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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 25 de octubre de 2014

 Crítica literaria de Javier Fernández de Castro

Que empiece la fiesta

 

Al referirse a Que empiece la fiesta los buenos conocedores de Niccoló Ammaniti coinciden en señalar tres cualidades que adornan a esta novela. Una, que está bien escrita. Dos, que es muy divertida. Y tres, que es una sátira demoledora de la Italia de Berlusconi.

Las cualidades una y dos son fácilmente  constatables con sólo abrir el libro y empezar a leerlo. Ammaniti  recurre a la ironía para describir un ambiente literario actual, con sus vedettes agobiadas por el peso de sus egos y todo el elenco de editores, directores literarios, agentes, críticos y lectores entregados. A ellos se van añadiendo, como si fueran círculos concéntricos, todo el resto de personajes más o menos vinculados a la cultura-espectáculo, como presentadore(a)s de televisión, actores y actrices, diseñadores, fotógrafos, modistos y demás figurones. Esa especie de feria de las vanidades va sufriendo un continuo crescendo que culmina con la aparición de Sasá Chiatti, un constructor multimillonario y un mafioso sin escrúpulos  que está preparando una macro fiesta multitudinaria y extravagante con la que pretende poner a sus pies al todo Roma elegante. Como la caída del imperio romano pero en plan juerga desaforada.

La fase de presentación de los personajes y sus circunstancias es la más divertida, en gran parte porque Ammaniti se está parodiando a sí mismo y a su entorno y puede permitirse el lujo de mostrarse tan cáustico como comprensivo con quienes, al fin  y al cabo, son sus iguales.  La muy hilarante pero calamitosa secta satánica de las Bestias de Abadón (que de inmediato se muestran como una colección de  adorables perdedores) supone un desgarrado contrapunto popular al esnobismo y la falta de sustancia  de la clase dirigente

Sin embargo, y como no podía ser menos, cuando la fiesta entra en su fase de apogeo - ese momento que suele ser habitual en  las novelas muy pobladas y que tiene lugar cuando la acumulación de historias individuales se demuestra inmanejable y la maquinaria narrativa se  acelera hasta desbocarse totalmente fuera de control - en lugar de convertirse en una crítica demoledora de una sociedad decadente como es la italiana se convierte en una colección de disparates divertidos y que compiten entre sí en despropósito y desmelenamiento, pero que no reflejan en absoluto el modelo que se pretende reducir a escombros.

[Durante la presentación de la novela en Barcelona, el propio Ammaniti reconocía que la realidad cotidiana de la Italia de Berlusconi es tan rica y expresiva que supera cualquier intento de captarla en un relato de ficción].

Una de las causas de tal imposibilidad reproductiva se escenifica en la propia novela cuando, en pleno desvarío festivo, al voluble y exitoso escritor Fabrizio Ciba le comunica una de sus  amantea que uno de sus hijos les ha grabado con su móvil en la cocina mientras ella revolvía unos pennetes a los cuatro quesos y él la atacaba furiosamente por detrás. El problema es que el chico pide cien mil euros so pena de colgar la grabación en Internet.

"Será mi ruina", piensa consternado el escritor. "Haré un ridículo espantoso", sigue pensando cuando se topa con su amigo Paolo Bochi, un exitoso y muy conocido cirujano plástico que rebate airadamente el sentimiento de ridículo que le produce al escritor la idea de verse colgado en Internet haciendo de semental desbocado mientras se lo monta con la esposa de un hombre poderosísimo y, por ende, peligroso.

Borracho, con el nudo de la corbata suelto, enseñando la camiseta de lana bajo lo faldones de la camisa fuera del pantalón y con la bragueta abierta, el cirujano se pone a sí mismo como ejemplo de lo deleznable: según los viejos cánones, dice, él sería un pobre payaso, un ser impresentable, un necio forrado de pasta, un tipo que se ha hecho rico con las flaquezas de cuatro viejas guarras...y sin embargo es un hombre apreciado y respetado.

"Eso que tú llamas ridículo", termina diciendo, "no hace más que dar brillo mediático a tu personaje porque te hace más humano y simpático. Si ya no existen reglas éticas y estéticas, el ridículo desparece...".

Y claro. Cómo reflejar en imágenes una sociedad en la que todos los sistemas de valores han desaparecido y en la que los siete pecados capitales son como un compendio de las metas que uno debe plantearse en esta vida. Si, en un momento histórico similar al de ahora, a El Bosco le hubiesen encargado una de sus afamadas alegorías probablemente se hubiera quedado con el pincel en suspenso y sin saber por dónde empezar.

 

Que empiece la fiesta

Niccoló Ammaniti

Anagrama

[Publicado el 19/6/2011 a las 18:55]

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Comentarios (3)

  • A mí me ha encantado. A veces he reído a carcajada limpia y eso que leo en un tren. Los dos personajes principales me gustan tanto que me cuesta decidirme por quién me decanto. Eso sí, Mantos es mucho más bueno: tanta maldad y tanta bestia, pero siempre se le escapa el lado bueno. El otro..., un impresentable maravilloso. Sus bajezas: ¿quién no se ha sentido identificado con alguna?
    Me gusta mucho como escribe Ammaniti. Ahora estoy empezando "Tú y yo", completamente diferente, pero ves al mismo autor, el mismo ingenio, ironía y alma.

    Comentado por: Xesca el 21/8/2012 a las 10:46

  • Me he divertido mucho con esta novela y coincido con la oponión de JFC. La presentación de los personajes es muy ingeniosa. Me ha fascinado la pandilla de los satanistas y el propio Ciba es un personaje muy logrado también. Tal vez se desinfle un poco al final, pero de cualquier modo he pasado un rato muy entretenido con esta lectura.

    Comentado por: Estrella el 07/11/2011 a las 13:20

  • No me ha gustado ni torta este libro!!!

    Comentado por: Artemis el 27/6/2011 a las 18:59

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Foto autor

Biografía

Javier Fernández de Castro (Aranda de Duero, Burgos, 1942) ha ejercido entre otros los oficios de corresponsal de prensa (Londres) y profesor universitario (San Sebastián), aunque mayoritariamente su actividad laboral ha estado vinculada al mundo editorial.  En paralelo a sus trabajos para unos y otros, se ha dedicado asiduamente a la escritura, contando en su haber con una decena de libros, en especial novelas. Desde hace unos años reside de forma permanente en  Barcelona.

Bibliografía

Entre sus novelas se podrían destacar Laberinto de fango (1981), La novia del capitán (1986), La guerra de los trofeos (1986), Tiempo de Beleño ( 1995) y La tierra prometida (Premio Ciudad de Barcelona 1999). En el año 2000 publicó El cuento de la mucha muerte, rebautizado como Crónica por el editor, y que es la continuación de La tierra prometida. En 2008 apareció en Editorial  Bruguera,  Tres cuentos de otoño, su primera pero no última incursión en el relato corto.

 

Traducciones

Wagenbach (2011)

 

Edición alemana del libro Tiempo de beleño, Plaza&Janés, 1994 

 

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