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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 12 de agosto de 2020

 Javier Fernández de Castro

Libertad

Jonathan Franzen pasa por ser el más europeo de los escritores estadounidenses y “europeo”, aquí, vale por un escritor reflexivo, capaz  de elaborar y fraccionar la experiencia común para exponerla de forma al mismo tiempo personal y universal  creando un doble plano, o dando ocasión a una doble lectura en la que la superficie, lo que se ve y se cuenta, establece una relación dialéctica con el fondo, es decir, con la reflexión que de forma más o menos consciente va haciendo el lector según avanza en la lectura y profundiza en el conocimiento de los  sucesos narrados,  quizá porque  según va haciéndose una idea más completa de los personajes dispone de más elementos de juicio para formular la crítica moral de una conducta que en principio parece inconsecuente, caprichosa y hasta adolescente.

Pero no es una operación sencilla y a Franzen le ha costado casi setecientas páginas que sus criaturas alcancen ese estado de libertad del que habla el título: la primera parte ( y en este caso las unidades se cuentan por centenares de páginas) está dedicada a una visión global de la familia Berglund, unos clásicos representantes de la denostada clase media de la época Bush, felizmente derrochadora y sinceramente convencida de que el  mundo empieza y termina donde empiezan y terminan sus dichas y desdichas. Padres, hijos, amigos de los padres y amigos de los hijos, vecinos, jefes, compañeros de universidad y, algo más lejos, abuelos, tíos, primos y demás elementos básicos en el entorno de una familia típicamente americana. Un cuadro completo de la sociedad americana más tópica y típica, de telefilme.

En las secciones o capítulos siguientes cada uno de los personajes de la familia Berglund, y sus respectivos entornos, pasan a primer plano entremezclándose y ofreciendo matices y facetas distintas de sí mismos y de los demás.  De los problemas con los institutos se pasa a los problemas con las universidades y de ahí a los primeros pasos en el mundo de los adultos, aparte de que los propios adultos también se revelan con sus opciones vitales, sus traiciones y fidelidades y demás acontecimientos habituales en las personas, cada una con su edad correspondiente.

En esta fase Jonathan Franzen está tan en su elemento, maneja con tanta brillantez  los hechos y las circunstancias, y sabe desarrollar cada elemento humano con tanta maestría que al final (y conste que es tan sólo una impresión personal) cae en su propia trampa: se alarga tanto, o como se diría de un torero,  se gusta tanto cargando la suerte que al final cunde la sospecha de si  tantísima filigrana, y tan magistralmente ejecutada, no estará ocultando que en realidad no hay dibujo sino sólo filigrana, o que tampoco existe un verdadero desarrollo sino una mera y muy asombrosa acumulación de circunstancias. Por volver a lo taurino, la duda es si el torero está ahormando al toro para llevarlo con toda dignidad a su trágico final o si el posturas de la muleta sólo se está adornando si saber muy bien qué hará cuando llegue el inevitable momento de la verdad. Porque a todas estas llevamos más de quinientas páginas y todo el mundo sube y baja, entra y sale, se ama y se desama, se junta y se separa o se adora y se odia deambulando, repito, en medio de una prosa prodigiosa pero que no permite ver a dónde vamos. Los personajes podrían decir o hacer o desear lo contrario de lo que dicen, hacen o creen que desean y todo seguiría igual, no se produciría ningún chirrido ni se tendría la menor sensación de contradicción y decepción porque, como digo, son sucesos azarosos, caprichosos y las más de las veces adolescentes. Anuncio que detesto a Connie pero me caso con ella mientras preparo un fin de semana con la desdeñosa hermana de mi compañero de habitación. Todo va así.

Hasta que de pronto se produce un cambio muy notable, probablemente a la altura del primer epílogo (más o menos en las ciento cincuenta últimas páginas ) y de pronto la narración empieza a aportar elementos de juicio, datos para el análisis moral porque, llegado un momento determinado de sus existencias, los personajes empiezan a ser conscientes de la existencia de los demás y son capaces de sentir compasión y empatía por sus semejantes, son capaces de ponerse en el lugar de los demás y no sólo comprender el porqué de una conducta sino perdonarla cuando dicha conducta fue perjudicial para el sujeto paciente. Es decir, que el verdadero cambio se produce cuando los Berglund se hacen adultos y son capaces de asumir sus propias contradicciones  y aceptar las de los demás, todo ello revalorizado por la creencia que surge de la propia prosa y que habla de la capacidad de los seres humanos para, desde el dolor y la frustración, hacerse cargo de sí mismos y de los demás y, sólo por ello, ser mejores y más libres de lo que eran cuando sólo buscaban su propia felicidad.

 

Libertad

Jonathan Franzen

Salamandra     

[Publicado el 24/10/2011 a las 09:40]

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Foto autor

Biografía

Javier Fernández de Castro (Aranda de Duero, Burgos, 1942) ha ejercido entre otros los oficios de corresponsal de prensa (Londres) y profesor universitario (San Sebastián), aunque mayoritariamente su actividad laboral ha estado vinculada al mundo editorial.  En paralelo a sus trabajos para unos y otros, se ha dedicado asiduamente a la escritura, contando en su haber con una decena de libros, en especial novelas. Desde hace unos años reside de forma permanente en  Barcelona.

Bibliografía

Entre sus novelas se podrían destacar Laberinto de fango (1981), La novia del capitán (1986), La guerra de los trofeos (1986), Tiempo de Beleño ( 1995) y La tierra prometida (Premio Ciudad de Barcelona 1999). En el año 2000 publicó El cuento de la mucha muerte, rebautizado como Crónica por el editor, y que es la continuación de La tierra prometida. En 2008 apareció en Editorial  Bruguera,  Tres cuentos de otoño, su primera pero no última incursión en el relato corto.

 

Traducciones

Wagenbach (2011)

 

Edición alemana del libro Tiempo de beleño, Plaza&Janés, 1994 

 

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