norte de Estocolmo, y allí pasan cosas tan curiosas como es el hecho de que, teniendo sólo ochenta habitantes haya dado cinco escritores notables, o seis contando a Stieg Larsson, que era de por allí cerca. Otra singularidad, que por fuerza, tiene que influir poderosamente en sus habitantes:  en Hjoggöbole anochece a las dos del mediodía…

                Y otra curiosidad mas: las librerías están repletas de biografías, autobiografías y novelas que reflejan lo acontecido en Occidente durante la segunda mitad del siglo XX, pero casi siempre escritas por autores norteamericanos, ingleses, franceses, alemanes o incluso italianos. Ver eso mismo (Vietnam, mayo del 68, los Beatles, los movimientos de liberación racial en Estados Unidos, los conflictos de Israel con los palestinos, los sucesivos movimientos literarios, la figura de Ingmar Bergman o del mismo Olof Palme y tantos otros iconos que han forjado la imagen del siglo pasado) a través de los ojos de un sueco de mirada penetrante les da un carácter curioso y, sobre todo distinto al que estamos acostumbrados. Por otra parte es un aliciente más para leer esta muy apreciable Otra vida que sin duda abrirá el apetito del lector avispado y le pondrá sobre la pista de un autor no menos apreciable.  

 

Otra vida

Per  Olov Enquist

Traducción de Martin Lexell y Mónica Corral

Ediciones Destino

[Publicado el 20/5/2015 a las 10:30]

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Foto autor

Biografía

Javier Fernández de Castro (Aranda de Duero, Burgos, 1942) ha ejercido entre otros los oficios de corresponsal de prensa (Londres) y profesor universitario (San Sebastián), aunque mayoritariamente su actividad laboral ha estado vinculada al mundo editorial.  En paralelo a sus trabajos para unos y otros, se ha dedicado asiduamente a la escritura, contando en su haber con una decena de libros, en especial novelas. Desde hace unos años reside de forma permanente en  Barcelona.

Bibliografía

Entre sus novelas se podrían destacar Laberinto de fango (1981), La novia del capitán (1986), La guerra de los trofeos (1986), Tiempo de Beleño ( 1995) y La tierra prometida (Premio Ciudad de Barcelona 1999). En el año 2000 publicó El cuento de la mucha muerte, rebautizado como Crónica por el editor, y que es la continuación de La tierra prometida. En 2008 apareció en Editorial  Bruguera,  Tres cuentos de otoño, su primera pero no última incursión en el relato corto.

 

Traducciones

Wagenbach (2011)

 

Edición alemana del libro Tiempo de beleño, Plaza&Janés, 1994 

 

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